martes, 1 de marzo de 2011

Atropello a la Iglesia de Sucumbios


ORGANIZACIONES SOCIALES Y ECLESIALES
DE LA PROVINCIA DE PICHINCHA
A LA OPINIÓN PUBLICA,
ANTE EL ATROPELLO A LA IGLESIA
POPULAR Y COMUNITARIA DE SUCUMBÍOS

Desde su llegada a Sucumbíos hace más de ochenta años, la congregación de los Carmelitas entendieron que ser cristiano no es simplemente una doctrina, un rito o una tradición religiosa, sino que ser cristiano es seguir a Cristo Jesús, que no significa imitar mecánicamente sus gestos, sino continuar su camino, “pro-seguir su obra, per-seguir su causa”, que es la construcción del Reino de Dios y su justicia entre los pobres. Fruto de este anhelo y del trabajo incansable, brotó en estas tierras una Iglesia Viva, abierta a la participación de los laicos, en donde el aporte de las mujeres y la juventud ha sido protagónico.
A este trabajo pastoral se sumó desde hace 40 años Monseñor Gonzalo López, quien a la cabeza de la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos –ISAMIS, puso especial atención al desarrollo educativo, la salud, la organización y el fortalecimiento de la sociedad civil, y en los últimos años, a la acogida cálida y humana de nuestros hermanos desplazados del vecino país de Colombia, precautelando siempre el cumplimiento de sus derechos en su condición de refugiados.
Todo esto como reflejo indiscutible de su compromiso cristiano que responde a un plan pastoral basado en el Evangelio, lo cual constituye un ejemplo para la Iglesia Ecuatoriana y para el país, cimentado en la dignidad humana y el amor, y construido por mujeres y hombres, trabajadores y trabajadoras, indígenas, afrodescendientes, población campesina, vida religiosa y laical, sacerdotes y su Obispo, quienes, convencidos de que la prioridad de la Iglesia la constituyen las personas y el bien común, labraron un proyecto de Iglesia Humana, cercana a la comunidad.
Pero, a partir del 30 de octubre del 2010, con el cambio jerárquico de Mons. Gonzalo López Marañón por los “Heraldos del Evangelio”, impuesto desde el Vaticano, se produce una ruptura del modelo eclesial en el Vicariato de Sucumbíos, transición que se dio en condiciones de atropello, tanto a las formas protocolarias como al respeto que se merece la Iglesia Viva de Sucumbíos, iniciando así una etapa nunca antes vista de discriminación a las mujeres, personas afro, indígenas, niños y pobres, desconociéndolos como sujetos de derechos y calificándolos como seres inferiores, sin cultura e impuros.
¿Quiénes son los administradores encargados
del Vicariato Apostólico de Sucumbíos?
Los “Heraldos del Evangelio - Caballeros de la Virgen” son una Asociación Privada Internacional de Derecho Pontificio, que representa al sector más conservador de la Iglesia Católica. Su fundador, João Clá Días fue secretario y confidente del Prof. Plinio Corrêa de Oliviera, quien creó la secta ultraconservadora “Tradición, Familia y Propiedad” (TFP), que por sus rasgos fascistas y antievangélicos, fue reiteradamente cuestionada por la Iglesia de Brasil, país donde se originó. A la muerte de Plinio en 1995, João Clá logró retener a los miembros restantes de esta secta y fundó los Heraldos del Evangelio, asociación que de inicio recibió la aprobación del Vaticano. Él, casi de inmediato fue nombrado Obispo y hasta recibió de Benedicto XVI La medalla "Pro Ecclesia et Pontifice".
El proyecto de esta congregación, a decir de ellos mismos, es constituirse en la nueva “caballería de la iglesia”, de ahí que su atuendo haga remembranza del Ejército Cruzado; pero esta vez la cruzada no se libra contra el pueblo musulmán, sino contra la Iglesia Popular y Comunitaria de América Latina. Dicho proyecto estará muy cerca de la inquisición medieval pero nada tiene que ver con el mensaje liberador de Jesús de Nazaret. Su práctica, en el tiempo que han permanecido en Sucumbíos, no ha sido la de dar de comer al hambriento, de beber al sediento, ni de vestir al desnudo, sino de aplicar las leyes del mercado a la fe, imponiendo precios a las misas y sacramentos e intentando privatizar los servicios y funciones de la Iglesia.
