lunes, 11 de julio de 2011

Recuperando la memoria: Un artículo y un libro


Escribimos esto para recomendarles un libro y un artículo periodístico que lo introduce.

Hace unos días decíamos que para avanzar en la conciliaridad interna de la Iglesia y de ésta con la sociedad, hace falta recuperar la memoria histórica. Porque es la comprensión de esta historia, narrada con cierta distancia, lo que nos ayuda a establecer matices y alejarnos de los blancos y negros, tan enemigos de los procesos de mediación. Ellos nos ayudan a tender los puentes para poder recuperar la unidad imprescindible para trabajar en una Misión común, compartiendo intereses y objetivos, dentro y fuera dela Iglesia, más allá de determinadas posiciones.

En particular, en la realidad española, se ha vivido una situación extremadamente difícil y compleja, de la que hoy aún podemos lamentarnos y sufrir por ello, por no haber sabido desentrañar el entramado de las relaciones.

Y, precisamente, en la Transición Española, algunos tuvimos la suerte de ver una Iglesia plural. Una Iglesia perseguida, en la que los nombres de obispos como Cirarda, de Alberto Iniesta, de Añoveros, se mezclaban con los de militantes de la Joc, con los de curas obreros y comprometidos en barrios o en movimientos de Acción Católica, con miembros de comunidades de base, y también, con militantes sin una adscripción eclesial definida de una forma precisa.

Lo triste, y a lo que no hay que volver, es a que esa Iglesia plural era una Iglesia enfrentada e incapaz de colaborar, recelosos los unos de los otros. Por eso, no hay que tener añoranzas de los tiempos del Concilio, o al menos, no globalmente. Hay que superarlos para mejor.
Pero el pluralismo visible hay que recuperarlo. Ahora, si es verdad que existe una Iglesia plural en España también en el episcopado pero el común de los mortales no puede apreciarlo, ¿de que sirve?.

Porque, algunos tenemos claro que esta pluralidad existe y que se manifiesta en publicaciones religiosas,en comunidades y parroquias, pero para mucha gente todavía la Iglesia se expresa a través de su Jerarquía y esta a través de sus portavoces
¿Y quien podría decir que tenemos lo que nos merecemos?

Cuando hoy todavía alguien habla de Iglesia perseguida en España, merece la pena que puedan ver lo que era una Iglesia perseguida por los poderes fácticos. Porque puede haber hoy corrientes antieclesiales, pero...de ahí a una Iglesia perseguida, hay diferencia. Y quienes dicen que la Jerarquía de la Iglesia Católica española ha estado siempre aliada al nacional catolicismo, también pueden establecer una escala de grises, frente al blanco- negro de los análisis simplistas.

Seguramente quienes lean el libro de las memorias de Cirarda, editado recientemente en PPC, http://www.ppc-editorial.com/Novedades.html?libro=ES133133&idCat=24
se van a dar cuenta de la diferencia. Fué presentado en Bilbao el día 19 de junio
http://www.vidanueva.es/2011/05/26/recuerdos-y-memorias-cirarda-ppc/

Y mientras que leen el libro, pueden disfrutar del magnífico artículo de Juan Bedoya, publicado ayer, domingo en el Pais
http://www.elpais.com/artihttp://www.blogger.com/img/blank.gifculo/reportajes/subversivo/encaro/Franco/era/arzobispo/elpepusocdmg/20110710elpdmgrep_4/Tes

Hoy puede haber una reacción contra la búsqueda de un poder omnímodo, que a algunos les duela. Habrá reacciones, por ejemplo, en contra de que la Iglesia Católica Romana se inscriba propiedades inmobiliarias de dudosa adscripción si así lo fuere; puede haber incluso un laicismo agresivo, no ya sólo contra la Iglesia Católica, sino con cualquier interpretación transcendente de la historia y del ser humano.

Pero, por favor, eso no es una "Iglesia perseguida"; todo eso está regulado por las reglas de una sociedad democrática. Y, aunque haya cuestiones que siguen pareciéndonos desfavorables y expresión de falta de matices, también hay vaivenes de la historia que se pueden volver, en breve, en contra de los que afirman que lo que aliena es necesariamente cualquier vivencia religiosa; y no el neoliberalismo, el consumismo ciego, el pansexualismo, el dominio de la televisión, o el ser absorbido por las redes mediáticas.

Les sugerimos que lean el artículo de Bedoya y el libro de PPC; y que eso nos ayude a establecer matices, no para quedarnos en el pasado que nos enfrentaba y dividía, sino para aprender de la Historia a ir más allá, que es lo que requiere un proceso conciliar.

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