domingo, 29 de noviembre de 2009

¿Solución? Curas mujeres o casados

La jerarquía católica, abocada a revisar su rechazo a los curas casados y al sacerdocio femenino - Antes era pecado no ir a misa los domingos; ahora son los obispos los que no la ofrecen
JUAN G. BEDOYA 29/11/2009. EL PAIS.COM http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Solucion/Curas/mujeres/casados/elpepusoc/20091129elpepisoc_1/Tes
El rebaño se está quedando sin pastores. Esta podría ser la conclusión del estado de la Iglesia católica en 2009. Benedicto XVI lo ha proclamado Año Sacerdotal para buscar una solución a la imparable crisis de vocaciones. Alarmados, los obispos españoles han estudiado el problema esta semana, a propuesta de su líder, el cardenal Antonio María Rouco. "Los sacerdotes somos menos y de más edad", dijo en su discurso ante la asamblea de la Conferencia Episcopal, el lunes pasado. En España hay 23.286 parroquias, pero 10.615 no tienen sacerdote residente. Son datos de 2005. La media de edad de los curas en activo es de 63,3 años. "En alguna zona alcanza los 72,04 años", expuso Rouco. Tampoco es menor la media de edad de obispos.
**********
En España hay 23.286 parroquias; 10.615 no tienen sacerdote residente
***********
A muchos pueblos sólo va el cura cuando hay un funeral
************
5.000 curas casados u obreros viven marginados aunque falten vocaciones
************
Los sacerdotes 'importados' del Este vienen con mujer e hijos
************
La idea de rebaño en la Iglesia romana es bíblica. No hay desprecio en el término. Es como veía el fundador Jesús a quienes le seguían, según el evangelista Mateo. "Al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor". La comparación estaba ya en el relato de David, pastor antes que rey de Judea. Pablo Neruda la convirtió en metáfora. La realidad es que las ovejas se pierden cuando no tienen quien las guarde.

En los catecismos de los padres Astete y Vilariño, de obligado cumplimiento durante la dictadura nacionalcatólica, la misa dominical era "el primer mandamiento de la Iglesia". "Oír misa entera todos los domingos y fiestas", decía. "¿Vale mucho la misa?", preguntaba el catequista a los niños. "Es el principal acto de la religión cristiana". "¿A quién obliga este primer mandamiento?" "A todos los bautizados que tienen uso de razón". Para exigir cumplimiento tan explícito, en la España católica por decreto algunos sacerdotes reclamaban la intervención de la Guardia Civil, con multas de 25 pesetas en 1955, por ejemplo.

"Ahora, por aquí sube el cura sólo cuando nos morimos alguno, o a decirnos la misa en la fiesta del pueblo", dice un vecino de Avellanedo (Cantabria). No es una queja. Lo dice sentado displicentemente mientras observa los coches que suben o bajan del puerto de Piedrasluengas. Simplemente, le llaman la atención las enormes diferencias entre lo que vivió en su juventud y lo que comprueba en la jubilación.

Avellanedo está en el corazón de los Picos de Europa por el lado de Cantabria, en una comarca conocida como Liébana. Desperdigadas en media docena de valles, hay 85 pequeñas aldeas, con unos 6.000 habitantes en total. Administrativamente se llaman juntas vecinales o pedanías. La Iglesia católica las tiene catalogadas como 72 parroquias.

En 1966, Liébana estaba atendida por 32 sacerdotes, uno por cada tres parroquias, o casi. Hoy son cuatro curas. Uno de ellos ya ha cumplido 83 años, Benito Velarde, una institución en la comarca. De los otros tres, Manuel Gutiérrez, párroco en Tama y de otras ocho iglesias locales, tiene 72 años; 35 ha cumplido Elías Hoyal, con sede en Potes, y 47 años tiene Manuel Muela. Los cuatro reciben la ayuda de otros tantos monjes franciscanos del monasterio de Santo Toribio de Liébana, muy atareados en su convento porque dicen que allí se guarda el mayor trozo del madero donde fue crucificado el fundador.

