martes, 12 de enero de 2010

Afinando en los análisis


Proconcil. Una condición necesaria para poder favorecer la evolución positiva de las sociedades, es poder comprender sus reglas internas, sus mitos fundantes, sus dinámicas de compensación entre el equilibrio y el cambio... Sin embargo, cuando vemos muchos de los análisis que se hacen, en concreto sobre la marcha de la Iglesia, adolecen de una actitud prejuiciosa, que no suspende el JUICIO para VER mejor lo que está sucediendo. Se pierde perspectiva, que pueda favorecer los cambios en la dirección que se quieren. El análisis, que necesita una distancia de lo analizado, olvida esto y se deja arrastrar, con frecuencia, por deseos, temores o estereotipos. Y, muchas veces, no se conoce suficientemente lo que se analiza. En este caso, queremos señalar, en cambio, el análisis de un periodista (sin desmerecer a otros) que introduce matices y enfoques afinados, (sin entrar en juicios de valor o adhesiones sobre el tema, que no nos corresponde como entidad mediadora).

Situando los antecedentes del hecho analizado en esta ocasión.

Antecedentes:

"La diócesis de San Sebastián (España) vive convulsionada desde que la Santa Sede situó al frente de la misma al obispo José Ignacio Munilla. Un sector mayoritario del clero local se rebeló contra su designación presentando una carta muy crítica que fué difundida a finales de noviembre del pasado año. El vacío alrededor del nuevo obispo por parte del clero se agranda ahora con el abandono en bloque de la cúpula diocesana que ha trabajado los últimos 10 años al lado de Juan María Uriarte, su predecesor en el cargo. No obstante queda por ver las reacciones de otros sectores de Iglesia"

Sobre este hecho, muy comentado recientemente en diversos medios, nos ha llamado la atención en positivo,la lectura, en un periódico español,el Pais, el domingo 10 de Enero de 2010 del artículo de Juan Bedoya, "Un pastor de carácter", que nos parece de "un hilar fino"; y que reproducimos a continuación, así como algunas consideraciones anteriores del mismo periodista, a finales del pasado año, que incluyen datos sobre el clero.

JUAN GONZÁLEZ BEDOYA. (El Pais) 10/01/2010 http://www.elpais.com/articulo/sociedad/pastor/caracter/elpepisoc/20100110elpepisoc_4/Tes En la mitología cristiana, el primer pastor aparece ya en el grupito del Paraíso Terrenal. Se llamaba Abel y acabó mal. Poco se sabe de su rebaño, pero tan azaroso oficio cundió para ennoblecer una de las ramas más selectas del pensamiento con que la iglesia nacida del judío llamado Jesús ha logrado hacerse católica, es decir, universal. Me refiero a la Teología Pastoral. Hay otras especialidades más misteriosas, pero sin Pastoral -como ciencia del cuidado de las almas- no habría crecido el rebaño cristiano como lo ha hecho. Ninguna otra rama de la teología es tan práctica como la Pastoral. Conviene no perder esta perspectiva utilitaria para entender el agitado cambio de pastor en la mortecina diócesis de San Sebastián, impulsado por el cardenal Rouco. El obispo Munilla no va a tardar en cambiar el rumbo de esa iglesia local. Tampoco le faltarán apoyos, aparte del principal, el del Papa. Responsable de la Pastoral Nacional de la Juventud.en la Conferencia Episcopal Española, Munilla es obispo desde 2006 y no ha ocultado su conservadurismo eclesial, muy mayoritario en España. Se nota escuchando sus lecciones de catecismo diariamente en Radio María, y en sus frecuentes artículos en la principal prensa católica.

Al margen de debates sobre el procedimiento de elección, es evidente que Munilla llega a San Sebastián para cambiar de rumbo. No le van bien las cosas a la Iglesia católica en el País Vasco. Tampoco en Cataluña. Pese a la preponderancia, durante décadas, de un nacionalismo autoproclamado católico, el retroceso de la iglesia romana en esas dos comunidades no ha parado de agudizarse, en número de sacerdotes y seminaristas, pero también hasta en el comportamiento fiscal de los fieles. Guipúzcoa y Barcelona figuran a la cola en el listado de cotizantes a Hacienda que ponen la equis en el IRPF a favor de la Iglesia católica. Hay regiones que doblan sus porcentajes, como Castilla-La Mancha y Navarra.

Hasta ahora, el debate sobre el nombramiento de obispos se centraba en la nacionalidad. "Volem bisbes catalans (Queremos obispos catalanes)", fue el clamor de la iglesia catalana en 1967 contra el arzobispo Marcelo González Martín, destinado a Barcelona. Es el precedente contemporáneo al rechazo de Munilla por el clero guipuzcoano. Pero hay una diferencia notable. Munilla es vasco, habla euskera y ha ejercido el sacerdocio durante años en Zumárraga, mientras que el cardenal Marcelo González, llegaba a Cataluña sin saber catalán. El problema no es el origen de cada prelado. Tampoco lo es el procedimiento de elección. Tan dedilicio ha sido el nombramiento de Munilla, como el de su antecesor Uriarte, procedente de Zamora. Éste fue aceptado si rechistar por los que ahora manejan el argumento electoral como excusa. Los 131 sacerdotes que han rechazado a Munilla en carta pública (un 77% de la diócesis), esgrimen que su nuevo pastor no es "persona idónea para desempeñar el cargo de obispo". Las razones las buscaron en el comportamiento de Munilla cuando pastoreaba en Zumárraga, donde mostró, se dice, "desafección y falta de comunión con las líneas diocesanas".

Pero fue por aquellas actitudes por las que Munilla regresa a Guipúzcoa. Los nacionalistas, antaño católicos, han convertido al PNV en sujeto preferente de su comunión eclesial, y Roma busca otros caladeros. ¿Es política, como denuncia, bronco, el propio PNV? Es teología pastoral. Pura razón practica.


Aportaciones anteriores de Juan Bedoya sobre el tema y el contexto español:


"Hay una decena de sedes diocesanas vacantes, y ya es evidente que los nombramientos serán impulsados por Rouco. El relevo de Uriarte en San Sebastián por el obispo de Palencia, José Ignacio Munilla Aguirre, es un síntoma. Un moderado ha sido relevado por un predicador rocoso, tachado de ultraconservador. Rouco está escogiendo a eclesiásticos con un perfil muy señalado, con la idea fuerza de poner coto en España a lo que la jerarquía considera "símbolo de un laicismo feroz".

Se equivocan quienes juzguen los cambios con valoraciones ideológicas clásicas -nada se parece más a un obispo que otro obispo-, pero sí es posible analizarlos desde el punto de vista pastoral. El cardenal Rouco busca la unidad de acción y que los peones planten cara a la crisis eclesial sin desentonar en la contundencia del discurso o introduciendo matices nacionalistas. Pero los obispos son pastores. Poco podrán contra el supuesto laicismo reinante si les flaquea -o escasea- el rebaño.

El primer punto del debate, ayer por la tarde, abordó la crisis de vocaciones. Rouco dio datos sobre la profundidad de esa crisis. "Los sacerdotes somos menos y de más edad que hace algunos años", dijo. En España hay 23.286 parroquias; 10.615 no tienen sacerdote residente. Son datos de 2007 y la situación lleva camino de empeorar. La media de edad de los curas en activo es de 63,3 años. "En alguna zona alcanza los 72,04 años", expuso ayer Rouco. Tampoco es mejor la media de edad de los obispos." Juan Bedoya. El Pais 24/11/2009

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