sábado, 30 de mayo de 2009

La Iglesia Centroafricana sacudida por una grave crisis

La Croix. 28/05/2009 (Traducción: PROCONCIL:www.proconcil.org)
Los sacerdotes diocesanos, puestos en tela de juicio por una reciente investigación llevada a cabo por el Vaticano y desestabilizados por la elección de dos obispos han decidido ponerse en huelga, antes de renunciar.

Desde hace años, entre las riberas del Oubangui y del Chari, la llama está ardiendo bajo las cenizas. Especialmente desde el nombramiento de dos obispos europeos, el alemán Espiritano Peter Marzinkowski en Alindao en 2004 y el belga Albert Vanbuel, Salesiano, en Kaga-Bandoro, en 2005. En cada una de estas ocasiones, el clero diocesano de la República Centroafricana (CAR), en plena expansión, ha expresado un auténtico resentimiento.

Pues esta Iglesia, con un papel esencial orientado a la reconstrucción de los países de África central, está experimentando un punto de inflexión en su historia: en 1990 había 175 sacerdotes europeos, y 83 sacerdotes República Centroafricana. En 2003, los primeros eran 139, los segundos 138; y hoy en día la proporción es de dos a tres.

Roma estaba alarmada por los rumores circulantes sobre la rectitud de algunos miembros del clero local. La visita Apostólica se realizó en la ciudad de Bangui en 2008 por el Arzobispo Robert Sarah, secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, ex arzobispo de Conakry. Tras esta visita, el Cardenal Ivan Dias, Prefecto de la Congregación, envió el 18 de mayo una carta a los sacerdotes, cuestionándoles: "Su conducta moral no siempre es consistente con su compromiso de seguir a Cristo, casto, pobre y obediente. (...) Ya no podemos negar lo que todo el mundo conoce en profundidad."

Clima local enturbiado.
Y amenaza con castigo a los culpables. Poco antes, el 7 de mayo, la Conferencia Episcopal Centroafricana en su llamamiento a los sacerdotes diocesanos, se hizo eco del enturbiado clima local: "Estamos tristes, consternados, y no sabemos cómo encontrar el camino de la verdad, la justicia y el perdón.”

Las condiciones estaban dadas para el estallido de la tormenta. eL lunes, Benedicto XVI aceptó la renuncia del obispo Paulinus Pomodimo, arzobispo de París, de 54 años de edad. Una dimisión que se produjo tras la renuncia del obispo Francisco Javier Yombadje, obispo de Bossangoa, de 52 años de edad, aceptada el 16 de mayo. La crisis estaba en su apogeo. En un “mensaje al pueblo cristiano", publicado en la prensa local el 26 de mayo, un grupo autodenominado de "los sacerdotes diocesanos" reunidos en junta general extraordinaria, enuncia: "Religiosos y obispos europeos comenzaron con chismes, calumnias y denuncias de todo tipo contra el clero indígena. (...) Deploramos las intervenciones ocultas de algunos misioneros para recuperar todas las instancias de responsabilidad. ¿No es esto colonialismo eclesial? Llegan a la conclusión: "No somos lo que la gente dice de nosotros."

Lemas con "convocatoria de huelga y parada de misas"

Por último, el miércoles 27 de mayo, estos sacerdotes estaban poniendo en marcha una convocatoria de una huelga con “parada de misas en público y parada de sacramentos en las parroquias". Una consigna anulada el jueves 28 de mayo.

La manzana de la discordia se refiere a la designación de un administrador apostólico en Bangui, P. Dieudonné Nzapalainga, a la espera de la sustitución de Mons.Pomodimo. El P. Nzapalainga, de Kaga-Bandoro, centroafricano, pero religioso Espiritano, se formó entre los jesuitas en París y vivió en barrios al norte de Marsella. Regresó al país en 2007, y preside la Conferencia de Religiosos y Religiosas de África Central.