El padre Muela atiende a 22 parroquias, desperdigadas por las montañas entre el valle de Cereceda y el de Pesaguero. No se conoce un caso parecido en España. El Derecho Canónico exige que para que un sacerdote pueda trinar -celebrar tres misas en un sólo domingo- necesita una dispensa especial de su obispo. La norma no ha cambiado pese a la crisis, pero Muela tiene un dilema moral: resignarse y cumplir, o multiplicarse por encima de sus fuerzas para que los fieles se sientan atendidos. Antes se decía: "Vives mejor que un cura con dos parroquias". El padre Muela corrige con creces la maledicencia. "A un pueblo le quitas la misa de domingo y muere. La misa es un aliciente religioso, pero también humano. Sin misa no hay comunidad eclesial", sostiene.

Es la opinión, también, de Manuel Gutiérrez. "Los vecinos están aislados y la misa es su único acto social. Llego a cada parroquia media hora antes de la misa y charlamos, les doy noticia de los otros pueblos, se intercambian opiniones". Como presume Muela, muy pocos vecinos faltan a la misa cuando la tienen. "Vienen hasta los perros del pueblo, acompañándolos", bromea.

De las 72 parroquias de Liébana, 15 tienen misa todos los domingos, otras tantas los sábados, y el resto cuando es la fiesta patronal, hay un entierro o una celebración especial. El tiempo corre en contra. Si gobernar es poblar, el fracaso de las autoridades de Cantabria en sus zonas rurales es estrepitoso. Cada año nacen en esta comarca 20 niños y mueren 100 personas, aproximadamente. "Aquí, los que mandan se preocupan más por los lobos y los osos que por las personas. Si le doy un tiro a una alimaña que ha entrado en mis fincas a comerme el ganado o las cosechas, no pago la multa ni vendiendo todas mis vacas", se queja un ganadero.

La situación no es mucho mejor en las comarcas más pobladas. En 1966, la diócesis de Santander tenía 460 sacerdotes. Hoy apenas llegan a la mitad, sumando los jubilados. También había 430 seminaristas. Hoy son 11, bien contados.

La situación es "apremiante, pero han quedado atrás las manifestaciones más agudas de la llamada crisis del sacerdocio de los años siguientes al Concilio Vaticano II", ha dicho a los obispos el cardenal Rouco. El prelado achacó la crisis "a los problemas doctrinales y existenciales derivados de interpretaciones del Concilio que se situaban en clara ruptura con la tradición de la Iglesia". Ya "han perdido virulencia", añadió.

La orfandad de las parroquias sin sacerdote -de los rebaños sin pastor- suscita el debate más enconado en el seno del cristianismo romano desde la noche de los tiempos: el celibato opcional y los curas casados. Muchas parroquias están atendidas por sacerdotes llegados de otros países, sobre todo del Este europeo. En Italia suman ya el 4% del total. En España se cuentan por cientos atendiendo a parroquias en Cataluña, Levante y Andalucía. En su mayoría son casados y vienen con sus esposas e hijos. Si fueran españoles no podrían ejercer, aunque el obispado de Tenerife ordenó sacerdote en 2005 a un pastor anglicano converso, con mujer e hijos, y el papa Benedicto XVI acaba de acordar con la jerarquía de esa iglesia la recepción de cientos de sacramentados más en esa situación.

No es seguro que el remedio para excitar vocaciones sacerdotales sea el de permitir que los sacerdotes se casen. Pero es una reivindicación clamorosa, incluso en boca de muy altos prelados, como el cardenal emérito de Milán, el jesuita Carlo María Martini. Los últimos papas se niegan a discutirla. No quieren ni oír ni hablar del asunto.

Otra solución es el sacerdocio de mujeres, inmensa mayoría en la Iglesia romana. Margarita Pintos, de la Asociación de Teólogos Juan XXIII, tiene un estudio sobre la cuestión, con el título La presencia de las mujeres en la Iglesia católica española. Sostiene que mientras la mujer sea excluida de los ministerios ordenados (diaconado, presbiterado, episcopado), la Iglesia romana no podrá espantar la acusación de negar derechos fundamentales a más de la mitad de sus fieles.

Personalidades tan relevantes como el padre Ángel García, el carismático fundador de Mensajeros de la Paz, sostienen que este Papa podría dar ese paso. "Tengo la firme esperanza de que, si Dios le da vida, este Papa pondrá en funcionamiento el sacerdocio femenino", afirma. Se ha apostado un café con su biógrafo, Jesús Bastante, a que ello ocurrirá "antes de cinco años".

