miércoles, 25 de mayo de 2011

EX OBISPO DE SUCUMBÍOS INICIA HOY UN AYUNO INDEFINIDO POR LA RECONCILIACION DE LA PROVINCIA

Comunicado de Prensa
Quito, 24 de mayo de 2011– Monseñor Gonzalo López Marañón, ex obispo de la provincia ecuatoriana de Sucumbíos, inicia hoy martes a las 17:00 hora local un ayuno y oración permanentes por la reconciliación y la paz en Sucumbíos.
Con el lema “Para curar heridas y reconciliar Sucumbíos”, Monseñor López Marañón, de 77 años de edad, retirado del Obispado de la provincia amazónica desde el pasado mes de octubre, se instalará en el patio de la Capilla del Belén, en la ciudad de Quito, de forma indefinida hasta que haya señales claras de reconciliación entre la población.
La decisión de Monseñor llega tras la agudización del conflicto social y religioso que vive Sucumbíos desde hace meses con la llegada al Vicariato Apostólico de la Congregación de los Heraldos del Evangelio.
Últimos hechos
Monseñor Ángel Polibio Sánchez, está en Sucumbíos para iniciar conversaciones y reuniones con los actores afectados. Ni la Congregación Heraldos del Evangelio, ni la Orden Carmelitas Descalzos están autorizados a regresar a la provincia de Sucumbíos.
La vigilia que mantiene la población, los feligreses de la iglesia San Miguel de Sucumbíos y las organizaciones sociales en el patio de la Catedral desde el 7 de enero pasado continúa. La vigilia está custodiada desde el domingo por la policía para evitar que nuevos grupos de la Renovación Carismática, afín a los Heraldos del Evangelio, provoque tumultos y tensión entre la población, tal y como ocurrió el pasado domingo día 22 por la noche.
Más información y Contactos.
Coordinación de entrevistas y prensa:
Blanca Diego 087314235. Lourdes Vallejo, 098986210. Vinicio Pastor 084057079
Correo: casosucumbios@gmail.com
Más información en www.isamis2010.blogspot.com
Para seguir el ayuno por radio: www.corape.org, www.radiosucumbios.org.ec
Antecedentes del conflicto:
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El pasado jueves 19 de mayo, la Conferencia Episcopal decidió la salida de los Heraldos del Evangelio de la provincia; salida que se produjo bajo escolta policial. Ahora la jerarquía máxima de la iglesia católica debe resolver la situación que ha puesto en peligro la paz social de la provincia.
La situación solamente podrá resolverse con el reconocimiento de la Asamblea Diocesana como órgano máximo de representación de la iglesia católica de la provincia, según sus miembros.
Otra demanda de la población local es la restitución de derechos, como los derechos del personal de Radio Sucumbíos, despedido de forma verbal e intempestiva por la Administración del P. heraldo Rafel Ibarguren. Así como garantías para el Hogar Infantil.
La tensión en Sucumbíos se elevó en las últimas cuatro semanas con los despidos improcedentes e impago de trabajadores durante al mensos cuatro meses del Hogar Infantil, y el allanamiento violento e ilegal así como el despido verbal intempestivo del personal de Radio Sucumbíos, que se produjo el pasado lunes 16 de mayo.
Antes de la llegada de los Heraldos del Evangelio, la emisora y el Hogar Infantil eran proyectos sociales bajo la coordinación y supervisión del Vicariato de la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos y de la Asamblea Diocesana.
Los Heraldos del Evangelio, son una asociación religiosa de corte jerárquica, reconocida en los círculos más conservadores de la iglesia Católica de Roma. Sus orígenes se sitúan en Brasil de la mano del movimiento Tradición, Familia y Propiedad. Esta línea de actuación y pensamiento entra en contradicción con el modelo social y comunitario que lleva Sucumbíos por más de cuatro décadas.
Para Monseñor Gonzalo López Marañón, constructor y motor por 40 años del modelo horizontal y participativo de Iglesia-comunidad, su ayuno puede contribuir a curar heridas y reconstruir el tejido humano social y eclesiástico.
El ayuno de Monseñor será vigilado de cerca por la Cruz Roja y algunos médicos, así como un dispositivo de seguridad. Todo ello para garantizar la salud y la tranquilidad del Obispo que reza por la paz en Ecuador.
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lunes, 23 de mayo de 2011

Movimiento hacia la innovación social


Javier Malagón. 23 de Mayo http://javiermalagon.com/2011/05/23/movimiento-hacia-la-innovacion-social/#more-1201.
El Movimiento 15 de Mayo ha puesto de relieve la existencia de una parte de la sociedad, compuesta de jóvenes en su mayoría, que desean reformas democráticas y justicia social.

Su masiva presencia en las calles se ha producido al mismo tiempo que se fraguaba el mayor éxito histórico del Partido Popular en unas elecciones autonómicas y locales.

Ambos fenómenos han obtenido una legitimación social, política y mediática importante, más cualitativa en el primer caso y arrolladoramente cuantitativa en el segundo. Esto nos debería dar mucho que pensar; tiempo habrá de hacerlo.

Seguramente los manifestantes del Movimiento 15 de Mayo tienen ganas y voluntad de continuar su trabajo como movimiento. Lo difícil empieza ahora, como sabe cualquiera que tenga un poco de experiencia en estas lides.

En mi opinión, será una aportación positiva al cambio social si logran dos condiciones:

a) estabilizar una organización democrática, pero también suficientemente operativa (por tanto, no saturada de reuniones para decidir cualquier cosa) que permita de forma estable la autogestión del movimiento, sin depender de un estado de movilización permanente en las calles (ni de la atención de los grandes medios de comunicación); y

b) encauzar una parte de su energía hacia la innovación social, de modo que su aportación, aparte de la denuncia y la protesta más o menos frecuentes, consista en impulsar nuevos proyectos de producción, consumo y convivencia, gestionados desde el marco de valores (igualdad, democracia participativa, inclusión, sostenibilidad…) que promueve este movimiento. Leer más...

