viernes, 10 de febrero de 2012

La Iglesia mira cara a cara a las víctimas de abusos sexuales

Un simposio sin precedentes reúne a la jerarquía y a los afectados en Roma -
El Papa pide una "profunda renovación en todos los niveles"

El PAÍS. PABLO ORDAZ Roma 7 FEB 2012
El Vaticano parece dispuesto a terminar de una vez con el "silencio cómplice" de la Iglesia católica con respecto a la pederastia. Los superiores de una treintena de órdenes religiosas y representantes de 110 conferencias episcopales de todo el mundo participan desde el lunes hasta el jueves en un simposio, organizado por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, para prevenir y atajar los abusos a menores por parte de los clérigos. Nada más llegar, recibieron un mensaje muy contundente del Papa. Les decía que la pederastia es "una tragedia", que la curación de las víctimas tiene que ser la "preocupación prioritaria" de la comunidad cristiana y que la Iglesia necesita "una profunda renovación en todos los niveles". Hay además dos señales que subrayan hasta qué punto Benedicto XVI parece implicado en la batalla. La primera es la participación en su nombre del cardenal William J. Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien admitió: "En los últimos diez años nos han llegado 4.000 denuncias de abusos, que han puesto de manifiesto la inadecuada e insuficiente respuesta canónica". Otro aspecto importante es que el primer testimonio será el de Marie Collins, una mujer irlandesa que padeció de niña los abusos de un sacerdote. Será su sufrimiento el que abra el simposio.

El Vaticano ha recibido 4.000 denuncias en los últimos diez años

Representantes de órdenes religiosas pedirán perdón públicamente


Durante décadas, la Iglesia ha amortajado con el silencio el más sucio de los crímenes. El que un adulto, protegido además por una sotana y la confianza de los que le rodean, comete sobre un menor inocente e indefenso. Los casos de Holanda -más de 20.000 víctimas desde 1945-, Irlanda -más de 25.000 entre los más desfavorecidos- o Alemania -los niños del coro de Ratisbona sufrían acosos de forma sistemática- constituyen solo un doloroso ejemplo de una realidad terrible y mundial. Benedicto XVI, según señalan los organizadores del simposio, está decidido a fijar como una prioridad de su pontificado la "tolerancia cero" contra los abusos. Un empeño difícil por cuanto existen todavía príncipes de su Iglesia -entre ellos el cardenal español Antonio Cañizares- que en declaraciones públicas no muy lejanas sitúan la pederastia casi como una anécdota -"lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios"- en comparación con "los millones de vidas destruidas por el aborto".

De ahí que, como primera medida, el Papa haya ordenado a los suyos romper el silencio. El encuentro de Roma es sin duda la mejor prueba. El poderoso cardenal estadounidense William J. Levada tiene la misión de recordar a los participantes en el simposio -titulado Hacia la curación y la renovación- que fue el Pontífice quien, en una carta cursada el 16 de mayo de 2011, reclamó a todas las conferencias episcopales del mundo medidas para atajar el problema. Porque, como declaró el lunes a Radio Vaticano el arzobispo Charles Scicluna, la Iglesia tiene "el deber" de colaborar con las autoridades para combatir la pederastia. El maltés Scicluna, promotor de justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se muestra tajante: "Los abusos a menores no solo son un pecado, sino también un delito. Y además de colaborar con las autoridades, tenemos que asegurar la mejor protección a los menores. Lo primero que hay que hacer es comprender bien el problema, el triste fenómeno de esos abusos sexuales contra los más pequeños, para actuar con determinación". El mensaje del Papa incidía en la protección a los menores: "Todo acto de caridad, incluso hacia el más pequeño de nuestros hermanos, es un acto de caridad hacia Dios".

