lunes, 4 de julio de 2011

Comunicación en la Iglesia. Una carta sincera


Uno de los retos que tiene planteado el ejercicio de la conciliaridad en la Iglesia Católica Romana es el de acortar distancias y tender puentes en la comunicación. Hay demasiadas barreras: imágenes que tenemos unos de otros, falta de ejercicio de correponsabilidad,tratamientos, protocolos, intermediarios...

Nos llegó por Internet (que acorta distancias), una carta personal dirigida al Papa. Como es natural, seguimos el procedimiento adecuado en un caso como éste: contrastar autenticidad y pedir permiso al remitente. La remitente dudó un poco y luego pensó que a nadie comprometía mostrando su texto. Otra cosa sería si hubiera recibido una respuesta, en cuyo caso sería de total privacidad. También le consta que la carta ha llegado a su destino hace unos días.

Lo que queremos destacar, más allá de que cada cual pueda compartir o no contenidos que se vierten en el texto, es la sencilles, la sinceridad y el respeto profundo con el que está escrita. Y decimos respeto profundo, porque cuando uno escribe en estos términos es porque aprecia al destinatario y porque aún espera algo positivo de él. Si no ¿para qué comunicarse, máxime cuando se trata de una carta privada? Tal vez si siguiéramos más este ejemplo de comunicación directa, ayudaríamos a compartir visión y a sentirnos unidos y comprometidos en una Misión común, en la cual todos podemos sentirnos Iglesia y todos somos correponsables.

Y ahora, esta es la carta:

Roma 27 de Junio de 2011


S:S: Benedicto XVI


Padre:

Estoy aquí en Roma, he querido traer conmigo un libro para presentarlo aquí y luego iré a Madrid.

La vida de Jerónimo ha sido siempre una vida de compromiso en la Verdad y de defensa de los Derechos Humanos tan lastimados en nuestra querida Patria.
Ha sufrido un exilio por una amenaza de muerte de la AAA Alianza Anticomunista Argentina, Tuvo que vivir 6 años en Lima Perú.

Nunca quiso renunciar a su sacerdocio ni a su Consagracción Episcopal. Eligió irse como San Pablo con los Gentiles. Su diócesis fue la Diáspora, la de todos aquellos que por ser fieles a su conciencia, resolvieron consagrar sus vidas en pareja. Muchos fueron suspendidos, pero ninguno excomulgado. Todos esperando y siendo fieles al Tronco Romano y a su vocación primigenia, ayudando a los hombres en el mundo, asumiendo sus luchas en lo político, en lo social y en lo religioso.

Yo durante 34 años guardé sus palabras que hoy forman un Archivo digitalizado en el Archivo de la Memoria de Argentina. He logrado a través de sus escritos finalizar una autobiografía post-mortem en la que se puede conocer su compromiso de vida como Sacerdote, como Obispo y como un Hombre entre los Hombres hasta sus últimos años. Siempre fiel a su consagración de Obispo a la que nunca quiso renunciar, solo cargando sobre sus hombros una sanción canónica disciplinaria porque Roma aún no se abre a lo que evangélicamente algún día llegará que es el celibano opcional.

Son miles los que con sus mujeres e hijos llenarían hoy la Plaza de San Pedro, pero el Papa no puede aún verlos.

Creo en la Presencia del Espíritu hasta el fin de los Tiempos, por eso no he sido probada en la Esperanza.

No es solo del celibato que quiero hablarle y al que respeto cuando se lo vive de verdad.

Quiero solo llegar a sus manos y decirle que el mundo de hoy necesita la integración del varón y la mujer como salió de manos de Dios. Unidos en el Amor y compromiso de vida en común, la mujer con el Sacerdocio Bautismal, junto al varón.

En el libro encontrará la historia de un hermano obispo como Ud., que siempre sintió muy profundamente la Colegialidad.

Son tantas las cosas que quisiera decirle si lo tuviera enfrente de mi y ambos frente a Dios, que dejo en Sus manos lo que mis palabras no alcanzan a decirle.

Nuestro matrimonio fue bendecido por Dom Helder Cámara, esto lo encontrará en las páginas de este libro.

Solo he entrado en la Santa Sede en el año 1967 cuando fui llamada por Pablo VI pero al llegar yo a Roma enfermó, y fui recibida por más de una hora por el Cardenal Benelli que supo escucharme como un sacerdote, no como un funcionario.

Quiera Dios ilumine al Papa para que como decía Jesús y es también el lema de Jerónimo Obispo “Que Todos sean Uno para que el mundo crea” ¿Y cómo puede el mundo creer si no nos unimos en El?

Dios bendiga al Papa



Clelia Luro de Podestá



Datos de contacto:

Email: jerocle@gmail.com

Dirección: Av. Gaona 1367

1416 CABA

Argentina

Tel 00 5411 45813064



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