domingo, 22 de mayo de 2011

Una mirada al 15-M

Rosario Pino Capote. Tenerife. 20 de mayo de 2011
Creo que el mejor acercamiento al movimiento del 15-M, es un acercamiento con respeto, porque establecer una relación de respeto con la realidad, con los acontecimientos, nos ayuda a ser menos unidimensionales y más equilibrados, lo que es importante en un tiempo en a que tanto la superficialidad como el desequilibrio son síntomas inequívocos de nuestra sociedad, según la opinión de un filósofo actual, que comparto.
El respeto hacia este movimiento, como siempre ocurre con el respeto, es una relación intencional, que nos lleva, en primer lugar, a prestarle atención, pues lo esencial del respeto viene dado por la mirada atenta –respectus deriva de respicere que significa mirar atentamente- desde la aproximación y la distancia.
A mí me ha ocurrido que, al tratar de acercarme, me he sentido concernida e implicada con la consiguiente pérdida de seguridad e instalación intelectual más o menos confortable. ¡Bienvenido este regalo de inquietud!
Estoy mirando lo que está sucediendo, pero aún no sé qué es lo que tengo delante, como le sucederá a tantas personas. Sé que ha llamado mi atención porque rompe el esquema cotidiano; sé que no tengo la suficiente perspectiva para verlo cabalmente; sé, además, que esta situación me está generando una serie de valoraciones o juicios. Pero se trata valoraciones y juicios prerreflexivos más que de una reflexión serena y distante.
La primera de mis emociones no reflexiva es de un cierto asombro o si se prefiere admiración y sorpresa. El Indignaos de Hessel veía la luz en este país en enero de este mismo año. Estuve de acuerdo en que “en este mundo hay cosas insoportables”; que “la peor actitud es la indiferencia” que nos hace perder algo esencial del ser humano porque esencial es “la facultad de indignación y el compromiso que le sigue”. También estuve de acuerdo en que los grandes desafíos del momento son la enorme brecha entre “los muy pobres y los muy ricos” y “los derechos humanos y la situación del planeta”.
Pero el llamamiento del nonagenario a los jóvenes a buscar y a comprometerse -“Encontraréis situaciones concretas que os llevarán a emprender una acción ciudadana fuerte. ¡Buscad y encontraréis!”- aunque me parece muy interesante, sinceramente, lo consideré más bien estéril. Seguramente en mi fuero interno no creía ya en la capacidad de reacción colectiva, persuadida de que en nuestras sociedades los asuntos comunes interesan bastante menos que la protección de lo que se posee o disfruta individualmente. Me equivocaba, y me asombré de lo que sucedía, ya desde los primeros días de las convocatorias.
Y el asombro me ha llevado al entusiasmo. Creo que la democracia, antes que un régimen político –que lo es- es un proceso de autonomía, un proceso de interrogación colectiva y de autocreación y auto-institución. Compruebo que la primera condición para que el proceso se dé, existe: contamos ya hoy con una organización política –la actual democracia formal de la que disfrutamos- que permite per se la movilización ciudadana –aunque estoy escribiendo antes de saber lo que pasará mañana durante la jornada de reflexión- Por lo pronto, hay un buen montón de gente que ha reaccionado y está aprovechando el derecho constitucional para esta interrogación colectiva, para expresar pública y libremente su pensamiento, o su descontento, o sus emociones prerreflexivas.
La movilización puede ser un medio para aprender a ser ciudadanos y ciudadanas. Nadie nace ciudadano, tenemos que aprenderlo. Con independencia de las conclusiones y decisiones a que llegue este movimiento, me entusiasma ver que bastantes miles de personas están tratando de mirar juntas la realidad de las ciudades y del mundo, tratando de descubrir y centrar los motivos de la indignación y buscar las respuestas posibles. Tengo la experiencia de haber participado en la movilización de los años 60, incluso cuando el movimiento aún no tenía objetivos claros, y sin embargo, me sirvió de escuela para analizar, valorar y comprometerme en la transformación social, para aprender a vivirme y vivir como ciudadana.

Pero también soy escéptica, por dos razones: Una, porque no se me oculta que es muy difícil que este movimiento cristalice como un movimiento de masas, participativo y con orientación centrada y propuestas de avance, en una sociedad muy compleja y cambiante, y dos, porque no soy tan ingenua como para olvidar la inmensa capacidad que tiene el sistema para hacer desaparecer todos los movimientos populares que no sirvan a sus intereses. (No deja de llamar la atención que “ser antisistema”, que en principio sólo significa rechazo al orden –o más bien desorden- establecido, haya pasado a ser sinónimo de antisocial, terrorista, revientaactos etc…)

Si el movimiento se resuelve en propuestas simplemente maquilladoras, será bien venido, aceptado e integrado y hasta jaleado –seguramente, también, utilizado- Pero desde el momento en que el movimiento sea capaz –como deseo- de poner en entredicho alguno de los pilares que hacen posible la enorme brecha de la desigualdad injusta, el crecimiento y la maximización de beneficios como fin último de una economía de mercado que gobierna el mundo y la heteronomía y la alienación política actual, ese movimiento, digo, será demonizado y eliminado de raíz, no con medidas evidentes de coerción, sino con medidas sutiles que arranquen nuevos consentimientos.

Pese a todo, sea cual sea la forma en que se oriente el movimiento, tengo la convicción de que este movimiento está haciendo historia, está contribuyendo ya, a cambiar una visión del mundo. Las valoraciones que se inician a través de emociones no reflexivas, como creo que es el caso, que luego se enfrentan a una serie de acciones, hechos y discusiones públicas y por fin, derivan en una nueva emoción no reflexiva, que se internaliza en una nueva visión del mundo compartida por mucha gente, ocasiona un cambio medular de percepción que podemos llamar Hacer-Historia.

Sueño con que este movimiento dé con el horizonte adecuado que le oriente y critique, y con un proceso que tienda a que mañana sea posible lo que hoy aparece como imposible, pues como dijo la actual Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en su toma de posesión: “es preciso tener grandes sueños y perseguirlos. Soñar y perseguir los sueños es exactamente romper el límite de lo imposible”.

Espero y deseo que a la indignación y a la reacción le siga el compromiso. Seamos realistas, pidamos lo imposible.
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viernes, 20 de mayo de 2011

Sobre Pagola y su libro: "La verdad padece pero no perece"


(Félix Azurmendi, sacerdote de San Sebastián, en Noticias de Guipuzkoa).- Hace un año escribí un artículo, bajo el título Pedimos la verdad, en el que reclamaba información por parte de alguien "autorizado", en torno a lo que estaba sucediendo con el libro de José Antonio Pagola, Jesús. Aproximación histórica. Tras un año nos hallamos con que, según publicaciones en prensa e Internet, "el Vaticano procesa a Pagola", "La Congregación para la Doctrina de la Fe retira el nihil obstat de Mons. Uriarte al Jesús de Pagola", "la iniciativa de Roma... tiene su origen en las presiones del núcleo más integrista de la Conferencia Episcopal Española".
Mi primera reacción se refiere a un hecho lamentable: la Iglesia recurre al "secreto", al silenciamiento y ocultamiento. ¿Qué información tiene la Diócesis de San Sebastián acerca de la verdad de lo que está ocurriendo con el libro de Pagola y con él mismo? ¿Han sido informados debidamente y en todo momento el Consejo Presbiteral y el Consejo de Arciprestes?
En vista de lo publicado podríamos decir con el Evangelio de Juan en la mano que "la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron" y añadir con Santa Teresa de Jesús, y ella sabía lo que decía por su propia experiencia con la Inquisición, que "la verdad padece". Sí, la verdad padece. Pero, añade Santa Teresa, "no perece".
No perece porque hay quienes quieren conocerla y la buscan. En ello les va su propia coherencia. Nadie es propietario de "la verdad". Tratamos de aproximarnos a ella en el ejercicio de nuestra libertad y responsabilidad de ir más allá de lo aparente en medio de este gran despropósito.
La desmesura es escandalosa: muchos miles de lectores y creyentes afirman sin dudar el bien que les ha hecho este libro en su fe, los teólogos a los que se les pidió una opinión sobre el mismo lo hicieron favorablemente, el obispo del autor le otorgó el nihil obstat, algunos obispos que yo conozco opinaron muy positivamente del libro, numerosos sacerdotes diocesanos de San Sebastián se manifestaron públicamente en apoyo del autor... Mientras, otros obispos denunciaron públicamente el libro, sin siquiera hablar con el autor, hasta finalmente presionar en Roma para que la Congregación de la fe abra un proceso, no sé si al libro o al autor del libro o a ambos.
¿Qué es lo que oculta y encierra esta desmesura? No somos ni indiferentes ni insensibles a los problemas eclesiales. Los obispos no debieran estar tranquilos con este "cisma" real en la Iglesia y en nuestras comunidades. Este "cisma" es el hecho que más está dañando a la comunión y a nuestra capacidad evangelizadora hoy. Negar este hecho es pretender cerrar los ojos a la realidad y autoengañarnos. En lugar de crecer en comunión, se alimenta la desunión.
Creo que es un derecho y un deber opinar libremente sobre la gravedad de lo que está aconteciendo. Están en juego nuestra fe y nuestra pertenencia eclesial. Por ello reflexiono sobre algunas claves que, creo, explican algo de lo que está sucediendo.

