sábado, 14 de mayo de 2011

Tristeza para la iglesia local de Sucumbíos, calamidad para la Iglesia Universal


SUCUMBÍOS 1, UNA GRAN MACHADA, UNA INMENSA TRISTEZA

Blog de Xabier Pikaza, 08.05.11

Un Señor K (recuerden a B. Brecht, Historia K, Keuner) me ha pedido que informe sobre Sucumbíos, mandándome, además, el link correspondiente (que viene abajo). Había oído hablar de la noticia, pero no me parecía prudente publicarla. Ahora que es pública, que está en todos los medios, también yo la publico.
Era la que querían algunos, como los que se manifiestan arriba, sin rostro, como pura pancarta. Es evidente que están movilizados por algunos... Yo podría traer aquí cien y mil fotos distintas, de gente con rostro (¡algunos conocidos!), defendiendo a los carmelitas, pero no he querido hacerlo; por eso presento la pancarta de aquellos que se les oponen, (¿pagados? ¡sin rostro!).
Nos hallamos ante un enfrentamiento que en sí es pequeño (¿qué importa Sucumbíos en el conjunto de la Gran Iglesia?), pero que puede ser muy significativo. Por eso lo recojo con tristeza, de un modo cordial, diciendo que puede consumarse la "machada" de algunos (¡ese me parece el mejor nombre, y así lo dejo, con su ambigüedad!), con tristeza de otros, por la Iglesia, por la verdad. Por eso recojo y valoro la noticia desde mi perspectiva (sabiendo que otros tendrán otra):

El Papa Benedicto XVI, a través de la Conferencia de Religiosos y del P. General de los Carmelitas Descalzos, exige la salida de los seis misioneros carmelitas del Vicariato de Sucumbíos. Parece que ha sido el mismo Papa quien, ante la “gravedad del caso”, ha mandado llamar al General de los Carmelitas, dándole la Orden de que sus seis frailes salgan de Sucumbíos (y no sigan dando escándalo, como Mons. Gonzalo López OCD, Obispo Emérito, que se mantiene firme en el Convento de los Carmelitas de Quito, en vez de volverse a España o a otro lugar escondido). Ésta es la información recibida de http://isamis2010.blogspot.com/

Es una noticia muy triste.

En un post anterior


(http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2011/03/20/p291793#more291793), titulado “El Papa da marcha atrás en Sucumbíos (Ecuador) y nombra a un Delegado Pontificio”… (en la línea del wishful thinking, que en ese caso era pensamiento bondadoso) , yo había pensado que las cosas podían resolverse a satisfacción de todos, sin vencedores ni vencidos. Pero no ha sido ése el caso, sino que se ha impuesto (o quiere imponerse) el más fuerte, en la línea de lo que en castellano de muchos países se llama una “Gran Machada”, pues, como dicen en Galicia “donde hay patrón non mancha mariñeiro”.
En otros momentos, el Vaticano y sus nuncios sabían “política” y había cosas como éstas que no hacían; sabían jugar mejor, no entregaban así a unos peones (yo diría “reyes”) del ajedrez del evangelio a las tinieblas exteriores. Ahora parece que han perdido la política y sólo les queda la fuerza, y así se han impuesto. ¡Válame Dios, las cosas que pasan en estos tiempos recios!
No es que los carmelitas de Sucumbíos fueran absolutamente angélicos, no es que una mayoría de los cristianos de la zona (que llevan seis meses protestando) fueran arcangélicos, pero era gente que, con sus defectos, creía en el evangelio, por el que había entregado la vida. Han protestado, han defendido su línea pastoral… Pero el P. Rafael y sus Heraldos van por todas, y parece que el Vaticano les ha dado la razón, apelando a la fuerza (que no es casi nunca razón).

