miércoles, 27 de octubre de 2010

Carta de apoyo al P. Mario Bartolini, de Perú


Roma, 22 de Octubre de 2010
M.R.P. Mario Bartolini
Pasionista
Barranquita - Perú


Querido P. Mario:
Te escribimos desde Roma donde estamos reunidos para la celebración del Sínodo General de la Congregación Pasionista. Estamos reunidos en la Casa General de los Santos Juan y Pablo, el Superior General y su Consejo y todos los Superiores Provinciales, Viceprovinciales y Vicarios Regionales de toda la Congregación, que vive y trabaja en sesenta países entre los cuales está el Perú.
Al terminar la primera Jornada en la que hemos afrontado el tema de la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación te enviamos un saludo fraterno y un mensaje de aliento y ánimo para continuar tu misión y a vivir serenamente lo que te está sucediendo. Hace tiempo que seguimos tu trabajo y siempre hemos apreciado el trabajo desarrollado, en el pasado junto al P. Pío Zarrabe Garro, ya fallecido y pasionista como tú, en la defensa de la tierra de los campesinos de la zona de la Amazonía peruana que animas como párroco.
Conocemos los hechos judiciales en los que te ves implicado por tu trabajo a favor de la defensa de las pequeñas propiedades de tierra de Barranquita a la que sirves pastoralmente. Pequeñas propiedades que para tus parroquianos son todo lo que poseen y con las que alimentan a sus familias, esposa e hijos y muchas veces también a los abuelos.
Esperamos que el tribunal reconozca que tu cercanía al pueblo es una obra de justicia porque defiende el derecho de propiedad de los campesinos a poseer su propia tierra, frente a las poderosas multinacionales.
Te acompañamos con nuestra oración para que el proceso en el que te ves implicado se resuelva positivamente con la absolución de las acusaciones infundadas de sedición, de manera que puedas continuar la animación espiritual y humana del pueblo de Barranquita y de los fieles de los pueblos vecinos de la Amazonía peruana.
Deseamos vivamente que los responsables de la justicia peruana valoren tu acción como una adecuada y justa defensa de los débiles y del derecho de los campesinos a mantener sus propias tierras que cultivan desde hace muchas generaciones para alimentar a sus familias.

María, la madre de Jesús y madre nuestra te guarde.
San Pablo de la Cruz, nuestro común Padre y Fundador te bendiga y te proteja.

Fraternos y cordiales saludos.


P. Ottaviano D’Egidio
Superior General cp.
y los miembros del Sínodo, representando a los siguientes países:
Angola, Argentina, Australia, België, Bolivia, Botswana, Brasil, Bulgaria, Canada, Cechy, Chile, Colombia, Congo (R. Dem.), Cuba, Dominicana, Rep.; Deutschland, Ecuador, El Salvador, England, España, France, Guatemala, Holland, Honduras, India, Indonesia, Ireland, Israel, Italia, Jamaica, W.I., Japan, Kenya, México, Moçambique, Nederland, Nigeria, Österreich, Panamá, Papua N. Guinea, Perú, Philippines, Polska, Portugal, Puerto Rico, Scotland, South Africa, South Korea, Sverige, Tanzania, Ukraina, United Kingdom, Uruguay, U.S.A., Venezuela, Wales.


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jueves, 21 de octubre de 2010

Sobre el nombramiento de los obispos


LA DIÓCESIS DE CÁDIZ Y CEUTA PENDIENTE DEL NOMBRAMIENTO DE UN NUEVO OBISPO.Juan Cejudo
D. Antonio Ceballos, el actual obispo de Cádiz y Ceuta, presentó su dimisión al papa al cumplir los 75 años. Estamos, por tanto, pendientes del nombramiento de un nuevo obispo.
El nombramiento de un obispo para cualquier diócesis es un hecho eclesialmente importante. Tan importante que en los primeros siglos del cristianismo era toda la comunidad la que nombraba o destituía a los obispos.
Hay muchos textos que confirman esto y que expuse en mi artículo:
No al nombramiento de obispos de modo autoritario, sin participación de la comunidad cristiana”, que puede leerse en mi blog: http://juancejudo.blogspot.com
Sólo citaré aquí uno de ellos: el del papa Celestino (Epist. IV, 5), en un texto famoso que quedó recogido, en el s. XI, por el Decreto de Graciano (c. 13, D. LXI): “No se imponga un obispo a quienes lo rechazan. Se requiere el consentimiento y el deseo del pueblo y de los sacerdotes”.

Sería deseable que en nuestra diócesis hubiera una muy amplia participación de todos los sectores eclesiales para el nombramiento del nuevo obispo y no esperar que “ nos lo manden desde arriba, sea el que sea”.
Porque, de ser así, mucho me temo que también nos pase lo que ha sucedido con los nuevos nombramientos de Bilbao y S. Sebastián, que, a pesar de la amplia participación de sacerdotes y fieles, no se ha tenido para nada en cuenta la opinión de ellos y al final, por las presiones del Vaticano y de Rouco, se envió a obispos de línea muy distinta a la de los anteriores.
Creo que en Cádiz debiera venir un obispo de estilo similar al que ahora dimite por motivos de edad. Tendría que ser, por tanto:
Una persona sencilla, sin ínfulas de poder y de querer escalar puestos en la Iglesia, sólo preocupado por vivir y actuar de modo evangélico.
Una persona con sensibilidad social, atenta y preocupada por los numerosos problemas sociales que tiene la diócesis: paro, inmigración, asistencia social a los más necesitados, la falta de vivienda, la destrucción de tejido industrial, los sin techo…
Alguien de talante abierto, con capacidad para atender y respetar el sano pluralismo eclesial que existe, abierto también a las corrientes renovadoras y críticas como las de algunas parroquias, movimientos y comunidades de base y no sólo fomentando los grupos de carácter más tradicional.
Un obispo que apueste por el papel relevante de la mujer en la iglesia, que fomente la participación de la juventud, que se preocupe de los sectores más marginados de la sociedad y de los problemas del Tercer Mundo; que sea dialogante con todas las personas, también con los no creyentes. Que sepa respetar la laicidad y apueste por la supresión de los privilegios en su relación con el Estado.
Aunque desconozco si se están produciendo movilizaciones en los distintos sectores de la iglesia diocesana, sí que sería de desear que las hubiera para proponer entre todos el perfil del obispo que creemos conviene a la diócesis de Cádiz y Ceuta, para evitar que nos venga impuesto desde arriba y sea de una línea muy distinta a lo que aquí se necesita.

Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares
Cádiz, 14 de Octubre de 2010
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martes, 19 de octubre de 2010

Declaración del Foro de curas de Madrid sobre los ministerios en la Iglesia


Durante el curso 2009 – 2010 y con motivo del año sacerdotal, en el Foro de Curas de Madrid hemos reflexionado sobre nuestra condición de presbíteros.
En las siguientes líneas, presentamos algunos aspectos del trabajo realizado.

El principio, nuestro fundamento
Jesús quiso promover un movimiento de renovación del judaísmo.
Tras su muerte y resurrección, este movimiento se fue configurando como una comunidad nueva con organización y estructura propias. Las modalidades fueron variadas según las comunidades.
Al final del primer siglo, encontramos ya a la Iglesia con una fisonomía semejante a la actual, aunque hicieron falta dos o tres siglos más para que tomara forma consolidada el papado.
Observando el proceso descrito, diremos que Jesús inspiró la Iglesia que nacía pero no la “diseñó” definitivamente.
Las formas concretas de organización, en particular el modo de establecer servicios y ministerios, fueron consecuencia de una doble fidelidad. Por una parte, el servicio a las comunidades debía inspirarse en la persona de Jesús, lo que dijo y lo que hizo. Por otra parte, los ministerios debían responder a la situación concreta de la comunidad. Se trataba de elegir a quienes mejor pudieran servir a la comunidad con el estilo de Jesús.
Como es natural, el proceso estuvo influenciado por la cultura y la religiosidad del momento.

Hoy, nos preocupa
Al trasladarnos a la realidad de hoy nos preocupa, como al Papa actual, el “carrerismo ministerial” que busca el poder y el honor antes que el servir.
También es grave el hecho, cada vez más frecuente, de que haya comunidades que no pueden celebrar la Eucaristía por falta de pastor y de que otras muchas no estén bien atendidas.
Se rodea al presbítero de un carácter sagrado que no parece acorde con el pensamiento de Jesús.

Hacia el futuro, algunos pasos a dar
Como ministros en la Iglesia, debemos convertirnos del dominar al servir.
Como Iglesia, debemos buscar a quienes mejor puedan servir a cada comunidad, independientemente del sexo o de su condición célibe – matrimonial. Nos unimos a las voces de obispos y teólogos, cada vez más numerosas, que piden dar pasos urgentes en este terreno.
El mundo de hoy considera de forma nueva el lugar de la mujer y el sentido de la democracia. Estimamos que en la Iglesia no estamos desarrollando adecuadamente estos valores básicos, por lo que tenemos que buscar modos de integrarlos. Parece natural, por ejemplo, que se tenga realmente en cuenta el sentir de una comunidad, parroquia o diócesis, a la hora de concretar la persona del pastor que llega a ella.


Octubre 2010

Para más información: http://forocurasdemadrid.org/
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sábado, 16 de octubre de 2010

Nosotros como ciudadanos, nosotros como pueblo


Hoy, sábado 16 de octubre de 2010 se está celebrando de 9:30 a 18:00 horas la XIII Jornada de Pastoral Social en Buenos Aires (Argentina).
Este año la Jornada se está celebrando bajo el lema "Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad (2010-2016). Nosotros como ciudadanos, nosotros como pueblo"

“La realización de la Jornada nos encuentra celebrando el Bicentenario de la Patria. Doscientos años han pasado durante los cuales los hombres y mujeres que nos precedieron, construyeron con aciertos y errores, una herencia que nos pertenece y de la cual nos debemos hacer cargo con todos sus logros y con todas sus imperfecciones, porque ese es precisamente el punto de partida desde el que nosotros debemos hacer nuestro aporte para el futuro”, señala en la carta de convocatoria el Arzobispo de Buenos Aires, encargado de realizar la conferencia inicial.

La Jornada tiene como destinatarios a todos los agentes pastorales, sacerdotes, religiosos y laicos, representantes del sector social, político, sindical, empresarial, profesional, universitario y aquellos llamados a trabajar en la misión de la construcción de la sociedad.

Además de la participación en un panel de diversos y relevantes ponentes, por la tarde se desarrollaran distintas comisiones de trabajo para la participación y aporte de todos los asistentes.
Les ofrecemos el texto completo de la ponencia completa del Arzobispo.
Pueden encontrar más información sobre la Jornada en
http://www.pastoralsocialbue.org.ar/


Conferencia del Sr. Arzobispo en la XIII Jornada

Arquidiocesana de Pastoral Social


HACIA UN BICENTENARIO
EN JUSTICIA Y SOLIDARIDAD
2010-2016
NOSOTROS COMO CIUDADANOS,
NOSOTROS COMO PUEBLO


C O N T E N I D O

HACIA UN BICENTENARIO EN JUSTICIA Y SOLIDARIDAD 2010-2016 NOSOTROS COMO CIUDADANOS, NOSOTROS COMO PUEBLO

1. INTRODUCCION

1.1. Bicentenarios: herencia e inventario
1.2. Reconciliación y proyecto

2. ¿POR QUÉ COMO CIUDADANOS Y COMO PUEBLO?