El padre Ángel no es tan optimista sobre el celibato opcional. Tampoco José Catalán Deus, que acaba de publicar un meticuloso análisis del actual pontificado con el título Después de Ratzinger, ¿qué?. Cifra en 57.000 los sacerdotes casados y alejados del ministerio. Unos 6.000 son españoles. "Aunque los obispos son conscientes de la falta de sacerdotes, creen que la solución no es abolir el celibato, ni siquiera recurrir a los llamados viri probati, hombres casados de probada fe y virtudes a los que se concede la ordenación", sostiene.

Otro frente en el que los obispos pueden recuperar pastores para sus fieles es el de los curas obreros, algunos cientos en España. El Santo Oficio de la Inquisición condenó hace 50 años la experiencia de estos curas obreros, iniciada en 1944 por el dominico Jacques Loew como descargador en los muelles de Marsella (Francia). Roma pensó entonces, por boca de Pío XII, que la Iglesia católica, al aceptar ese camino, se implicaba "en la funesta lucha de clases". Juan XXIII y el Vaticano II levantaron el veto en 1962 y dio alas al movimiento en gran parte de Europa.

En España, las cosas no fueron fáciles. Muchos curas obreros se convirtieron en famosos sindicalistas o políticos, como Mariano Gamo o Paco García Salvé, en medio de una gran zozobra de los obispos de la época, en su mayoría franquistas, y con gran enfado de las autoridades de la dictadura. Incluso llegaron a abrir, de común acuerdo, una cárcel en Zamora sólo para curas.

Desaparecidos prácticamente del mapa eclesial, a los curas obreros les debe la Iglesia católica dos grandes favores: la superación del tradicional anticlericalismo de la izquierda y el haber salido viva de su estrecha implicación con la dictadura de Franco, que los obispos contribuyeron a instalar apoyando con entusiasmo el golpe militar de 1936. Fue gracias a los curas obreros que la jerarquía, acostumbrada a apoyarse en dictadores para apuntalar privilegios y poderes fácticos, dio la apariencia de estar enemistada con aquel brutal régimen.

"Ha sido el fenómeno más importante de la Iglesia católica en el siglo XX", afirma Julio Pérez Pinillos, él mismo cura obrero y casado. Acaba de publicar un informe con el título de Curas obreros (editorial Herder), con testimonios de muchos de ellos, entre otros el cura rojo por antonomasia, Mariano Gamo. Después de ejercer de capellán del Frente de Juventudes, Gamo renunció a una brillante carrera eclesiástica para irse a vivir a una barriada de Madrid. Antes lo habían hecho los jesuitas José María Llanos y José María Diaz-Alegría.

En algunas diócesis, estos sacerdotes tienen prohibido todavía compaginar el ministerio parroquial con el trabajo en una fábrica. Pero no en la universidad, por ejemplo, o en campos de la enseñanza media o la sanidad. "Se da por admitido que los curas podían estar en las cátedras pero no en las fábricas. Lo lamentable es que, por uno u otro motivo, se está traicionando el mandato del Concilio Vaticano II, que colocó la eucaristía como la fuente y el culmen de la comunidad cristiana", lamenta el cura Pinillos.


El laberinto del sexo y el caos del celibato
Alegría, esperanza, incluso una cierta sensación de regodeo, convencidos de que el tiempo y el Vaticano les irían dando la razón. Ésas fueron algunas de las sensaciones con que los sacerdotes católicos casados que hay en España, más de 5.000 según el Movimiento por el Celibato Opcional (Moceop), recibieron en 2005 la noticia de que el obispo de Tenerife había ordenado cura a un hombre casado y con dos hijas. Pese a que el nuevo sacerdote, el pastor anglicano Evans D. Gliwitzki, dijo más tarde que "pasarán 100 años antes de que se admita el matrimonio sacerdotal", los curas casados sostienen que esa ordenación en una diócesis española les reivindica "como curas católicos casados y, sobre todo, reivindica al Evangelio".

Fue la Conferencia Episcopal quien invitó a Gliwitzki a venir a ordenarse a Tenerife después de que su caso fuese estudiado y autorizado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI.