Más que su persona, el origen romano de su nombramiento, y su pertenencia a una congregación misionera, parecen ser el centro del desafío. En este contexto tenso, la esperanza de poner fin a la crisis podría ser el nombramiento de un mediador. El eje de la crisis se desplazará, no dando más lugar a la acusación de "neocolonialismo", para retomar el terreno, más apropiado, de la palabra.

Frédéric MOUNIER
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martes, 26 de mayo de 2009

Colaboración institucional, reenfoque de la sexualidad y atención a las víctimas

La Iglesia católica suele ser noticia cuando se presentan, por parte de clérigos, los quebrantamientos de alguna ley, que, en general, tiene que ver con el mundo de la sexualidad.Señal de que se sigue identificando Iglesia con clero y jerarquía.

Con todo conviene no meter todo en el mismo saco. Si alguien quebranta en la Iglesia la ley del celibato, afecta a una promesa interna disciplinaria; y eso no constituye ningún delito; ni siquiera dice nada de la catadura moral de las personas que la incumplen; sobre todo, si las relaciones que se establecen son entre personas adultas, consentidas por ambas partes y con respeto a la dignidad e integridad de las mismas.

Si que puede decir, en cambio, la frecuencia de su incumplimiento, de la dificultad de mantener esa ley eclesiástica medieval y de la conveniencia de revisarla; toda vez que las relaciones clandestinas - de esta forma extensas y contínuas- lastiman a quienes las viven; y dan pie a abusos, que pueden sufrir, sobre todo, las mujeres y la descendencia, cuando la haya. También porque escandaliza y desprestigia a la Iglesia, no el hecho en sí, sino la doble moral de estar predicando una cosa y hacer la contraria. Se fuerza, además, a muchos presbíteros a seguir una vocación que no es la suya y que le ha venido incluida en un “lote”. Y, en positivo, muchos reclaman que se revise su obligatoriedad vinculada al ministerio presbiteral,porque se necesita una renovación de los ministerios, con la participación de hombres, mujeres, célibes y casados. Y, porque sólo así el matrimonio, como sacramento, no quedará relegado a una opción de segundo orden. Y nos consta que ya, desde diferentes sectores de Iglesia, esa reflexión y toda su fundamentación, con serenidad y decisión, está en marcha. Algún día lo veremos.

Otra cosa son los abusos y el maltrato. Se conocen ya demasiados casos: a menores, a religiosos y religiosas jóvenes, etc. Independientemente de que concurran circunstancias de personalidades enfermas, su frecuencia y la elevada participación en ellos, así como la duradera impunidad de los hechos, nos habla de una realidad sistémica que desenmascarar: tiene que ver con las relaciones de poder, con la falta de transparencia; y con la alegación ocasional de ser una sociedad aparte, que no se rige por las mismas reglas que la sociedad civil, situándose así por encima del bien y del mal. Vivir en la pobreza y en la castidad, así como en la obediencia, no ya a un superior, sino a lo que Dios pide de nosotros, a través de los hermanos y, en particular de los que más sufren, es una elección, difícil de emprender y ,aún más, de sostener. Sólo adquiere sentido profundo cuando este despegarse de las cosas, es para estar más cerca de ellas, en una actitud contemplativa, amorosa y libre. Esto requiere salud psicológica, cultivo de la espiritualidad, transparencia… y control interno y externo: de la Iglesia y de la sociedad. Si la Iglesia se revelara incapaz, de prevenir, sancionar y compensar los abusos y atropellos que se cometen en su interior, perdería credibilidad. Independientemente de esto, compete también a la sociedad civil intervenir, en caso de delitos contra las personas, para atender a las víctimas, castigar a los culpables y prevenir que se vuelvan a repetir situaciones similares.