2.1. ¿La primacía del individuo o el hombre como un ser en relación?
2.2. Dimensión social y construcción histórica

3. CIUDADANOS Y PUEBLO

3.1. Citados al bien común
3.2. La pertenencia a un pueblo
3.3. Ciudadano y vocación política
3.4 Dinámica de la verdad, con la bondad y la belleza
3.5. Ciudadanos en el seno de un pueblo
3.6. ¿Qué conspira contra ello?

4. PRINCIPIOS PARA ILUMINAR NUESTRO SER COMO CIUDADANOS Y COMO PUEBLO

4.1. Primera tensión bipolar: la tensión entre plenitud y límite
4.1.1. Primer principio: el tiempo es superior al espacio
4.1.2. Segundo principio: la unidad es superior al conflicto

4.2. Segunda tensión bipolar: la tensión entre idea y realidad
4.2.1. Tercer principio: la realidad es superior a la idea

4.3. Tercera tensión bipolar: la tensión entre globalización y localización
4.3.1. Cuarto principio: el todo es superior a la parte

5. CONDICIONES FAVORABLES PARA LA REALIZACIÓN DE CIUDADANIA EN UNA EXPERIENCIA SIGNIFICATIVA DE PUEBLO EN LOS BICENTENARIOS

5.1. Tiempo de proyecto
5.2. El pueblo como sujeto

6. PERSPECTIVAS DE FUTURO

6.1. Dos prioridades:
6.1.1. Erradicación de la pobreza
6.1.2. Desarrollo integral de todos

6.2. Bicentenarios y futuro

7. CONCLUSIÓN

"El amor cristiano impulsa a la denuncia, a la propuesta y al compromiso con proyección cultural y social, a una laboriosidad eficaz que apremia a cuantos sienten en su corazón una sincera preocupación por la suerte del hombre, a ofrecer su propia contribución"

1. INTRODUCCION


1.1. Bicentenarios: herencia e inventario

Este segundo centenario de la Patria, este tiempo de aniversario y de celebración, es una ocasión inmejorable para reflexionar acerca de nosotros mismos, como ciudadanos y como pueblo y comprometernos en la acción.

Aquellos hombres de hace doscientos años deseaban construir una Nación independiente y soberana. Ese fue su legado para la historia.

Doscientos años han pasado durante los cuales los hombres y mujeres que nos precedieron construyeron, con aciertos y errores, una herencia que nos pertenece y de la cual nos debemos hacer cargo con todos sus logros y todas sus imperfecciones, porque ese es precisamente el punto de partida desde el que nosotros debemos hacer nuestro aporte para el futuro.

La historia la construyen las generaciones que se suceden en el marco de pueblos que marchan. Por eso, cada esfuerzo individual, -por mas valioso que sea-, cada etapa de gobierno que se sucede, -por más significativa que haya sido- y los acontecimientos y procesos históricos que va forjando un pueblo con historia, -portador de vida y cultura-, no son más que partes de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo: un pueblo que lucha por una significación, que lucha por un destino, que lucha por vivir con dignidad.

La Argentina de este segundo centenario se encuentra en condiciones diferentes a la del primero: tenemos democracia, libertades, derechos sociales, se han desarrollado intensos procesos de inclusión política y social a lo largo del siglo XX, en los últimos años se han ido profundizando procesos de integración en nuestra región geocultural y geoestratégica que es América Latina.

Tenemos también heridas, cuestiones irresueltas y deudas que saldar. La historia nos marca y, muchas veces, nos deja sin aliento. Hemos pasado momentos duros y difíciles. Inestabilidad crónica y enfrentamientos, dictaduras militares, guerra perdida, hiperinflaciones y ajustes, etc. La crisis y la depresión del 2001/2002 no son datos que podamos obviar en el momento de tomar conciencia de la realidad que nos toca vivir.

Tenemos que partir del inventario, de lo que tenemos, de lo que logramos, de la plataforma que construimos para dar unos pasos más y llevar adelante un proyecto de país que nos permita a todos vivir con dignidad.

“En nuestra cultura prevalecen valores fundamentales como la fe, la amistad, el amor por la vida, la búsqueda del respeto a la dignidad del varón y la mujer, el espíritu de libertad, la solidaridad, el interés por los pertinentes reclamos ante la justicia, la educación de los hijos, el aprecio por la familia, el amor a la tierra, la sensibilidad hacia el medio ambiente, y ese ingenio popular que no baja los brazos para resolver solidariamente las situaciones duras de la vida cotidiana. Esos valores tienen su origen en Dios y son fundamentos sólidos y verdaderos sobre los cuales podemos avanzar hacia un nuevo proyecto de Nación, que haga posible un justo y solidario desarrollo de la Argentina” .

En ese inventario no pueden imponerse visiones decadentistas, que perciben la realidad como una continúa degradación partiendo de un paraíso perdido, ni visiones triunfalistas acríticas, que no perciben las problemáticas que tenemos aún por resolver.

Necesitamos un análisis sereno, reflexivo, profundo, de dónde estamos y hacia dónde nos proponemos ir.


1.2. Reconciliación y proyecto

La Argentina de este segundo centenario se encuentra frente a grandes desafíos y también frente a una extraordinaria oportunidad. Ello aumenta la responsabilidad de los dirigentes y de la ciudadanía frente a la ocasión y al reto. No podemos segmentarnos en espacios. Más bien tenemos que privilegiar el tiempo al espacio; la unidad al conflicto; el todo a la parte y la realidad a la idea.

El sistema democrático es el marco y estilo de vida que hemos elegido tener y en él tenemos que dirimir nuestras diferencias y encontrar nuestros consensos.

Con la recuperación de la democracia tuvimos la ilusión y pensamos que nuestra Patria podría, finalmente, lograr una convivencia y un proyecto común. Creíamos que podíamos resolver nuestras diferencias y las tensiones internas a través de las herramientas que nos brinda la política, que es el “espacio del compromiso y la misión para superar las confrontaciones que impiden el bien común”. Sin embargo, todavía nos cuesta encontrar y aceptar los puntos de unión y los lugares que nos permitan una convivencia fraterna.

Hay un párrafo en el Documento “Iglesia y Comunidad Nacional”, de los obispos argentinos de mayo de 1981, que nos caracteriza hasta hoy: “… cada sector ha exaltado los valores que representa y los intereses que defiende, excluyendo a los otros grupos. Así, en nuestra historia se vuelve difícil el diálogo político. Esta división, este desencuentro de los argentinos, ese no querer perdonarse mutuamente, hace difícil el reconocimiento de los errores propios y, por lo tanto, la reconciliación. No podemos dividir el país, de una manera simplista, buenos y malos, justos y corruptos, patriotas y apátridas” .

Tenemos entonces un déficit de política, entendida en un sentido amplio como “la forma específica que tenemos para relacionarnos en sociedad. Lo político nos comprende a todos y es responsabilidad de todos, aunque no estemos directamente involucrados en actividades políticas” .

Esta situación interpela de modo vivo a quienes están directamente involucrados en la actividad política, a quienes tienen la responsabilidad de dirigir, de conducir los diferentes ámbitos que tienen mayor incidencia en la realidad.

Es hora de hacernos cargo y aceptar con valentía que como dirigentes no hemos estado muchas veces la altura de los desafíos que nos ha tocado enfrentar.

El diagnóstico de divorcio entre dirigencia-pueblo, elite-pueblo ha figurado en la mayoría de los trabajos de análisis sobre nuestra evolución histórica y por tan repetido nos lo olvidamos. La dirigencia, muchas veces, suele formarse en ambientes y perspectivas ajenas al sentir popular y a esta diferenciación “cultural” se le ha sumado el factor económico que ha cooptado el poder dirigente.

Nuestra política no ha estado, muchas veces, decididamente al servicio del bien común, se ha convertido en una herramienta de lucha por el poder que sirve a intereses individuales y sectoriales; de posicionamientos y ocupación de espacios, más que de conducción de procesos y no ha sabido, no ha querido o no ha podido poner límites, contrapesos, equilibrios al capital y de ese modo erradicar la desigualdad y la pobreza que son los flagelos más graves del tiempo presente.

En este punto no hay oficialismos ni oposiciones, hay un fracaso colectivo. Este es un sayo que nos cabe a todos.

Muchos podrán explicar lo difícil que es dirigir un país en un tiempo de grandes mutaciones y en un contexto global en el cual muchas de las decisiones quedan fuera del alcance de nuestras dirigencias. Pero en lo que nos toca a nosotros fronteras adentro, corresponde dejar de señalar al de al lado, o al de atrás, porque lo que hemos terminado dejando al lado y atrás, y finalmente afuera de todo, es a una importante porción de nuestros hermanos.

No podemos reconciliarnos con la idea de una democracia de baja intensidad, de niveles de pobreza como los que aún tenemos, de la falta de definición de un proyecto estratégico de desarrollo y de inserción internacional, de un rasgo de nuestra cultura política que juega al “todo o nada” en cada tema, que coloca cuestiones que son del orden de lo opinable, discutible, negociable, modificable en el límite, como si en ellas se jugara la existencia misma de la Nación, y así se coloca en grave riesgo la convivencia, la estabilidad, la gobernabilidad, la necesaria tranquilidad de la vida en democracia y lo que es más grave aún, poniendo en riesgo lo que nos costó tanto conseguir: el crecimiento económico, el incremento del empleo registrado, el alivio relativo de la pobreza, una serie de medidas positivas como la asignación “universal” y la integración en la región, por dar sólo algunos ejemplos.

Es en ese marco que la dirigencia tiene un papel fundamental para jugar, para favorecer escenarios que contribuyan al desenvolvimiento de una democracia participativa y cada vez más social.


2. ¿POR QUÉ COMO CIUDADANOS Y COMO PUEBLO?

2.1. ¿La primacía del individuo o el hombre como un ser en relación?

En la vida actual existe una tendencia cada vez más acentuada a exaltar al individuo.

Es la primacía del individuo y sus derechos, sobre la dimensión que mira al hombre como un ser en relación. Es la individualización de la referencia: es el reinado del “yo pienso”, “yo opino”, “yo creo”, por encima de la realidad misma, de los parámetros morales, de las referencias normativas, sin hablar de preceptos de orden religioso. Es la primacía de la razón sobre la inteligencia, ratio sobre intellectio.

Esto ha sido calificado como nuevo individualismo contemporáneo. Puede rastrearse e inscribirse, genealógicamente, en el individualismo posesivo del liberalismo decimonónico.

Puede también responder a las miradas psicologistas de principios del siglo XX que absolutizaron el inconsciente como fuente de explicación y destino de los hombres. Puede relacionarse, también genealógicamente, con el individualismo consumista del capitalismo de posguerra.