Éstos son algunos de los datos de fondo (y de las posibles consecuencias):

a) Los seis Carmelitas que quedaban han recibido la orden de salir de Sucumbíos, irrevocablemente, pues (eso se supone) han sido y son “mala gente”. No se les pregunta si quieren o no, se les manda, sin tener en cuenta lo que han hecho por la iglesia (¡toda una vida entregada por ella!), ni la voluntad de la gente, que se viene manifestando desde hace seis meses. Es muy posible que esa gente, que defiende a los carmelitas, haya “exagerado”, pero imponerles un obispo, a la fuerza, en contra de su voluntad, va en contra de la tradición de la Iglesia.

b) Parece que el P. Rafael (que sería el nuevo obispo, de los Heraldos ), ha dicho al General de los Carmelitas que expulse a los seis “malos” y que le mande tres buenos y obedientes, que les encontrará un lugar donde podrán trabajar… ¿Sabe el P. Rafael y sabe el Vaticano, si eso se cumple, que ésa es una forma mala (de las peores) de dividir a los hermanos, de enfrentar a carmelitas con carmelitas? Cambiar a seis “malos” por tres buenos sería la peor opción de todas, la menos evangélica.

c) Si hay enfrentamientos hasta el final... puede haber algún tipo de “excomuniones” (más o menos jurídicas), y eso sería el principio del fin de la Iglesia en Sucumbíos, un campo abonado para grupos pentecostales extremos (a los que no quiero criticar, pero que no van en la línea de la Gran Iglesia Católica); ojo sobre lo que he venido diciendo estos días refiriéndome a grupos de fondo más o menos cristiano que actúan por doquier. No se extrañe nadie si las “sectas” (perdonen el nombre) triunfan… pues hay un tipo de Iglesia que corre el riesgo de volverse sectaria (una secta más grande, pero igualmente secta)
He sido cocinero antes que fraile y algo sé de administración eclesial. Por lo que he oído y por lo que imagino, pueden darse algunas cosas de estas:

a) Algunos carmelitas podrían pedir la exclaustración y quedarse en la zona, para cumplir su opción de Iglesia (que podría estar para ellos por encima de una orden papal…). Hoy son muchos los que no ven claro que el Papa pueda mandar a los frailes por encima de su conciencia (precisamente porque el voto de obediencia es voto de conciencia cristiana).

b) Por otra parte, los carmelitas en litigio podrían pedir un juicio canónico, y el tema lleva tiempo, y complicaciones…. No se les puede “echar” en conjunto, sino sólo uno a uno, y con razones… Tengo la impresión de que el Derecho Canónico (si es que optan por apelar al Derecho Canónico) terminaría dando razón a los frailes con sufrimiento de todos.

c) Los nuevos “amos” (los Heraldos del P. Rafael) han bloqueado ya las cuentas de Radio Sucumbíos (es decir del Vicariato), quedando así sin medios para seguir emitiendo y ofreciendo una voz que era necesaria en Sucumbíos.

d) Los Heraldos han tomado también el Hogar Infantil que era de Isamis (y que había) realizado una labor esencial en la misión, en línea de solidaridad y gratuidad, con los más indefensos…

e) Finalmente, a los curas diocesanos (a los que el el obispo Rafael había promovido, para que fueran en pocos años autónomos y pudieran crear su propia diócesis) les han quitado el seguro y les han dejado sin medios (sin los 60 dólares mensuales para sobrevivir en una zona de pobreza como ésta).

Esto es algo de lo que está pasando en Sucumbíos.

Debo confesar que me equivoqué en el post anterior, cuando afirmaba que el Papa podía haber dado marcha atrás (¡ha triunfado el peor de todos los realismos, no el wishful thinking al servicio de toda la Iglesia). No sé si hubiera sido “machada” el triunfo de la otra línea… Pero ésta me parece una Machada Mayor (aunque la firme el Nuncio, en nombre del Vaticano). Puse el otro día un post con el título de “Dios habla recto con renglones torcidos”. Éstos me parece ya demasiado torcidos. Si alguien que lee esto puede hacer que cambien algo las cosas, que lo haga.
Nos queda la oración y mantener la cordura, en línea de evangelio, en la línea de Santa Teresa, experta en oficios oscuros de nuncios oscuros.
Quizá puede servir de información el trabajo de Nadia Arrobo Rodas en http://isamis2010.blogspot.com/ del pasado cinco de mayo.
Me da una pena inmensa informar de esto… Es evidente que hay otros que dirán que es buena noticia, que al fin triunfa el “poder de la Iglesia” que expulsa a “seis malos” de Sucumbíos… Pero yo pienso, así, como vengo diciendo, y presento mi visión en público, para que otros puedan opinar..., pero ruego que lo hagan con mesura y cordialidad evangélica.
Para mí es una tristísima noticia. Es triste porque ésta es mi iglesia. Y es triste, porque de un modo indirecto, a pesar de sus defectos, estimo, admiro y quiero a los Carmelitas Descalzos de Sucumbíos.
No sé lo que haréis amigos carmelitas de Subumbíos (a los que, como he dicho conozco bien, aunque de un modo indirecto):
Me atrevo a desearos mucha paz, de manera que podáis hacer lo que os dicte el corazón, y la fe recia de cristianos “viejos” (es decir, de los de siempre) que habéis mostrado. Otros muchos y yo os seguiremos admirando, compañeros de camino y de evangelio. Xabier Pikaza

