jueves, 31 de diciembre de 2009

Equilibrio al debatir sobre aborto


Juan Masiá Clavel
14.05.09 | 16:13. Archivado en Bioética http://blogs.periodistadigital.com/vivirypensarenlafrontera.php/2009/05/14/p232899#more232899
Sin caer en la trampa del dilema entre pro-life y pro-choice, bastantes personas (incluyendo representantes con responsabilidades parlamentarias de diversa pertenencia, confesional o aconfesional, así como de diversa afiliación partidista dentro del espectro político), preocupadas seriamente por proteger la vida, la dignidad y los derechos de cada ser humano, coinciden en buscar la via media para debatir serenamente. Con el deseo de apoyar su discernimiento, propongo el siguiente decálogo de criterios éticos.

1. Buscar convergencia pro-persona en posturas divergentes ante el aborto.Posturas opuestas pueden, sin embargo, coincidir al afirmar que el aborto no es deseable, ni aconsejable; que hay que unir fuerzas para desarraigar sus causas; que nadie debe sufrir coacción para abortar contra su voluntad; y que debe mejorarse la educación sexual para prevenir el aborto.

2. No confundir delito, mal y pecado Rechazar desde la propia conciencia el mal moral del aborto puede ser compatible con admitir la posibilidad de que, en determinadas circunstancias, las leyes no lo penalicen como delito. El apoyo a esas despenalizaciones no tiene que identificarse necesariamente con favorecer el aborto a la ligera, ni considerarlo deseable para la mujer.

3. No ideologizar el debate, ni política ni religiosamente. Evitar agresividad y violencia contra cualquiera de las partes y no hacer bandera ideológica de esta polémica por razones políticas o por razones religiosas. Ni deja de ser un mal moral cuando la ley no lo penaliza, ni la razón de considerarlo mal moral depende de una determinación religiosa.

4. Dejar margen para excepciones inéditas en situaciones confictivas. Las situaciones límite no deberían formularse como colisión de derechos entre madre y feto, sino como conflicto de deberes en el interior de la conciencia de quienes quieren (incluída la madre) proteger las vidas de madre y feto. En los casos trágicos no hay soluciones prefabricadas. Las campañas de mal gusto –por ambos extremos, pro-abortistas y anti-abortistas- no ayudan al debate.

5. Acompañar personas antes de juzgar casos. Ni las religiones deberían enarbolar banderas de excomunión, ni las presuntas posturas defensoras de la mujer deberían jugar demagógicamente con la apelación a derechos ilimitados de ésta para decidir sobre su cuerpo en supuesta colisión con la exigencia de respeto por parte del feto. El aconsejamiento moral o religioso puede acompañar a las personas en sus tomas de decisión, pero sin decidir en su lugar ni condenarlas.

6. Comprender la vida naciente como proceso. La vida naciente en sus primeras fases no está plenamente constituída como para exigir el tratamiento correspondiente al estatuto personal, pero eso no significa que pueda considerarse el feto como mera parte del cuerpo materno, ni como realidad parásita alojada en él. La interacción embrio-materna es decisiva para la constitución de la nueva vida naciente y merece el máximo respeto y cuidado: a medida que se aproxima el tercer mes de embarazo aumenta progresivamente la exigencia de ayudar a que éste se lleve a término. Para evitar confusiones al hablar de protección de la vida, téngase presente la distinción entre materia viva de la especie humana (p.e., el blastocisto antes de la anidación) y una vida humana individual (p.e., el feto, más allá de la octava semana).

7. Confrontar las causas sociales de los abortos no deseados. No se pueden ignorar las situaciones dramáticas de gestaciones de adolescentes, sobre todo cuando son consecuencia de abusos. Sin generalizar, ni aplicar indiscriminadamente el mismo criterio para otros casos, hay que reconocer lo trágico de estas situaciones y debatir ampliamente sobre cómo abordar el problema social del aborto, cómo reprimir sus causas y cómo ayudar a su disminución.


8. Afrontar los problemas psicológicos de los abortos traumaticosEs importante prestar asistencia psicológica y social a aquellas personas a las que su toma de decisión dejó cicatrices que necesitan sanación. No hay que confundir la contracepción de emergencia con el aborto. Pero sería deseable que la administración de recursos de emergencia como la llamada píldora del día siguiente fuese acompañada del oportuno aconsejamiento médico-psicológicos.

9. Cuestionar el cambio de mentalidad cultural en torno al aborto. Repensar el cambio que supone el ambiente favorable a la permisividad del aborto y el daño que eso hace a nuestras culturas y sociedades.

10. Tomar en serio la contracepcion, aun reconociento sus límitaciones.
Fomentar educación sexual con buena pedagogía, enseñar el uso eficaz de recursos anticonceptivos y la responsabilidad del varón, sin que la carga del control recaiga solo en la mujer. Sin tomar en serio la anticoncepción, no hay credibilidad para oponerse al aborto; hay que fomentar la educación sexual integral, que abarque desde higiene y psicología hasta implicaciones sociales, e incluya suficiente conocimiento de recursos contraceptivos, interceptivos y contragestativos.
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¿Seguir el Evangelio u ostentar el crucifijo?


