miércoles, 5 de agosto de 2009

Acompañando la encìclica “Caritas in Veritate”

Teòlogo Tissa Balasuriya

La tercera encíclica del papa Benedicto XVI es un documento inspirador que se centra alrededor de los temas de la caridad y de la verdad, que son presencia de Dios en el mundo y a la humanidad y manifestado por Jesucristo en su vida terrenal y en la misión del cristianismo.

Ligando caridad y verdad el papa destaca que el “El amor -«caritas»- es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz” (1). Tiene muchas frases crípticas e inspiradoras tales como “la verdad es luz que da sentido y valor a la caridad.… Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. (3)”

Él desarrolla su mensaje con el tema que verdad y amor -caridad- demandan una acción para el bien común de las personas, la comunidad humana y el planeta tierra. Citando abundantemente las encíclicas sociales de los papas desde León XIII, Rerum Novarum de 1891, se refiere a menudo a “Populorum Progressio (1967) de Pablo VI. Un tema unificador en esta encíclica es -como en Pablo VI- el “desarrollo humano integral”.

El papa afirma que el concilio Vaticano II “El Concilio profundizó en lo que pertenece desde siempre a la verdad de la fe, es decir, que la Iglesia, estando al servicio de Dios, está al servicio del mundo en términos de amor y verdad. Pablo VI partía precisamente de esta visión para decirnos dos grandes verdades. La primera es que toda la Iglesia, en todo su ser y obrar, cuando anuncia, celebra y actúa en la caridad, tiende a promover el desarrollo integral del hombre. Tiene un papel público que no se agota en sus actividades de asistencia o educación, sino que manifiesta toda su propia capacidad de servicio a la promoción del hombre y la fraternidad universal cuando puede contar con un régimen de libertad. (11)

Benedicto XVI se ocupa de los actuales desafíos a la humanidad y a la iglesia y actualiza la doctrina social católica con referencia ellos.. Estudia cuestiones tales como la ética del negocio, la globalización, el papel de la tecnología, el derecho a la vida, la sexualidad y la vida de familia, aborto, eutanasia, migración, los sindicatos, abaratamiento de la producción, consumismo, los medios de comunicación y las comunicaciones, el cambio del clima y los peligros al ambiente y el futuro de la humanidad en el planeta tierra.

Reflejando en la actual crisis económica la encíclica ofrece algunas pautas para la conducta ética del negocio y la prevención de abusos tales como el uso especulativo de los recursos financieros para los beneficios a corto plazo. Destaca que la vida económica se ha separado de consideraciones éticas y llama a una nueva manera de entender el comercio. (40). Los encargados de negocios no deben referirse solamente al beneficio para los accionistas. Los accionistas y los encargados deben actuar de modo responsable con los intereses de los accionistas tales como los trabajadores, proveedores, y consumidores que contribuyen a la vida del negocio. El mercado libre no puede asegurarse de que los encargados inviertan éticamente su capital en los mercados del mundo. Las corporaciones multinacionales globales son poderes no guiados por consideraciones o regulaciones éticas del Estado sino por el beneficio para los accionistas y la renta de los encargados que tratan con fondos inmensos.

Cada vida es una vocación que encuentra cumplimiento en “en el amor en la verdad” -amor a Dios y al prójimo en la comunidad, las naciones y el mundo entero. Cada decisión económica tiene consecuencias morales. El Estado tiene un papel para regular la economía. Además de ley, la caridad -amor- exige una relación con el don, acción de gracias frente al don de Dios a los seres humanos.

Él da la bienvenida al rol de la sociedad civil con una ética más centrada en la gente, conciencia y responsabilidad social, derechos y deberes. “Es esencial cultivar una conciencia pública en derechos humanos por ejemplo para el alimento y el agua.”

Observando el gran aumento en la abundancia en el mundo junto al aumento de la desigualdad entre países y dentro de países, Benedicto XVI impulsa “una reforma de la organización de Naciones Unidas y además de instituciones económicas y de las finanzas internacionales. De modo que el concepto de familia de naciones pueda adquirir verdadera concresión.”