Exactamente lo contrario, al menos hasta ahora, de lo que ha venido haciendo la Iglesia. De hecho, miles de víctimas se han ido a la tumba en silencio, después de vivir toda la vida con su secreto, guardándolo como una vergüenza, porque en muchos de los casos sus victimarios les trasladaron la responsabilidad del pecado. Según ha trascendido, Marie Collins, la mujer irlandesa víctima de abusos en su niñez, se mostró en principio reacia a participar en un seminario organizado por el Vaticano a través de la Pontificia Universidad Gregoriana. Pero luego pensó que, entre sus oyentes, no solo estarían sacerdotes llegados de todo el mundo y expertos en psicología o derecho. Sino también altos representantes de la curia. Como muestra de que el propósito de enmienda es real y no fingido, los representantes de algunas órdenes religiosas en cuyo seno se han cometido abusos pedirán durante el simposio público perdón a las víctimas.

Unas víctimas que, desgraciadamente, no son patrimonio del pasado. El propio arzobispo Scicluna ha advertido de que "el problema sigue siendo muy extenso, también en África o en Asia, donde no hay sensibilidad social para rechazar los abusos". "Nuestro objetivo", señala un responsable de la organización, "es combatir la pederastia en la Iglesia desde el frente más eficaz y también más doloroso: desde dentro de la propia Iglesia".

Una lacra mundial

- Francia. Jean-Lucien Maurel, director de una escuela en Aveyron (Francia) entre 1994 y 1996, fue condenado por violar a tres niños en marzo de 2000.

- Reino Unido. El líder de la Iglesia católica en Inglaterra y Gales, el arzobispo Cormac Murphy-O'Connor, reconoció su error en julio de 2000 por autorizar que el pedófilo Michael Hill trabajara como obispo. En 1997, Hill fue encarcelado por abusar de nueve niños durante dos décadas.

- Estados Unidos. Polémica 2004 tras conocerse el informe sobre abusos encargado por la Conferencia de Obispos Católicos. Más de 10.600 personas denunciaron su caso. Las archidiócesis de Los Ángeles y Chicago acordaron pagar casi 500 millones de euros a más de 500 víctimas desde 1940.

- Irlanda. Mayo de 2009. Un informe detalla décadas de violencia sexual a menores en los orfanatos, reformatorios y escuelas propiedad de la Iglesia católica o dirigidas por sus miembros.

- Alemania. Marzo de 2010. El arzobispo de Ratisbona informa de las vejaciones de cuatro educadores durante 15 años a miembros del coro de voces blancas que dirigió Georg Ratzinger, hermano del Papa, entre 1964 y 1993.

- Holanda. Un informe concluyó en 2011 que entre 10.000 y 20.000 menores fueron abusados por la Iglesia católica desde 1945.

- España. Hay ocho curas condenados y al menos 12 denunciados.

- Bélgica. Dos exobispos son sospechosos de abusos continuados.
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¿POR QUÉ ESTOY A FAVOR DE “EDUCACIÓN A LA CIUDADANÍA”?


SANTIAGO CATALÁN OLARIA, santi257@gmail.com
LA LAGUNA (TENERIFE).