Pier Paolo Loi (Italia)
A veces me pregunto: ¿por qué queremos tener en exposición símbolos religiosos sin
entender el profundo significado de éstos y sin que se ponga en discusión la vida de las personas? Símbolos utilizados con finalidad sobre todo política (religio instrumentum regni): tener unido un pueblo, quedar enganchados a una tradición...
El crucifijo es un símbolo sobre todo religioso, marca el pertenecer a la fe cristiana, en particular a aquella católica, como los iconos para la tradición ortodoxa o la desnuda cruz para los protestantes.
La cruz, escribe el apostol Pablo, es escándalo para los judíos y locura para los gentiles. “pero eso sería como eliminar el escandalo de la cruz” (Gal. 5,11); “el lenguaje de la cruz no deja de ser locura para los que se pierden” ( 1 Cor, 1,18).....” Mientras tanto nosotros proclamamos un Mesias crucificado. Para los judíos, Í Qué escándalo más grande! Y para los griegos Í Qué locura!” (1 Cor. 1,23)
Dice aún Pablo a lòs cristianos de Corinto: “Dios ha elegido lo que el mundo tiene por necio, con el fin de avergonzar a los sabios : y ha escogido lo que el mundo tiene por débil, para avergonzar a los fuertes. Dios ha elegido a la gente común y despreciada; ha elegido lo que no es nada para rebajar a lo que es. Y así ningún mortal ya podrá alabarse a si mismo delante de Dios (1 Cor. 1,27-29).
Y nosotros ¿a que hemos reducido el crucifijo? A símbolo de identidad nacional, símbolo cultural, de pertenencia étnica, estendarte de blandir contra los demás; imagen que bien puede estar colgada cerca de los retratos de los jefes de estado, de los poderosos, de los generales....Y no valen los otros significados que en realidad tendrían que brotar del crucifijo (amor universal, solidaridad para las victimas..etc.) frustrados por las precedentes contradicciones.
De veras los creyentes deberían sublevarse contra esta asimilación del crucifijo; contra esta reducción de la fe a identidad cultural.
¿Verdaderamente Cristo en la cruz puede diventar el estandarte de un pueblo?
Escribe aún el Apostol: “ya no hay diferencia entre quien es judío y quien griego, entre quien es esclavo y quien es libre, no se hace diferencia entre hombre y mujer. Pues todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. (Gal. 3.28).
La Cruz lleva a unidad las diversidades culturales y no las aguza, pero no el símbolo más bien la verdadera salvación realizada por Cristo.
La sociedad en la que vivimos, en Italia también, en esta primera parte del tercer milenio, no es más uniforme en lo religioso, tampoco lo fue en el tiempo pasado a causa de la resistencia de unas minorías (hebraica, valdés, evangélica...) porque el fenómeno de la inmigración ha traído una evidente transformación social con la llegada de muchísimas personas que tienen otra fe y practican otras religiones, pertenecientes en particular al mundo islámico (y también hinduista, budista, más aún cristianos ortodoxos procedentes de Europa oriental).
Aunque unos digan que nosotros los italianos estamos en nuestra casa y que ellos, los extranjeros que llegan aquí deben conformarse con nuestra manera de vivir, es muy improbable que esto suceda, en manera particular en lo religioso, porque quien emigra lleva consigo una experiencia de vida que no podrá olvidar con facilidad, y que volverá a emerger con fuerza en muchas situaciones de la vida, como pasó a millones de italianos ( se habla de 10/11 millones) que a principio de mil novecientos tuvieron que abandonar su país para buscar trabajo.
Además, la secularización es un proceso que sigue adelante, a pesar de que hoy se hable de un volver a lo sagrado. Uno de sus aspectos es que las personas no tienen más miedo a declararse no creyentes o agnósticos o ateos y reivindicar su propia libertad y diversidad.
La pluralidad de culturas y manifestaciones religiosas tienen en el estado laico la misma dignidad y libertad de expresión.
El problema nace cuando se expone en lo público un solo símbolo - precisamente el crucifijo – que marca la pertenencia religiosa de una parte de la población, aunque sea la mayoría.
Dos son las posibilidades : o multiplicamos los símbolos religiosos en los lugares públicos o los quitamos.
La primera solución me parece de muy difícil aplicación.
La sentencia de la Corte Europea de los Derechos del Hombre de Estrasburgo ha hecho justicia a una persona que se sentía discriminada porque era atea.
Según mi parecer esta sentencia es una oportunidad porque los cristianos, y en particular los católicos italianos empeñados en un camino de fe, vivan con más intensidad la dimensión del testimonio.
No es con el crucifijo colgado en las aulas escolares o en las aulas de los tribunales que se conservan “las raíces” cristianas de Europa de las qué se habla tanto y a las cuáles parece que las jerarquías eclesiásticas quieran agarrarse como a un fetiche: seguramente es recogiendo los crucifijos de hoy de las calles, socorriéndoles en los botes a la deriva en nuestro mar y no rechazándoles como sucede actualmente en Italia, cuyo pueblo se declara al 90% católico y que lastimosamente ha producido una ley que criminaliza a las personas así como son ( leyes sobre la seguridad, el crimen de clandestinidad...).
Como conclusión a estas reflexiones vamos a leer las amargas palabras de unas hermanas salesianas de “Porta Palazzo” (Turín).
Después de haber contado de la inhumanidad que obliga una muchedumbre de personas (entre estas las mismas hermanas no italianas) a hacer colas interminables al aire libre y al frío para conseguir un permiso de estancia, concluyen: “No buscamos soluciones preferenciales para las religiosas o para la iglesia, más bien queremos dar voz a los que no tienen voz. Denunciar la inhumanidad de los procedimientos burocráticos y la desorganización, junta a frustraciones desagradables de nuestras “ventanillas amigas” donde nos reciben operadoras que manejan tu pasaporte con guantes de usar y tirar, como si tú fueras un apestado y no se preocupan que tú estás haciendo cola unas tres horas al frío; si te viene ganas de orinar estás obligado a hacerla en letrinas absolutamente absurdas...
En todo caso nos hemos puesto esta pregunta: cuál es el lugar más infectado? Las letrinas de la policía o el corazón humano?”.....
Debemos contar estos “flashes” porque es tiempo que se hable de ésto...nosotros también...las polémicas sobre el crucifijo quitado de la pared no sirven....las raices cristianas deberían empujarnos a sacar de la calle a los crucifijos que están allí...porque Jesus Cristo... dicen que....”pasaba sanando”...
Con todo el cariño y la fuerza de un “magnificat” que debería en realidad “sacar a los poderosos de su trono y poner en su lugar a los humildes”.
Pierpaolo Loi
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martes, 29 de diciembre de 2009

Nuevo blog de la Confraternidad argentina judeo cristiana

CONFRATERNIDAD ARGENTINA JUDEO CRISTIANA
Con gran alegría les hacemos saber que hemos inaugurado el siguiente blog,
http://confraternidadjc.blogspot.com

Ello hará que tengamos una comunicación más fluida y en él encontrarán las últimas novedades -en forma resumida-, de las actividades de nuestra institución como así también de aquellos escritos o publicaciones que interesen al Diálogo Judeo Cristiano e Interreligioso.

Los saludamos cordialmente y les hacemos llegar nuestros afectuosos saludos para que el 2010 sea un año fecundo en diálogo, justicia, solidaridad e inclusión social, camino al Bicentenario, alcanzando la Paz que todos deseamos.