Su gozo en un pozo. Pese a la afirmación del cardenal Martini, uno de los grandes eclesiásticos contemporáneos -"la Iglesia debe tener el valor de reformarse"-, los últimos papas están cerrados a ordenar a hombres casados, o a mujeres. Los sacerdotes lebaniegos Muela y Manuel Gutiérrez creen que es el único camino para mitigar su heroico trabajo diario.

El sexo es un asunto que desata las iras en los papas desde que son solteros. Giacarlo Zizola, historiador de la Iglesia moderna, lo ilustra en su libro La otra cara de Wojtyla. Uno de sus protagonistas es el ya fallecido cardenal de Sevilla y ex presidente de la Conferencia Episcopal, José María Bueno Monreal, un gran colaborador de cardenal Tarancón.

Una mañana de 1980, en el Sínodo sobre la familia, el Papa había perdido la paciencia mientras hablaba con los cardenales alemanes: "Demasiados hablan de replantearse la ley del celibato eclesiástico. ¡Hay que hacerles callar de una vez!", les dijo. En la misma época, el cardenal español Bueno Monreal había osado decir al Papa durante una audiencia: "Santidad, mi conciencia de obispo me impone hacerle presente que existen problemas como los del celibato, la escasez de clero y la cantidad de sacerdotes que siguen esperando la dispensa de Roma". "Y mi conciencia de Papa me impone echar a su eminencia de mi despacho", fue la respuesta de Wojtyla. El bondadoso cardenal sufrió un infarto días más tarde y cesó en el cargo.
Leer más...

miércoles, 11 de noviembre de 2009

ANTE EL PROYECTO DE UNA LEY PARA LA CAÑADA REAL

La Cañada Real es una franja de 15 Km, en Madrid, a 20 Km de la Puerta del Sol, contigua, en parte al vertedero de Valdemingómez. Desde hace más de 20 años se ha ido convirtiendo en el mayor poblado chabolista y de viviendas precarias en la Comunidad de Madrid, además de convertirse en los últimos años en el mayor supermercado y foco de droga de la capital.La diversidad de población es mucha y la complejidad de las relaciones es enorme. Es llamativa la cantidad de población infantil que malvive en un territorio de escombros y basura, con una gran parte de niños sin escolarizar y con un gran índice de absentismo escolar. Cinco administraciones municipales tienen responsabilidad en relación a este territorio y a las personas que lo habitan. Pero sólo un acuerdo, en el que participara también la Comunidad de Madrid, podía encontrar cauces de solución. Durante años se ha seguido la política del avestruz, hasta que, por diferentes circunstancias, la situación se ha hecho insostenible; y ha obligado a las Administraciones a ponerse al habla. Si bien se trata de un problema local, hemos visto de interés poner en este blog, el comunicado que emite la comunidad parroquial de la parroquia Santo Domingo de la Calzada, situada en dicho territorio y comprometida desde hace años con la realidad de la zona, porque puede aportar claves del conflicto y de los procesos de solución.
ANTE EL PROYECTO DE UNA LEY PARA LA CAÑADA REAL actualmente en trámite en la Asamblea de la C. A. M., la Comunidad Parroquial de Santo Domingo de la Calzada MANIFIESTA:1.- En La Cañada Real, en su tramo de Valdemingómez, se encuentra una población con una problemática social muy acusada, que vive carente de derechos fundamentales. El estado social y de derecho está en entredicho, los sencillos desprotegidos y acosados, y los delincuentes campando a sus anchas. La realidad social y cultural está caracterizada por una complejidad máxima lo que desaconseja los abordajes simplistas.
2.-La llegada de los clanes vendedores de drogas ha producido un deterioro mayúsculo en la calidad de vida de todos los vecinos caracterizado por la inseguridad, la insalubridad y los riesgos innumerables. Todo ello motiva un ambiente de verdadero peligro. La situación actual, sin que se cumplan los mínimos que la Constitución Española establece para los ciudadanos y los Derechos Humanos para toda persona, hace imposible llevar una vida normal.
3.-El conjunto de problemas que se plantea en La Cañada Real, entre ellos la ocupación ilegal de terrenos públicos, es un asunto de años. Las Administraciones han caído en la dejación institucional al no asumir sus responsabilidades. Durante años han escondido la cabeza como el avestruz, tratando y consiguiendo, por el método de cerrar los ojos, hacernos invisibles. La situación ha llegado a ser tan crítica que ha explotado y, gracias a ello, La Cañada y con ella Valdemingómez han conseguido hacerse visibles en los medios de comunicación y en la opinión pública. Fruto de esta visibilidad es la presentación del Anteproyecto de Ley para La Cañada.
4.- Creemos que es imprescindible condicionar la realización de cualquier “negocio jurídico” o decisión sobre estos terrenos a un “acuerdo social” que haga posible y defina un “Plan de actuación social integral” a largo plazo, antes de una hipotética desafectación y no después. Sólo así, con la corresponsabilización y participación de todas las partes, administraciones, vecinos y otras entidades presentes se podrá dar solución a los problemas de Valdemingómez, donde el nivel actual y potencial de conflictividad es muy alto.
5.- Creemos que el criterio guía de las actuaciones institucionales no debe ser tanto el tiempo de ocupación de un terreno sino las necesidades de las personas sencillas y de los más desfavorecidos, sobre todo de los niños. La calidad constructiva de la vivienda en la que se aloja una familia no determina, ni siquiera condiciona, la dignidad de la misma. Debe primar el respeto a los derechos de las personas sobre la legalidad o ilegalidad de una determinada construcción.
6.-Mientras se procede a actuaciones a largo plazo hay una serie de alarmantes carencias básicas en educación-escolarización y seguridad-drogas, cuyo abordaje decidido y solución no pueden esperar más. Desde nuestro trabajo de cercanía durante años consideramos inaplazable una inmediata intervención de urgencia, dotando a Valdemingómez de los recursos básicos para paliar la situación. Por todo esto, exigimos: 1) La creación de aulas materno-infantiles de 0-3 años “in situ”. 2) Escuelas-taller para preadolescentes y adolescentes (11-17 años). 3) La escolarización plena en colegios ordinarios junto a un programa eficaz de lucha integral contra el absentismo.4) Atención y prestación de servicios sociales para las personas mayores.5) Mayor rigor y refuerzos policiales para la represión del tráfico y venta de drogas hasta la expulsión de nuestro barrio. 6) Delimitación de espacios de consumo y asistencia a personas drogodependientes en una zona lejana a la población y de ancianos y niños. 7) Instalación de una sala de venopunción y los recursos asistenciales anejos correspondientes.