SUCUMBÍOS /2. SI ALGO HA IDO MAL, PUEDE IR TODAVÍA PEOR

Blog de Xabier Pikaza, 11.05.11

Quiero terminar mi breve serie “Sucumbíos” con esta forma casera de citar la ley de Murphy (adaptada al estilo Hamlet): Algo huele mal en Sucumbíos y todavía puede oler peor, si los de arriba no lo piensan y si todos no empezamos a creer de verdad en el evangelio y convertirnos de pensamiento, de palabra y obra (al estilo Jesús, cuando se cayó la torre y mató a 18). La torre puede caer y “matará” a muchos más, si no nos respetamos y queremos, si no creemos y dialogamos, al servicio de los perdidos del mundo (Lc 4, 18).
Y empiezo por mi casa propia. He mandado a un demandante mi correo (y a otros más), poniendo gmail.es, y resulta que miro bien y es xpikaza@gmail.com. Perdonen los que quieran mandarme algo al respecto. Yo ahora quiero terminar brevemente esta serie, para que no se cumpla (¡Dios lo quiera!) la ley de Murphy.

1. Los Carmelitas fueron a Sucumbíos porque les mandaron hace 40 años, con el mejor espíritu del mundo. Ellos creían en el evangelio, según el VATICANO II (Gaudium et Spes), el CELAM (Medellín 1968) y, sobre todo, según el Sínodo de la Evangelización (Evangelii Nuntiandi 1974/1976). Allí han estado y trabajado con posibles equivocaciones, pero con amor de evangelio, a los más pobres de la tierra.
2. Pero a la vuelta de unos años la Iglesia Oficial tuvo miedo y empezó a dar marcha atrás. Ya no creía en las cosas que había dicho, porque esas cosas llevaban a Gustavo Gutiérrez y a un tipo de Teología e Iglesia de comunión y libertad, en promoción humana (¡Pablo VI: Populorum Progressio!), en autonomía y liberación, y comenzó una poda sistemática, a partir de los dos documentos famosos (y poco rigurosos, poco evangélicos) de la C. para la D. de la Fe (de Ratzinger, mandado por Juan Pablo II), del 1984 y 1986.
3. Empezó así el “rearme oficial” de las Iglesias de América Latina, nombrando en los lugares clave obispos del Opus Dei, que no son malos, nada de eso, pero parece que no creen en el evangelio de la liberación, ni en la encarnación real del mensaje de Jesús, sino sólo en la Iglesia Oficial y en el Orden Jerárquico (y en la obediencia al Papa, por encima del Evangelio). Para ellos, parece que la Biblia empieza y acaba en Mt 16, 18-20, sin más Mateo ni Marcos, ni Pablo (como decía el Cardenal Congar). No tienen mala intención personal, nada de eso. Son eficientes y hacen lo que se les manda y lo hacen bien. Son hombres de empresa eclesial. Y así tenemos a Cipriani en Perú y a Aguirre Yarza en Ecuador (por citar los dos países implicados)... de manera que la empresa funciona.
4. Evidentemente, las cosas no se pudieron “arreglar” y cambiar en dos días… (No se tomó Zamora en una hora, a no ser con infiltrados). Hay que dar tiempo al tiempo (Benedicto XVI tras Juan Pablo II)… Y así se hizo en Sucumbíos. Pasaron 40 años, había sido bastante… Y por eso mandaron en los últimos años del P. Gonzalo un Visitador Apostólico… antes de nombrar a los Heraldos, para tantear el terreno, a ver si se podía… Y después, cuando vieron que había empezado la gresca eclesial y mediática, mandaron a otro, visto lo que pasaba (pero lo mandaron del mismo Ecuador, de la línea de Arregui), y pensaron que se podía mantener lo (im-)puesto, según el principio del antiguo “murphy castellano”: Enmendalla e non cambialla. Era difícil dar marcha atrás y buscar soluciones de consenso, en línea de evangelio (ante todo, evangelio), como yo esperaba, templando los ánimos, para que entrara evangelio en la casa.