“… hay necesidad urgente de una verdadera autoridad política mundial que maneje la economía global:

para restablecer las economías golpeadas por la crisis,

para evitar cualquier deterioro de la actual crisis y los mayores desequilibrios que resultarían,

para alcanzar el desarme integral y oportunos, seguridad alimentaria y paz;

para garantizar la protección del ambiente y regular la migración. (67)

El hambre es un problema global que reclama resolución con normas de solidaridad (amor) y de instituciones que aseguren la distribución justa de alimento y de agua. El desarrollo agrícola es factible y esencial, incluso para la paz entre los pueblos.

En todas estas cuestiones recuerda las enseñanzas de la iglesia desde 1891 y refleja las lecciones de los desafíos contemporáneos. Precisa los peligros de apegarse a ideologías, los males de la corrupción en la vida política y económica, del relativismo y del totalitarismo, de la necesidad de la libertad religiosa y del diálogo inter-religioso, y de la acción conjunta por el bien común de todos, como fraternidad universal.

Analizando las potencialidades positivas y negativas de progresos modernos como la ciencia, la tecnología, la globalización, la modernidad, en estas cuestiones tiende hacia un punto medio lejos de ideologías, y fundamentalismos, las caras de la crisis de la humanidad son desafíos y oportunidades para “re-planear nuestro viaje”, con una visión positiva para el futuro con confianza en el Dios del amor.

Caritas - amor - es más que ley y justicia. “… la Caritas supera la justicia y la completa en la lógica del don y del perdón. La ciudad terrenal se promueve no simplemente por relaciones de derechos y deberes sino antes y más aun por relaciones de gratuidad, de misericordia, y comunión”… El papa acentúa la justicia como requisito fundamental de la caridad. “No puedo dar lo que es mío al otro, sin primero darle lo que le pertenece a él en justicia. (6)”

Esta encíclica es un documento valioso que se podría utilizar para la reflexión en grupos de estudio y de discusión en parroquias, en universidades, seminarios y grupos de la sociedad civil. Toca las cuestiones contemporáneas dando un trasfondo a los problemas y las orientaciones para el análisis crítico y la acción práctica en diversos niveles. Comparte el pensamiento positivo, y da la esperanza ligada a la acción para el cambio en diversos niveles. Grupos en los diversos continentes podrían reflejar los principios generales enunciados y decidir cómo fomentar las opciones sugeridas por el papa. La conferencia de obispos de Inglaterra y País de Gales están preparando un documento como continuador de la encíclica.

Algunas dimensiones ausentes en la encíclica
El papa presenta un buen análisis de los problemas actuales y articula éticas de la empresa de negocio y de relaciones entre personas y comunidades. Propone la doctrina de la iglesia como la solución para sus deficiencias. Presenta historia de la iglesia implícita del lado de la caridad y de la verdad, entendiendo la caridad como un don, gratuidad, misericordia, y perdón como superior a la justicia.

La encíclica no analiza la manera que el mundo moderno se ha instalado con una asociación de la Iglesia y los cristianos con gobiernos y fuerzas coloniales, especialmente a partir de1492 a 1945. El papa parece pasar por alto las inadecuaciones de la Iglesia en el curso de historia. Mencionaré aquí a algunas de ellas en los quinientos años desde 1492. La iglesia católica fue asociada de cerca a la invasión de las tierras de los pueblos indígenas de las Américas y de Oceanía. Además de saquear las riquezas de estas tierras, los invasores occidentales casi exterminaron virtualmente el conjunto de estos pueblos en Norteamérica. Se estima que había 80 millones de pueblos americanos nativos en estas tierras en 1492, pero por 1600 sus números habían sido reducidos a un millón debido a las guerras y las enfermedades traídas por los invasores. (Joerg Rieger “Christ and Empire” Fortress Press Mineapolis, 2007, p.283, citando a Matthew Fox)

Ulrich Duchrow escribe “… los territorios conquistados fueron saqueados de sus metales preciosos y materias primas con la ayuda de armas de fuego y de la esclavitud, y el noventa por ciento de sus habitantes fueron matados en el genocidio más grande de la historia del mundo…

El robo y el asesinato de la gente de América, de África y de Asia es la base de la abundancia de Europa y el liderazgo mundial.” Ulrich Duchrow, “Europe in the World System 1492 – 1992”,WCC Publications Geneva 1992, p.4; también cf. “Eduardo Galeano: “Las venas abiertas de América latina cinco siglos del saqueo de un continente.”