7.- Resumiendo, la situación de Valdemingómez caracterizada por la complejidad social ha sido ignorada por las Administraciones y, tras un largo abandono institucional, ahora es imprescindible un acuerdo social en el que participen las mismas, los vecinos y las entidades presentes en Valdemingómez, acuerdo que permita una intervención coordinada y corresponsable de las administraciones local, autonómica y central, que sea generosa en el tiempo, centrada en los derechos humanos en general y en el derecho a la vivienda en particular, que no sea cicatera y legalista, que solucione los graves problemas planteados y haga brillar la dignidad de las personas.
Madrid, noviembre de 2009.
Leer más...

martes, 10 de noviembre de 2009

La Fundación Proconcil colabora en el Manual de Educación para la sostenibilidad, de UNESCO Etxea (2009)


Bajo el título 'Manual de Educación para la Sostenibilidad', desde Unesco Etxea, se analizan las dimensiones ambiental, social, educativa y económica de la sostenibilidad. Editado como apoyo al Decenio de Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible 2005-2014, que coordina la UNESCO, este manual didáctico está editado en dos versiones: español-euskera y español-inglés. La publicación, dirigida fundamentalmente a profesores de Secundaria, consta de 19 fichas que constituyen un recurso didáctico para abordar la sostenibilidad desde una vertiente educativa.
Desde la Fundación Proconcil hemos colaborado realizando una de las Unidades didácticas de este manual. Dentro del apartado “dimensión social”, la unidad 09, referida a Diversidad Cultural, ha sido realizada por Javier Malagón y Emilia Robles, coordinadores de Proconcil.
El manual es también accesible en una versión on-line
Entrada general al manual http://www.unescoeh.org/ext/manual_EDS/principal.swf
Entrada específica a la unidad desarrollada por Javier y Emilia (PROCONCIL)
http://www.unescoeh.org/ext/manual_EDS/pdf/09_diversidad_castellano.pdf
Incidimos- en este caso, desde una perspectiva educativa- en la necesidad de la mediación, para un diálogo intercultural y transcultural, que favorezca la cohesión social y la colaboración, desde la diversidad, en la búsqueda del bien común.
Con actividades como esta, Proconcil quiere colaborar en un quehacer mundial, en favor de la paz, de la justicia social y de un desarrollo sostenible de la vida en el Planeta.
Leer más...