1. En primer lugar está en juego, como problema de fondo, la verdad sobre Jesús. No es, por lo tanto, el libro de Pagola. Este libro no es más que un signo de lo que está ocurriendo en la Iglesia. Es el problema, viejo y nuevo, del Jesús de la historia y el Cristo de la fe. Yo creo que nos estamos enfrentando a una tentación también presente en otros momentos de la historia de la Iglesia: por salvaguardar la "dignidad" de Dios, la divinidad de Cristo, ignoramos o subordinamos la humanidad de Jesús. Mientras la médula y lo inaudito de la fe cristiana está en la encarnación de Dios, una encarnación anonadada e histórica, son acusados de "arrianismo" quienes nos están indicando que es precisamente en la humanidad histórica de Jesús en la que Dios se ha encarnado. Como dijo Pablo VI "en la humanidad sacratísima de Cristo está todo nuestro bien y salvación".
El gran problema del sector al que incomoda el libro en cuestión debe de ser que "este Jesús" les molesta, no cuadra con sus intereses "eclesiásticos". Acaban por reproducir lo que pasó en la existencia histórica de Jesús: se vuelve a clavar a Jesús en la cruz, en el rechazo y en la acusación de "heterodoxia". Ésta es la cruz de Jesús, también hoy.

2. Lo que está en juego, en segundo lugar, no es "el libro" de Pagola. Están en juego su palabra y su reflexión, su obra y el propio autor. Pagola molesta por lo que dice: este sector eclesial no puede soportar, según parece, su reflexión lúcida, clara y accesible y, sobre todo, hecha desde el Evangelio y desde Jesús. El problema es un Pagola que no calla, cuyo mensaje se difunde masivamente gracias a la prensa y a las redes sociales, que llega a miles de personas que lo leen con gran satisfacción. Mientras muchos sacerdotes y obispos aburrimos dentro y fuera de la Iglesia, Pagola capta la atención, despierta interés sobre Jesús, contribuye a formar cristianos y personas adultas y no-dependientes. Asimismo, su aportación es valiosa para el hecho cultural moderno, que recibe a este Jesús como una novedad relevante para vida del hombre y la mujer de este siglo. Pagola logra inyectar en la capa social y cultural de hoy a Jesús de Nazaret.

3. Hay una tercera dimensión que también está en juego: somos las personas que vivimos y sentimos nuestra fe en Jesús y nuestra pertenencia eclesial en sintonía con J. A. Pagola. Si es verdad que al libro de Pagola y, como afirman algunos, a Pagola mismo se le ha iniciado un proceso en la Congregación de la Doctrina de la Fe, estamos procesados con él miles de cristianas y cristianos: laicos, sacerdotes, religiosos, muchos teólogos y algunos obispos. Está también procesada una parte mayoritaria de nuestra Diócesis de San Sebastián. Se pueden sentir procesados los 80.000 que han comprado el libro, los miles y miles que le siguen semanalmente y quienes leen con entusiasmo cada nuevo libro que escribe. ¿No es esto una exageración y un disparate?

4. Están también en juego los derechos humanos: el respeto a la libertad, fundamentalmente. ¿Quién puede impedir que un libro sea vendido y una persona sea escuchada? ¿La libertad religiosa, la libertad de pensamiento y de palabra, donde quedan en la Iglesia? ¿Se puede reclamar la libertad religiosa en la sociedad cuando no se respeta en el interior de la iglesia? ¿Cómo se puede privar a la sociedad y a la misma Iglesia leer lo que quiera?

5. En este hecho oscuro, aparece asimismo el pecado de la Iglesia. Si no se detiene el proceso en curso y se le restituye a Pagola de todos los sufrimientos que se le han originado, un sector eclesial muy numeroso, mayoritario en Gipuzkoa, que nos sentimos procesados con Pagola, tenemos derecho a pensar que, en realidad, nos encontramos ante el pecado de la iglesia. Lo anunció Jesús: "Os llevarán a los tribunales y creerán que hacen un bien".

6. Este asunto nos sitúa ante el problema del modelo de Iglesia. Estamos viviendo eclesiologías incompatibles entre sí. La eclesiología "oficial" vuelve a ser "neoexclusivista". Estamos viviendo un gran miedo al pluralismo, porque es percibido como una amenaza para la fe y la Iglesia. Éste es un callejón sin salida. Desde el miedo no se puede evangelizar La única salida válida, a mi modo de ver, es el diálogo, que ninguna posición eclesiológica se imponga a la otra, que ninguna posición teológica se imponga a las demás. Ahora no existe este diálogo. Por esta razón, la comunión y la colegialidad son dos grandes déficit en nuestras Iglesias y ello representa un gran fracaso y un grave obstáculo para esa nueva evangelización que se pretende impulsar. Sobresalen la intolerancia y la imposición, el centralismo y el dogmatismo. Todo ello nos está llevando a un nuevo individualismo, un "sálvese quien pueda" que solo produce, a la larga, tristeza e impotencia.

Concluyo. Solo quiero desear que no perdamos la capacidad de indignarnos y que no abdiquemos del deber de reformar la Iglesia. Que no nos falte el aliento de una oración que dirija nuestra mirada a Jesús y a su palabra, pues puede estar sucediéndonos que digamos creer en Jesús y, en realidad, no lo amemos. Me parece una insensatez y una forma extraña de fanatismo decir que el Jesús que "emerge" y "cobra vida" en el libro Jesús. Aproximación histórica no es en realidad el Jesús en el que cree la Iglesia, el proclamado como Cristo y Señor. Un libro y un autor que han ayudado y ayudan a tantos a encontrarse con Jesús, amarle y creer en Él, no pueden sino estar en la fe de la Iglesia. Espero que se imponga la sensatez y prevalezca la verdad.
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Libertad religiosa en el Perú