Un amigo querido recientemente fallecido, Alberto Methol Ferré, decía que se trataba de un individualismo libertino, hedonista, amoral, consumista, que no tenía horizonte ético ni moral. Se trataba, para él, del nuevo reto para la sociedad y para la Iglesia en América Latina. Ese individualismo asocial y amoral muchas veces tiñe el comportamiento de sectores o fragmentos de nuestra sociedad que no se reconocen en un marco mayor, en un todo.

Por eso, al referirnos a los compromisos político-sociales actuales tenemos que hacer el esfuerzo de recuperar esa dimensión individual, personal, importantísima y destacada de manera significativa en nuestra tradición de pensamiento para ponerla a jugar con la dimensión social, colectiva, estructural de la vida comunitaria.

A ello obedece el titulo de la convocatoria: “nosotros como ciudadanos, nosotros como pueblo”; como ciudadanos en el seno de un pueblo.


2.2. Dimensión social y construcción histórica
Ciudadanos es una categoría lógica. Pueblo es una categoría histórica y mítica. Vivimos en sociedad, y esto todos lo entendemos y explicitamos lógicamente. Pueblo no puede explicarse solamente de manera lógica. Cuenta con un plus de sentido que se nos escapa si no acudimos a otros modos de comprensión, a otras lógicas y hermenéuticas.
El desafío de ser ciudadano comprende vivir y explicitarse en las dos categorías de pertenencia: de pertenencia a la sociedad y de pertenencia a un pueblo. Se vive en sociedad y se depende de un pueblo…

Es real y cierto que en nuestra condición de pueblo nuevo en la historia, nuestra identidad no está del todo perfilada y definida. En nuestra situación ser parte del pueblo, formar parte de una identidad común, para algunos sectores, no es automático. No resulta natural ni orgánico tampoco para quienes tienen referencias externas más fuertes que las internas o hacen de la autodenigración un deporte. No resulta natural ni orgánico para quienes han perdido todo lazo social y cultural con sus compatriotas, sin sentido de pertenencia a un destino colectivo.
Por eso decía que no era automático. Se trata de un proceso, de un hacerse pueblo. De una integración. De un trabajo lento, arduo, muchas veces doloroso por el cual nuestra sociedad ha luchado.
Somos un pueblo nuevo, una “patria niña…” al decir de Leopoldo Marechal.
América Latina irrumpe en la historia universal hace 500 años portando la riqueza de los pueblos originarios y la mestización del barroco de indias.
Vamos cumpliendo 200 años como reza el canon patriótico que recibimos del liberalismo y nos enseñaron en los actos escolares, aunque nuestras raíces se hunden en el período hispano-criollo con el mestizaje que nos da color y originalidad y la fe que nos distingue de otras matrices culturales.
Luego vinieron las inmigraciones que se acriollaron, que se unieron y fueron configurando nuestro rostro actual.
Esa raigambre histórico-cultural, esa continuidad histórica, ese modo de ser, ese ethos, esos legados, esas transmisiones son las que resultan difíciles y dolorosas de integrar, unir, sintetizar entre nosotros.
La puja de tradiciones (ilustrada-popular, dos Argentinas), de relatos (liberal-revisionista), de controversias (agrario o industrial), de enfrentamientos (unitarios-federales; régimen-causa; peronistas-antiperonistas) hace dramática la pertenencia a ese pueblo que queremos más unido, libre y protagonista.
Sí, nuestra historia es dramática y llena de contradicciones, muchas veces, violentas. Hemos crecido más por agregación que por síntesis superadora. Tenemos que leer nuestro pasado y superarnos. No volver a caer como en un sino trágico en sus derroteros y huellas, como si nos porfiáramos en repetir situaciones y confrontaciones que nos han hecho daño.
Se nos impone la tarea de mirar nuestro pasado con más cariño, con otras claves y anclajes, recuperando aquello que nos ayuda a vivir juntos, aquello que nos potencia, aquellos elementos que pueden darnos pistas para hacer crecer y consolidar una cultura del encuentro y un horizonte utópico compartido.


3.1. CIUDADANOS Y PUEBLO

3.1. Citados al bien común
Es necesario que cada uno recupere cada vez más la propia identidad personal como ciudadano, pero orientado hacia el bien común. Etimológicamente, ciudadano viene del "citatorium" latino. El ciudadano es el citado, citado al bien común, citado para asociarse hacia el bien común. Ciudadano no es el sujeto tomado individualmente como lo presentaban los liberales clásicos ni un grupo de personas amontonadas, lo que en filosofía se llama "la unidad de acumulación". Se trata de personas convocadas hacia una unidad que tiende al bien común, de cierta manera ordenada; es lo que se llama "la unidad de orden". El ciudadano entra en un ordenamiento armónico, a veces disarmónico por las crisis y los conflictos, pero ordenamiento al fin, que tiende hacia el bien común.
Para formar comunidad cada uno tiene un “munus”, un oficio, una tarea, una obligación, un darse, un entregarse, un donarse para el resto. Estas categorías que nos vienen del patrimonio histórico-cultural han quedado “olvidadas”, “tapadas”, frente a la exigencia del “individualismo consumista” que sólo pide, exige, demanda, critica, moraliza, y centrado en sí mismo, no pone, no apuesta, ni arriesga o “se juega” por los demás.

3.2. La pertenencia a un pueblo
Para ser ciudadano pleno no basta la pertenencia a la sociedad, para tener la total identidad de ciudadano no basta, aunque ya es un gran paso, pertenecer a una sociedad. Estar en una sociedad y tener pertenencia de ciudadano, en el sentido de orden, es un gran paso de funcionalidad. Pero la persona social adquiere su más cabal identidad como ciudadano en la pertenencia a un pueblo. Esto es clave, porque identidad es pertenencia. No hay identidad sin pertenencia. El desafío de la identidad de una persona como ciudadano se da directamente proporcional a la medida en que él viva su pertenencia. ¿A quién? Al pueblo del que nace y vive.
Como decía con anterioridad, en esta pertenencia al pueblo convergen dos tipos de categorizaciones: la categorización lógica y la categorización histórico/mítica. Y las dos hay que usarlas.

Entonces, cuando hablamos de ciudadano lo contraponemos a masa de gente. El ciudadano no es el montón, no es el rejunte. Existe una diferencia sustancial y cualitativa entre masa y pueblo. Pueblo es la ciudadanía comprometida, reflexiva, consciente y unida tras un objetivo o proyecto común.


3.3. Ciudadano y vocación política

En esta perspectiva, la reflexión sobre el ciudadano, la reflexión existencial y ética, culmina siempre en vocación política, en la vocación de construir con otros un pueblo-nación, una experiencia de vida en común en torno a valores y principios, historia, costumbres, idioma, fe, causas, sueños compartidos…

Entonces, si el ciudadano es alguien que está citado y obligado a dar para el bien común, ya está haciendo política, que es una forma alta de la caridad, según los documentos pontificios.

El desafío de ser ciudadano, además de ser un hecho antropológico, se encuadra en el marco de lo político. Porque se trata del llamado y del dinamismo de la bondad que se despliega hacia la amistad social.

Y no se trata de una idea abstracta de bondad, teórica, que funda el eticismo, sino la que se despliega en el dinamismo de lo bueno en el núcleo mismo de la persona, en las actitudes. Son dos cosas distintas. Lo que a uno lo hace ciudadano es el despliegue del dinamismo de la bondad hacía la amistad social. No la reflexión sobre la bondad que crea pautas éticas que -en última instancia- pueden llevar a actitudes que no despliegan nuestra total bondad. Una cosa es la bondad y otra cosa es el eticismo. También puede darse un eticismo sin bondad. Es propio del "medio pelo existencial" la inteligencia sin talento y el eticismo sin bondad.

3.4 Dinámica de la verdad, con la bondad y la belleza
En nuestra historia muchas veces estas disociaciones generaron graves conflictos y enfrentamientos: la razón abstracta del formalismo o del moralismo versus el dinamismo vital expresado y comprometido situacionalmente.
La reflexión abstracta corre el riesgo de elucubrar sobre objetos abstractos o abstraídos, encandilada en una aséptica búsqueda de la verdad, y se olvida de que el objetivo de toda reflexión humana es el ser real como tal y, por lo tanto, uno, de donde no se pueden desgajar esas tres pautas fundamentales del ser, que los filósofos llaman los trascendentales: la verdad, la bondad y la belleza. Van juntos. Lo que tiene que desarrollarse en el ciudadano es esa dinámica de la verdad, con la bondad y la belleza. Si falta alguno el ser se fractura, se idealiza, pasa a la idea, no es real. Tienen que ir juntos, no desgajarse.
En este desgajamiento metafísico se enraíza toda deformación en la concepción del ser ciudadano; se da el reduccionismo del bien común al bien particular, se busca una bondad que, al no tener al lado la verdad y la belleza, va a terminar por convertirse en un bien propio para mí en particular o para mi sector. Pero no el bien universal, el bien común, el bien que como ciudadano debo buscar. Entonces, un desafío de ciudadano es juntar esta bondad, esta verdad, esta belleza, lo cual da unidad, sin desgajarse, en pos de una experiencia de pueblo, de un nosotros como pueblo.
Recuperar la vigencia de la actitud ciudadana, del ciudadano como persona con identidad y pertenencia, entraña recuperar el horizonte de síntesis y de unidad de una comunidad.


3.5. Ciudadanos en el seno de un pueblo
Recuperar la vigencia de lo ciudadano desde esta proyección, el transformarme de habitante a ciudadano como perteneciente a un pueblo con sus valores, significa aire de familia, projimidad en la comunidad, experiencia histórica de pueblo.
Para Alberdi en la segunda mitad del siglo XIX debíamos pasar de habitantes a ciudadanos. Habitantes haciendo ejercicio de los derechos civiles enunciados en el famoso artículo 14 de la Constitución Nacional de 1853. Ciudadanos ejerciendo los derechos políticos, una vez que la inmigración transformara de cuajo la sociedad preexistente. La república de abundantes libertades civiles era para Alberdi la “República Posible”. La república con libertades políticas era la “República Verdadera” que es la que se consolida con la ley Saenz Peña, en la que se cumple ese objetivo, aunque no en la línea que soñaba Alberdi y el liberalismo elitista.
Necesitamos constituirnos ciudadanos en el seno de un pueblo. Marchar hacia un concepto de ciudadanía integral.
La Argentina llegó a constituir una sociedad con movilidad social ascendente, bastante homogénea, con derechos sociales extendidos, de pleno empleo y alto consumo, con participación política electoral casi total, con una activa movilización. Sin caer en nostalgias -ni las del Centenario, ni las de mitad de siglo XX- como generación no podemos estar a menor altura que esos proyectos.