lunes, 9 de noviembre de 2009

“¿Dónde está la Teología Latinoamericana hoy?”


Desde Chile, en las Jornadas Latinoamericanas de Teología, con motivo de la celebración de los 80 años del teólogo Sergio Torres, nos llega la siguiente intervención de
Dom Demetrio Valentini, obispo de Jales (SP Brasil)

Confieso que no tenía pensado venir a Chile a hablar sobre Teología. Fui invitado para el festejo de los 80 años del Padre Sergio Torres, simplemente quería saber como estaba el Padre Sergio Torres, darle mis felicitaciones y mis votos por muchos años más de vida, acompañados de un buen vino chileno. Después constate que la fiesta del Padre Sergio servía de pretexto para las “Jornadas Teológicas Latinoamericanas”. Ahí comencé a entender la razón de esta iniciativa y a percibir su coherencia.En verdad, la vida del Padre Sergio no se entiende fuera del contexto de una larga caminhada de reflexión teológica hecha a partir de la realidad de América Latina, especialmente a partir del impulso de renovación eclesial suscitado por el Concilio Vaticano II.

La figura del Padre Sergio nos hace pensar en la situación de los teólogos/as latinoamericanos, para reconocer la importancia de su contribución al servicio de la Iglesia y de la causa del Evangelio.Por eso la pregunta ¿Dònde está la teología latinoamericana hoy? debe ser precedida por otra más pertinente: ¿Còmo están los teólogos/as latinoamericanos? ¿Su trabajo es debidamente reconocido y valorado? ¿Son respetados en su libertad y en su derecho de expresión?

La teología es un ministerio eclesial indispensable para garantizar la consistencia de la Iglesia y preservar la autenticidad del Evangelio.Por lo tanto del Padre Sergio pasamos coherentemente para los teólogos latino americanos. Ahí aumenta el interés en saber ¿dònde está la Teología latinoamericana hoy? Sin teólogos no hay teología!Ante esta pregunta amplia es necesario hacer una constatación importante de principio: la teología latinoamericana tiene derecho a existir. Ella goza de ciudadanía eclesial. Una Iglesia sin teología permanece en estado de minoridad. Para ser adulta, una Iglesia precisa de una teología propia, que le de consistencia y motivación sólida a sus opciones pastorales y a la comprensión de su misión.

Al analizar los cuestionamientos hechos a la teología latinoamericana, siempre es conveniente observar si son puntuales, hechos con intención de contribuir para su mejora, o si son cuestionamientos que pretenden deslegitimar la propia existencia de una teología latinoamericana. Sin teología propia, una Iglesia se encuentra sin identidad, y sin la ropa adecuada para presentarse y poder insertarse en la realidad concreta en la que ella es llamada a expresar la vida nueva que el Evangelio plantea. Quien no admite la legitimidad de la teología latinoamericana, no admite una Iglesia latinoamericana con identidad propia y con legítima autonomía para tomar sus decisiones y asumir sus compromisos, por supuesto siempre en comunión con la Iglesia en el mundo entero.

La Teología está al servicio de la Iglesia. Así llegamos a otra precisión importante para situar adecuadamente la cuestión propuesta para nuestra reflexión hoy. Preguntar por la Teología es preguntar por la Iglesia. Por eso la pregunta sobre la teología nos lleva a preguntar como está la Iglesia latinoamericana. Como obispo, esta es la pregunta que más me interpela. ¿Còmo está hoy la Iglesia en América Latina? Por tanto, del Padre Sergio pasamos a los teólogos, de los teólogos a la teología y de la teología a la Iglesia. Para responder a esta cuestión, conviene aquí también iniciar con una posición de principio: la Iglesia Latinoamericana tiene derecho a su identidad propia, tiene condiciones de ser una expresión nueva de la riqueza del Evangelio, y es llamada a tener presencia junto a los pueblos de América Latina, tiene una misión insustituible a cumplir en este continente.