Una mirada a la doctrina católica desde una mirada evangélica
Lima.- La ley de la libertad Religiosa aprobada en el Perú, parece traer "buenas noticias" frente a la discriminación religiosa, que se ha practicado en el Perú, incluso muchos sectores evangélicos han aplaudido esta ley, pero mientras exista el concordato habrá una discriminación explicita a la otras confesiones de fe, pero muchos creen que es un paso para llegar a la igualdad religiosa y hay que ser pragmáticos y es lo "políticamente correcto", sin embargo intento crear un pensamiento crítico a estos acontecimientos.
La Iglesia evangélica ha intentado por algunos medios luchar por la Igualdad Religiosa, desde la mesa interconfesional, el CONEP, UNICEP y otros espacios donde se ha tratado de empoderar los reclamos de los evangélicos, pero el clientelismo político, la cultura católica colonial y el Concordato no permiten tener una sociedad inclusiva, democrática, y en relaciones horizontales para expresar los Derechos Humanos que todos necesitamos para una sociedad más justa. La ley de libertad Religiosa como está diseñada cambiará de un Estado mono-confesional o que favorece solo a la Iglesia Católica, a ser un Estado pluriconfesional que favorezca a la Iglesia Católica y otras confesiones, pero que sigue siendo discriminatorio porque la Iglesia Católica sigue siendo la "mas" favorecida que las otras confesiones de fe.
Ante esta coyuntura confusa y heterogénea, hay poca discusión bien informada y expresándose más el clientelismos, pragmatismos y ambivalencias entre evangélicos y católicos, pero ante todo esto: ¿Qué predica el magisterio católico sobre estos asuntos? ¿Qué dicen los papas sobre la libertad religiosa? ¿Porque lo que enseña el magisterio católico no lo practican los congresistas católicos? ¿Porque es letra muerta las enseñanzas del magisterio católico en la sociedad peruana? Pero creo que los evangélicos debemos enterarnos sobre la "predica" del magisterio católico para tener una información desde esa perspectiva.
1- La Iglesia Católica y Los Derechos Humanos
Los Derechos Humanos fueron proclamadas el 10 de diciembre de 1948 esto marca un hito en la sociedad occidental que tiene ideales como la democracia, la libertad y el respeto de la persona humana; aunque hay momentos que preceden a este hecho, documentos como la Declaración de independencia de América de 1776 y la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de la revolución francesa de 1789 fueron los que precedían estos ideales; según la doctrina social de la Iglesia Católica desde el papa León XIII en su encíclica: Rerum Novarum (1891), se establece la defensa de la Iglesia católica por los Derechos Humanos con las personas en concreto, ya sea contra el capitalismo o el comunismo; luego Pio XI 1922-1939 fue un defensor de los derechos humanos en su encíclica Ubi Arcano (1922) y en Quadragesimo anno recordando a León XIII; y otros documentos; También Pio XII según los católicos fue un defensor de la democracia, la paz y los derechos humanos; sobre todo Juan XXIII en los "signos de los tiempos" y su encíclica: Pacem in terris (1963) afirmaba que los Derechos Humanos son el fundamentos de la paz, también en Mater et magistra (1961). Pero la máxima expresión de los Derechos Humanos dicen los católicos esta en el Concilio vaticano II en sus documentos Gaudium et spes (GS) y en el documento Dignitates humanae (DH) y enaltecen a Pablo VI (1963-1978) como heraldo de los derechos humanos, quien instituyó el "día mundial de la paz" conmemorado por católicos y fundó la Comisión pontificia para la justicia y conmemoró la encíclica de León XIII con la carta apostólica Octogesima adveniens (1971); estableció el consejo pontificio Corunum (1971) para la promoción del tercer mundo y se ocupo de la justicia social en la Populorum progressio (1967); y Juan Pablo II ha predicado mucho sobre Derechos Humanos, fue un tema central en su pensamiento, busco el valor en la persona humana en Sollicitud rei sociales (1978); en Centesimus annus conmemorando los cien años de la encíclica de León XIII; y sobre todo en estas encíclicas, cartas, predicas Juan Pablo II predica la reinvidicación de la libertad Religiosa y así se ha hecho todo una doctrina católica que se debe respetar en primer lugar: los derechos de la vida, los derechos inherentes de la persona humana, la igualdad fundamental a la libertad de pensamiento o conciencia y de religión; en segundo lugar: los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales; en tercer lugar: los derechos orientados hacia situaciones humanas ideales. Así se respeta la autonomía humana, la libertad de conciencia en un marco democrático y de justicia social.
2- La Iglesia Católica y la Libertad Religiosa
La Iglesia católica basado al pensamiento de los Derechos Humanos dio un paso más la libertad Religiosa declarada en el Vaticano II, aunque esta historia es tortuosa, se trabajo dos años, los conservadores católicos no querían reconocer a otras confesiones de fe como cristianas, pero se realizó luego de un largo y difícil debate en el Concilio Vaticano II. En gran parte de la historia la Iglesia Católica ha sido intolerante a otras religiones, sobre todo contra el protestantismo, solo admitía una religión, la del gobernante, con exclusión de todas las demás. Pero la dinámica de la sociedad y cultura desde el protestantismo y la Ilustración cambiaron la situación. La iglesia católica en el concilio Vaticano II influenciado por J.C. Murray estableció la libertad religiosa como derecho fundamental básico de la persona humana. El Concilio Vaticano II reconoce la libertad religiosa en los sistemas legales y los documentos internacionales; señala que hay ausencia de libertad religiosa en algunos regímenes, y pide libertad religiosa en todas partes (DH 5), así el magisterio católico incluye la declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación basadas en la religión y las creencias, publicadas por las Naciones Unidas en 1981, así como la declaración universal de los derechos humanos de 1948, y la iglesia católica ha incluido en su código de derecho canónico la libertad religiosa, así ellos consideran que la libertad religiosa es un ejemplo de verdadero desarrollo doctrinal, una auténtica revolución, y esto justamente ha realizado las bases del dialogo ecuménico de la Iglesia católica.
3- El Perú país monoconfesional, desierto de la libertad religiosa
En el Perú de hoy se intenta vivir en democracia y modernidad, sin embargo, es muy incipiente y utópico la democracia, estamos lejos de ser un Estado Democrático con gobiernos clientelistas y abyectos donde hay índices altos de corrupción y populismos, que es la forma de hacer lo "políticamente correcto", en las relaciones Estado-Iglesia no hay democracia, ni igualdad desde la Constitución peruana, el concordato que fue un pacto con un gobierno de facto y los políticos católicos hay una clara discriminación a las minorías religiosas, ellos reman hacia un Estado confesional, y no un Estado Laico, aunque algunos con otras teorías lo llaman Estado Cooperativistas (Carlos Valderrama), el asunto es que la libertad Religiosa que predica el concilio vaticano II y los documentos sociales del magisterio católico no están presentes en los católicos peruanos y no hay una pedagogía del clero peruano ni a la opinión pública, ni en las discusiones coyunturales sobre la libertad religiosa que tanto se jacta la doctrina católica de ser una auténtica revolución copernicana de la Iglesia Católica, por eso el Perú es un desierto de la libertad religiosa.

A modo de conclusión
Después de haber expuesto estos datos puedo afirmar:

1) Muchos evangélicos "conservadores" no buscan un Estado laico propio de una sociedad democrática sino clientelismos y favores políticos como lo ha realizado la Iglesia Católica, no perdamos la capacidad ética de seguir el evangelio de Cristo Jesús. Si el Estado peruano da favores a las otras confesiones religiosas solo será un estado pluriconfesional y no Laico.
2) La iglesia Católica tiene un discurso ambivalente, por un lado en sus documentos habla de verdadera libertad religiosa y en la práctica peruana es parte de la discriminación religiosa al seguir un Estado monoconfesional que favorece a la Iglesia Católica. Pero en países donde la Iglesia Católica es minoría cambian de discurso y buscan la reivindicación de libertad religiosa, así su actuación depende del escenario coyuntural político.
3) Los políticos católicos peruanos no practican las propias enseñanzas de la Iglesia católica al cual dicen pertenecer, porque allí se habla de derechos humanos y libertad religiosa donde no debe existir concordatos, ni favores que discriminan a las minorías religiosas no católicas.
4) La sociedad peruana ni siquiera ha puesto en verdadero debate estas discriminaciones que realiza el Estado Peruano en asuntos religiosos, porque vivimos una sociedad globalizada y postmoderna donde el individualismo y la fragmentación es parte de la falta de practicar la ciudadanía que necesitamos para transformar nuestra sociedad.(Josías Espinoza Cárdenas)
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martes, 17 de mayo de 2011

¿Hay futuro para nuestro clero?


http://www.laopinióndezamora.es
El pasado martes hemos celebrado los curas la fiesta de nuestro patrono, san Juan de Ávila, y con esta ocasión algunos celebramos los 50 años y otros los 60 como sacerdotes

JOSÉ M.ª ALONSO RICO Es sabido que en estas celebraciones jubilares no es júbilo todo lo que reluce. Los parabienes y los comentarios amables, sobre lo bien que los demás dicen encontramos, nada pueden contra esa huella inmisericorde del tiempo sobre nosotros y también sobre nuestra circunstancia. Y nunca el paso del tiempo fue tan devastador como lo ha sido en estos cincuenta años: las paneras de nuestros pueblos y los desvanes están llenos de aperos y enseres arrinconados por nuevos adelantos que los dejaron inservibles. Me pregunto, desde esta curva del camino, si está ocurriendo lo mismo con el estamento clerical.
Fuimos al seminario en una época de florecimiento vocacional. Lo favorecía el clima de religiosidad en nuestras familias. Contaba también el hecho de que, en muchos casos, el seminario era la única vía de acceso a los estudios más allá de la escuela y que la figura del sacerdote cotizaba socialmente. El «nacional-catolicismo» funcionaba sin sobresaltos. En 1953 se firmaba el Concordato con la Santa Sede que suponía la legitimación del régimen de Franco y la consolidación del estado católico, un utópico paradigma socio-religioso que pretendía identificar país y catolicismo, españoles y católicos.

Diez años más tarde, cuando iniciábamos nuestro ministerio, los pronunciamientos del Concilio sobre la libertad religiosa, la separación entre Iglesia y Estado y un nuevo modelo de Iglesia testimonial, crítica y comprometida solo con el evangelio, dejaba sin suelo doctrinal este paradigma del nacional- catolicismo y todos esos hermanamientos de patria y religión de tan nefastas consecuencias en la historia.