COMISIÓN DIRECTIVA CAJC
Guemes 4163 9º
confraternidadajc@yahoo.com.ar
web: www.cajudeocristiana.org.ar

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Yo no estuve en la Plaza de Lima


Juan Cejudo
Y eso que mi familia cumple los requisitos que piden los obispos: estoy casado por la Iglesia con una mujer y tengo dos hijos.
Pero no comparto nada el discurso que allí dieron los 39 obispos españoles, capitaneados por Rouco y los 14 cardenales y obispos europeos. Y estoy muy lejos del discurso de Kiko Arguello y sus incondicionales seguidores. Los respeto, eso sí. Y tienen el derecho a expresar sus creencias. Pero no estoy de acuerdo con ellos.

Pueden defender un modelo de familia católica tradicional, pero de ahí a que lo quieran imponer a todos los ciudadanos españoles y europeos hay un abismo. Y mucho menos, con un lenguaje catastrofista, como si Europa se viniera abajo si todos no siguen ese modelo de familia “católica tradicional”. Y es que creo que nuestros obispos no se enteran. No estamos en el siglo XVI, ni siquiera en la época del nacional-catolicismo. No pueden pretender que los parlamentos europeos aprueben las leyes de acuerdo a esa concepción que ellos tienen sobre la familia. Esos tiempos ya pasaron. El Estado es aconfesional y tiene que gobernar para todos los ciudadanos.

No comparto para nada esos ataques a las leyes aprobadas en nuestro Parlamento para dar respuesta a los problemas de millones de ciudadanos. Esa guerra a muerte contra los matrimonios homosexuales, a la regulación de la ley del aborto o del divorcio resulta verdaderamente anacrónico. La jerarquía sigue dando una imagen trasnochada, incapaz de entender los cambios profundos que se están dando en el siglo XXI. En nuestro país y en toda Europa existen diversos modelos de familia: de solteros o solteras con hijos, de divorciados vueltos a casar (a los que la Iglesia les niega la comunión), de parejas de homosexuales etc…Es una realidad que no se puede ignorar.

Tampoco puedo con la hipocresía de unos obispos que ponen el grito en el cielo clamando a favor del “nasciturus” y miran para otro lado ante los centenares de miles de seres humanos que pierden su vida por otras causas: guerras, violencia de género, hambre, enfermedades etc… Especialmente lamentable me pareció el silencio de nuestros obispos cuando la Guerra de Irak donde tantísimas vidas se perdieron. ¡Ellos tan preocupados por la vida…! No movilizaron a los católicos a salir a la calle, como han hecho ya en numerosas ocasiones por el problema del aborto, los divorcios y los matrimonios de homosexuales. Tampoco los hemos visto en la calle apoyando la Campaña Internacional de “Pobreza 0” contra el hambre en el Mundo que tantas vidas destruye…

¿Será que entonces gobernaba el P.P y ahora los socialistas? ¿ Hay un trasfondo político en estas movilizaciones como han apuntado muchísimos comentaristas? Esa hipocresía me duele sobremanera. Si se tiene tanta sensibilidad por la vida, que sea por todas las vidas que se pierden. Si se quiere atacar al Gobierno, que sea a cualquier Gobierno.
Durante los 8 años del Gobierno del P.P se cometieron en España más de 500.000 abortos. No los vimos movilizando a sus fieles en la calle como ahora.

Por estas y otras muchas razones yo no estuve en la Plaza de Lima. ¿Pero creéis que soy el único? Me consta que miles de cristianos tampoco estuvieron allí. Tampoco ellos comparten esa visión de “familia católica tradicional” que tienen los obispos.

Cádiz, 28 de Diciembre de 2.009
Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

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jueves, 17 de diciembre de 2009

En el Día Mundial de las Migraciones

Una reflexión sobre la Reforma de la Ley de Extranjería
CONFER. Área de Justicia y Solidaridad. El pasado día 26 de Noviembre el Congreso de los Diputados aprobó definitivamente la Reforma de la Ley de Extranjería. Desde que el Gobierno inició la reforma, hace aproximadamente un año, en el Área de Justicia y Solidaridad de CONFER hemos seguido con interés y preocupación este proceso porque en él estaban en juego tanto los derechos fundamentales y la posibilidad de una vida digna para nuestros hermanos y hermanas inmigrantes como el modelo de sociedad que entre todos construimos. En el marco de la celebración del aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del Día Internacional de los Migrantes queremos compartir nuestra reflexión.

A pesar de los avances que reconocemos en la nueva Ley, consideramos que ésta tiene fundamentalmente un enfoque restrictivo como ya han puesto de manifiesto los numerosos informes y pronunciamientos de muchas organizaciones sociales y eclesiales que durante este tiempo han alimentado nuestra reflexión y que, desde Confer, hemos tratado de hacer llegar a la Vida Religiosa. Destacamos, especialmente, el intenso trabajo de incidencia política y sensibilización realizado por Cáritas y la palabra evangélica del obispo presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones, don José Sánchez.

Nos preocupa la situación de las personas: de las que están en situación irregular y van a ver mucho más dificultado su acceso a los derechos básicos y a la futura regularización, de las que verán restringido su derecho de acceder a la educación y a la vivienda, de las que no podrán reagrupar a sus padres y ejercer el derecho a vivir en familia, de las mujeres víctimas de violencia de género que sigan teniendo miedo a denunciar por no ser expulsadas, de las que son encerradas en un CIE (ahora por un periodo más largo) por una mera falta administrativa…

Nos preocupa también la visión de la inmigración que esta Ley y las actuales políticas gubernamentales pueden reforzar en nuestra sociedad. Las personas inmigrantes no son mera fuerza de trabajo, bienvenida simplemente como tal en tiempos de bonanza económica e incómoda y sobrante en tiempos de crisis, sino seres humanos que traen consigo toda su realidad familiar, cultural, religiosa… tan rica y tan limitada como la nuestra, y con quienes estamos llamados a construir un futuro en común.

Nos preocupa, por último, el tipo de sociedad que estamos construyendo. Creemos que la nueva Ley profundiza la institucionalización de la desigualdad en derechos básicos estableciendo diferencias entre las personas inmigrantes según su tiempo de residencia, entre ciudadanos y no-ciudadanos, entre ciudadanos de primera, segunda, tercera… Consideramos que el endurecimiento de las sanciones a prácticas de hospitalidad (ofrecer la posibilidad de empadronamiento, proporcionar una oferta de empleo…), además de privar del más mínimo apoyo social a las personas más vulnerables, deshace los vínculos humanos y ayuda a instalar en nuestras conciencias la idea de que es mejor no “pringarse” por el otro en necesidad. Nnos preocupa, especialmente, que nuestra sociedad acabe dando por todo esto por “normal”.

