miércoles, 31 de marzo de 2010

Saludo de la Coalición Ecuménica por el Cuidado de la Creación.


CHILE
Estos días nos han hecho pensar a todas y todos; el terremoto y maremoto que asolaron gran parte de nuestro país, nos ha mostrado nuestra vulnerabilidad, poniéndonos frente a la fuerza de la tierra, la misma que nos cobija y nutre…
Hay mucho que hacer sin duda, desde la ayuda humanitaria de primera necesidad hasta darnos apoyo y consuelo mutuamente; pero en la medida que el tiempo pasa, también se hace fundamental el pensar que hacer, máxime cuando a cada momento estamos escuchando por los medios de comunicación el llamado a “reconstruir el país”.
La invitación primera es a preguntarnos a nosotras/os mismas/os y en conjunto con otras/os:
¿Queremos una reconstrucción de lo que teníamos o deseamos una transformación del país y de la vida cotidiana? ¿Queremos más de lo mismo? ¿Queremos seguir con este estilo de vida que nos deshumaniza, nos transforma en objetos de producción y consumo, nos hace mirar al resto como potenciales competidores/as? ¿Queremos un modelo económico que para saciar la codicia de algunos exprime fatalmente y sin compasión el planeta que es nuestro hogar? ¿Quiénes se verán favorecidos con la “reconstrucción”? ¿Qué significa en términos prácticos? ¿Quiénes tomarán las decisiones al respecto? ¿Hay que esperar todo del Estado o del gobierno de turno? ¿A dónde recurrir ante situaciones de emergencia donde fallan todo aquello que necesitamos para subsistir: agua, alimentos, comunicación?
El terremoto ha logrado que conversemos de nuestros miedos, de la experiencia, de cómo hemos vivido todo esto y como nos sigue afectando…Los seres humanos somos completamente interdependientes entre nosotros/as y del planeta. Escucharnos, compartir, ponernos de acuerdo, apoyarnos, es LA forma que tenemos para sobrevivir como especie y para darle sentido a nuestra existencia. ¿Y si nos damos más tiempo para las personas con quienes compartimos la casa, el trabajo, la vida?
¿Qué pasaría si aprovechemos esta experiencia límite como un momento privilegiado que nos saque de cierta inmovilidad y nos anime a actuar en una dirección más provechosa para nosotros/as, nuestras familias, la sociedad y el planeta? ¿Si conversamos de estas cosas y tratamos de ir haciendo cosas en conjunto?:
• Buscar fuentes de alimentación sana y perdurable como las legumbres y cereal que se pueden almacenar largo tiempo sin necesidad de refrigeración.
• ¿Qué tal un pequeño huerto? Hasta en cajones se pueden cultivar vegetales que además de su excelente valor nutricional, no requieren una demanda excesiva de cuidados y el auto cultivo nos previene la dependencia total del supermercado.
• Recordemos que en nuestra historia reciente pudimos afrontar el terremoto de 1985 con organizaciones económicas populares como “Comprando juntos” “Construyendo Juntos” “Ollas Comunes” “Huertos Comunitarios”, etc. Que no sólo sirvieron para enfrentar la escasez y la destrucción, si no también como espacios de encuentro, consuelo y refugio.
• La ausencia del agua nos muestra cuán necesaria es. Pues bien, es un bien escaso que tendríamos que cuidar siempre: durante tiempos de aseo personal, forma de lavado de utensilios y ropa, regado, en fin. Hay estrategias sencillas de no derrochar como por ejemplo, poner una botella de agua en el estanque para que las descargas sean menores, usar un vaso para el lavado de dientes, etc.
• ¿Y el uso de paneles solares? ¿Por qué no ver formas de implementarlos y usar una energía limpia, barata, segura y no dependiente de los caprichos de las transnacionales? Las lámparas a energía solar eran las únicas que seguían funcionando después del terremoto…
• Necesitamos cosas materiales para vivir, muebles, ropas, en fin…sin embargo, vemos lo fácil que se pueden perder y que no son nada ante la seguridad y el bienestar de quienes queremos. Por lo mismo, re-ciclar y re-usar, permitiéndonos vivir de manera digna, no dependiente de lo superfluo, solidaria con la explotación de las/os empobrecidos y de la tierra sometida.
Por último creemos que no podemos perder de vista la dimensión social, global, y espiritual que esto supone:
• Estar alertas, porque en nombre de la emergencia, se pueden ocultar o restar importancia a cosas fundamentales, haciéndonos perder de vista que aparte de la re-construcción económica también es VITAL la preservación de los derechos humanos, particularmente de aquellas personas que están en situaciones de vulnerabilidad, o el cuidado medio ambiental, sin lo cual ni nosotras/os ni el planeta tienen ningún futuro. Por lo tanto, necesitamos también estar atentos y organizados para no permitir que personas sin escrúpulos se aprovechen de la situación y especulen con nuestras necesidades inmediatas, adquiriendo a bajo precio nuestros terrenos, dándonos créditos fáciles que luego cuestan fortunas, etc.
• En esta línea, se nos pueden dar respuestas simplonas antes problemas muy graves, como por ejemplo el tema energético. Un terremoto como el vivido nos demuestra que todos los entusiastas de la energía atómica no pueden ni por un momento suponer que este es un proyecto viable en Chile…suponiendo que lo fuese en alguna parte del mundo. Las represas son otro tema que hay que replantearse con urgencia, puesto que tienen una vida útil limitada y acrecientan de manera alarmante los peligros ante una catástrofe. Y qué decir de tender más de 2000 Km. de cable desde Aysén a Santiago como se propone desde las grandes empresas. Es el momento que se discuta de verdad sobre qué tipo de energías se quieren desarrollar en nuestro país, priorizando la autonomía y el cuidado medio ambiental.
• Vivimos una falsa seguridad de que “el sistema” nos dará lo que necesitamos, y tenemos. Esta situación límite también ha mostrado que es una falsa seguridad frente a un sistema que se ha mostrado en extremo precario y nuestra absoluta independencia del mismo nos pone en una situación muy riesgosa, acrecentando en vez de aminorar el peligro ante los embates de la naturaleza.
• Estar alertas como cristianos/as de no sólo quedarnos en las donaciones y la caridad inmediata, que crean nuevas dependencias, si no que trabajar por la solidaridad permanente como expresión de una comunidad cristiana activa.
• En una situación de gran vulnerabilidad aflorAn discursos religiosos que nos quieren explicar por qué vivimos un desastre tan grande. Tenemos que estar alertas a imágenes de un Dios arbitrario y castigador que hace sufrir a algunos/as y salva a otros/as. Esas imágenes fomentan sentimientos de culpa y pueden hacer mucho daño. Queremos reafirmar nuestras espiritualidades de cuidar el medio ambiente y dejarnos cuidar, creyendo en un Dios solidario y liberador que puede ser seguido en Jesús de Nazaret, amante de la humanidad y de la creación.
• Ante esto tenemos que armar redes locales donde podamos de a poco ir forjando nuevas relaciones de apoyo entre nosotros/as y con el planeta…relaciones verdaderamente humanas que asumiendo la fragilidad de la existencia, dan ánimo y fortaleza desde la unidad y el reconocimiento en la diversidad…relaciones que nos vayan poniendo en el camino de ser verdaderamente comunidades de resistencia y esperanza.

No hay comentarios:

Vídeos sobre pobreza y subdesarrollo

Loading...

Vídeos sobre ecología y cambio climático

Loading...

Vídeos sobre guerra y conflictos armados

Loading...