3.6. ¿Qué conspira contra ello?
La primacía de lo individual y de lo sectorial por encima de todo y todos. El primado del interés individual, ese individualismo arribista, mezquino, que no debemos confundir con el esfuerzo individual que muchas de nuestras familias hicieron para tener casa, garantizar educación a los hijos, etc. La presencia del sectorialismo, el reinado del fragmento, la exaltación de la parte, la absolutización de la lógica y el interés del sector ha impedido la maduración de un proyecto colectivo y de mediano y largo plazo.
El coyunturalismo o el cortoplacismo ha instalado el presente como única dimensión del tiempo, que no permite visión y mirada estratégica y que coloca la ocupación de espacios como fin último de la actividad política, social y económica.
Este coyunturalismo, ese inmediatismo tacticista, ese “estar en el juego”, “ese ocupar el espacio sin finalidades trascendentes” se une al afán de ganancia rápida que constituye un rasgo trágico de los sectores de poder económico que no se han reconciliado con la idea del esfuerzo sostenido, del desprendimiento y el ceder, de la abstención de consumo suntuario en aras de un escenario económico más previsible y estable.
La presencia mediática. La irrupción de la “civilización de la imagen” es un hecho datado de hace más de cinco décadas. La reducción de la política a espectáculo o pura imagen es un hecho más reciente que habilita a figuras carentes de contenidos y propuestas, sin capacidad de gestión ni solvencia para enfrentar situaciones complejas como las que les tocan vivir a las sociedades contemporáneas. No se trata de una cuestión local. No hace falta dar ejemplos para considerar la emergencia de liderazgos efímeros producidos por una campaña publicitaria o por la complicidad mediática.
Con anterioridad enfaticé el papel de la dirigencia en la formulación de un proyecto de desarrollo integral e inclusivo de país. Esta se ve limitada por los condicionamientos con los que opera y la debilidad en poder poner reglas de juego claras y eficaces para reconstituir el vínculo y el tejido social argentino.
Se da así la incapacidad para realizar acuerdos y generar proyectos de desarrollo de mediano y largo plazo, identificando los problemas y situaciones sociales a resolver. Una cultura política de confrontación, no de acuerdo, no de cultura del encuentro, donde el conflicto es más importante que el acuerdo, que la búsqueda de la unidad.
Nuestra patria merece un proyecto integrador. Un proyecto en torno a definiciones de valores y a objetivos concretos en las distintas áreas de la economía, la política, lo social, lo cultural. Un proyecto de desarrollo integral para todos. Ese proyecto integrador excede los tiempos de cualquier gobierno porque necesita una mirada de mediano y largo plazo y por lo tanto requiere continuidad, la cual sólo puede ser garantizada mediante el compromiso de las distintas fuerzas políticas y sociales.

Nos preguntamos:

¿Es posible en la Argentina de 2010 un proyecto de este tipo?
¿Es posible elevar un poco la mirada de la coyuntura que nos consume, y soñar un país que quizá sólo dé frutos a nuestros hijos y nietos?
¿Podemos los argentinos ponernos de acuerdo en cierto mínimo común denominador de ideas y políticas y respetarlas a través del tiempo?
¿Podemos construir una cultura política que tenga como norte el encuentro y no la confrontación estéril?

Ese es quizás, en estos tiempos de bicentenarios, nuestro mayor desafío como pueblo.



4. PRINCIPIOS PARA ILUMINAR NUESTRO SER COMO CIUDADANOS Y COMO PUEBLO

Enunciaría cuatro principios fundamentales: El tiempo es superior al espacio, la unidad es superior al conflicto, la realidad superior a la idea, el todo es superior a la parte.
Llegar a construir un proyecto común supone en la vida de un pueblo el manejo y la resolución de tres tensiones bipolares, que si uno las utiliza de manera madura ayudan a resolver el desafío de ser ciudadano, la pertenencia lógica a una sociedad y la dependencia histórico/mítica a un pueblo. Ellas son: Plenitud y límite. Idea y realidad. Global y local.

4.1. Primera tensión bipolar: la tensión entre plenitud y límite
La plenitud es las ganas de poseerlo todo, y el límite la pared que se te pone adelante. La plenitud es la utopía como percepción, es decir: hay que ir más allá. Un ciudadano necesariamente tiene que vivir con utopías para el bien común. La utopía como "camino hacia", o como dirían los escolásticos la utopía como "causa final", lo que te atrae; aquello a lo cual tenés que llegar, al bien común.
La utopía no es la fuga. A veces usamos así la palabra: este es un utópico, en el sentido de fuga, en forma peyorativa. Aquí en sentido positivo, como causa final, como telos typo. La plenitud es esa atracción que Dios pone en el corazón de cada uno para que vayamos hacia aquello que nos hace más libres; y el límite, que va junto con la plenitud que nos atrae, en cambio nos tira para atrás: es la coyuntura o la crisis como quehacer, diría como quehacer cotidiano. Esto hay que resolverlo. La plenitud y el límite están en tensión. No hay que negar ninguna de las dos. Que una no absorba a la otra. Vivir esa tensión continua entre la plenitud y el límite ayuda al camino de los ciudadanos. También, el límite tiene su caricatura en la negación de la coyuntura como tal o en el coyunturalismo como horizonte socio-político, cuando se vive de la coyuntura y no se mira más allá.
Si lo traducimos un poquito vemos que aquí van el tiempo y el momento juntos. El tiempo hacia la plenitud como expresión del horizonte y el momento como expresión del límite. El ciudadano tiene que vivir en tensión entre la coyuntura del momento leída a la luz del tiempo, del horizonte. No puede quedar aprisionado en ninguno de los dos. El ciudadano es custodio de esta tensión bipolar. Esto es clave, porque uno puede crecer si procesa esa tensión dialógica.

4.1.1. Primer principio: el tiempo es superior al espacio

De ahí salen dos principios, de los cuatro que enuncié al comienzo. Primero: el tiempo es superior al espacio. El tiempo inicia procesos y el espacio los cristaliza. Por eso cuando la madre de los hijos de Zebedeo le dice a Jesús: Mirá, te quiero pedir un favor: que mis dos hijos estén uno a la derecha y el otro esté a la izquierda, o sea, que en el reparto les de un pedazo grande de la pizza -uno a uno y otro al otro-, le está pidiendo un espacio. Y el Señor le responde: No, el tiempo. ¿Van a poder llegar donde yo llegué, van a poder sufrir lo que yo sufrí? Es decir, le marca el tiempo. El tiempo siempre es superior al espacio. Y en la actividad ciudadana, en la actividad política, en la actividad social es el tiempo el que va rigiendo los espacios, los va iluminando y los transforma en eslabones de una cadena, de un proceso. Por eso, el tiempo es superior al espacio. Uno de los pecados que a veces hay en la actividad socio-política es privilegiar los espacios de poder sobre los tiempos de los procesos. Creo que quizá nos haga bien a los argentinos pensar si no es el momento de iniciar procesos más que poseer espacios.

4.1.2. Segundo principio: la unidad es superior al conflicto
Si uno se queda en lo conflictivo de la coyuntura pierde el sentido de la unidad. El conflicto hay que asumirlo, hay que vivirlo, pero hay diversas maneras de asumir el conflicto. Una es la que hicieron el cura y el abogado frente al pobre hombre en el camino de Jerusalén a Jericó . Ver el conflicto y pegar la vuelta, obviarlo. Alguien que obvia el conflicto no puede ser ciudadano, porque no lo asume, no le da vida. Es habitante, que se lava las manos de los conflictos cotidianos. La segunda es meterse en el conflicto y quedar aprisionado. Entonces la contribución al bien común se daría sólo desde el conflicto, encerrado en él, sin horizonte, sin camino hacia la unidad. Ahí nace el anarquismo o esa actitud de proyectar en lo institucional las propias confusiones. La tercera es meterse en el conflicto, sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de una cadena, en un proceso.
Hasta aquí los dos principios que ayudan a ser ciudadano: el tiempo es superior al espacio y la unidad es superior al conflicto.

4.2. Segunda tensión bipolar: la tensión entre idea y realidad
La realidad es. La idea se elabora, se induce. Es instrumental en función de la comprensión, captación y conducción de la realidad. Ha de haber un diálogo entre ambas: entre la realidad y la explicitación que hago de esa realidad. Eso constituye otra tensión bipolar, y se contrapone a la autonomía de la idea y de la palabra sobre la realidad, donde la idea es lo que manda, ahí se dan los idealismos y los nominalismos. Los nominalismos no convocan nunca. A lo sumo clasifican, citan, definen, pero no convocan. Lo que convoca es la realidad iluminada por el razonamiento, por la idea, por la captación intuitiva por parte de ellos.
Aquí se plantea el problema de lo estético y la retórica. Fíjense que en la actividad del ciudadano estamos padeciendo, y esto no es sólo en el orden nacional sino también en el orden mundial, (me estoy refiriendo a fenómenos mundiales que inciden siempre en lo nacional, pero fenómenos mundiales) estamos padeciendo un deslizamiento de la acción socio-política desde la realidad expresada con ideas hacia lo estético, es decir hacia las ideas y los nominalismos. Entonces se vive en el reino de la imagen, de la sola palabra, del sofisma. Analicen en las convenciones internacionales o en lo cotidiano cómo el sofisma es en general el recurso de pensamiento que más se usa. Eso anula como ciudadano porque trampea, trampea la verdad porque no se ve la realidad explicitada con una idea.
Pero esto es tan viejo como el mundo. Platón, en el Georgias, hablando de los sofistas, que habían desplazado la reflexión de la realidad a través de la idea para llegar a una síntesis y la habían suplido por la estética y la retórica, dice esto: "la retórica es a la política lo que el gourmet al médico o la cosmética a la gimnasia” . La idea queda aprisionada por el sofisma en vez de recurrir a la persuasión. Se trata entonces de seducir en vez de persuadir. Seduciendo perdemos nuestro aporte como ciudadanos. Persuadiendo confrontamos ideas, pulimos las aristas y progresamos juntos.

4.2.1. Tercer principio: la realidad es superior a la idea
Sin embargo, entre realidad e idea: ¿qué está primero? La realidad. Por eso la realidad es superior a la idea. Este es el tercer principio que hace que un ciudadano vaya tomando conciencia de sí mismo, unidos a los dos que mencioné antes: el tiempo es superior al espacio, la unidad es superior al conflicto.


4.3. Tercera tensión bipolar: la tensión entre globalización y localización

Como ciudadanos estamos sometidos también a la tensión bipolar entre globalización y localización. Hay que mirar lo global, porque siempre nos rescata de la mezquindad cotidiana, de la mezquindad casera. Cuando la casa ya no es hogar, sino que es encierro, calabozo, lo global nos va rescatando porque está en la misma línea de esa causa final que nos atraía hacia la plenitud. Al mismo tiempo, hay que asumir lo local, porque lo local tiene algo que lo global no tiene, que es ser levadura, enriquecer, poner en marcha mecanismos de subsidiaridad. Para ser ciudadano no hay que vivir ni en un universalismo globalizante ni en un localismo folklórico o anárquico. Ninguna de las dos cosas. Ni la esfera global que anula, ni la parcialidad aislada que castra. Ninguna de las dos. En la esfera global que anula, todos son iguales, cada punto es equidistante del centro de la esfera. No hay diferencia entre cada punto de la esfera. Esa globalización no la queremos, anula. Esa globalización no deja crecer. ¿Cuál es el modelo? ¿Recluirnos en lo local y cerramos a lo global? No, porque te vas al otro punto de la tensión bipolar. El modelo es el poliedro. El poliedro, que es la unión de todas las parcialidades que en la unidad conservan la originalidad de su parcialidad. Es, por ejemplo, la unión de los pueblos que, en el orden universal, conservan su peculiaridad como pueblo; es la unión de las personas en una sociedad que busca el bien común.