ECLESALIA, 10/02/12.- Soy profesor de Religión en una diócesis en la que se trabaja mucho y muy bien a favor de la educación integral del alumnado desde su Delegación de Enseñanza. Como muchos otros compañeros y compañeras, que ejercemos nuestra labor en la enseñanza pública; desde el primer instante he tratado de conquistar mi puesto y el prestigio de la asignatura que imparto a base de actualización constante en lo pedagógico y normativo, formación y construcción de la programación de cada curso atendiendo a la realidad del alumnado, a las demandas de las familias y a las directrices marcadas por la Conferencia Episcopal Española, la LOE, Ministerio de Educación, Consejería de Educación y Proyecto Educativo del Centro en el que ejerzo,… tratando en todo lo posible de hacer equipo con todas mis compañeras y compañeros de claustro buscando la complementariedad, colaboración y disponibilidad para ayudar en cualquier dificultad que en el devenir diario se vaya produciendo.
Escuché recientemente en las noticias de la televisión lo que ya se venía mascando en el ambiente desde hace años, casi desde que la asignatura de “Educación para la Ciudadanía” (EpC) echó a andar. Quieren hacerla desaparecer o, al menos, cambiarla por otra con un nombre que, a mi juicio, cuando menos es en exceso restrictivo.
Puedo comprender la postura de no pocos padres y madres a quienes no les gustara el enfoque dado a la asignatura de EpC (de hecho nació mal: sin consenso e impuesta, tanto en su contenido como en su forma), pero esto, que en principio no era bueno y ha sido la causa de esta defenestración de la misma a la postre, no ha demostrado ser de facto determinante ya que “dependiendo de las editoriales que le han dado forma y también conforme el profesorado la haya trabajado con su alumnado, esta asignatura podía –y de hecho ha dado- ocasión de abordar multitud de campos en los que siempre se ha entrado, desde cualquier área incluso, con todo el profesorado,… pero era necesario hacerlo de forma expresa PARA TODOS y de una forma sistemática”.
Educación para la Ciudadanía y Religión.
Quienes saben lo que es la asignatura de Religión en la escuela y lo que debe ser y ya viene siendo desde hace décadas –aunque algunos parecen no haberse enterado todavía a juzgar por los juicios que emiten sobre ella- sabrán que esta materia es OPTATIVA, es libre, sólo la elige quien la quiere para sus hijos, por lo tanto a nadie perjudica su existencia; pero aparte de esto también sabrá que es un área que además del hecho religioso aborda con gran amplitud y profundidad todo el terreno de los VALORES HUMANOS –este tecleador piensa que “cuanto más humanos, más cristianos”- puesto que tienen una consustancial relación con el mensaje cristiano que todos nuestros niños y niñas y jóvenes tienen derecho a conocer.
No pocos alumnos del centro docente en el que trabajo me dicen cuando toman contacto con EpC: “Profe, es “Religión-II”, trabajamos muchos temas que son como los que tratamos aquí en clase contigo”.
Su entusiasmo es más que elocuente, ¿por qué?... pues porque observaban que EpC aportaba una visión muy positiva del ser humano (incompleta si se quiere, algo sesgada,… vale, de acuerdo,… pero llena también de muchos elementos integradores, una gran reflexión sobre la necesidad de trabajar la inclusión social, aprender a vivir desde la tolerancia a la diversidad, etc…).
No en vano, por supuesto, trabajo mi asignatura siempre en relación con todos los demás saberes y hay comunicación entre el profesorado en todo lo relacionado con lo educativo-formativo.
En mi centro docente hay un porcentaje del 95% de alumnado apuntado en Religión pero me consta que en otros colegios ese porcentaje es algo más bajo (la media nacional ronda el 75% en Infantil y Primaria) y… aquí es donde hallo yo el quid de la cuestión y que motiva mi protesta por la decisión de dar punto y final a EpC.
Educación para la Ciudadanía y Educación Cívica y Constitucional
¿Garantizará la “Educación Cívica y Constitucional” los contenidos y educación en valores que aunque de forma mejorable ya se apuntaban con claridad en EpC? Si ello no fuera así ¿qué pasa con el alumnado que “no está en Religión” y que tiene derecho a recibir “educación en valores” desde el ámbito docente?, ¿deberá renunciar a ese bien?