El mapa del mundo moderno fue hecho principalmente por la extensión (colonial) europea que estaba por la invasión y la captura de territorios de pueblos más débiles, expulsando a los naturales más lejos en el interior, por su asesinato y exterminación virtual, por guerras entre fuerzas coloniales, y también por la compra de áreas extensas de la tierra de colonizados, generalmente después de sus conflictos.

Así la compra por los E.E.U.U. de Francia en 1803 de un área que cubre 2.144.000 kilómetros cuadrados/828.000 millas cuadradas, incluyendo los estados actuales de Luisiana, de Missouri, de Arkansas, de Iowa, de Nebraska, de Dakota del Norte, de Dakota del Sur, y de Oklahoma. El precio pagado fue de $15 millones (60 millones de francos), es decir, 4 centavos por acre. La compra dobló el tamaño de los E.E.U.U. Se llama ‘el reparto de tierra más grande de la historia’.

Tejas fue comprado a México en 1848 por $15.000.000. México cedió a los Estados Unidos casi todo el territorio ahora incluido en los estados de New México, Utah, Nevada, Arizona, California, Tejas, y Colorado occidental fueron comprados por $ 15.000.000 y los E.E.U.U. aceptaron demandas de sus ciudadanos contra México.

Alaska fue comprada por $ 7.200.000 a Rusia en 1867. Es el Estado más grande de los E.E.U.U. De este modo, los E.E.U.U. fueron comprados y formados en gran medida por $37.000.000. ¿Es esto legal según el derecho internacional, o aún el razonamiento racional? ¿No son ventas del territorio conquistadas o robadas de inquilinos anteriores tales como los americanos nativos?

Los E.E.U.U. controlan tal cantidad de territorio todo ese tiempo o incluso durante el resto del siglo 21, mientras existe demanda de tierra y alimento en el resto del mundo como en Asia y África.

Historias similares se podían escribir referente a la formación de muchas otras empresas coloniales tales como los estados de Canadá, de América latina, de Rusia, de Australia y de Nueva Zelanda. África fue socavada en las posesiones coloniales europeas en el consejo de Berlín en 1885.

Esto es lo que ocurre en el presente orden mundial, legitimado por el sistema de la O.N.U, conformado con fronteras nacionales inviolables. Consolida siglos de victorias, de pillaje, de colonización, de explotación, y de marginación europeos hacia otros pueblos. Las políticas estructurales de ajuste del FMI, y el Banco Mundial no pretenden mejoras estructurales en lo referente a la población y a la tierra. Solamente los factores tales como capital, recursos y tecnología se consideran móviles en el así llamado “mercado libre” y el “mundo libre”. La actual distribución de la tierra entre pueblos se toma como legal e inmutable, excepto con su consentimiento.

Migración

La encíclica refiere a la migración de pueblos pero no considera cómo el mapa del mundo, tal como es, fue formado por la migración europea en unos pocos siglos hacia el resto del mundo que eran sus colonias.

“Entre 1800 y 1930 la proporción blanca de la población del mundo se expandió del 22 a del 35%” [p 209 Times History of the World]

migración europea de ultramar entre 1846 y 1924

de Europa entre Gran Bretaña e Irlanda....18, 030.000

Noruega............................................................804.000

Suecia...........................................................1, 145.000

Dinamarca........................................................349.000

Países Bajos.....................................................207.000

Alemania.....................................................4, 533.000

Bélgica.............................................................172.000

Suiza................................................................307.000

Francia.............................................................497.000

España.........................................................4, 314.000

Portugal.......................................................1, 633.000

Finlandia..........................................................342.000

Rusia............................................................8, 000.000

Austria \ Hungría.........................................4, 878.000

Italia.............................................................9.474.000

55 millones de personas emigraron de Europa entre 1846 y 1924. ¿No es esto la migración y el establecimiento más grandes en historia humana? En este período los chinos, los indios y japoneses también se movieron, pero mucho menos y a menudo como trabajadores. Pp. 209, 225, 245

Sería bueno que la actual población de origen europeo reflexione cómo podían emigrar en el siglo diecinueve en que su población aumentaba, y tenían problemas como el hambre irlandesa y la papa.

Cómo trataron los pueblos y países cristianos los problemas de la migración global, si practicaron amor y apertura genuinos hacia otros en necesidad. La encíclica no se ocupa de esta cuestión importante crucial en el siglo XXI con tendencias demográficas previsibles.