Un ciudadano que conserva su peculiaridad personal, su idea personal, pero unido a una comunidad, ya no se anula como en la esfera sino que conserva las diversas partes del poliedro. Esto es lo que fundamenta algo que dije al principio como característica fundamental de ser ciudadano que es la projimidad. Al buscar en lo universal la unión de lo local y, a la vez, conservar la peculiaridad, construyo puentes y no abismos, construyo una cercanía movilizante. Hay que actuar en lo pequeño, lo próximo, pero con la perspectiva global, mediado por lo provincial, lo nacional, lo regional…. Esto lleva a un cuarto principio.


4.3.1. Cuarto principio: el todo es superior a la parte
El "todo" del poliedro, no el "todo" esférico. Este (el esférico) no es superior a la parte, la anula. Para crecer como ciudadano he de elaborar, en la confluencia de las categorías lógicas de sociedad y míticas de pueblo, estos cuatro principios. El tiempo es superior al espacio, la unidad es superior al conflicto, la realidad es superior a la idea, y el todo es superior a la parte.
Así abordé las tres tensiones bipolares entre plenitud y límite, entre idea y realidad, y entre globalización y localización, para facilitar nuestro caminar como pueblo y como ciudadanos.
Ser ciudadano significa ser citado a una opción, ser convocado a una lucha, a esta lucha de pertenencia a una sociedad y a un pueblo. Dejar de ser montón, dejar de ser gente masa, para ser persona, para ser sociedad, para ser pueblo. Esto supone una lucha. En la buena resolución de estas tensiones bipolares hay lucha, una construcción agónica.
La lucha tiene dos enemigos: el menefreguismo, me lavo las manos frente al problema y no hago nada, entonces no soy ciudadano. O la queja, eso que Jesús le decía a las personas de su época: A estos no los entiendo. Son como los chicos que cuando les tocan danzas alegres no bailan y cuando les tocan canciones de entierro no lloran . Que viven quejándose. Hacen de su vida una palinodia continua.

5. CONDICIONES FAVORABLES PARA LA REALIZACIÓN DE CIUDADANIA EN UNA EXPERIENCIA SIGNIFICATIVA DE PUEBLO EN LOS BICENTENARIOS

5.1. Tiempo de proyecto
Lograda la estabilidad política democrática, no sufriendo la región latinoamericana el impacto arrollador de la crisis económica actual como en otros países, con un horizonte de crecimiento para los próximos años, contamos con un escenario privilegiado para lograr un acuerdo de desarrollo, un proyecto de país, más inclusivo.
Nos falta como pueblo esa proyección: una definición de desarrollo que incluya a todas las personas en todas sus dimensiones, lo cual es más fácil de acordar en un horizonte expansivo que en una situación de restricciones. El tiempo juega a favor. El tiempo ayuda a acomodar las cargas en el espacio. Si se abren horizontes y nuevos espacios es posible otra proyección.
La realización de un proyecto de desarrollo integral para todos que privilegie la lucha contra la desigualdad y la pobreza es un tema que conviene abordar en estos tiempos de bicentenarios y en estos escenarios favorables.
El logro de una cultura del encuentro que privilegie el diálogo como método, la búsqueda compartida de consensos, de acuerdos, de aquello que une en lugar de lo que divide y enfrenta es un camino que tenemos que transitar.
Para ello debemos privilegiar el tiempo al espacio, el todo a la parte, la realidad a la idea abstracta y la unidad al conflicto.
Reitero: es una ocasión propicia para la reflexión, para la elaboración y acuerdo entre todos de un nuevo proyecto histórico de Nación, para que vivamos como ciudadanos en un pueblo más justo y solidario, más homogéneo e integrado, sin exclusiones ni confrontaciones agudas.

5.2. El pueblo como sujeto
Esa definición debe tener como actor a un sujeto histórico que es el pueblo y su cultura, no una clase, fracción, grupo, o elite. El proyecto debe reflejar los propósitos estratégicos, lo que es posible realizar y lo que el pueblo vívidamente desea.
“No se puede determinar un sistema prescindiendo del hombre para luego forzarlo a entrar en él. Sería vano proyectar minuciosamente una organización cuyo propósito, en el mejor de los casos, no fuera más que el de lograr un ordenamiento formal, mecánico y abstracto que no sirviera a las exigencias perennes de la naturaleza humana ni recogiera los auténticos rasgos del hombre, históricamente incorporados a nuestra propia nacionalidad ” .
No sirve un proyecto de pocos y para pocos, de una minoría iluminada o testimonial, que se apropia de un sentido colectivo. Es un acuerdo de vivir juntos. Es la voluntad expresa de querer ser pueblo-nación en lo contemporáneo. Es una experiencia de pueblo en marcha en la historia, con las dificultades y los contratiempos, con los gozos y las penas, con los dolores y las alegrías.
6. PERSPECTIVAS DE FUTURO
En el Documento de la CEA “Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad (2010-2016)” -que no es de coyuntura, sino programático- señalábamos una serie de cuestiones que sintetizo para concluir con esta intervención:

6.1. Dos prioridades:
6.1.1. Erradicación de la pobreza
La argentina de 2010 tiene demasiados pobres y excluidos, los cuente quien los contare, que supimos generar durante las últimas décadas. Lo que hay detrás de los números son personas, hombres y mujeres, ancianos, jóvenes y niños.
No se trata sólo de un problema económico o estadístico. “Es primariamente un problema moral que nos afecta en nuestra dignidad más esencial” porque “El hombre es el sujeto, principio y fin de toda la actividad política, económica, social” y quien le da razón de ser. Cada hombre, todo el hombre, y todos los hombres, como nos dice Pablo VI.
Al analizar más a fondo la cuestión de la pobreza nos viene a la memoria el “Documento de Puebla” cuando dice que “esta pobreza no es una etapa casual, sino el producto de situaciones y estructuras económicas, sociales y políticas, aunque haya otras causas de la miseria” .
Debemos agregar que esas situaciones y estructuras también requirieron de decisiones económicas y políticas. Hay argentinos que se encuentran en situación de pobreza y exclusión, que debemos tratar como sujetos y artífices de su propio destino, y no como destinatarios de acciones paternalistas y asistencialistas por parte del Estado, como desde la sociedad civil.
Afirmar los derechos humanos también supone la lucha por cambiar esas estructuras injustas para que todos los argentinos tengan una vida digna en la que se puedan desarrollar plenamente como personas.
Las personas son sujetos históricos, es decir ciudadanos e integrantes de un pueblo. El Estado y la sociedad deben generar las condiciones sociales que promuevan y tutelen sus derechos y les permitan ser constructores de su propio destino.
No podemos admitir que se consolide una sociedad dual. “Más allá de los esfuerzos que se realizan, debemos reconocer que somos una sociedad injusta e insolidaria que ha permitido, o al menos consentido, que un pueblo otrora con altos índices de equidad sea hoy uno de los más desiguales e injustos de la región” .
Esta deuda social exige la realización de la justicia social.
“La justicia es el objeto y la medida de toda política” . “Debemos recuperar la misión fundamental del Estado de asegurar la justicia y un orden social justo a fin de garantizar a cada uno su parte en los bienes comunes, respetando el principio de subsidiariedad y el de solidaridad que, como lo definiera Juan Pablo II, es la “determinación firme y perseverante por el bien común y que requiere ser llevada a cabo mediante formas de participación social y política” .
Existe consenso en reconocer una presencia más efectiva del Estado en la cuestión social. El Estado y la sociedad deben trabajar juntos para hacer posible estas transformaciones y modificar de raíz las problemáticas de desigualdad y distribución.
Por todo esto los invito a “establecer una cultura del encuentro, que implica estimular procesos de diseño de consensos y acuerdos que preserven las diferencias, convergiendo en los valores que hacen a la dignidad de la vida humana, la equidad y la libertad. Sólo así podremos renovar la confianza en nosotros mismos como sociedad y en nuestra dirigencia política, social, académica, religiosa, empresaria, sindical y de las organizaciones sociales, para corregir el rumbo del individualismo hedonista y la desaprensión por una realidad social que nos interpela de modo creciente” .
6.1.2. Desarrollo integral de todos.
Un proyecto de desarrollo integral, para ser auténtico debe alcanzar y dar posibilidad a todos. En ello juega un rol central la redistribución de la riqueza que produce el conjunto social. Para muchos analistas esto se relaciona con el origen de la deuda social que nos aqueja.
Su importancia es proporcional a su complejidad. Para ser tratado se requiere buscar consenso y tener presente un proyecto para toda la comunidad. Sólo de esta manera se puede avanzar en una matriz distributiva más justa. De otra manera sólo habrá una puja de intereses sectoriales, acusaciones cruzadas, etc. El todo es superior a la parte.
La educación y el trabajo son claves tanto para el desarrollo y la justa distribución de los bienes como para lograr la justicia social.
El trabajo es fuente de dignidad y constituye un eje vertebrador de la identidad personal y social. La dimensión subjetiva del trabajo constituye un eje principalísimo en el reconocimiento y valoración del aporte de las personas al proceso productivo y a la construcción de la Nación.
La educación contribuye al desarrollo de la subjetividad de la persona, al ejercicio ciudadano responsable, a la empleabilidad, a conformar una identidad nacional abierta a la región, a la mirada universal.
El Estado como sujeto activo, eficaz y eficiente, como promotor y responsable primario del bien común, basado en los principios de subsidiariedad y solidaridad, tiene un rol fundamental e indelegable en la búsqueda del desarrollo integral, como articulador de intereses de los distintos sectores y actores sociales, fijando las reglas de juego que promuevan la cohesión social.
Se puede proponer un método:
Participación, diálogo, consensos, fijación de políticas públicas de Estado, definición de un proyecto país.
Pensar en un proyecto nacional de desarrollo integral acordado entre los diferentes sectores y actores, desde la perspectiva que abre el sexenio propuesto por la CEA supone un ejercicio colectivo de largo aliento, e invita a pensar el escenario de los próximos años.
El nivel de actividad económica que se proyecta, el aumento de la capacidad exportadora, la creciente demanda de alimentos a nivel mundial y los precios de esos productos, la diversificación creciente de la estructura productiva, la estabilidad política democrática, etc. parecen constituir un horizonte positivo en el cual inscribir el debate y la reflexión sobre las características que debe asumir un nuevo proyecto nacional de desarrollo.
6.2. Bicentenarios y futuro
Los bicentenarios de nuestra Revolución de Mayo y de la Independencia parecen constituirse en un tiempo especial que el Señor nos pone a disposición para proyectarnos, para soñar, que puede contribuir a deponer posiciones intransigentes, a abandonar comportamientos corporativistas o individualistas que tienen como único horizonte el ahora y el ya del beneficio cortoplacista.
Es una ocasión privilegiada, un kairós, que no debemos dejar pasar.
Este tiempo abre una gran oportunidad: es la oportunidad de identificar las cuestiones irresueltas, entre las que la erradicación de la pobreza y la desigualdad resultan la tarea prioritaria. También lo que refiere en particular a los jóvenes que no encuentran oportunidades de educación y trabajo digno y suficiente.
Es la oportunidad de fijar políticas de Estado en temas que deben sustraerse al coyunturalismo y la puja política como son la educación, la salud, el trabajo y la seguridad, que nos devuelvan homogeneidad como sociedad y reconstituyan el tejido y el vínculo social de los argentinos.
Es la oportunidad de definir con qué producciones, qué nivel de valor agregado, etc. participaremos en el mercado mundial.
Es la oportunidad de insertamos cada vez más valientemente en Latinoamérica, lo que supone serios esfuerzos de adecuación y reformulación de una identidad nacional vinculada a la región, desde una perspectiva universalista.
Es la oportunidad de sostener una política de derechos humanos que ayude a la construcción de una identidad basada en la memoria, la verdad y la justicia.