El compromiso de la Vida Religiosa con nuestros hermanos y hermanas inmigrantes es múltiple e intenso a través de la acogida, el acompañamiento, la denuncia y la defensa de los derechos, la construcción de una sociedad incluyente. La nueva Ley de Extranjería nos desafía a todos a profundizar este compromiso, no sólo a quienes están directamente implicados/as en el mundo de la inmigración sino también a quienes vivimos nuestro servicio en otros campos pero somos, en esta sociedad, cristianos y ciudadanos y nos sentimos impulsados desde el Evangelio a no pasar de largo ante nuestro prójimo y a transformar la realidad en la dirección del Reino.

Por eso os invitamos y nos invitamos a seguir trabajando, desde la vida cotidiana, que es un espacio político, donde se construye sociedad, donde contribuimos a reforzar lo que hay o a modificarlo:

 Por ofrecer otra imagen social de la inmigración y de las personas inmigrantes allí donde estemos, en nuestras comunidades, en nuestros barrios, en la tienda a donde vamos a comprar, en el autobús, en conversaciones... esforzándonos, con paciencia y tenacidad, en tender puentes entre nuevos y antiguos ciudadanos, personas de diversas procedencias y universos culturales.

 Por seguir encontrándonos con el otro diferente y estableciendo vínculos, relaciones de amistad y de reciprocidad con personas inmigrantes, rompiendo en nosotros mismos y con nuestra propia práctica, los tópicos que nos mueven a desconfiar y a mantenernos a distancia.

 Por generar espacios de convivencia y apoyo en la vida cotidiana, espacios donde nos encontremos en igualdad y como seres humanos. Estos espacios no son neutros. Son un signo profético, una forma de resistencia a la lógica del enfrentamiento y una visibilización de que otras relaciones son posibles.

 Por mantenernos en la denuncia pública y en la arriesgada solidaridad, ser memoria de lo que no podemos perder como conquistas en humanidad, como referencia y utopía de sociedad y como ideal evangélico.

Ante la nueva Ley de Extranjería, acogemos en nosotros/as la llamada de Benedicto XVI, en el reciente Congreso para la Pastoral con Inmigrantes y Refugiados, a considerar las migraciones como una oportunidad para “poner en claro la unidad de la familia humana, el valor de la acogida, de la hospitalidad y del amor por el prójimo. Esto debe traducirse en gestos cotidianos de coparticipación, de colaboración y de solicitud hacia los demás, especialmente hacia los necesitados. Para ser acogedores unos de otros – enseña san Pablo – los cristianos saben que tienen que estar disponibles a la escucha de la Palabra de Dios, que llama a imitar a Cristo y a permanecer unidos a Él. Sólo de esta forma podrán ser solícitos hacia el prójimo, y no ceder nunca a la tentación del desprecio y del rechazo de quien es distinto. Conformados a Cristo, cada hombre y cada mujer son vistos como hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre.”

ÁREA DE JUSTICIA Y SOLIDARIDAD
CONFER
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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Tiempo de Concilio

Tiempo de Concilio. El Vaticano II en los Diarios de Yves Congar y Henri de Lubac
la Editorial Sal Terrae ha publicado este libro, que consideramos de interés para una mejor comprensión del contexto del Concilio Vaticano II.
Algunos obispos y teólogos del Vaticano II tomaron notas cotidianas acerca de la marcha de la asamblea eclesial, dando así lugar a «diarios conciliares» que ya han sido utilizados como fuentes para escribir su historia. Dentro de este género literario, Mon Journal du Concile, de Yves Congar, y Carnets du Concile, de Henri de Lubac, con sus más de mil páginas, tienen un valor singular. Con su ayuda, este libro reconstruye toda la peripecia conciliar. Los diarios conciliares de estos dos grandes teólogos franceses no comienzan el 11 de octubre de 1962, fecha de la inauguración solemne, sino con la fase de preparación (1960-1962), que ellos han vivido desde dentro como consultores de la Comisión teológica preparatoria. En este escenario, donde se han elaborado los documentos doctrinales, quedó anticipado el debate teológico que iba a caracterizar el desarrollo del segundo concilio del Vaticano.

El Vaticano II ha sido en buena medida «el concilio de los teólogos», que han desplegado un trabajo enorme; por otro lado, si el Concilio ha sido realizado con la importante aportación de los teólogos, el postconcilio sólo guardará sus esencias si es capaz de asumir su trabajo. Este libro reflota la obra teológica de algunos de sus principales actores, rastreando su influjo en las líneas inspiradoras de los documentos, a sabiendas de que siguen ofreciendo criterios de interpretación de la doctrina conciliar, en su letra y en su espíritu.

El resultado final es una historia teológica del Concilio, que puede competir con otras crónicas breves desde sus propias características: estar confeccionada con los apuntes cotidianos y personales de algunos de sus protagonistas (Y. Congar, H. de Lubac, S. Tromp, G. Philips).

SANTIAGO MADRIGAL (1960) es jesuita, profesor de Eclesiología, Teología ecuménica e Historia de la Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid). En este nuevo libro prolonga una línea de investigación centrada en el estudio del Concilio Vaticano II y sus protagonistas: Vaticano II: remembranza y actualización. Esquemas para una eclesiología (Santander 2002); Memoria del Concilio: diez evocaciones del Vaticano II (Madrid 2005); Karl Rahner y Joseph Ratzinger, tras las huellas del Concilio (Santander 2006); Iglesia es "caritas": la eclesiología teológica de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI (Santander 2008). Miembro de la Real Academia de Doctores de España.
http://www.salterrae.es/catalogo/product_info.php?products_id=1784
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domingo, 29 de noviembre de 2009