Quisiera pensar que esta asignatura que reemplazará a EpC suplirá sus deficiencias y contentará a todos, no sólo a una parte de nuestra sociedad… pero tal como observo y escucho en esta sociedad… quizás no sea así debido al tan manido argumento de que “educar educan los padres y la escuela está únicamente para instruir”; con reservas y muchos y sustanciales matices -en los que no voy a entrar- puedo decir que comparto este argumento, al menos en parte, pero… más preguntas: ¿qué pasa con ese alumnado que en vez de educación en valores u otra educación lo que recibe en sus casas es la antítesis de ello?, ¿dónde van a encontrar la oportunidad de crecer en los fundamentos de su personalidad?, ¿es suficiente sólo con llenar su cabecita de conocimientos empíricos?,… o ¿acaso no será primordial apoyarle en su edificación, en primer lugar, de su persona y luego ayudarla con todo lo demás?.
Por desgracia, además, este asunto se ha politizado demasiado; lamentablemente se utilizó desde el principio la asignatura EpC como arma ideológica que sólo fue capaz de mostrar algunos puntos de vista y despreció el diálogo y construcción conjunta entre las diversas perspectivas existentes en este país, pero también –aprovechándose de ese grave error de fondo- se le utilizó por otros para arremeter contra quienes la impulsaron y la implantaron en el sistema educativo: poco les importaba a unos y otros en el fondo dicha asignatura, así lo pienso y así lo digo con toda claridad.
Entre unos y otros… se la cargaron, y quienes la hemos conocido desde la aplicación concreta y real en las aulas… -aunque efectivamente hemos constatado sus carencias, limitaciones- sin embargo hemos visto en ella una gran oportunidad, la misma que reivindicamos no pocos, incluido este profesor de Religión, por supuesto, porque nos toca de cerca y estamos por la labor de sumar y no de restar.
Reconstruir
Es fácil criticar, aporrear un teclado o escribir mil papeles sobre lo que se quiera: eso lo aguanta todo, pero de lo que se trata es de “ver cómo echamos esto p’delante de manera que sirva, que sea realmente un servicio a toda la sociedad y no a unos o a otros únicamente, sino para todos”.
¿Qué propongo?
1. De entrada, crear una “mesa de diálogo y gestora del nuevo proyecto” entre todos los agentes relacionados directamente con el asunto educativo: Representantes de Asociaciones de padres y madres, de centros docentes públicos y privados y otras entidades que trabajen directamente en el terreno de la educación. (Aquí no incluyo ni a partidos políticos ni a sindicatos, para nada).
2. Generar foros de diálogo y debate en partidos políticos, sindicatos, asociaciones de vecinos, Gobierno, etc… que sirvan para ofrecer toda la pluralidad de perspectivas existentes en nuestra sociedad y puedan ser tenidas en cuenta por la “mesa de diálogo y gestora del nuevo proyecto”.
3. Determinar juntos un tiempo suficiente para llegar al final a unas conclusiones lo más consensuadas posible entre todos los agentes de la “mesa de diálogo y gestora del nuevo proyecto”, de manera que la opción finalmente aprobada no haga depender su validez del color del partido gobernante de turno y demuestre el respeto y valor que esta materia, se llame después como se llame, merece y necesita.
A todos nos conviene dejar aparcadas las respectivas ideologías ya de una vez y mirar en primer lugar a las personas. El futuro de la humanidad está no en ideología alguna, en ningún sistema económico, sino en la toma de conciencia de que “el ser humano es parte de la humanidad entera, entender que esta humanidad es plural, inmensamente diversa y en esa diversidad hemos de ser capaces de construir mundo, hacer de la Tierra casa de y para todos en armonía con toda la naturaleza en todas sus formas”.
No escondo el rejo, por supuesto, ni hallo motivo alguno para amagarlo, así que no tengo remilgo alguno en añadir que “ésa es la vocación que late en el fondo de nuestros corazones: somos hijos de Dios y, por lo tanto, hermanos unos de otros y estamos en este mundo para hacer de él casa, hogar de todos y para todos,… no para expoliarlo cada cual a su gusto o según su ideología”.
Desde esta base seremos capaces de construir todo y reconstruir todo lo maltrecho. Sólo es cuestión de sentarse, dejar en la puerta nuestras banderitas y allá fuera nuestras respectivas trincheras -todas inconexas, por cierto- entre unos y otros, sin armas arrojadizas pero sí con ganas de entendernos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Paz y bien.
Un cristiano de a pie.
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