Es la oportunidad de releer la historia con claves de esperanza.

Es la oportunidad de movilizar las energías sociales en torno a un proyecto más generoso, amplio, que ponga en valor todas nuestras potencialidades.
Esta idea de proyecto, que recorre varias etapas de nuestra propia historia, se presenta como utopía, como algo distinto a plan o incluso a modelo. Proyecto es cualitativamente superior y transformador. Proyectar es dar lugar a la utopía, es mirar al futuro, escribirlo, construirlo día a día con decisiones y acciones en diálogo armónico con el don recibido. El proyecto es nuestra intención y esperanza, es como buscar anticipar la historia. Requiere fijar estrategias con acuerdos sustanciales y plurales para ir paso a paso, creciendo progresivamente y, a la vez, sin negar las raigambres de nuestra identidad.
7. CONCLUSIÓN
Este pueblo, en el que somos ciudadanos, sabe y tiene alma, y porque podemos hablar del alma de un pueblo, hablamos de una hermenéutica, de una manera de ver la realidad, de una conciencia. Advierto en nuestro pueblo argentino una fuerte conciencia de su dignidad. Es una conciencia histórica que se ha ido moldeando en hitos significativos.
Nuestro pueblo sabe que la única salida es el camino silencioso, pero constante y firme. El de proyectos claros, previsibles, que exigen continuidad y compromiso con todos los actores de la sociedad y con todos los argentinos.
El Bicentenario es tiempo de proyecto, desafío, entrega. Es la oportunidad de gestar nuevos estilos de liderazgo centrados en el servicio al prójimo y al Bien Común .
El liderazgo es un arte… que se puede aprender. Es también una ciencia… que se puede estudiar. Es un trabajo… exige dedicación, esfuerzo y tenacidad. Pero es ante todo un misterio… no siempre puede ser explicado desde la racionalidad lógica.
El liderazgo centrado en el servicio es la respuesta a la incertidumbre de un país dañado por los privilegios, por los que utilizan el poder en su provecho, por quienes exigen sacrificios incalculables mientras evaden responsabilidad social y lavan las riquezas que el esfuerzo de todos producen.
El verdadero liderazgo y la fuente de su autoridad es una experiencia fuertemente existencial. Todo líder, para llegar a ser un verdadero dirigente, ha de ser ante todo un testigo. Es la ejemplaridad de la vida personal y el testimonio de la coherencia existencial. Es la representación, la aptitud de ir progresivamente interpretando al pueblo, desde el llano, y la estrategia de asumir el desafío de su representación, de expresar sus anhelos, sus dolores, su vitalidad, su identidad.
Roguemos a nuestra Madre, la Santísima Virgen María, en su advocación de Luján, patrona de nuestra patria, que nos acompañe y aliente a nosotros como ciudadanos y como pueblo en esta celebración de los Bicentenarios.

Buenos Aires, 16 de octubre de 2010

Card. Jorge Mario Bergoglio S.J.
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jueves, 14 de octubre de 2010

CARTA ABIERTA A DOM DEMETRIO


Estimado Dom Demetrio:

Quiero agradecerle públicamente sus palabras esclarecedoras sobre la manipulación de la religión católica al final de la campaña electoral, por la difusión de un mensaje de los tres obispos de la comisión representativa de la regional sur I de la CNBB, condenando a la candidata del actual gobierno y prohibiendo a los católicos que la voten.
Gracias a usted sabemos que esa divulgación del documento de la dirección de Sur I no fue expresión de la voluntad de la CNBB, sino contraria a la decisión de la CNBB en su última asamblea, ya que ésta había decidido que los obispos no iban a intervenir en las elecciones.
Ahora sabemos que el documento de los obispos de la comisión representativa de la regional Sur I fue divulgado a finales de agosto y, durante un mes casi, permaneció ignorado por la inmensa mayoría del pueblo brasileño. Ahora, dos días antes de las elecciones, un grupo, al servicio de la campaña electoral de un candidato, en una actuación de evidente y sucia manipulación, divulgó con abundantes recursos y mucha algarabía ese documento, generando una tremenda confusión en muchos votantes. Por el modo en que ese documento fue presentado, comentado y divulgado, se daba a entender que el episcopado brasileño prohibía que los católicos votaran a los candidatos del P.T. y, sobre todo, a su candidata para la presidencia. Dos días antes de las elecciones los acusados ya no podían reaccionar, presentar una defensa o una explicación. A los ojos del público la Iglesia estaba dando el golpe que siempre se teme en la víspera de las elecciones, cuando se divulga el supuesto escándalo de un candidato. Era una jugada sucia por parte de los manipuladores, ya que daba la impresión de que el golpe venía siendo dado desde la misma Iglesia.

Si los obispos que firmaron el documento de agosto no protestasen contra la manipulación que se hizo de su documento, serán cómplices de la manipulación y a los ojos de la ciudadanía serán percibidos como correas de transmisión electoralistas. Si la CNBB no se pronunciara públicamente con mucha claridad sobre esa manipulación del documento por grupos políticos sin escrúpulos, será cómplice de que decenas de miles de católicos vayan a ir ahora al segundo turno, pensando que están desobedeciendo a los obispos. Sería una primera experiencia de desobediencia colectiva inmensa, un precedente muy peligroso. Además ciertamente afectará a la credibilidad de la Iglesia Católica en la sociedad civil, algo que no nos gustaría experimentar en e esta época en la que ya está perdiendo tantos fieles.

Si el episcopado católico diera la impresión de que la divulgación de este documento en esa circunstancia representa a la voz de la Iglesia en relación a las elecciones de este año muchos van a entender que eso significa una intervención de los obispos católicos para defender al candidato de las élites paulistas contra la candidata de los pobres. Los pobres tienen mucha sensibilidad y sienten muy bien lo que pasa en la conciencia de las élites. Saben muy bien quien está con ellos y quien está contra ellos. Van a pensar que la cuestión del aborto es sólo un pretexto que oculta una cuestión social, el desprecio de las élites, sobre todo de las de Sao Paulo por la masa de los pobres de este país.

Millones de pobres votaron y van a votar a la candidata del gobierno, porque su vida cambió. Por primera vez en la historia del país vieron que un gobierno se interesaba realmente por ellos y no solamente por palabras. No fue solo un cambio material, sino sobre todo el acceso a un sentimiento de dignidad. “por primera vez un gobierno se dio cuenta de que nosotros existimos” Eso es lo que podemos oír todos los días en boca de los pobres. Un pueblo que tenía vergüenza de ser pobre, descubrió su dignidad. Por eso, el voto de los pobres, este año, es un acto de dignidad. Las élites no pueden entender eso. Pero quien está en medio del pueblo, entiende.

Los obispos pueden recordar que la Iglesia en Europa es lo que es, porque durante más e d100 años los obispos se posicionaron siempre contra los candidatos de los pobres, de los obreros. Siempre estaban al lado de los ricos, bajo los pretextos más diversos. Y al fin sucedió lo que podemos ver. Abandonaron la Iglesia: ¡Cuidado, que no suceda lo mismo aquí! Los pobres saben, son bien conscientes cuando son humillados. No esperaban una humillación por parte de la Iglesia. Por eso es urgente dirigirse a ellos.
Una declaración clara de la CNBB debe tranquilizar la conciencia de los pobres de este país. Si es verdad que esa divulgación del documento en la forma en que fue hecha no representa la voluntad e los obispos de la Regional Sur I y mucho menos la voluntad de todos los obispos del Brasil. Pero la mayoría de los ciudadanos no lo sabe y queda perturbada o indignada por esa propaganda que hubo.

No quiero juzgar el famoso documento. Seguramente los redactores actuaron de acuerdo a su conciencia. Pero no puedo dejar de pensar que en esa manipulación política, que fue la divulgación de su documento en víspera de las elecciones, daba la impresión de que estaban reduciendo su ministerio a una simple correa de transmisión electoralista. El obispo no fue ordenado para ser un transmisor electoral. Si no hubiera un esclarecimiento público, quedará la imagen de una iglesia connivente con maniobras espúreas

Dom Demetrio, usted hace justicia a su fama de persona fiel, abierta, comprometida y valiente con los pobres y los laicos de este país. Por eso, usted merece toda la gratitud de los católicos que quieren una iglesia clara, limpia, abierta, dialogante. Demonizar a la candidata del gobierno como se hace, basándose en declaraciones que no han sido claras, es una actitud prejuiciosa totalmente antievangélica. Queremos seguir confiando en nuestros obispos y por eso esperamos palabras claras. Gracias, Dom Demetrio.