A nuestra generación le ha tocado afrontar tiempos de gran «mudanza», como diría san Ignacio: la transición política de la dictadura a la democracia y la transición que dentro de la Iglesia provocó el Concilio. Ambas traumáticas como veremos. En aquellos comienzos de nuestra labor, nos ilusionaba especialmente el apostolado de contacto humano acompañando a los militantes de los movimientos apostólicos especializados. La JOC había desarrollado una disciplina de trabajo pastoral que partiendo de la realidad (los «hechos de vida») trataba de juzgarla y transformarla a la luz del evangelio (ver, juzgar, actuar). El ejercicio y la familiaridad con este método despertó la conciencia social del clero y lo acercó a la vida real implicándolo en los afanes y problemas de la gente. La sotana había dejado ya de ser una frontera.

Este proceso, en aquella circunstancia eclesial y política tan especial, llevaría al clero a la encrucijada de numerosos conflictos. La falta de libertad sindical y política llevaría a muchos sacerdotes y militantes cristianos a utilizar el fuero privilegiado de la Iglesia para ser voz de los que no tenían voz y para denunciar la vulneración constante de los derechos humanos.

Estas actuaciones provocaban fuertes tensiones en el interior de la Iglesia con los sectores más conservadores. El episcopado español se veía desbordado tanto en el campo político como en el eclesial. Era un episcopado envejecido, conservador, con escasa preparación teológica como se había demostrado en el Concilio, frente a un clero especialmente crítico que exigía más contundencia por parte del episcopado para denunciar el sistema político y encauzar la vida de la Iglesia de acuerdo con el concilio. Las expresiones de este enfrentamiento fueron múltiples: manifestaciones de curas en Bilbao y Barcelona, encierros en iglesias, homilías multadas, prisión y hasta peligro de ruptura de relaciones con el Vaticano.

El clero español era entonces el más joven del mundo. Una amplia encuesta de 1970 nos lo revela abierto en lo político y en lo eclesial y reacio a todo autoritarismo, pero un 72% de sus miembros se declara inseguro en lo doctrinal. La nueva situación teológica, moral y social representaba para ellos un reto difícil de afrontar. No solo en España, en toda la Iglesia la situación surgida después del Concilio era delicada. Mientras la estabilidad política y la confianza en las instituciones habían acompañado el desarrollo del Concilio, los años posteriores a su conclusión abren un tiempo de turbulencias: revueltas estudiantiles, el mayo francés, la primavera de Praga, la crisis energética... En el interior de la Iglesia, la expectativa de cambio despertada por el Concilio choca con la resistencia de la curia y de la minoría conservadora que domina el sistema romano y hace vacilar a Pablo VI. La encíclica «Humanae vitae», que rechazaba los método anticonceptivos por respeto a la tradición, provoca una profunda decepción y el más amplio rechazo hasta entonces conocido a una encíclica pontificia. Son momentos de turbación. La gente se pregunta qué pasa en la Iglesia, mientras los seminarios se vacían y se multiplican las secularizaciones de sacerdotes.

Las mareas vivas dejan a veces al descubierto el suelo rocoso de la playa provocando cambios en su configuración. De modo parecido los acontecimientos reseñados provocan en muchos curas una profunda crisis de identidad que cuestionaba su propia fe, su soledad emocional y su rol como cura en una nueva sociedad secularizada. La opción de miles de compañeros será la ruptura con su anterior trayectoria vital y la aventura arriesgada de un nuevo camino mediante el ejercicio de una profesión civil y una relación de pareja. En pocos años, a causa de estas secularizaciones, el número de sacerdotes en el mundo había disminuido en un 20%. Para los que quedábamos, era una experiencia amarga. En cualquier colectivo, que una parte de los nuestros se vayan porque no pueden vivir o realizarse entre nosotros es una herida dolorosa.

La segunda herida, no menos dolorosa, han sido los numerosos casos de pederastia dentro del clero y ese largo encubrimiento que ha cuestionado el gobierno de la Iglesia en sus más altas instancias. Estos hechos, que han sacudido al mundo católico, nos avergüenzan y entristecen como sacerdotes porque traicionan la opción de Jesús por los más débiles, por las víctimas, por los niños. Dos siglos de atención preferente de la Iglesia a los niños y adolescentes han quedado ensombrecidos por estas conductas perversas.

Señalemos como tercera herida el oscuro horizonte, o mejor la falta de horizonte, de un colectivo sin esperanzas de relevo generacional. En nuestra diócesis hay 112 sacerdotes en activo. Solo 28 tienen menos de 50 años y llevamos dos años sin ordenaciones. Me complace subrayar la calidad humana de estos sacerdotes jóvenes, su excelente preparación, su generosidad y sus atenciones con los mayores. Pero son los que son. Ni está asegurado el relevo, ni la atención a la mayoría de las comunidades, ni el que no se puedan sentir desbordados, quemados por la amplitud de la tarea.

La crisis descrita en estas tres heridas afecta gravemente a la vida de la Iglesia y al derecho de las comunidades cristianas a la celebración regular de la eucaristía. La respuesta de la jerarquía a base de reforzar y restaurar lo tradicional y rezar por las vocaciones está agotada. ¿Por qué no mirar esta crisis como un «signo de los tiempos» que nos invita a reflexionar y cambiar lo que seguramente nos está pidiendo que cambiemos?

Esta crisis deja al descubierto un grave desajuste de la Iglesia católica: su clericalismo. La Iglesia no son los curas, no son los obispos, no es el Papa. La Iglesia es el pueblo de Dios, un pueblo de iguales que, en cuanto bautizados, participan del único sacerdocio de Cristo. Lo primero, lo sustantivo es la comunidad. El ministerio ordenado, la jerarquía es servicio a la comunidad, no tiene razón de ser en sí y para sí, sino en referencia a la comunidad. No hay un estamento con voz y que tiene que realizar y decidir todo, y otro pasivo y reducido al silencio. Esta dicotomía es falsa, resta creatividad y democracia a la Iglesia y no existía en las primeras comunidades cristianas, que eran más participativas y más iguales.

Pero ¿cómo ha de ser el ministro ordenado al servicio de la comunidad? ¿Casado o célibe? El Nuevo Testamento no impone nada en este punto y así ha sido durante muchos siglos. Solo en los últimos siglos la Iglesia católica de Occidente ha exigido el celibato, y sigue rehén de esta tradición. Pero la opinión en contra de esta exigencia es hoy mayoritaria en el pueblo cristiano. Al hacerla opcional, el carisma del celibato, en cuanto dedicación al evangelio con alma y corazón y a tiempo completo, brillará con luz propia, y por otro lado, se hará justicia a la santidad del matrimonio, en cuanto compatible con el ejercicio del sacerdocio ordenado.

Es el pueblo de Dios el que debe buscar y dotarse de ministros del altar sobre la base de una mayor flexibilidad, pues el reclutamiento clásico está agotado. Casados o célibes. Dedicados enteramente a las comunidades o a tiempo parcial y más próximos al modo de vivir de la gente: labradores, artesanos, de profesiones liberales. Viviendo de su trabajo, como Pablo, o de la comunidad como otros apóstoles. Se trata de abrir puertas. El ejemplo de Jesús nos invita a esta libertad. Recordemos que él fue un laico, alejado de los círculos sacerdotales, que trabajó con sus manos y eligió como apóstoles a pescadores y a un funcionario de aduanas, a casados, los más, y a célibes, uno al menos. ¿Por qué enmendar la plana al Maestro?
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El Vaticano ordena a las conferencias episcopales luchar contra la "plaga" de los abusos

La Congregación para la Doctrina de la Fe conmina a redactar protocolos para actuar de forma clara y coordinada contra la pederastia clerical.- Las pautas invitan a los prelados a denunciar los abusos "sin perjudicar" el secreto de confesión

EL PAÍS. MIGUEL MORA - Roma - 16/05/2011

El Vaticano ha hecho pública hoy una circular enviada a todas las conferencias episcopales del mundo en la que exhorta a los obispos y superiores de los institutos religiosos a "cooperar con las autoridades civiles" en los casos de abusos sexuales a menores cometidos por miembros del clero.