¿Solución? Curas mujeres o casados

La jerarquía católica, abocada a revisar su rechazo a los curas casados y al sacerdocio femenino - Antes era pecado no ir a misa los domingos; ahora son los obispos los que no la ofrecen
JUAN G. BEDOYA 29/11/2009. EL PAIS.COM http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Solucion/Curas/mujeres/casados/elpepusoc/20091129elpepisoc_1/Tes
El rebaño se está quedando sin pastores. Esta podría ser la conclusión del estado de la Iglesia católica en 2009. Benedicto XVI lo ha proclamado Año Sacerdotal para buscar una solución a la imparable crisis de vocaciones. Alarmados, los obispos españoles han estudiado el problema esta semana, a propuesta de su líder, el cardenal Antonio María Rouco. "Los sacerdotes somos menos y de más edad", dijo en su discurso ante la asamblea de la Conferencia Episcopal, el lunes pasado. En España hay 23.286 parroquias, pero 10.615 no tienen sacerdote residente. Son datos de 2005. La media de edad de los curas en activo es de 63,3 años. "En alguna zona alcanza los 72,04 años", expuso Rouco. Tampoco es menor la media de edad de obispos.
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En España hay 23.286 parroquias; 10.615 no tienen sacerdote residente
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A muchos pueblos sólo va el cura cuando hay un funeral
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5.000 curas casados u obreros viven marginados aunque falten vocaciones
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Los sacerdotes 'importados' del Este vienen con mujer e hijos
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La idea de rebaño en la Iglesia romana es bíblica. No hay desprecio en el término. Es como veía el fundador Jesús a quienes le seguían, según el evangelista Mateo. "Al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor". La comparación estaba ya en el relato de David, pastor antes que rey de Judea. Pablo Neruda la convirtió en metáfora. La realidad es que las ovejas se pierden cuando no tienen quien las guarde.

En los catecismos de los padres Astete y Vilariño, de obligado cumplimiento durante la dictadura nacionalcatólica, la misa dominical era "el primer mandamiento de la Iglesia". "Oír misa entera todos los domingos y fiestas", decía. "¿Vale mucho la misa?", preguntaba el catequista a los niños. "Es el principal acto de la religión cristiana". "¿A quién obliga este primer mandamiento?" "A todos los bautizados que tienen uso de razón". Para exigir cumplimiento tan explícito, en la España católica por decreto algunos sacerdotes reclamaban la intervención de la Guardia Civil, con multas de 25 pesetas en 1955, por ejemplo.

"Ahora, por aquí sube el cura sólo cuando nos morimos alguno, o a decirnos la misa en la fiesta del pueblo", dice un vecino de Avellanedo (Cantabria). No es una queja. Lo dice sentado displicentemente mientras observa los coches que suben o bajan del puerto de Piedrasluengas. Simplemente, le llaman la atención las enormes diferencias entre lo que vivió en su juventud y lo que comprueba en la jubilación.

Avellanedo está en el corazón de los Picos de Europa por el lado de Cantabria, en una comarca conocida como Liébana. Desperdigadas en media docena de valles, hay 85 pequeñas aldeas, con unos 6.000 habitantes en total. Administrativamente se llaman juntas vecinales o pedanías. La Iglesia católica las tiene catalogadas como 72 parroquias.

En 1966, Liébana estaba atendida por 32 sacerdotes, uno por cada tres parroquias, o casi. Hoy son cuatro curas. Uno de ellos ya ha cumplido 83 años, Benito Velarde, una institución en la comarca. De los otros tres, Manuel Gutiérrez, párroco en Tama y de otras ocho iglesias locales, tiene 72 años; 35 ha cumplido Elías Hoyal, con sede en Potes, y 47 años tiene Manuel Muela. Los cuatro reciben la ayuda de otros tantos monjes franciscanos del monasterio de Santo Toribio de Liébana, muy atareados en su convento porque dicen que allí se guarda el mayor trozo del madero donde fue crucificado el fundador.

El padre Muela atiende a 22 parroquias, desperdigadas por las montañas entre el valle de Cereceda y el de Pesaguero. No se conoce un caso parecido en España. El Derecho Canónico exige que para que un sacerdote pueda trinar -celebrar tres misas en un sólo domingo- necesita una dispensa especial de su obispo. La norma no ha cambiado pese a la crisis, pero Muela tiene un dilema moral: resignarse y cumplir, o multiplicarse por encima de sus fuerzas para que los fieles se sientan atendidos. Antes se decía: "Vives mejor que un cura con dos parroquias". El padre Muela corrige con creces la maledicencia. "A un pueblo le quitas la misa de domingo y muere. La misa es un aliciente religioso, pero también humano. Sin misa no hay comunidad eclesial", sostiene.

Es la opinión, también, de Manuel Gutiérrez. "Los vecinos están aislados y la misa es su único acto social. Llego a cada parroquia media hora antes de la misa y charlamos, les doy noticia de los otros pueblos, se intercambian opiniones". Como presume Muela, muy pocos vecinos faltan a la misa cuando la tienen. "Vienen hasta los perros del pueblo, acompañándolos", bromea.

De las 72 parroquias de Liébana, 15 tienen misa todos los domingos, otras tantas los sábados, y el resto cuando es la fiesta patronal, hay un entierro o una celebración especial. El tiempo corre en contra. Si gobernar es poblar, el fracaso de las autoridades de Cantabria en sus zonas rurales es estrepitoso. Cada año nacen en esta comarca 20 niños y mueren 100 personas, aproximadamente. "Aquí, los que mandan se preocupan más por los lobos y los osos que por las personas. Si le doy un tiro a una alimaña que ha entrado en mis fincas a comerme el ganado o las cosechas, no pago la multa ni vendiendo todas mis vacas", se queja un ganadero.

La situación no es mucho mejor en las comarcas más pobladas. En 1966, la diócesis de Santander tenía 460 sacerdotes. Hoy apenas llegan a la mitad, sumando los jubilados. También había 430 seminaristas. Hoy son 11, bien contados.

La situación es "apremiante, pero han quedado atrás las manifestaciones más agudas de la llamada crisis del sacerdocio de los años siguientes al Concilio Vaticano II", ha dicho a los obispos el cardenal Rouco. El prelado achacó la crisis "a los problemas doctrinales y existenciales derivados de interpretaciones del Concilio que se situaban en clara ruptura con la tradición de la Iglesia". Ya "han perdido virulencia", añadió.

La orfandad de las parroquias sin sacerdote -de los rebaños sin pastor- suscita el debate más enconado en el seno del cristianismo romano desde la noche de los tiempos: el celibato opcional y los curas casados. Muchas parroquias están atendidas por sacerdotes llegados de otros países, sobre todo del Este europeo. En Italia suman ya el 4% del total. En España se cuentan por cientos atendiendo a parroquias en Cataluña, Levante y Andalucía. En su mayoría son casados y vienen con sus esposas e hijos. Si fueran españoles no podrían ejercer, aunque el obispado de Tenerife ordenó sacerdote en 2005 a un pastor anglicano converso, con mujer e hijos, y el papa Benedicto XVI acaba de acordar con la jerarquía de esa iglesia la recepción de cientos de sacramentados más en esa situación.