No es toda la Iglesia quien delinque; no es, sin duda, representativo de toda la Iglesia,ni de la de la mayor parte de los que consagran su vida, desde los valores evangélicos, a la entrega a los demás, pero compete también a toda la Iglesia con valor, transparencia y energía, afrontar el hecho; y dada la gravedad de las situaciones, plantearse una renovación en su interior, revisando su manera de afrontar el hecho de la sexualidad, previniendo y formando adecuadamente a sus miembros… y al mismo tiempo y sin demora, limpiando y saneando esos sótanos de algunas instituciones, que, lejos de lo que dicen ser, se transforman, con demasiada frecuencia, en “nidos de basura y podredumbre”.
Para esto necesita colaborar también con las instituciones civiles y alejarse de complicidades y “victimismos”.
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viernes, 15 de mayo de 2009

Más voces sobre sexualidad


Comparto en esta ocasión estas reflexiones a propósito de la decisión del Gobierno de liberar plenamente la venta de la píldora postcoital, excusa al fin y al cabo para abogar por la vida maravillante y su misterio infinito, para apelar a una sexualidad más comprometida, elevada y sagrada. Koldo Aldai

Química sin fronteras

Allí donde la química irrumpe, ya sea en la tierra, en el agua, en el aire o en nuestros propios cuerpos, deberemos plantar un tremendo interrogante. Allí donde se vierte una química arrasadora deberemos preguntarnos si ésta pudo o no haberse evitado. La decisión del Gobierno de que la “píldora del día después” se pueda conseguir en las farmacias de todo el Estado sin receta médica, invita también a la reflexión.

La cuestión no es la química por más despiadadamente “eficaz” que se manifieste, el problema no es la píldora postcoital, sino la sexualidad desacralizada, el acto sin magia, los dedos que en sus yemas no llevan amor, es el suspiro sin norte, el ser humano libre de todo compromiso, el placer por el placer elevado a la máxima categoría.

El problema no son los 0’75 miligramos de Levonorgestrel dispensados ya sin necesidad de presentar papel alguno, el problema es una sociedad que elude toda suerte de responsabilidades y que se salta todos los contratos que establece la Madre Naturaleza. Estas pautas y leyes son sabias, pues han emanado de la Fuente de toda Vida. En vez de contravenirlas a base de fórmula de laboratorio, quizás deberíamos explorar su razón de ser.

El problema no es la suspirada píldora a cambio únicamente de 18 euros, el problema es el pedir sin dar, el servirnos sin servir, el lecho vacío de sincero amor, desnudo de todo deber, la filosofía del “todo vale” en pro de un ego insaciable. La condena por más que venga de los purpurados, será también un error, porque constituye gran equívoco todo aquello que cercena libertades. No retornará precisamente el amor al sexo a golpe de excomunión, ni el compromiso se acercará al lecho impelido por el temor. Sólo hombres y mujeres libres, conscientes y responsables pueden abrir futuro al misterio sublime de la vida.

Sí, definitivamente la píldora postcoital debe estar en todas las farmacias, al alcance de todas las mujeres, como alivio de apuro (“Quien esté libre de falta, que tire la primera piedra”), pero si es posible en la última estantería, la más inalcanzable, la que necesite larga escalera. La píldora tiene que estar en todas las boticas, pero ojalá sus cajas un día caduquen por falta de uso, pues una ciudadanía más consciente ya habrá sabido prescindir de ellas.

Sexualidad no tiene por qué equivaler a matrimonio tradicional, pero seguramente sí a un sagrado aro de fidelidad donde arde el fuego sempiterno del amor; seguramente sí a dos corazones, dos voluntades que han establecido el sagrado compromiso de la unión o avanzan hacia él. La naturaleza no nos pide que firmemos ningún papel, mas sí que nos comprometamos con quien consumamos tan íntimo acto. El contrato lo manifiesta, no la tinta en el papel, sino los cuerpos enlazados, los labios encontrados, los líquidos que se hacen uno.

La sexualidad no tiene que implicar boda y cura, banquete y acomodado matrimonio, pero sí predispone a unir vidas, miradas y horizontes, sí invita a la pareja a ordenar juntos el futuro. La sexualidad sagrada llena la vida de amor, colma de energía las baterías del cuerpo y de anhelo de entrega las del alma. Cuando se descargan por el mundo y sus caminos se vuelven a cargar más plenamente si cabe.