El documento, redactado por la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio) y firmado por el prefecto William Levada, es la respuesta del Vaticano a la "plaga" de la pederastia clerical, según la ha calificado hoy el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, y marca las pautas a seguir en los diferentes países cuando los obispos tengan noticias de casos de abusos a menores.

En la circular, el Vaticano ordena a las distintas conferencias episcopales nacionales que elaboren, antes de mayo de 2012, unas "guías claras y coordinadas" para el tratamiento de los casos de pederastia cometidos por curas y religiosos. Esos protocolos deberán ser sometidos a la aprobación de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que vigilará su legalidad, y si contienen normas vinculantes deberán pasar también el examen de "los dicasterios competentes de la curia romana", dice la circular.

En la conferencia de prensa celebrada en el Vaticano, Lombardi ha explicado que el documento pide claridad y rapidez a los obispos y los superiores religiosos, y les recuerda que juegan un papel "fundamental" en la lucha contra "la plaga de los abusos".

El sacerdote jesuita ha afirmado que la carta permitirá "afrontar de forma clara, orgánica y adaptada a las situaciones locales" el problema, y ha añadido que se trata "de un nuevo paso muy importante para promover en la Iglesia la conciencia de la necesidad y la urgencia de responder [a los abusos] del modo más eficaz y clarividente".

Lombardi ha dejado traslucir que los escándalos sexuales del clero han minado la confianza en el sistema educativo católico. Según el portavoz vaticano, esta respuesta "renovará la plena credibilidad del testimonio y de la misión educativa de la Iglesia contribuyendo a crear en la sociedad los ambientes educativos seguros de los que tenemos necesidad urgente".

La carta recuerda a los obispos que los abusos a menores "no son solo un delito canónico, sino un crimen perseguido por las autoridades civiles", y afirma que, "aunque las relaciones con las autoridades civiles sean diferentes en cada país, es importante cooperar con estas en el ámbito de las respectivas competencias". En particular, añade el documento, "es necesario cumplir las preceptos de las leyes civiles en cuanto a la denuncia de los crímenes a las autoridades, sin perjudicar el foro interno sacramental", es decir el secreto de confesión.

Cuando tengan noticia de un caso de abusos a menores, los prelados, insiste la circular, deberán "ofrecer ayuda a las víctimas, tratar con respeto al denunciante, garantizar la intimidad y el buen nombre de las personas implicadas, y tener en cuenta las leyes civiles del país, incluida la eventual obligación de advertir a las autoridades civiles". Esa colaboración con las autoridades, recuerda también el Vaticano, "no se refiere solo a los casos de abusos cometidos por los clérigos, sino a los que impliquen a personal religioso y laico que opera en las estructuras eclesiásticas".

La carta insiste en que la prevención y la formación de los futuros curas y religiosos es crucial, y debe basarse en las enseñanzas de "la castidad, el celibato y la responsabilidad de la paternidad espiritual".

Además, el Vaticano recuerda que el eventual acusado tiene derecho a recibir "información sobre las acusaciones y la posibilidad de contestarlas", y "en todo caso a un tratamiento justo y digno". La carta indica asimismo que la legislación canónica establece que las medidas a seguir contra un sacerdote acusado de abuso sexual van desde "restringir el ejercicio público del ministerio de modo completo o al menos excluyendo el contacto con menores" hasta "una pena eclesiástica, siendo la más grave la dimisión del estado clerical".

El cardenal estadounidense Levada conmina a los prelados a no permitir "el regreso del clérigo al ministerio público en caso de peligro para los menores o de escándalo en la comunidad", si bien matiza que "el clérigo acusado goza de la presunción de inocencia hasta prueba en contrario, aunque el obispo puede limitar de forma cautelar el ejercicio del ministro, en espera de que las acusaciones sean aclaradas". En caso contrario, el obispo "deberá hacer de todo para rehabilitar la buena fama del clérigo que haya sido acusado injustamente", afirma el texto.

Las indicaciones generales definen como "prioritaria" la atención a las víctimas, "la ayuda y asistencia espiritual y psicológica a sus familias, siguiendo el ejemplo dado por el Papa", e insisten en fomentar el desarrollo de "programas de prevención para crear ambientes seguros para los menores".

El Vaticano pide además a los obispos que favorezcan "el intercambio de información sobre los candidatos al sacerdocio cuando estos sean transferidos", y les anima a llevar a cabo programas de "formación permanente" y de forma específica sobre los abusos.

La carta resume además la legislación canónica vigente de los delitos de abusos, que fue puesta al día en mayo de 2010 cuando el Vaticano revisó el motu proprio Sacramentorum sanctitatis tutela. Entonces, el ex Santo Oficio endureció las penas contra los clérigos pederastas y aumentó el plazo de prescripción de los delitos de 10 años a 20 años.
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sábado, 14 de mayo de 2011

Proceso conciliar: Dos formas de ministerio presbiteral en colaboración


Este espacio no es un blog tradicional. Es, sencilla y modestamente un tablón de anuncios con algunas noticias que pueden parecer significativas, de cara al objetivo de Proconcil. La puesta en marcha de un proceso conciliar.

Aparece, en él, ocasionalmente, algún proyecto desarrollado directamente por nosotros y a esto nos queremos referir ahora:

Es el caso de la propuesta del Obispo Fritz Lobinger, para sugerir una vía abierta de solución a un problema que afecta a toda la Iglesia: la escasez de vocaciones para la actual única forma de ministerio presbiteral: los actuales sacerdotes; y todas los antecedentes y consecuentes negativos para la vida de la Iglesia que rodean a esta problemática. Para poder trabajar en red en torno a esta propuesta se ha puesto en funcionamiento desde Proconcil, otro blog,que convivirá con este, con oportunidad para participar en él.
http://proconcil.wordpress.com


Los que viven en España, ya tienen publicados los dos libros del obispo, en los que se encuentra desarrollda esta propuesta y que han sido publicados por Herder, con la colaboración de Proconcil. Para los demás, en tanto pueden acceder a los libros, iremos facilitando pistas para el trabajo.

Les sugerimos que si les interesa y preocupa este tema, accedan al blog e interactúen en él, con la actitud que necesita un proceso de este tipo y para lo que está funcionando la función moderadora del blog.
Para cualquier pregunta en relación a este tema, pueden escribir a proconcil@proconcil.org Leer más...

Tristeza para la iglesia local de Sucumbíos, calamidad para la Iglesia Universal


SUCUMBÍOS 1, UNA GRAN MACHADA, UNA INMENSA TRISTEZA

Blog de Xabier Pikaza, 08.05.11

Un Señor K (recuerden a B. Brecht, Historia K, Keuner) me ha pedido que informe sobre Sucumbíos, mandándome, además, el link correspondiente (que viene abajo). Había oído hablar de la noticia, pero no me parecía prudente publicarla. Ahora que es pública, que está en todos los medios, también yo la publico.
Era la que querían algunos, como los que se manifiestan arriba, sin rostro, como pura pancarta. Es evidente que están movilizados por algunos... Yo podría traer aquí cien y mil fotos distintas, de gente con rostro (¡algunos conocidos!), defendiendo a los carmelitas, pero no he querido hacerlo; por eso presento la pancarta de aquellos que se les oponen, (¿pagados? ¡sin rostro!).
Nos hallamos ante un enfrentamiento que en sí es pequeño (¿qué importa Sucumbíos en el conjunto de la Gran Iglesia?), pero que puede ser muy significativo. Por eso lo recojo con tristeza, de un modo cordial, diciendo que puede consumarse la "machada" de algunos (¡ese me parece el mejor nombre, y así lo dejo, con su ambigüedad!), con tristeza de otros, por la Iglesia, por la verdad. Por eso recojo y valoro la noticia desde mi perspectiva (sabiendo que otros tendrán otra):

El Papa Benedicto XVI, a través de la Conferencia de Religiosos y del P. General de los Carmelitas Descalzos, exige la salida de los seis misioneros carmelitas del Vicariato de Sucumbíos. Parece que ha sido el mismo Papa quien, ante la “gravedad del caso”, ha mandado llamar al General de los Carmelitas, dándole la Orden de que sus seis frailes salgan de Sucumbíos (y no sigan dando escándalo, como Mons. Gonzalo López OCD, Obispo Emérito, que se mantiene firme en el Convento de los Carmelitas de Quito, en vez de volverse a España o a otro lugar escondido). Ésta es la información recibida de http://isamis2010.blogspot.com/

Es una noticia muy triste.