En realidad, la Iglesia de América Latina vive momentos decisivos para la consolidación de su identidad, y para garantizar su futuro. Como nunca, la Iglesia de América latina está siendo puesta a prueba.
Entre los innumerables factores que se constituyen en probación para la Iglesia de América Latina, algunos emergen con más evidencia. Hasta hace poco tiempo atrás, había una identificación tranquila y espontánea entre la Iglesia Católica y los pueblos latinoamericanos. Ahora no, por diversos motivos. Ante todo por los cambios en el contexto social y económico. Con el violento éxodo rural y la desorganizada urbanización, en poco tiempo se deshizo el ambiente social que llevaba a la Iglesia Católica a identificarse con el pueblo latinoamericano y viceversa.

De un momento para otro, la Iglesia se encuentra frente a la necesidad de rehacer su identificación, creando estructuras nuevas, sobre todo en las periferias de las grandes ciudades, donde la rapidez de los cambios es mucho más dinámica que el lento proceso de decisiones existentes en la Iglesia Católica. Más allá de estas dificultades de orden social y económico, la Iglesia Católica se encuentra frente a otras propuestas de adhesión eclesial, que ponen en cuestionamiento su identificación tradicional con el pueblo latinoamericano. Tiempo atrás el pueblo era católico por tradición. Cada vez más, la adhesión a una determinada Iglesia se va volviendo una opción. La Iglesia Católica no está preparada para proporcionar las motivaciones suficientes para garantizar que sus fieles pasen de ser católicos de tradición a ser católicos por opción.

Es preciso pasar de una identidad tranquila entre la Iglesia y el pueblo, a una identificación progresiva, que proporcione las razones que den fundamento a dicha opción. Pero esta identificación no encuentra justificación consistente y verdadera dentro de los lìmites confesionales. Porque la Iglesia no tiene sentido en si misma, ella está al servicio del Evangelio. Por eso, más allá de preguntar como está la Iglesia Latinoamericana, es más decisivo preguntar como está el Evangelio en América latina. Pues bien, de los teólogos pasamos a la teología, de la teología a la Iglesia y de la Iglesia al Evangelio. La motivación verdadera para una adhesión eclesial debe ser la identificación con el Evangelio. En la medida que encontramos una Iglesia que se identifica auténticamente con el Evangelio de Cristo, podemos dar a ella con serenidad nuestra adhesión personal.

La prueba mayor que la Iglesia Católica está enfrentando, no es tanto una disputa confesional con otras opciones eclesiales, sino el desafío de ser coherente con el Evangelio, y de testimoniarlo en su integridad a los pueblos de América Latina. La Iglesia de América Latina vive hoy la misma experiencia de los discípulos al pasar por Samaria. “Vimos alguien que estaba expulsando demonios en tu nombre, y tratamos de impedirlo, porque no viene con nosotros”, afirmó Juan, celoso de garantizar la exclusividad del Evangelio para el grupo de los doce. A lo que Jesús le respondió “no lo prohíban, … quien no está en contra de nosotros, está a nuestro favor!” (Mc 9, 38).

Nadie es dueño del Evangelio. El Evangelio está suelto en el mundo, como afirma San Pablo. La preocupación mayor no es tanto constatar que otros también predican el Evangelio, sino conferir lo que se está haciendo hoy al Evangelio de Cristo. El ha sido instrumentalizado para fines económicos, pervirtiendo su finalidad, y propiciando el surgimiento de un verdadero mercado de fe, donde los llamados de Cristos son pervertidos y se vuelven instrumentos de usurpación financiera. La preocupación de la Iglesia no debe estar en el hecho de que otros prediquen el Evangelio. Pero si ver si el Evangelio está siendo desvirtuado, como San Pablo se preocupaba con los Gálatas, al constatar, como el escribió que “algunas personas os perturban y quieren corromper el Evangelio de Cristo” ( Gl 1, 7).