La reforma de los Naciones Unidas propuesta por el papa es una agenda necesaria para que el mundo resuelva problemas actuales. En ella pueden estar añadidas las consideraciones de cómo fueron formadas las actuales naciones. Cuánto es ellos es fruto de la (in)justicia, por no mencionar la carencia del amor. ¿Las fuerzas coloniales no deben una deuda de reparación a los pueblos indígenas explotados? El recuerdo histórico del cristianismo sería aun mucho peor si la encíclica considera las cruzadas, la inquisición, la intolerancia de la disensión teológica, la negación de la libertad religiosa, y las guerras de la religión.

La iglesia necesita analizar cómo el mensaje del amor a Dios y al prójimo revelado por Jesucristo parece haber sido gravemente distorsionado durante muchos siglos hasta el Concilio Vaticano II en 1962-1965. Además de esto la verdad de la historia no puede pasar por alto y olvidar el daño que cristianos y la Iglesia han hecho a otros pueblos, otras religiones y a la naturaleza misma durante casi un milenio. Todos podemos aprovechar el beneficio de reflexionar los ciento y más pedidos de perdón del papa Juan Pablo II a los grupos así ofendidos.

El Papa Juan Pablo II no llevó estos pedidos de perdón a las consecuencias prácticas de una confesión y de un buen e integral arrepentimiento incluyendo: analizar el grado del daño, reparación, remuneración, propósito firme de enmienda, evitando ocasiones del pecado. El tono de la encíclica sería menos autojustificación y más autopurificación si emprendería un buen análisis de estas realidades históricas, considerando también la re-dominación neocolonial del mundo por las super fuerzas y sus multinacionales. No pueden las universidades, los seminarios y los institutos de investigación cristianos y de la sociedad civil ayudarnos todos a intentar la verdad y la acción de la justicia y de la caridad para construir un mundo mejor como el papa desea.

La iglesia tendría mucho que aprender y ganar de un diálogo serio en estas cuestiones con los activistas y los eruditos de otras creencias y culturas, que tienen una experiencia y una memoria no tan agradables de las poderosas fuerzas de los cristianos durante los últimos cinco siglos. Como el papa menciona la comunidad humana puede reunirse para construir una civilización del amor y de la verdad en este siglo que ha comenzado con una “guerra contra terror” desde el marzo de 2003.

En su homilía inaugural el papa Benedicto XVI ha dicho “mi verdadero programa de gobierno no es hacer mi propia voluntad, ni perseguir mis propias ideas, sino escuchar con la iglesia entera, la palabra y la voluntad del Señor, para ser dirigidos por él, de modo que él mismo conduzca la iglesia en esta hora de nuestra historia.”

Esta reflexión demuestra que la iglesia católica ha tenido que corregirse a sí misma en varias cuestiones durante el curso de los siglos. Algunas de tales cuestiones son la demanda que la iglesia católica es:

a) Poseedor único de la verdad sobre Dios, no haciendo caso que el Espíritu de Dios está presente en todas las personas, culturas y acontecimientos y procesos históricos.

b) Es la trayectoria única y necesaria para la salvación humana.

c) Puede marginar mujeres en la Iglesia y la sociedad y excluirlas de la toma de decisiones.

d) Podían tener recurso a la violencia como un modo de distinguir la fe.

e) Podía adoptar maneras autoritarias de suprimir el disenso en doctrinas.

f) puede tolerar e incluso animar políticas imperialistas coloniales y beneficiarse de ellas.

g) Enseña que la manera de la salvación humana depende de la compensación hecha a Dios el padre por los pecados de la humanidad realizada por Jesucristo por su muerte en la cruz. Esta visión pasó por alto la misión social de Jesús en el trabajo para la liberación de los pobres y oprimidos. La Iglesia se dedicó a trabajos de caridad pero descuidando la acción por la justicia social y la reforma de las estructuras sociales de países y del mundo en general. Sobre esta base, la espiritualidad cristiana animó la aceptación humilde de la dominación por otras, como manera del discipulado de Jesús que aceptó el sufrimiento incluso la muerte en cruz. Esto está dicho, como compensación al padre por los pecados de la humanidad.