En un post anterior


(http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2011/03/20/p291793#more291793), titulado “El Papa da marcha atrás en Sucumbíos (Ecuador) y nombra a un Delegado Pontificio”… (en la línea del wishful thinking, que en ese caso era pensamiento bondadoso) , yo había pensado que las cosas podían resolverse a satisfacción de todos, sin vencedores ni vencidos. Pero no ha sido ése el caso, sino que se ha impuesto (o quiere imponerse) el más fuerte, en la línea de lo que en castellano de muchos países se llama una “Gran Machada”, pues, como dicen en Galicia “donde hay patrón non mancha mariñeiro”.
En otros momentos, el Vaticano y sus nuncios sabían “política” y había cosas como éstas que no hacían; sabían jugar mejor, no entregaban así a unos peones (yo diría “reyes”) del ajedrez del evangelio a las tinieblas exteriores. Ahora parece que han perdido la política y sólo les queda la fuerza, y así se han impuesto. ¡Válame Dios, las cosas que pasan en estos tiempos recios!
No es que los carmelitas de Sucumbíos fueran absolutamente angélicos, no es que una mayoría de los cristianos de la zona (que llevan seis meses protestando) fueran arcangélicos, pero era gente que, con sus defectos, creía en el evangelio, por el que había entregado la vida. Han protestado, han defendido su línea pastoral… Pero el P. Rafael y sus Heraldos van por todas, y parece que el Vaticano les ha dado la razón, apelando a la fuerza (que no es casi nunca razón).

Éstos son algunos de los datos de fondo (y de las posibles consecuencias):

a) Los seis Carmelitas que quedaban han recibido la orden de salir de Sucumbíos, irrevocablemente, pues (eso se supone) han sido y son “mala gente”. No se les pregunta si quieren o no, se les manda, sin tener en cuenta lo que han hecho por la iglesia (¡toda una vida entregada por ella!), ni la voluntad de la gente, que se viene manifestando desde hace seis meses. Es muy posible que esa gente, que defiende a los carmelitas, haya “exagerado”, pero imponerles un obispo, a la fuerza, en contra de su voluntad, va en contra de la tradición de la Iglesia.

b) Parece que el P. Rafael (que sería el nuevo obispo, de los Heraldos ), ha dicho al General de los Carmelitas que expulse a los seis “malos” y que le mande tres buenos y obedientes, que les encontrará un lugar donde podrán trabajar… ¿Sabe el P. Rafael y sabe el Vaticano, si eso se cumple, que ésa es una forma mala (de las peores) de dividir a los hermanos, de enfrentar a carmelitas con carmelitas? Cambiar a seis “malos” por tres buenos sería la peor opción de todas, la menos evangélica.

c) Si hay enfrentamientos hasta el final... puede haber algún tipo de “excomuniones” (más o menos jurídicas), y eso sería el principio del fin de la Iglesia en Sucumbíos, un campo abonado para grupos pentecostales extremos (a los que no quiero criticar, pero que no van en la línea de la Gran Iglesia Católica); ojo sobre lo que he venido diciendo estos días refiriéndome a grupos de fondo más o menos cristiano que actúan por doquier. No se extrañe nadie si las “sectas” (perdonen el nombre) triunfan… pues hay un tipo de Iglesia que corre el riesgo de volverse sectaria (una secta más grande, pero igualmente secta)
He sido cocinero antes que fraile y algo sé de administración eclesial. Por lo que he oído y por lo que imagino, pueden darse algunas cosas de estas:

a) Algunos carmelitas podrían pedir la exclaustración y quedarse en la zona, para cumplir su opción de Iglesia (que podría estar para ellos por encima de una orden papal…). Hoy son muchos los que no ven claro que el Papa pueda mandar a los frailes por encima de su conciencia (precisamente porque el voto de obediencia es voto de conciencia cristiana).

b) Por otra parte, los carmelitas en litigio podrían pedir un juicio canónico, y el tema lleva tiempo, y complicaciones…. No se les puede “echar” en conjunto, sino sólo uno a uno, y con razones… Tengo la impresión de que el Derecho Canónico (si es que optan por apelar al Derecho Canónico) terminaría dando razón a los frailes con sufrimiento de todos.

c) Los nuevos “amos” (los Heraldos del P. Rafael) han bloqueado ya las cuentas de Radio Sucumbíos (es decir del Vicariato), quedando así sin medios para seguir emitiendo y ofreciendo una voz que era necesaria en Sucumbíos.

d) Los Heraldos han tomado también el Hogar Infantil que era de Isamis (y que había) realizado una labor esencial en la misión, en línea de solidaridad y gratuidad, con los más indefensos…

e) Finalmente, a los curas diocesanos (a los que el el obispo Rafael había promovido, para que fueran en pocos años autónomos y pudieran crear su propia diócesis) les han quitado el seguro y les han dejado sin medios (sin los 60 dólares mensuales para sobrevivir en una zona de pobreza como ésta).

Esto es algo de lo que está pasando en Sucumbíos.

Debo confesar que me equivoqué en el post anterior, cuando afirmaba que el Papa podía haber dado marcha atrás (¡ha triunfado el peor de todos los realismos, no el wishful thinking al servicio de toda la Iglesia). No sé si hubiera sido “machada” el triunfo de la otra línea… Pero ésta me parece una Machada Mayor (aunque la firme el Nuncio, en nombre del Vaticano). Puse el otro día un post con el título de “Dios habla recto con renglones torcidos”. Éstos me parece ya demasiado torcidos. Si alguien que lee esto puede hacer que cambien algo las cosas, que lo haga.
Nos queda la oración y mantener la cordura, en línea de evangelio, en la línea de Santa Teresa, experta en oficios oscuros de nuncios oscuros.
Quizá puede servir de información el trabajo de Nadia Arrobo Rodas en http://isamis2010.blogspot.com/ del pasado cinco de mayo.
Me da una pena inmensa informar de esto… Es evidente que hay otros que dirán que es buena noticia, que al fin triunfa el “poder de la Iglesia” que expulsa a “seis malos” de Sucumbíos… Pero yo pienso, así, como vengo diciendo, y presento mi visión en público, para que otros puedan opinar..., pero ruego que lo hagan con mesura y cordialidad evangélica.
Para mí es una tristísima noticia. Es triste porque ésta es mi iglesia. Y es triste, porque de un modo indirecto, a pesar de sus defectos, estimo, admiro y quiero a los Carmelitas Descalzos de Sucumbíos.
No sé lo que haréis amigos carmelitas de Subumbíos (a los que, como he dicho conozco bien, aunque de un modo indirecto):
Me atrevo a desearos mucha paz, de manera que podáis hacer lo que os dicte el corazón, y la fe recia de cristianos “viejos” (es decir, de los de siempre) que habéis mostrado. Otros muchos y yo os seguiremos admirando, compañeros de camino y de evangelio. Xabier Pikaza

SUCUMBÍOS /2. SI ALGO HA IDO MAL, PUEDE IR TODAVÍA PEOR

Blog de Xabier Pikaza, 11.05.11

Quiero terminar mi breve serie “Sucumbíos” con esta forma casera de citar la ley de Murphy (adaptada al estilo Hamlet): Algo huele mal en Sucumbíos y todavía puede oler peor, si los de arriba no lo piensan y si todos no empezamos a creer de verdad en el evangelio y convertirnos de pensamiento, de palabra y obra (al estilo Jesús, cuando se cayó la torre y mató a 18). La torre puede caer y “matará” a muchos más, si no nos respetamos y queremos, si no creemos y dialogamos, al servicio de los perdidos del mundo (Lc 4, 18).
Y empiezo por mi casa propia. He mandado a un demandante mi correo (y a otros más), poniendo gmail.es, y resulta que miro bien y es xpikaza@gmail.com. Perdonen los que quieran mandarme algo al respecto. Yo ahora quiero terminar brevemente esta serie, para que no se cumpla (¡Dios lo quiera!) la ley de Murphy.