José Comblin, cura y pecador.
5 de octubre de 2010


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domingo, 10 de octubre de 2010

Desmonte de una falacia


D. Demetrio Valentini
En esta campaña electoral está habiendo una doble falacia que debe ser desmontada.

En primer lugar, se invoca a la autoridad de la CNBB para posiciones que no son de la entidad ni cuentan con su respaldo, pero se presentan como si fueran manifestaciones oficiales de la CNBB.
En segundo lugar se invoca una causa de valor indiscutible y fundamental, como es la cuestión de la vida, y se hace de esta causa un instrumento para acusar de abortistas a los adversarios políticos, que así pasan a ser condenados, como si estuvieran contra la vida y a favor del aborto.
En concreto, para hacer más clara la falacia, e instar a su desmonte:

La presidencia de la Regional Sur 1 de la CNBB incurrió como mínimo en un serio equívoco cuando apoyó la manifestación de las comisiones diocesanas que señalaban claramente que no iban a votar a los candidatos del PT, en especial a la candidata Dilma.
Ahora, los obispos de la Regional ya habrían manifestado oficialmente su posición ante el proceso electoral. ¿Porque la Presidencia de la Regional necesitaba dar respaldo a un documento cuyo tenor, evidentemente no correspondía a la tradición de imparcialidad de la CNBB? Esta actitud de la presidencia de la Regional Sur 1 compromete la credibilidad de la CNBB, si no cuenta con un urgente esclarecimiento que todavía no ha sido hecho, alertando sobre el uso electoral que se le está dando a este documento, firmado por los tres obispos de la presidencia de la Regional.
Este engaño todavía está produciendo consecuencias. Pues el mismo día de las elecciones fueron distribuidas en las iglesias, al amparo de la ley electoral, millares de folletos con la nota de la Regional Sur 1 como si fuera un texto patrocinado por la CNBB nacional. En la medida en que ese equivoco no fue deshecho, infelizmente la declaración de la PRESIDENCIA DE LA Regional Sur de la CNBB continúa a disposición de la voluntad deshonesta de quien la está explotando electoralmente. Prueba de este hecho lamentable es la abundancia con las que está siendo impresa y distribuida.
Ante la gravedad de este hecho sería bien venido un esclarecedor pronunciamiento de la Presidencia Nacional de la CNBB, que honrará la tradición de prudencia e imparcialidad de la institución.

La otra falacia es más sutil y más perversa. Consiste en enarbolarse en defensores de la vida, para acusar de abortistas a los adversarios políticos; para así impugnarlos como candidatos, alegando que no pueden recibir el voto de los católicos.
Usan de este artificio para hacer de una causa justa el pretexto de propaganda política contra sus adversarios y, lo que es peor, invocando para esto a la fe cristiana y a la Iglesia Católica.
Pero no para ahí esta falacia. Existe en ella una clara posición ideológica, traducida en opción política reaccionaria. Nunca relacionan el aborto con las políticas sociales que necesitan ser emprendidas a favor de la vida.
Votan, sin constricciones, al sistema que produce la muerte y se declaran a favor de la vida.
En nombre de la fe se consideran con derecho a condenar a todos los que disienten de sus opciones políticas. Pretenden revestir de honestidad una maniobra que no consigue ocultar su intento electoral.

Ante esta situación, son importantes y necesarios los esclarecimientos. Más importante aún es la vigilancia del elector, que tiene todo el derecho a saber las cosas, también aquellas tramadas con astucia y malicia.

Dom Demetrio Valentini
Obispo de Jales
(Traducción del portugués: Emilia Robles)
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domingo, 3 de octubre de 2010

Premio en Noruega para el obispo mexicano Raul Vera, por su compromiso con los derechos humanos


OSLO (Reuters) —Jueves, 23 de septiembre de 2010
Un grupo noruego de derechos humanos, que en cuatro ocasiones anticipó el ganador del Nobel de la Paz, entregó el jueves su premio anual a un obispo mexicano José Raúl Vera López por su labor defendiendo a inmigrantes e indígenas.
El obispo católico de Saltillo fue elegido por su lucha por los derechos humanos y la justicia social, declaró la Fundación Rafto.
"Es un crítico inflexible del abuso de poder y un valiente defensor de los inmigrantes, los indígenas, y otros grupos en riesgo en la sociedad mexicana", detalló la fundación.
Cuatro ganadores del premio Rafto -la birmana Aung San Suu Kyi, José Ramos-Horta, de Timor Oriental, el surcoreano Kim Dae-jung y la iraní Shirin Ebadi- ganaron posteriormente el premio Nobel de la Paz, pero no en el mismo año.
El religioso de 65 años es obispo de la diócesis de Saltillo, cerca de la frontera con Estados Unidos, un área que es sacudida por la violencia ligada al narcotráfico y por el combate declarado por el presidente Felipe Calderón contra los carteles.
"Al tiempo que comparte la preocupación del Gobierno por el poder y la violencia de los carteles de la droga, Raúl Vera critica los métodos usados por la policía y las fuerzas armadas en su lucha contra el delito, así como el fracaso en enfrentar las causas sociales subyacentes", detalló la fundación.
La violencia relacionada con el narcotráfico ha dejado 28,000 muertos desde que Calderón lanzó su guerra contra los carteles de la droga tras asumir la presidencia a fines del 2006.
Antes de convertirse en obispo de Saltillo, Vera trabajó en la región de Chiapas entre 1995 y 1999 haciendo campaña en favor de los derechos de campesinos e indígenas.
El ganador del Nobel de la Paz 2010 será anunciado en Oslo el 8 de octubre.
El premio Rafto, otorgado anualmente desde 1987, entrega 10,000 dólares y es presentado en noviembre en la ciudad noruega de Bergen.

El Premio Rafto 2010 se otorga a José Raúl Vera López

José Raúl Vera López, de 65 años de edad, obispo católico de la ciudad de Saltillo, México, es galardonado con el Premio Rafto 2010 por su lucha por los derechos humanos y la justicia social en su país natal. Es un dedicado crítico contra los abusos de poder y defensor de los migrantes, los pueblos indígenas y otros grupos en desventaja dentro de la sociedad mexicana.

La Fundación Rafto en Bergen, Noruega se estableció después de la muerte del profesor Thorolf Raftoen 1986, en agradecimiento por su obra para ayudar a los oprimidos y perseguidos y en la comprensión de que este trabajo debe ser permanente. http://rafto.no/?page=44&show=109
El Premio Rafto es un premio de derechos humanos establecido en la memoria del profesor Thorolf Rafto. El Premio es concedido anualmente por la Fundación Rafto. Varios Galardonados previamente por Rafto son: Aung San Suu Kyi, de Birmania (Premio Rafto en 1990), la gente de Timor Oriental por José Ramos-Horta (Premio Rafto en 1993), Kim Dae-jung, de Corea del Sur (Premio Rafto en 2000) y Shirin Ebadi, de Irán (Premio Rafto en 2001), todos ellos posteriormente han sido galardonados con el Premio Nobel de la Paz.
El premio Rafto contribuye a crear conciencia sobre la importancia de observar de cerca las violaciones de los derechos humanos y a las personas y comunidades que necesitan la atención del mundo.

Emergencia de derechos humanos en México

México no es un país pobre. Sin embargo, casi la mitad de los 110 millones de habitantes del país vive por debajo del umbral de pobreza . También se ha incrementado el vivir en constante miedo. La ola de asesinatos y violencia ha seguido la estela de la guerra brutal de carteles criminales para controlar el comercio ilegal de drogas. México es la principal arteria de drogas ilícitas procedentes de América Latina a los Estados Unidos, la economía de los narcóticos ha alcanzado proporciones asombrosas. Los ingresos anuales por la producción y el tráfico de drogas en México han sido estimados en 25 mil millones de dólares, empleando directamente a 450.000 personas, lo que hace a los carteles un estado potencial dentro del estado . El desempleo y la pobreza extrema aseguran la contratación estable de esas personas.
La corrupción generalizada entre los políticos, en la fuerza policial y dentro de los órganos judiciales ha proporcionado influencia política a los carteles y un nivel casi total de impunidad. Ciudad Juárez, una ciudad mexicana de la frontera con los Estados Unidos, se ha encontrado en medio de las luchas entre los carteles habiendo sido considerada la ciudad más peligrosa del mundo fuera de una zona de guerra. En el año 2009, 2.660 personas fueron asesinadas en esa ciudad.
Al asumir el cargo en diciembre de 2006, el Presidente Felipe Calderón declaró la guerra contra el narcotráfico y la delincuencia, por lo que ha desplegado fuerzas militares para llevar a cabo las actividades policiales. La creciente militarización y la contraofensiva de los carteles han dado lugar a más de 20.000 bajas, entre ellas 1.000 policías y unos 100 soldados. También se han agravado los problemas de asesinato, violación, secuestro y otras formas de abuso contra la población civil, incluso por parte de agentes militares y policiales.
La población de migrantes se encuentra particularmente en riesgo. A su paso por México, provenientes de El Salvador, Honduras y Guatemala, los migrantes están expuestos a secuestros, acoso, robo y asalto sexual, a veces incluso por parte de las autoridades de inmigración, la policía o el ejército. Un informe de la Comisión de Derechos Humanos de México muestra que 9.758 migrantes fueron secuestrados en México en el período comprendido entre septiembre de 2008 a febrero de 2009. Por su parte, Amnistía Internacional, en un informe sobre los migrantes en México, también acusa a los funcionarios estatales de ser cómplices de los crímenes. El mismo informe señala que seis de cada diez mujeres migrantes son violadas durante su viaje a los Estados Unidos.
Las violaciones de derechos humanos a gran escala han sido documentadas en los informes de la ONU, Amnistía Internacional y Human Rights Watch. En el año 2009 Human Rights Watch documentó casos de soldados mexicanos violando jovencitas para obtener confesiones durante el interrogatorio. Nadie ha sido judicializado por estos crímenes. Tanto la Corte Interamericana de Derechos Humanos como las Naciones Unidas y la Comisión de Derechos Humanos han criticado al gobierno mexicano por violaciones sistemáticas de los derechos humanos y la falta de enjuiciamiento de los delincuentes.
Activistas críticos en peligro

Activistas de derechos humanos y periodistas que han documentado abusos de corrupción e impunidad se encuentran en alto riesgo en México. Estas personas están expuestas a amenazas y seguimientos y algunos desaparecen o mueren como consecuencia de su trabajo. Sólo en el año 2009 ocho periodistas mexicanos fueron asesinados.

Lucha de José Raúl Vera López por la dignidad humana
Frente a esta situación y poniendo en peligro su propia seguridad, el obispo José Raúl Vera López habla en voz alta y sin miedo contra las violaciones de derechos humanos, la corrupción, los abusos del poder y la ausencia del imperio de la ley.
El trabajo de Raúl Vera demuestra una voluntad inquebrantable y fe en la acción concreta para mejorar la calidad de vida de la población pobre, vulnerable y oprimida de México. Sus actividades son muy variadas, pero sus preocupaciones centrales son el asesinato y violación de mujeres y la situación de riesgo de los inmigrantes, además está involucrado en casos concretos de lucha por los derechos de pueblos indígenas, de campesinos pobres y por los derechos de los trabajadores.
El ha levantado su voz en contra de la falta de protección para los periodistas y la impunidad en casos de abusos cometidos por militares y policías, también ha acusado a la Corte Suprema de estar asociada con los carteles criminales. El obispo Raúl Vera ha dado voz a los presos y ha demostrado cómo las estructuras sociales en México sistemáticamente ponen en desventaja a los pobres y fuerzan a la gente a una vida de crimen. Contrariamente a la mayoría del clero, él aboga en favor de los gays y lesbianas, así como de las prostitutas. En el actual debate sobre los derechos de gays y lesbianas, el obispo Vera ha destacado la importancia de luchar contra los prejuicios: "La comunidad gay y lesbiana merece respeto. Debemos esforzarnos por eliminar los prejuicios y de entender el orden social en que vivimos. Nuestros problemas no se resuelven a través de los prejuicios sino a través de un conocimiento más profundo".