h) Debido a esta perspectiva la vida espiritual fue interpretada más como fuga del mundo más que como compromiso de realizar el reino de Dios en la tierra. Durante más de 15 siglos, hasta recientemente, el acento de la espiritualidad cristiana era más en la caridad y obras de misericordia que en la justicia social. No había insistencia respecto a la necesidad de reformar el orden injusto del mundo que los cristianos ayudaron a instalar. Así incluso a principio del siglo XXI los Euro-Americanos controlan la mayor parte de la tierra y los recursos del mundo, olvidados de la base de la enseñanza de Jesús en compartir con el necesitado.

i) La liturgia fue hecha más un ritual que una expresión y una experiencia del amor a Dios y al prójimo. Miles de santas misas se pueden celebrar en un país sin una reflexión seria sobre el impacto de la justicia social en un mundo de grandes desigualdades y de conflictos armados. El rezo y la meditación pueden ser, de hecho, indiferentes a las realidades sociales injustas y a las graves violaciones de los derechos humanos.

Sería beneficioso si grupos plurales reflexionan acerca de estas cosas para el bien común.

Benedicto XVI llama justamente la atención de la cuestión de una autoridad global con la que podrían resolverse los problemas mundiales. Un problema mayor en el siglo 21 son las consecuencias de la injusticia del sistema mundial existente que tiene sus orígenes en la violencia, el robo, el mercado, expeliendo los habitantes originales, el genocidio de pueblos nativos, la esclavitud y el comercio injusto. El sistema mundial actual presume la legitimidad de las fronteras nacionales presentes, y la soberanía de naciones.

Las proyecciones de la población de las próximas décadas muestran la necesidad de ajuste de la tierra--la relación de la población con los cambios futuros de la población. Los pueblos europeos, disminuyendo en proporciones e incluso en números absolutos en algunas áreas como Rusia, todavía continúan teniendo la mayor porción de tierra fecunda del planeta. Sería deseable que los consejeros del papa estudiaran este problema. Ellos podrían reflejar cuánto ha influido el racismo en este problema en los últimos cinco siglos, y cuánto presiona todavía en la migración global.

Si no hay ninguna redistribución pacífica de tierra a los pueblos, habrá mucho sufrimiento mundial a causa del hambre, la migración ilegal e incluso los conflictos entre pueblos. Un aspecto importante será si la humanidad puede resolver este problema en un modo racional y pacífico.

De qué modo las religiones mundiales pueden contribuir hacia tal una solución. En este aspecto el Papa puede comenzar una reflexión sobre cuánto son responsables los cristianos en esta desigualdad global. Cómo pueden los cristianos practicar la virtud “de vivir la verdad en la caridad”, empezando por restaurar los derechos de los pueblos nativos e ir más allá compartiendo la tierra con las personas sin la tierra y comida. El planeta Tierra es un regalo del Dios Creador para toda la humanidad. ¿Cómo puede la Tierra ser conservada en este siglo de la polución humana, y compartirse justamente entre todas las personas y comunidades independientemente de la clase y la raza?

Al Papa no puede pedírsele que de soluciones a los problemas técnicos para la nueva autoridad global que él avizora. Pero él puede contribuir a la reflexión en el tipo de estructuras participativas, la agenda y acuerdos internacionales para la justicia global. Él y la Iglesia pueden impulsar la transformación de mentes y corazones a vivir según los valores del evangelio de don y compartir la comida y la tierra con el hambriento y necesitado. La encíclica puede seguirse valientemente con una respuesta moral y espiritual a estos desafíos.

Notas "Es notable que la Doctrina Social de la Iglesia desde la encíclica Rerum Novarum de León XIII en 1891 no parece tratar el tema del colonialismo excepto una mención del neo-colonialismo en la deuda externa en Centesimus Annus de Juan Pablo II. Incluso la presente encíclica “Caritas in Veritate” no trata los efectos continuos del colonialismo. Esta insensibilidad a los problemas del Sur, especialmente de África y Asia, ¿pueden deberse a la ausencia de personas del Sur en la contribución de los bosquejos de las encíclicas papales durante un siglo desde 1891? Es de esperar que esta ausencia global de la participación del sur se remediará en el siglo 21".

Enviado por su Autor: Tissa Balasuriya OMI - 30 de julio de 2009

Centro para la sociedad y la religión

281 Deans Road, Colombo, Sri Lanka

Transcriptor - Editor: Enrique A. Orellana F.

Colaboradores: Traducción del inglès al español de Eduardo de la Serna y Movimiento Teologìa de la Liberaciòn – Chile (correo: opcion_porlospobres_chile@yahoo.com)

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