1. Los Carmelitas fueron a Sucumbíos porque les mandaron hace 40 años, con el mejor espíritu del mundo. Ellos creían en el evangelio, según el VATICANO II (Gaudium et Spes), el CELAM (Medellín 1968) y, sobre todo, según el Sínodo de la Evangelización (Evangelii Nuntiandi 1974/1976). Allí han estado y trabajado con posibles equivocaciones, pero con amor de evangelio, a los más pobres de la tierra.
2. Pero a la vuelta de unos años la Iglesia Oficial tuvo miedo y empezó a dar marcha atrás. Ya no creía en las cosas que había dicho, porque esas cosas llevaban a Gustavo Gutiérrez y a un tipo de Teología e Iglesia de comunión y libertad, en promoción humana (¡Pablo VI: Populorum Progressio!), en autonomía y liberación, y comenzó una poda sistemática, a partir de los dos documentos famosos (y poco rigurosos, poco evangélicos) de la C. para la D. de la Fe (de Ratzinger, mandado por Juan Pablo II), del 1984 y 1986.
3. Empezó así el “rearme oficial” de las Iglesias de América Latina, nombrando en los lugares clave obispos del Opus Dei, que no son malos, nada de eso, pero parece que no creen en el evangelio de la liberación, ni en la encarnación real del mensaje de Jesús, sino sólo en la Iglesia Oficial y en el Orden Jerárquico (y en la obediencia al Papa, por encima del Evangelio). Para ellos, parece que la Biblia empieza y acaba en Mt 16, 18-20, sin más Mateo ni Marcos, ni Pablo (como decía el Cardenal Congar). No tienen mala intención personal, nada de eso. Son eficientes y hacen lo que se les manda y lo hacen bien. Son hombres de empresa eclesial. Y así tenemos a Cipriani en Perú y a Aguirre Yarza en Ecuador (por citar los dos países implicados)... de manera que la empresa funciona.
4. Evidentemente, las cosas no se pudieron “arreglar” y cambiar en dos días… (No se tomó Zamora en una hora, a no ser con infiltrados). Hay que dar tiempo al tiempo (Benedicto XVI tras Juan Pablo II)… Y así se hizo en Sucumbíos. Pasaron 40 años, había sido bastante… Y por eso mandaron en los últimos años del P. Gonzalo un Visitador Apostólico… antes de nombrar a los Heraldos, para tantear el terreno, a ver si se podía… Y después, cuando vieron que había empezado la gresca eclesial y mediática, mandaron a otro, visto lo que pasaba (pero lo mandaron del mismo Ecuador, de la línea de Arregui), y pensaron que se podía mantener lo (im-)puesto, según el principio del antiguo “murphy castellano”: Enmendalla e non cambialla. Era difícil dar marcha atrás y buscar soluciones de consenso, en línea de evangelio (ante todo, evangelio), como yo esperaba, templando los ánimos, para que entrara evangelio en la casa.
5. En otros tiempos no habría habido ningún problema… Carmelitas y otros, muchos otros, habrían “cogido” el hatillo y se habrían ido, sacudiendo el polvo de los caminos, como dice el Evangelio, pero los que no les querían y expulsaban no eran “enemigos”, sino su misma Iglesia… Y, además, la mayoría eran de allí, no tenían otro sitio donde ir… y además pensaban que se podía gritar, poniendo pancartas, y así hay aumentado, de un lado y de otro. Los carmelitas han querido quedar y con ellos quieren quedar y “ser lo que son” (según su evangelio) miles de cristianos de Sucumbíos que han aceptado el Evangelio, que ya no es propiedad de algunos, sino don y tarea de todos, según el Vaticano II (y según Pablo, cuando decía: ¡La Palabra no ha podido ser apresada y encarcelada!)
6. Ahora entran ya las disputas personales, si tú has hecho y si el otro más, si tú la tienes curva y el otro más curvada… y pueden salir y salen intereses. Es evidente que en la batalla mediática pueden ganar los que más dinero tienen, los que más y mejor gastan en blogs y cosas por el estilo (que, al fin, son los poderosos,aunque el internet ha dado ocasión de que opinen también los que tienen menos poder). En ese juego no voy a entrar y he terminado quitando la foto de la pancarta, pues me han dicho que era “intencionada”. No, no voy a entrar en lo que me piden algunos: que diga los valores y defectos personales de unos y otros, que si unos han ido trasvestidos y otros con horcas... pues quizá, personalmente, son todos santos y los insultos que se les han dirigido son, en la mayoría de los casos, falsos. He puesto para todos la Evangelii Nuntiandi, que es palabra de Evangelio.
7. Por otra parte, las cosas han cambiado en la provincia y prelatura de Sucumbíos. No era lo que encontraron Gonzalo y sus amigos de Evangelio hace cuarenta años (con la Evangelii Nutiandi en camino), sino una “provincia rica”, muy rica, con intereses de ricos que quieran “su iglesia”, es decir, la Iglesia de la Misa Callada, de la oración piadosita, y que manden los ricos, sin verdadera evangelización. Evidentemente, la política real, al fin de todo, se pondrá de parte de los "establecidos", es decir, de los ricos, y ha empezado a surgir una clase rica en Sucumbíos... que no quiere que el pueblo piense y decida (como le han dicho los carmelitas, obedientes a la Evangelii Nuntiandi).
8. No veo que las cosas puedan arreglarse… aunque quiero que se arreglen, que dialoguen todos, pues todos leen el mismo evangelio, aman al mismo Jesús, comulgan con el mismo pan bendito... Quiero que mejoren, y pediría a todos que lo piensan y que sepan amar a los que han de amar, que son los pobres (cojos, mancos, ciegos, perdidos y humillados) del Evangelio. Quiero que se arreglen las cosas, pero, lamentablemente, pueden ir todavía a peor, si los carmelitas se quedan... pero todavía mucho peor si se van, dejando el campo a los que no creen en la Evangelii Nuntiandi (=evangelizar es liberar, como decía el Sínodo del 1974, y la Exhortación postsinodal de Pablo VI del 1976).
9. Nos queda rezar y dialogar, pedir que se dialogue, a fondo, sin verdades previas, sólo con el evangelio y el mundo en que estamos (pues de lo contrario todos igualmente pereceréis, decía Jesús, cuando caía la torre). En estas circunstancias Benedicto XVI ha convocado el sínodo del 2012 sobre la Nueva Evangelización. No sé si de resolverán entonces muchas cosas. Además, quizá sea muy tarde… a no ser que empecemos dialogando ya, como decía Pablo VI en su Ecclesiam Suam (1964).
10. Por todo eso, mirando las cosas desde este mundo, a no ser que empecemos todos con más evangelio (a capite et in membris, como siempre se ha dicho), se cumplirá inexorablemente la ley de Murphy: Si las cosas han ido mal, podrán ir e irán todavía peor.
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