Lo “progre” no es tirar de laboratorio para condicionar los procesos de la vida a nuestros pobres intereses y apetitos. El progreso verdadero es asegurar esa vida, ensalzarla, glorificarla. Podemos también morir de la virulenta pandemia llamada “progresía”, que trivializa lo sagrado. La desacralización de la vida es el mayor desafío que el ser humano atiende. El hambre y el cambio climático, la guerra y la contaminación sólo son porque olvidamos la bendición infinita y compartida que representa la vida. La vida venerada siempre es respetada y elevada. El genuino progreso es el compromiso con ésta en todas sus formas y condiciones. El confundido “progresismo” como doctrina social ya imperante, nos tiene demasiado acostumbrados a la apropiación, el sometimiento, la degradación… de todo lo sagrado ante el insaciable altar del hedonismo.

Puede haber un tercer camino, que quizás no sea el del cardenal Rouco, ni el de la Ministra Aído. El Estado probablemente no esté en condiciones de plantear una “Estrategia Nacional de salud sexual y reproductiva”, tal como aspira. La propaganda de banalización del acto sexual lleva demasiado a menudo el sello de algún ministerio. Sin embargo la Iglesia tampoco, pues la vía de la condena y de la anatema nunca será abrazada por hombres y mujeres que desean crecer en libertad.

Hay un altar en el que la vida se glorifica y ése es el lecho marital, allí donde la oración es caricia y la ternura del amado o la amada se extiende a todo cuanto palpita. Allí el gesto íntimo se globaliza con el poder de nuestro pensamiento y espíritu. Allí la alcoba es templo del hombre y la mujer que en su éxtasis abarcan toda la existencia y con su continuidad se comprometen.

Química pues, pero química del abrazo entre ella y él que explota en un goce sin nombre, y en el instante más sagrado reclaman alcanzar más vida para ponerla bajo su protección y cuidado, bajo la égida de su amor en continua expansión. Química sin fronteras del beso que estremece la piel, epidermis conmovida que no se acaba en un cuerpo, sino que se extiende por una geografía más ancha, por una tierra inmensa; labios extasiados bendiciendo toda la vida, de todos los reinos, allí donde asome; labios temblorosos alabando el misterio insondable de la Creación allí donde se manifieste.

Koldo Aldai
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sábado, 9 de mayo de 2009

La Historia, maestra de vida


Desde organizaciones de la Iglesia Católica de USA y Canada nos llega un breve resumen histórico, ya traducido al castellano, con datos bien ordenados sobre la evolución de la disciplina celibataria y de algunos ministerios ordenados en la Iglesia. Nos parece importante presentarlo, para ampliar visión y juicio crítico en los lectores.

HISTORIA DEL CELIBATO EN LA IGLESIA CATÓLICA
Siglo I. Pedro, el primer Papa, y los apóstoles escogidos por Jesús eran en su gran mayoría hombres casados. El Nuevo Testamento sugiere que las mujeres presidían la comida eucarística en la Iglesia primitiva.
Jueves 7 de mayo de 2009.Fuente: www.futurechurch.org
Siglos II y III Edad del Gnosticismo: la luz y el espíritu son buenos, la oscuridad y las cosas materiales son malas. Una persona no puede estar casada y ser perfecta. No obstante ello, la mayoría de los sacerdotes eran hombres casados.

Siglo IV Concilio de Elvira del año 306, España, Decreto 43: todo sacerdote que duerma con su esposa la noche antes de dar misa perderá su trabajo.

Concilio de Nicea, año 325: se decreta que una vez ordenados, los sacerdotes no pueden casarse. Se proclama el Credo de Nicea.

Concilio de Laodicea, año 325: las mujeres no pueden ser ordenadas. Esto sugiere que antes de esta fecha se realizaba la ordenación de mujeres.

Año 385: el Papa Siricio abandona a su esposa para convertirse en Papa. Se decreta que los sacerdotes ya no pueden dormir con sus esposas.