No es seguro que el remedio para excitar vocaciones sacerdotales sea el de permitir que los sacerdotes se casen. Pero es una reivindicación clamorosa, incluso en boca de muy altos prelados, como el cardenal emérito de Milán, el jesuita Carlo María Martini. Los últimos papas se niegan a discutirla. No quieren ni oír ni hablar del asunto.

Otra solución es el sacerdocio de mujeres, inmensa mayoría en la Iglesia romana. Margarita Pintos, de la Asociación de Teólogos Juan XXIII, tiene un estudio sobre la cuestión, con el título La presencia de las mujeres en la Iglesia católica española. Sostiene que mientras la mujer sea excluida de los ministerios ordenados (diaconado, presbiterado, episcopado), la Iglesia romana no podrá espantar la acusación de negar derechos fundamentales a más de la mitad de sus fieles.

Personalidades tan relevantes como el padre Ángel García, el carismático fundador de Mensajeros de la Paz, sostienen que este Papa podría dar ese paso. "Tengo la firme esperanza de que, si Dios le da vida, este Papa pondrá en funcionamiento el sacerdocio femenino", afirma. Se ha apostado un café con su biógrafo, Jesús Bastante, a que ello ocurrirá "antes de cinco años".

El padre Ángel no es tan optimista sobre el celibato opcional. Tampoco José Catalán Deus, que acaba de publicar un meticuloso análisis del actual pontificado con el título Después de Ratzinger, ¿qué?. Cifra en 57.000 los sacerdotes casados y alejados del ministerio. Unos 6.000 son españoles. "Aunque los obispos son conscientes de la falta de sacerdotes, creen que la solución no es abolir el celibato, ni siquiera recurrir a los llamados viri probati, hombres casados de probada fe y virtudes a los que se concede la ordenación", sostiene.

Otro frente en el que los obispos pueden recuperar pastores para sus fieles es el de los curas obreros, algunos cientos en España. El Santo Oficio de la Inquisición condenó hace 50 años la experiencia de estos curas obreros, iniciada en 1944 por el dominico Jacques Loew como descargador en los muelles de Marsella (Francia). Roma pensó entonces, por boca de Pío XII, que la Iglesia católica, al aceptar ese camino, se implicaba "en la funesta lucha de clases". Juan XXIII y el Vaticano II levantaron el veto en 1962 y dio alas al movimiento en gran parte de Europa.

En España, las cosas no fueron fáciles. Muchos curas obreros se convirtieron en famosos sindicalistas o políticos, como Mariano Gamo o Paco García Salvé, en medio de una gran zozobra de los obispos de la época, en su mayoría franquistas, y con gran enfado de las autoridades de la dictadura. Incluso llegaron a abrir, de común acuerdo, una cárcel en Zamora sólo para curas.

Desaparecidos prácticamente del mapa eclesial, a los curas obreros les debe la Iglesia católica dos grandes favores: la superación del tradicional anticlericalismo de la izquierda y el haber salido viva de su estrecha implicación con la dictadura de Franco, que los obispos contribuyeron a instalar apoyando con entusiasmo el golpe militar de 1936. Fue gracias a los curas obreros que la jerarquía, acostumbrada a apoyarse en dictadores para apuntalar privilegios y poderes fácticos, dio la apariencia de estar enemistada con aquel brutal régimen.

"Ha sido el fenómeno más importante de la Iglesia católica en el siglo XX", afirma Julio Pérez Pinillos, él mismo cura obrero y casado. Acaba de publicar un informe con el título de Curas obreros (editorial Herder), con testimonios de muchos de ellos, entre otros el cura rojo por antonomasia, Mariano Gamo. Después de ejercer de capellán del Frente de Juventudes, Gamo renunció a una brillante carrera eclesiástica para irse a vivir a una barriada de Madrid. Antes lo habían hecho los jesuitas José María Llanos y José María Diaz-Alegría.

En algunas diócesis, estos sacerdotes tienen prohibido todavía compaginar el ministerio parroquial con el trabajo en una fábrica. Pero no en la universidad, por ejemplo, o en campos de la enseñanza media o la sanidad. "Se da por admitido que los curas podían estar en las cátedras pero no en las fábricas. Lo lamentable es que, por uno u otro motivo, se está traicionando el mandato del Concilio Vaticano II, que colocó la eucaristía como la fuente y el culmen de la comunidad cristiana", lamenta el cura Pinillos.


El laberinto del sexo y el caos del celibato
Alegría, esperanza, incluso una cierta sensación de regodeo, convencidos de que el tiempo y el Vaticano les irían dando la razón. Ésas fueron algunas de las sensaciones con que los sacerdotes católicos casados que hay en España, más de 5.000 según el Movimiento por el Celibato Opcional (Moceop), recibieron en 2005 la noticia de que el obispo de Tenerife había ordenado cura a un hombre casado y con dos hijas. Pese a que el nuevo sacerdote, el pastor anglicano Evans D. Gliwitzki, dijo más tarde que "pasarán 100 años antes de que se admita el matrimonio sacerdotal", los curas casados sostienen que esa ordenación en una diócesis española les reivindica "como curas católicos casados y, sobre todo, reivindica al Evangelio".

Fue la Conferencia Episcopal quien invitó a Gliwitzki a venir a ordenarse a Tenerife después de que su caso fuese estudiado y autorizado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI.

Su gozo en un pozo. Pese a la afirmación del cardenal Martini, uno de los grandes eclesiásticos contemporáneos -"la Iglesia debe tener el valor de reformarse"-, los últimos papas están cerrados a ordenar a hombres casados, o a mujeres. Los sacerdotes lebaniegos Muela y Manuel Gutiérrez creen que es el único camino para mitigar su heroico trabajo diario.

El sexo es un asunto que desata las iras en los papas desde que son solteros. Giacarlo Zizola, historiador de la Iglesia moderna, lo ilustra en su libro La otra cara de Wojtyla. Uno de sus protagonistas es el ya fallecido cardenal de Sevilla y ex presidente de la Conferencia Episcopal, José María Bueno Monreal, un gran colaborador de cardenal Tarancón.