Pues bien, esto nos lleva a dar un paso más. Existe una referencia más profunda que traspasa el propio Evangelio. Esta referencia decisiva que precisa iluminar hasta el anuncio del Evangelio, es el Reino de Dios. Lo que importa es que acontezca el Reino de Dios, que es un Reino de vida, de amor, de justicia y de paz. Así, de los teólogos pasamos a la teología, de la teología a la Iglesia, de la Iglesia al Evangelio, y del Evangelio al Reino de Dios. Y ahora podemos ir retrocediendo, para alinear bien todas las referencias, para que mutuamente se justifiquen, y cada una sea valorizada en su dimensión propia.

Del Reino volvemos al Evangelio, del Evangelio a la Iglesia, de la Iglesia a la teología y de la teología a los teólogos. El Reino de Dios era el corazón del Evangelio, con toda su insistencia, y con la urgencia que Cristo trajo de parte del Padre, para que el Reino fuese instaurado por todas partes. Es preciso que el Reino de Dios vuelva a ocupar su centralidad. En América Latina es urgente que la prédica del Evangelio sea hecha con autenticidad, para que el Evangelio no sea desvirtuado, y para que él suscite siempre el Reino, y nuestros pueblos tengan vida. En la confrontación con la autenticidad del Evangelio, la Iglesia encuentra el parámetro verdadero para su auto evaluación, para verificar cuanto ella está al servicio del Evangelio.Para cumplir bien esta tarea, la Iglesia precisa de la teología que encuentra ahí su verdadera misión.

Concluyendo, me permito ahora reiterar la importancia de la teología y de los teólogos/as mirando el ejemplo de la Iglesia Primitiva. En ella aparece con mucha nitidez la importancia que ejercieron las inteligencias que consiguieron captar el significado profundo del Evangelio de Cristo, elaborando preciosas síntesis teológicas, que dieron organicidad y eficiencia al mensaje de Cristo, y posibilitaron que asimilase la tradición judaica y fuese llevado a todas las naciones. No se entiende el Nuevo Testamento sin la valiosa contribución de esos intelectuales que tuvieron el cuidado de registrar por escrito los acontecimientos.

Sin ellos no se entiende, sobre todo, la propia consistencia de la fe cristiana. De simples predicaciones orales, hechas por Jesús, al pueblo analfabeto de Galilea, la nueva “doctrina” tomo forma orgánica con fuerza para asimilar la larga tradición del Antiguo Testamento, y con energía suficiente para insertarse en el imperio romano, integrando los valores de la cultura Greco-romana, y solapando sus contradicciones.

Todo esto habría sido imposible sin la colaboración de personas, que pusieron su capacidad intelectual al servicio de la “buena nueva” anunciada por Jesús. El Evangelio de Jesús se habría quedado a pie, si no fuese cargado por esos intelectuales, que pusieron su inteligencia para que el Evangelio de Jesús levantase vuelo hacia el mundo entero. En este trabajo intelectual de sistematizar la fe cristiana para recoger sus fundamentos teológicos y abrirla para el encuentro fecundo con las diferentes culturas humanas, emerge la figura de Pablo, gigante escogido por la providencia, como “instrumento privilegiado” para llevar el Evangelio a las naciones.

Él nos legó, por sus escritos y por su estrategia evangelizadora, un sistema coherente de pensamiento que posibilita acoger con racionalidad la cosmovisión teológica estructurada a partir de la centralidad de la fe en Cristo.
El hecho es este: la Iglesia Primitiva tuvo suceso en su misión evangelizadora porque supo acoger e integrar a los intelectuales, que pusieron su inteligencia al servicio del Evangelio. La conclusión es ésta: para que la “nueva evangelización” tenga efecto es preciso contar con la imprescindible colaboración de los teólogos, que nos ayudan a rehacer el encuentro fecundo del Evangelio con la cultura de hoy. Sin ellos, la fe cristiana no dará raíces profundas, y la Iglesia no producirá frutos de vida nueva.

¡En la persona de Sergio, nuestro homenaje a todos los teólogos y teólogas!

D. Demetrio VALENTINI

Leer más...

Vídeos sobre pobreza y subdesarrollo

Loading...

Vídeos sobre ecología y cambio climático

Loading...

Vídeos sobre guerra y conflictos armados

Loading...