Siglo V Año 401: San Agustín escribe que "Nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer"

Siglo VI Año 567: El Concilio de Tours II establece que todo clérigo que sea hallado en la cama con su esposa será excomulgado por un año y reducido al estado laico.

Año 580, Papa Pelagio II: Su política fue no meterse con sacerdotes casados en tanto no pasaran la propiedad de la iglesia a sus esposas o hijos.

Año 590 a 604: El Papa Gregorio, llamado "el Grande" dice que todo deseo sexual es malo en sí mismo (¿quiere decir que el deseo sexual es intrínsecamente diabólico?).

Siglo VII Francia: los documentos demuestran que la mayoría de los sacerdotes eran hombres casados.

Siglo VIII San Bonifacio informa al Papa que en Alemania casi ningún obispo o sacerdote es célibe.

Siglo IX Año 836: El Concilio de Aix-la-Chapelle admite abiertamente que en los conventos y monasterios se han realizado abortos e infanticidio para encubrir las actividades de clérigos que no practican el celibato.

San Ulrico, un santo obispo, argumenta que basándose en el sentido común y la escritura, la única manera de purificar a la Iglesia de los peores excesos del celibato es permitir a los sacerdotes que se casen.

Siglo XI Año 1045: El Papa Bonifacio IX se dispensa a sí mismo del celibato y renuncia al papado para poder casarse.

Año 1074: El Papa Gregorio VII dice que toda persona que desea ser ordenada debe hacer primero un voto de celibato: "Los sacerdotes [deben] primero escapar de las garras de sus esposas".

Año 1095: El Papa Urbano II hace vender a las esposas de los sacerdotes como esclavas y sus hijos son abandonados.

Siglo XII Año 1123: Papa Calixto II: El Concilio de Letrán I decreta que los matrimonios clericales no son válidos.

Año 1139: Papa Inocencio II: El Concilio de Letrán II confirma el decreto del anterior Concilio.

Siglo XIV El Obispo Pelagio se queja de que las mujeres son aún ordenadas y administran confesiones.

Siglo XV Transición; 50% de los sacerdotes son hombres casados y como tal, aceptados por la gente.

"El celibato no es esencial para el sacerdocio; no es una ley promulgada por Jesucristo." Declaración del Papa Juan Pablo lI en julio de 1993.

Siglo XVI 1545 a 1563: El Concilio de Trento establece que el celibato y la virginidad son superiores al matrimonio.

1517: Martín Lutero.

1530: Enrique VIII.

Siglo XVII Inquisición. Galileo. Newton.

Siglo XVIII 1776: Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

1789: Revolución Francesa

Siglo XIX 1804: Napoleón.

1882: Darwin.

1847: Marx, Manifiesto Comunista.

1858: Freud.

1869: El Concilio Vaticano I establece la infalibilidad del Papa.

Siglo XX 1930: Papa Pío XI: el sexo puede ser bueno y santo.

1951: Papa Pío XII: un pastor luterano casado es ordenado como sacerdote católico en Alemania.

1962: Papa Juan XXIII: Concilio Vaticano II; vernáculo; el matrimonio es equivalente a la virginidad.

1966: Papa Pablo VI: dispensas al celibato. Década de 1970: Ludmilla Javorova y otras mujeres checas son ordenadas para atender las necesidades de las mujeres prisioneras de los comunistas

1983: Nueva legislación canónica.

1980: Se realiza la ordenación de pastores anglicanos y episcopales casados como sacerdotes católicos en los Estados Unidos; en 1994, esto también sucede en Canadá e Inglaterra.