Una mañana de 1980, en el Sínodo sobre la familia, el Papa había perdido la paciencia mientras hablaba con los cardenales alemanes: "Demasiados hablan de replantearse la ley del celibato eclesiástico. ¡Hay que hacerles callar de una vez!", les dijo. En la misma época, el cardenal español Bueno Monreal había osado decir al Papa durante una audiencia: "Santidad, mi conciencia de obispo me impone hacerle presente que existen problemas como los del celibato, la escasez de clero y la cantidad de sacerdotes que siguen esperando la dispensa de Roma". "Y mi conciencia de Papa me impone echar a su eminencia de mi despacho", fue la respuesta de Wojtyla. El bondadoso cardenal sufrió un infarto días más tarde y cesó en el cargo.
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miércoles, 11 de noviembre de 2009

ANTE EL PROYECTO DE UNA LEY PARA LA CAÑADA REAL

La Cañada Real es una franja de 15 Km, en Madrid, a 20 Km de la Puerta del Sol, contigua, en parte al vertedero de Valdemingómez. Desde hace más de 20 años se ha ido convirtiendo en el mayor poblado chabolista y de viviendas precarias en la Comunidad de Madrid, además de convertirse en los últimos años en el mayor supermercado y foco de droga de la capital.La diversidad de población es mucha y la complejidad de las relaciones es enorme. Es llamativa la cantidad de población infantil que malvive en un territorio de escombros y basura, con una gran parte de niños sin escolarizar y con un gran índice de absentismo escolar. Cinco administraciones municipales tienen responsabilidad en relación a este territorio y a las personas que lo habitan. Pero sólo un acuerdo, en el que participara también la Comunidad de Madrid, podía encontrar cauces de solución. Durante años se ha seguido la política del avestruz, hasta que, por diferentes circunstancias, la situación se ha hecho insostenible; y ha obligado a las Administraciones a ponerse al habla. Si bien se trata de un problema local, hemos visto de interés poner en este blog, el comunicado que emite la comunidad parroquial de la parroquia Santo Domingo de la Calzada, situada en dicho territorio y comprometida desde hace años con la realidad de la zona, porque puede aportar claves del conflicto y de los procesos de solución.
ANTE EL PROYECTO DE UNA LEY PARA LA CAÑADA REAL actualmente en trámite en la Asamblea de la C. A. M., la Comunidad Parroquial de Santo Domingo de la Calzada MANIFIESTA:1.- En La Cañada Real, en su tramo de Valdemingómez, se encuentra una población con una problemática social muy acusada, que vive carente de derechos fundamentales. El estado social y de derecho está en entredicho, los sencillos desprotegidos y acosados, y los delincuentes campando a sus anchas. La realidad social y cultural está caracterizada por una complejidad máxima lo que desaconseja los abordajes simplistas.
2.-La llegada de los clanes vendedores de drogas ha producido un deterioro mayúsculo en la calidad de vida de todos los vecinos caracterizado por la inseguridad, la insalubridad y los riesgos innumerables. Todo ello motiva un ambiente de verdadero peligro. La situación actual, sin que se cumplan los mínimos que la Constitución Española establece para los ciudadanos y los Derechos Humanos para toda persona, hace imposible llevar una vida normal.
3.-El conjunto de problemas que se plantea en La Cañada Real, entre ellos la ocupación ilegal de terrenos públicos, es un asunto de años. Las Administraciones han caído en la dejación institucional al no asumir sus responsabilidades. Durante años han escondido la cabeza como el avestruz, tratando y consiguiendo, por el método de cerrar los ojos, hacernos invisibles. La situación ha llegado a ser tan crítica que ha explotado y, gracias a ello, La Cañada y con ella Valdemingómez han conseguido hacerse visibles en los medios de comunicación y en la opinión pública. Fruto de esta visibilidad es la presentación del Anteproyecto de Ley para La Cañada.
4.- Creemos que es imprescindible condicionar la realización de cualquier “negocio jurídico” o decisión sobre estos terrenos a un “acuerdo social” que haga posible y defina un “Plan de actuación social integral” a largo plazo, antes de una hipotética desafectación y no después. Sólo así, con la corresponsabilización y participación de todas las partes, administraciones, vecinos y otras entidades presentes se podrá dar solución a los problemas de Valdemingómez, donde el nivel actual y potencial de conflictividad es muy alto.
5.- Creemos que el criterio guía de las actuaciones institucionales no debe ser tanto el tiempo de ocupación de un terreno sino las necesidades de las personas sencillas y de los más desfavorecidos, sobre todo de los niños. La calidad constructiva de la vivienda en la que se aloja una familia no determina, ni siquiera condiciona, la dignidad de la misma. Debe primar el respeto a los derechos de las personas sobre la legalidad o ilegalidad de una determinada construcción.
6.-Mientras se procede a actuaciones a largo plazo hay una serie de alarmantes carencias básicas en educación-escolarización y seguridad-drogas, cuyo abordaje decidido y solución no pueden esperar más. Desde nuestro trabajo de cercanía durante años consideramos inaplazable una inmediata intervención de urgencia, dotando a Valdemingómez de los recursos básicos para paliar la situación. Por todo esto, exigimos: 1) La creación de aulas materno-infantiles de 0-3 años “in situ”. 2) Escuelas-taller para preadolescentes y adolescentes (11-17 años). 3) La escolarización plena en colegios ordinarios junto a un programa eficaz de lucha integral contra el absentismo.4) Atención y prestación de servicios sociales para las personas mayores.5) Mayor rigor y refuerzos policiales para la represión del tráfico y venta de drogas hasta la expulsión de nuestro barrio. 6) Delimitación de espacios de consumo y asistencia a personas drogodependientes en una zona lejana a la población y de ancianos y niños. 7) Instalación de una sala de venopunción y los recursos asistenciales anejos correspondientes.

