viernes, 25 de septiembre de 2009

Dos notas, una del Arzobispado y otra de una laica comprometida con la Iglesia

Oficina de Información
Arzobispado de Madrid Madrid, 25 de septiembre de 2009

Aclaración del Arzobispado de Madrid
Madrid. Infomadrid, 25-09-2009.- Ante algunas declaraciones recientemente realizadas en medios de comunicación de amplia difusión acerca de la situación eclesial de los sacerdotes secularizados o que han contraído matrimonio, el Arzobispado de Madrid, con el fin de evitar la confusión de los fieles, manifiesta:

1. La Iglesia prohíbe expresamente ejercer el ministerio sacerdotal y, por tanto, celebrar la Santa Misa así como los demás sacramentos a los sacerdotes secularizados o que han contraído matrimonio, abandonando así sus compromisos sacerdotales.

2. En la archidiócesis de Madrid, cuando se verifica esta situación, las autoridades eclesiásticas comunican inmediatamente dicha prohibición al interesado.

3. En el Arzobispado de Madrid no tenemos constancia de que ningún sacerdote que se encuentre en esa situación celebre los sacramentos en alguna iglesia o lugar de culto de la archidiócesis de Madrid.

4. El Arzobispado de Madrid quiere expresar, en unión con el Santo Padre, el deseo de que este Año Sacerdotal suscite en cada presbítero un generoso y renovado impulso de los ideales de total donación a Cristo y a la Iglesia, condición esencial para ejercer responsablemente el ministerio sacerdotal.

----------------------------------------------------------------------------------
Otras aclaraciones complementarias, de alguien que se siente Iglesia corresponsable, con el Arzobispado de Madrid, y con el Santo Padre

La Declaración del Arzobispado es una declaración respetable, previsible y escueta, adaptada a la normativa actual de la Iglesia sobre el celibato, actualmente obligatorio de sus sacerdotes; y orientada a dar cuenta de esta normativa a sus fieles, por si alguno tiene dudas al respecto, tras lo que hayan podido ver en medios de comunicación de amplia difusión. Al ser una nota breve y con una finalidad precisa, no refleja en cambio otros aspectos, que son también importantes; y por eso,los quiero resaltar, para ampliar la información de los fieles:

1. La disciplina del celibato es una norma que ha variado con la Historia. Sólo tardíamente se ha impuesto, con muchas dificultades, en la Iglesia Católica Romana de rito latino occidental; y por razones de diversa índole, algunas de ellas evangélicas y otras no tanto. En las comunidades de la Iglesia primitiva se nombraban presbíteros y diáconos, sin discriminación por sexo o estado de vida, había entre ellos, nombrados por Pablo, hombres y mujeres, célibes y casados. Lo importante no era la figura del presbítero sino la vida eucarística y la evangelización de las comunidades.

2. A pesar de que durante estos últimos siglos la Iglesia ha exigido, (o ha intentado exigir) el celibato a sus sacerdotes, no se ha considerado igual la figura de los que abandonaban el estado celibatario desde Trento a nuestros días; y así, el Derecho Canónico ha ido evolucionando, recogiendo más la posibilidad de aprovechar la disponibilidad pastoral de algunos de los sacerdotes que se han casado, en atención a las necesidades sacramentales de los fieles, y, según en qué situaciones, sin llegar a cambiar, por ello, la norma establecida.

3. Este no es un tema cerrado ni un dogma de fe; es simplemente una normativa actual de la Iglesia católica romana de rito latino occidental. Esto significa que puede cambiar o ir cambiando; y el cambio no debería orientarse a satisfacer necesidades personales, o recuperación de status de los clérigos casados, sino para mejorar la evangelización, la vida eucarística y el servicio a las comunidades. A este servicio parece evidente que algunos se sienten llamados, y encuentran eco en comunidades que les recibirían gustosos, a pesar de su diferente vocación referente al estado de vida, que no es al Celibato, sino al Matrimonio. (Es de esperar que ambos estados –célibe y casado- sean reconocidos como de posibilidad de total dedicación a Cristo y a la Iglesia, por el bien del futuro del Sacramento del Matrimonio; y el que quiera ser célibe, que lo sea)

4. Este tema hoy, que no afecta solo a los sacerdotes casados, sino que mira a la necesaria renovación de los ministerios en la Iglesia al servicio de la Eucaristía; y que no afecta sólo a sacerdotes, obispos y Papa, sino a la Iglesia toda, esta siendo reflexionado y debatido en profundidad por comunidades, teólogos y teólogas, obispos, sacerdotes y por numerosas personas, en general, que se sienten Iglesia; y que quieren hacerse cargo corresponsablemente de los problemas y búsqueda de soluciones que se den en y para la Iglesia; no dejando sólo en manos del Sumo Pontífice una carga tan pesada, ya que, cualquier cambio en la norma necesita una sopesada y cuidadosa reflexión sobre diversos aspectos.

5. Me uno al deseo del Arzobispado, en unión con el Santo Padre, de que este Año Sacerdotal suscite en cada presbítero el generoso y renovado impulso de los ideales de total donación a Cristo y a la Iglesia; añadiendo que oro y me comprometo también para que la Iglesia, presidida por el sucesor de Pedro, pueda aceptar y reconocer algún día a sus presbíteros -recuperando aspectos de la Iglesia paulina- por su fidelidad a Cristo y a la explicitación de su mensaje, en fidelidad a Su Memoria; a ese Cristo en el que, como decía San Pablo, no hay discriminación por ser soltero o casado, hombre ni mujer; y que las decisiones tomadas sean para bien de la Iglesia y de su Misión en el Mundo

Una católica más

No hay comentarios:

Vídeos sobre pobreza y subdesarrollo

Loading...

Vídeos sobre ecología y cambio climático

Loading...

Vídeos sobre guerra y conflictos armados

Loading...