Intentos de silenciar al padre Raúl Vera

El activismo por los derechos humanos de Raúl Vera apareció por primera vez cuando fue obispo auxiliar en la región sur de Chiapas entre 1995 y 1999. Mientras estuvo allí, trabajó para mejorar los derechos de los campesinos pobres y de los pueblos indígenas junto con el obispo Samuel Ruiz García, conocido como un incansable defensor de los derechos de los pueblos indígenas. Durante las rebeliones de Chiapas en la década de 1990, los dos contribuyeron a mantener el alto al fuego entre el gobierno y los Zapatistas. Estos esfuerzos se encontraron con la desaprobación de las autoridades, a lo que la Iglesia respondió no nombrándolo obispo de Chiapas después de que Ruiz García terminara su periodo, posición a la cual debía haber llegado según la costumbre. En cambio, Raúl Vera fue nombrado obispo de la diócesis de Saltillo, en la frontera México-Estados Unidos.
Raúl Vera se negó a callar. Saltillo se encuentra en una región asolada por la generalización de violaciones de derechos humanos y el obispo Vera respondió intensificando su participación en la defensa de los derechos humanos y su trabajo por los pobres.

Un crítico valiente

Raúl Vera se ha caracterizado por ser "uno de los críticos más valientes contra las violaciones de derechos humanos en el México de hoy, exponiendo los abusos de las fuerzas armadas y denunciando que la militarización creciente de la vida política en México se ha hecho bajo el paraguas de la guerra contra la delincuencia organizada, la que en realidad a menudo se dirige es hacia jornadas de protesta organizadas por los pobres y los sindicalistas”.
Aunque comparte el rechazo contra la sed de poder y la violencia de los carteles de la droga, Raúl Vera critica los métodos utilizados por la policía y las fuerzas armadas en su lucha contra la delincuencia, así como el fracaso para hacer frente a las causas sociales subyacentes. Él insiste en que las instituciones del poder - el ejército, el gobierno, las empresas mineras privadas y las autoridades políticas en todos los niveles - tienen que rendir cuentas y hace hincapié en que los grupos vulnerables de la sociedad deben ser conscientes de sus derechos. Como una herramienta fundamental en la sensibilización y la capacitación, fundó el Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios.
El dramático incremento de violaciones de derechos humanos contra las mujeres y la impunidad de los miembros del Ejército es un problema grave. Raúl Vera ha puesto en conocimiento la forma en que personal militar de manera sistemática viola prostitutas y la ola de asesinatos que en los últimos 15 años ha costado la vida de cientos de mujeres jóvenes en la región de la frontera y particularmente en Ciudad Juárez. El gobierno ha fracasado en dar protección a estas mujeres y perseguir a los delincuentes.
En una entrevista con Frontera NorteSur en marzo de este año, el obispo Vera acusó a la policía mexicana y a los representantes del Instituto Nacional de Migración de ser parte de una red criminal que secuestra a los migrantes en ruta a los Estados Unidos. El ha denunciado que esa red tortura a sus víctimas, obligándolas a revelar nombres de sus familiares, para luego hacer demandas de rescate que oscilan entre 6.000 y 8.000 dólares americanos. Si los familiares no pagan, las víctimas se ven entonces obligadas a vender sus órganos.

Apoyo a los migrantes

En el 2002, como obispo de Saltillo, Raúl Vera estableció la organización Belén - refugio de los migrantes, como un santuario para los migrantes y muchos de los deportados en esta región fronteriza con los Estados Unidos. Desde que Belén se puso en marcha hace ocho años, ha dado refugio a unos 40.000 inmigrantes de todas partes de Centroamérica, permitiéndoles reunirse, compartir sus experiencias y desarrollar estrategias para mejorar su situación e imaginar un futuro diferente. Según Amnistía Internacional, Belén y otras instituciones similares dirigidas por sacerdotes y voluntarios constituyen la columna vertebral en la labor de promoción de seguridad, salud y los derechos de los migrantes. La realización de este tipo de trabajo puede ser peligrosa en el México de hoy, esto está claramente demostrado por el hecho de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió al gobierno mexicano garantizar la seguridad y la protección del Padre Pedro Pantoja, un sacerdote que trabaja con Raúl Vera en Belén. Amnistía Internacional posteriormente amplió su demanda de protección para incluir a todos los empleados del centro y los migrantes que se albergan allí.

Centrar atención en los más débiles

El común denominador en la obra de Vera es su persistente empeño por los más vulnerables y oprimidos:
• Usa su autoridad como obispo para criticar al gobierno, aunque también se refiere en detalle a las estructuras sociales que llevan a la opresión. El autor cuestiona la estrecha relación entre la Iglesia Católica y las autoridades y aboga por una sociedad más comprometida y una iglesia más crítica.
• Trabaja sistemáticamente para permitir que los pobres y oprimidos luchen por sus derechos.
• A través de sus organizaciones, trabaja con la comunidad para llevar ayuda inmediata a las personas en situaciones desesperadas.
Construcción de esperanza de un futuro mejor
Como obispo Dominico, Raúl Vera hace hincapié en la dignidad y los derechos de las personas. Durante un servicio de comunión en mayo de este año, se refirió a los migrantes muertos y elogió su dinamismo y determinación. En un marcado contraste con las sospechas con las que los migrantes a menudo se consideran en México, Raúl Vera hizo hincapié en sus aspiraciones por una vida mejor:
"Estas muertes nos muestran el sufrimiento de muchos migrantes víctimas del odio en el territorio de México, como es el caso también en otros países de América Central y en los Estados Unidos. Los migrantes dan testimonio del deseo por una vida nueva y nos recuerdan que otro mundo es posible. Ellos desean una vida mejor para ellos y sus familias y arriesgan sus vidas para hacer el sueño realidad."
Galardonando con el Premio Rafto 2010 a Raúl Vera, la Fundación Rafto quiere llamar la atención sobre el drama que se está viviendo con el deterioro del respeto por los derechos humanos en México, donde el intento del gobierno para contener la espiral de delincuencia ha llevado a una militarización de la sociedad que ha deteriorado aun mas las condiciones de derechos humanos. Al mismo tiempo, queremos crear conciencia de los esfuerzos que se realizan para mejorar esta situación.
El Premio rinde homenaje a un campeón implacable de la lucha por los derechos de los grupos más vulnerables en México. Raúl Vera es capaz de observar y cuidar a los seres humanos, así como de reconocer cómo sus vidas son moldeadas por las estructuras de poder injustas de la sociedad. Raúl Vera le pide a la Iglesia asumir un papel más crítico en México y critica a la estrecha relación entre los dirigentes de la Iglesia y el gobierno. El compagina la lucha por los cambios a largo plazo en la sociedad mexicana con un esfuerzo global por ayudar a quienes tienen necesidades inmediatas. De esta manera, siendo "la voz de los que no tienen voz”, Raúl Vera contribuye a dar a la población más vulnerable de México una vida con dignidad y la esperanza de un futuro mejor
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viernes, 1 de octubre de 2010

Intento de golpe de Estado en Ecuador


Nos llegan diversos avisos, de fuentes distintas, sobre intento de golpe de estado en Ecuador. Reproducimos uno de ellos. Pueden buscar más información sobre este hecho en Internet.
Eduardo Tamayo G.

ALAI AMLATINA, 30/09/2010.- El presidente Rafael Correa denunció que el Ecuador vive un intento de golpe de Estado por parte de la oposición. Correa, que se encuentra en un hospital de la policía en Quito, recuperándose de una agresión de los policías, denunció que algunos elementos policiales tratan de introducirse a su habitación, por lo que les responsabilizó por lo que le pueda pasar. Los ciudadanos/as se movilizaron hacia el centro de Quito para respaldar al Presidente Correa en donde el canciller Ricardo Patiño llamó a rescatar al Presidente del hospital de la policía.

El jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Ernesto González, declaró su apoyo a Correa y aseguró que las militares se encuentran subordinados a la autoridad.
Momentos de fuerte tensión vive Ecuador a raíz de que policías del Regimiento de Quito y de otras unidades policiales de provincias se sublevaron esta mañana reclamando que no se les quite las condecoraciones, bonos y todo tipo de beneficios, luego de que la Asamblea Nacional aprobó anoche una Ley de Servidores Públicos. El gobierno sostiene que los policías han recibido sustanciales incrementos salariales y que los bonos que aparentemente se les quita serán compensados en sus sueldos.

Lo que aparentemente era una manifestación reivindicativa derivó en hechos graves cuando el presidente Rafael Correa fue agredido con bombas lacrimógenas por policías luego de que se hizo presente, a las 9h30, en el Regimiento Quito para intentar dialogar. Correa, que se encuentra convaleciente de una operación de rodilla. Correa, se dirigió a los policías, señalándoles: “Si me quieren matar, mantenme”. Luego de esto, los policías lanzaron bombas lacrimógenas por lo que se le dobló la rodilla y a hombros tuvo que ingresar al hospital de la policía, donde se encuentra (12h3) recuperándose, según señaló Correa.

Los policías se tomaron la sede de la Asamblea Nacional y agredieron a los asambleístas y a una periodista de Teleamazonas. La asambleísta agredida es Linda Machuca, según denunció Radio La Luna. El asambleísta de Alianza País Paco Velasco señaló que se trata de una conspiración evidenciada en la agresión a asambleístas.

Los policías suspendieron sus actividades dejando desguarnecidas las calles, bancos, aeropuertos y otras instalaciones. En la provincia del Guayas los policías se tomaron el puente que permite el acceso vehicular a la ciudad de Guayaquil. Los policías salieron a las calles de Guayaquil y quemaron llantas interrumpiendo el tránsito. Los delincuentes aprovechan la falta de resguardo policial para cometer asaltos y robos tanto en Guayaquil como en Cuenca.

Orlando Pérez, dirigente del movimiento oficialista Alianza País, dijo que detrás de esta conspiración se encuentra el ex – presidente Lucio Gutiérrez y sus coidearios del Partido Sociedad Patriótica.


El asambleísta, Cléver Jiménez, Jefe de Bloque del Movimiento Pachakutik, a nombre del movimiento Pachakutik, pidió la renuncia al presidente Correa y llamó a los movimientos sociales conformar un solo frente nacional.

Grupos de ciudadanos se movilizan por las calles de la ciudad de Quito concentrándose en la Plaza de la Independencia, frente al Palacio de Gobierno. Luego de esto, los ciudadanos se movilizan hacia el hospital de la Policía ubicada al nor-occidente de Quito para intentar rescatar al presidente Correa. Grupos de policías, en las inmediaciones del Regimiento Quito y en otros lugares, agredieron a ciudadanos que se manifestaban a favor del presidente Correa.

El ex Presidente de la Asamblea Nacional, Alberto Acosta, señaló a la Radio Pública que es el momento de rechazar este intento de golpe de Estado venga de donde venga y que hay que sancionar a quienes han llegado a este abuso de poder, puede tener razón los policía pero la vía no es la adecuada, señaló. La ciudadanía debe movilizarse para defender la democracia y por supuesto la vida del Presidente de la República, agregó.
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