La problemática trasciende el ámbito de la Iglesia
La frontera Colombo-Ecuatoriana en la Provincia de Sucumbíos presenta un alto grado de sensibilidad, por la presencia del conflicto armado en Colombia y el desplazamiento de personas que éste ocasiona. El trabajo desarrollado por ISAMIS apuntó a mitigar el sufrimiento de esta población que se encuentra en situación de desplazamiento y alta vulnerabilidad. Además, al ser Sucumbíos una de las provincias de mayor extracción de petróleo, se ha convertido en escenario de constantes conflictos de indígenas y campesinos con las compañías petroleras y las fuerzas del orden que se han inclinado a garantizar la propiedad privada de estas grandes empresas. En este marco, ISAMIS se constituyó en garante de los derechos de los pobladores de las comunidades y las pre-cooperativas rurales de la provincia y en un nexo de diálogo entre los distintos actores.
En un escenario tan sensible como éste, la actual administración del Vicariato centra su “accionar pastoral” en las fuerzas policiales, militares y de seguridad, lo que constituye una provocación a las organizaciones sociales que han venido trabajando en torno a ISAMIS, generando un foco latente de conflictividad social. Igual de grave es su pretensión de ejecutar su proyecto de desmovilización social, el cual busca anular y descalificar el trabajo realizado, reemplazándolo por un modelo de intervención atentatorio a los derechos humanos; situación que trasciende el ámbito eclesial y constituye un problema social y político, que incumbe a todos los ecuatorianos y ecuatorianas, frente al cual las autoridades provinciales y nacionales deberán tomar posición.
Como organizaciones sociales y eclesiales de la Provincia de Pichincha comprometidas con la construcción de una sociedad justa, equitativa y solidaria, alertamos y apelamos a la conciencia nacional e internacional para comprender este fenómeno como una avanzada de los grupos ultra-conservadores que no sólo han penetrado la Iglesia sino las estructuras de poder de los estados laicos y los gobiernos, y pretenden cooptar a las comunidades y pueblos de nuestra América Latina para implantar un modelo de dominación y exclusión desde una falsa interpretación del Evangelio.
Por todo lo expuesto, nos solidarizamos con Mons. Gonzalo López y las mujeres y hombres de la Provincia de Sucumbíos que, fieles al Evangelio Liberador, construyeron este proceso social inédito; nos comprometemos a continuar vigilantes del respeto y vigencia de sus derechos, y nos suscribimos al mandato de la Asamblea de ISAMIS llevada a cabo el 7 de enero de 2011, de exigir la salida del país de los Heraldos del Evangelio.
Quito, 17 de febrero de 2011

Organizaciones sociales y eclesiales de la provincia de Pichincha
Acción Ecológica
ACDemocracia
Asociación Cristiana de Jóvenes - Quito
Caminantes Amigos de Alejandro e Inés
Churo Comunicación
Colectivo Comuna Hormiga
Colectivo de Mujeres Acción Política por la Equidad
Comisión de Vivencia, Fe y Política –COVIFEP
Comisión Ecuménica de Derechos Humanos –CEDHU
Comunidades Eclesiales de Base
ECUARUNARI
Foro Ciudadano por una Mejor Educación
Fundación y Colectivo Luna Creciente
Fundación Pueblo Indio del Ecuador
Grupo Laico Carmelita “Carmelos4ever”
Jardín y Escuela Mundo Feliz
Jóvenes Unidos por el Desarrollo Infanto Juvenil -JUDIS
Juventud Carmelita Ecuatoriana –JUCAE
Juventud Obrera Cristiana del Ecuador JOC
Proyecto Jatun Ayllu - Quito
Movimiento Continental de Cristianos por la Paz con Justicia y Dignidad
Movimiento Cultural José Peralta
Movimiento Leonidas Proaño
Movimiento Nacional de Mujeres de Sectores Populares
Servicio Paz y Justicia -SERPAJ

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