5. En otros tiempos no habría habido ningún problema… Carmelitas y otros, muchos otros, habrían “cogido” el hatillo y se habrían ido, sacudiendo el polvo de los caminos, como dice el Evangelio, pero los que no les querían y expulsaban no eran “enemigos”, sino su misma Iglesia… Y, además, la mayoría eran de allí, no tenían otro sitio donde ir… y además pensaban que se podía gritar, poniendo pancartas, y así hay aumentado, de un lado y de otro. Los carmelitas han querido quedar y con ellos quieren quedar y “ser lo que son” (según su evangelio) miles de cristianos de Sucumbíos que han aceptado el Evangelio, que ya no es propiedad de algunos, sino don y tarea de todos, según el Vaticano II (y según Pablo, cuando decía: ¡La Palabra no ha podido ser apresada y encarcelada!)
6. Ahora entran ya las disputas personales, si tú has hecho y si el otro más, si tú la tienes curva y el otro más curvada… y pueden salir y salen intereses. Es evidente que en la batalla mediática pueden ganar los que más dinero tienen, los que más y mejor gastan en blogs y cosas por el estilo (que, al fin, son los poderosos,aunque el internet ha dado ocasión de que opinen también los que tienen menos poder). En ese juego no voy a entrar y he terminado quitando la foto de la pancarta, pues me han dicho que era “intencionada”. No, no voy a entrar en lo que me piden algunos: que diga los valores y defectos personales de unos y otros, que si unos han ido trasvestidos y otros con horcas... pues quizá, personalmente, son todos santos y los insultos que se les han dirigido son, en la mayoría de los casos, falsos. He puesto para todos la Evangelii Nuntiandi, que es palabra de Evangelio.
7. Por otra parte, las cosas han cambiado en la provincia y prelatura de Sucumbíos. No era lo que encontraron Gonzalo y sus amigos de Evangelio hace cuarenta años (con la Evangelii Nutiandi en camino), sino una “provincia rica”, muy rica, con intereses de ricos que quieran “su iglesia”, es decir, la Iglesia de la Misa Callada, de la oración piadosita, y que manden los ricos, sin verdadera evangelización. Evidentemente, la política real, al fin de todo, se pondrá de parte de los "establecidos", es decir, de los ricos, y ha empezado a surgir una clase rica en Sucumbíos... que no quiere que el pueblo piense y decida (como le han dicho los carmelitas, obedientes a la Evangelii Nuntiandi).
8. No veo que las cosas puedan arreglarse… aunque quiero que se arreglen, que dialoguen todos, pues todos leen el mismo evangelio, aman al mismo Jesús, comulgan con el mismo pan bendito... Quiero que mejoren, y pediría a todos que lo piensan y que sepan amar a los que han de amar, que son los pobres (cojos, mancos, ciegos, perdidos y humillados) del Evangelio. Quiero que se arreglen las cosas, pero, lamentablemente, pueden ir todavía a peor, si los carmelitas se quedan... pero todavía mucho peor si se van, dejando el campo a los que no creen en la Evangelii Nuntiandi (=evangelizar es liberar, como decía el Sínodo del 1974, y la Exhortación postsinodal de Pablo VI del 1976).
9. Nos queda rezar y dialogar, pedir que se dialogue, a fondo, sin verdades previas, sólo con el evangelio y el mundo en que estamos (pues de lo contrario todos igualmente pereceréis, decía Jesús, cuando caía la torre). En estas circunstancias Benedicto XVI ha convocado el sínodo del 2012 sobre la Nueva Evangelización. No sé si de resolverán entonces muchas cosas. Además, quizá sea muy tarde… a no ser que empecemos dialogando ya, como decía Pablo VI en su Ecclesiam Suam (1964).
10. Por todo eso, mirando las cosas desde este mundo, a no ser que empecemos todos con más evangelio (a capite et in membris, como siempre se ha dicho), se cumplirá inexorablemente la ley de Murphy: Si las cosas han ido mal, podrán ir e irán todavía peor.

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