Papas que fueron casados San Pedro, Apóstol

San Félix III 483-492 (2 hijos)

San Hormidas 514-523 (1 hijo)

San Silverio (Antonia) 536-537

Adriano II 867-872 (1 hija)

Clemente IV 1265-1268 (2 hijas)

Félix V 1439 1449 (1 hijo)

Papas que fueron hijos de otros papas u otros miembros de clero

Nombre del Papa Papado Hijo de

San Damasco I 366-348 San Lorenzo, sacerdote San Inocencio I 401-417 Anastasio I Bonifacio 418-422 Hijo de un sacerdote San Félix 483-492 Hijo de un sacerdote Anastasio II 496-498 Hijo de un sacerdote San Agapito I 535-536 Gordiano, papa San Silverio 536-537 San Hormidas, papa Marino 882-884 Hijo de un sacerdote Bonifacio VI 896-896 Adrián, obispo Juan XI 931-935 Papa Sergio III Juan XV 989-996 León, sacerdote

Papas que tuvieron hijos ilegítimos después de 1139

Nombre del Papa Papado Hijo de Inocencio VIII 1484-1492 varios hijos Alejandro VI 1492-1503 varios hijos Julio 1503-1513 3 hijas Pablo III 1534-1549 3 hijos, 1 hija Pío IV 1559-1565 3 hijos Gregorio XIII 1572-1585 1 hijo

Bibliographía:

Oxtord Dictionary ot Popes; H.C. Lea History of Sacerdotal Celibacy in the Christian Church 1957; E. Schillebeeckx The Church with a Human Face 1985; J. McSorley Outline History of the Church by Centuries 1957; F.A.Foy (Ed.) 1990 CatholicAlmanac 1989; F.A.Foy (Ed.) 1990 CatholicAlmanac 1989;

D.L. Carmody The Double Cross - Ordination, Abortion and Catholic Feminism 1986; P.K Jewtt The Ordination of Women 1980; A.F. Ide God’s Girls - Ordination of Women in the Early Christian & Gnostic Churches 1986; E. Schüssler Fiorenza In Memory of Her 1984; P. DeRosa Vicars of Christ 1988.

Mitos y hechos reales

Mito: Todos los sacerdotes realizan un voto de celibato.

Hecho: La mayoría de los sacerdotes no hacen un voto de celibato. Es sólo una promesa hecha ante un obispo.

Mito: : El celibato no es la razón de la falta de vocaciones.

Hecho: Una encuesta realizada entre las iglesias protestantes durante 1983 muestra un excedente de miembros del clero; solamente la iglesia Católica tiene carencia de sacerdotes.

Mito: : El celibato eclesiástico ha sido norma desde el Concilio de Letrán II, celebrado en 1139.

Hecho: : Los sacerdotes y hasta los Papas continuaron casándose y teniendo hijos durante varios siglos después de esa fecha. De hecho, la Iglesia Católica Oriental todavía tiene sacerdotes casados. En la Iglesia Latina, un sacerdote puede ser casado si:

primero fue pastor protestante; o si ha sido católico durante toda su vida pero promete no tener nunca más relaciones sexuales con su propia esposa. Mito: La falta de vocaciones se debe al materialismo y la falta de fe.

Hecho: Investigación (legado Lilly 1985): "no hay ninguna evidencia que sostenga que la falta de fe ocasiona la falta de vocaciones... los ministerios en las universidades y entre voluntarios jóvenes están floreciendo".

Nosotros creemos que los sacerdotes debieran estar autorizados a casarse, y que las mujeres tienen iguales derecho a demostrar la veracidad de su llamado al sacerdocio junto con los candidatos hombres.

Nosotros creemos que el celibato es un don del Espíritu, tal como lo es la vocación de matrimonio y la vocación a permanecer soltero. Los dones no pueden ser obligatorios, por eso es que con un profundo respeto por el don del celibato solicitamos que se lo decrete opcional, y no se lo imponga sobre aquellos que no han sido llamados a permanecer en ese estado.

Folleto original diseñado por Corpus Canada.

Revisión patrocinada en conjunto por Call To Action y Future Church, 12/95.

Contenido Petición al Sínodo Internacional sobre la Eucaristía Las Diez Razones Historia Del Celibato Jesus y Las Mujeres Mujeres en el Leccionario Maria de Magdala Liturgia indicada para la fiesta de Santa María de Magdala


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