7.- Resumiendo, la situación de Valdemingómez caracterizada por la complejidad social ha sido ignorada por las Administraciones y, tras un largo abandono institucional, ahora es imprescindible un acuerdo social en el que participen las mismas, los vecinos y las entidades presentes en Valdemingómez, acuerdo que permita una intervención coordinada y corresponsable de las administraciones local, autonómica y central, que sea generosa en el tiempo, centrada en los derechos humanos en general y en el derecho a la vivienda en particular, que no sea cicatera y legalista, que solucione los graves problemas planteados y haga brillar la dignidad de las personas.
Madrid, noviembre de 2009.
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martes, 10 de noviembre de 2009

La Fundación Proconcil colabora en el Manual de Educación para la sostenibilidad, de UNESCO Etxea (2009)


Bajo el título 'Manual de Educación para la Sostenibilidad', desde Unesco Etxea, se analizan las dimensiones ambiental, social, educativa y económica de la sostenibilidad. Editado como apoyo al Decenio de Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible 2005-2014, que coordina la UNESCO, este manual didáctico está editado en dos versiones: español-euskera y español-inglés. La publicación, dirigida fundamentalmente a profesores de Secundaria, consta de 19 fichas que constituyen un recurso didáctico para abordar la sostenibilidad desde una vertiente educativa.
Desde la Fundación Proconcil hemos colaborado realizando una de las Unidades didácticas de este manual. Dentro del apartado “dimensión social”, la unidad 09, referida a Diversidad Cultural, ha sido realizada por Javier Malagón y Emilia Robles, coordinadores de Proconcil.
El manual es también accesible en una versión on-line
Entrada general al manual http://www.unescoeh.org/ext/manual_EDS/principal.swf
Entrada específica a la unidad desarrollada por Javier y Emilia (PROCONCIL)
http://www.unescoeh.org/ext/manual_EDS/pdf/09_diversidad_castellano.pdf
Incidimos- en este caso, desde una perspectiva educativa- en la necesidad de la mediación, para un diálogo intercultural y transcultural, que favorezca la cohesión social y la colaboración, desde la diversidad, en la búsqueda del bien común.
Con actividades como esta, Proconcil quiere colaborar en un quehacer mundial, en favor de la paz, de la justicia social y de un desarrollo sostenible de la vida en el Planeta.
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lunes, 9 de noviembre de 2009

“¿Dónde está la Teología Latinoamericana hoy?”


Desde Chile, en las Jornadas Latinoamericanas de Teología, con motivo de la celebración de los 80 años del teólogo Sergio Torres, nos llega la siguiente intervención de
Dom Demetrio Valentini, obispo de Jales (SP Brasil)

Confieso que no tenía pensado venir a Chile a hablar sobre Teología. Fui invitado para el festejo de los 80 años del Padre Sergio Torres, simplemente quería saber como estaba el Padre Sergio Torres, darle mis felicitaciones y mis votos por muchos años más de vida, acompañados de un buen vino chileno. Después constate que la fiesta del Padre Sergio servía de pretexto para las “Jornadas Teológicas Latinoamericanas”. Ahí comencé a entender la razón de esta iniciativa y a percibir su coherencia.En verdad, la vida del Padre Sergio no se entiende fuera del contexto de una larga caminhada de reflexión teológica hecha a partir de la realidad de América Latina, especialmente a partir del impulso de renovación eclesial suscitado por el Concilio Vaticano II.

La figura del Padre Sergio nos hace pensar en la situación de los teólogos/as latinoamericanos, para reconocer la importancia de su contribución al servicio de la Iglesia y de la causa del Evangelio.Por eso la pregunta ¿Dònde está la teología latinoamericana hoy? debe ser precedida por otra más pertinente: ¿Còmo están los teólogos/as latinoamericanos? ¿Su trabajo es debidamente reconocido y valorado? ¿Son respetados en su libertad y en su derecho de expresión?

La teología es un ministerio eclesial indispensable para garantizar la consistencia de la Iglesia y preservar la autenticidad del Evangelio.Por lo tanto del Padre Sergio pasamos coherentemente para los teólogos latino americanos. Ahí aumenta el interés en saber ¿dònde está la Teología latinoamericana hoy? Sin teólogos no hay teología!Ante esta pregunta amplia es necesario hacer una constatación importante de principio: la teología latinoamericana tiene derecho a existir. Ella goza de ciudadanía eclesial. Una Iglesia sin teología permanece en estado de minoridad. Para ser adulta, una Iglesia precisa de una teología propia, que le de consistencia y motivación sólida a sus opciones pastorales y a la comprensión de su misión.

Al analizar los cuestionamientos hechos a la teología latinoamericana, siempre es conveniente observar si son puntuales, hechos con intención de contribuir para su mejora, o si son cuestionamientos que pretenden deslegitimar la propia existencia de una teología latinoamericana. Sin teología propia, una Iglesia se encuentra sin identidad, y sin la ropa adecuada para presentarse y poder insertarse en la realidad concreta en la que ella es llamada a expresar la vida nueva que el Evangelio plantea. Quien no admite la legitimidad de la teología latinoamericana, no admite una Iglesia latinoamericana con identidad propia y con legítima autonomía para tomar sus decisiones y asumir sus compromisos, por supuesto siempre en comunión con la Iglesia en el mundo entero.

La Teología está al servicio de la Iglesia. Así llegamos a otra precisión importante para situar adecuadamente la cuestión propuesta para nuestra reflexión hoy. Preguntar por la Teología es preguntar por la Iglesia. Por eso la pregunta sobre la teología nos lleva a preguntar como está la Iglesia latinoamericana. Como obispo, esta es la pregunta que más me interpela. ¿Còmo está hoy la Iglesia en América Latina? Por tanto, del Padre Sergio pasamos a los teólogos, de los teólogos a la teología y de la teología a la Iglesia. Para responder a esta cuestión, conviene aquí también iniciar con una posición de principio: la Iglesia Latinoamericana tiene derecho a su identidad propia, tiene condiciones de ser una expresión nueva de la riqueza del Evangelio, y es llamada a tener presencia junto a los pueblos de América Latina, tiene una misión insustituible a cumplir en este continente.

En realidad, la Iglesia de América Latina vive momentos decisivos para la consolidación de su identidad, y para garantizar su futuro. Como nunca, la Iglesia de América latina está siendo puesta a prueba.
Entre los innumerables factores que se constituyen en probación para la Iglesia de América Latina, algunos emergen con más evidencia. Hasta hace poco tiempo atrás, había una identificación tranquila y espontánea entre la Iglesia Católica y los pueblos latinoamericanos. Ahora no, por diversos motivos. Ante todo por los cambios en el contexto social y económico. Con el violento éxodo rural y la desorganizada urbanización, en poco tiempo se deshizo el ambiente social que llevaba a la Iglesia Católica a identificarse con el pueblo latinoamericano y viceversa.

De un momento para otro, la Iglesia se encuentra frente a la necesidad de rehacer su identificación, creando estructuras nuevas, sobre todo en las periferias de las grandes ciudades, donde la rapidez de los cambios es mucho más dinámica que el lento proceso de decisiones existentes en la Iglesia Católica. Más allá de estas dificultades de orden social y económico, la Iglesia Católica se encuentra frente a otras propuestas de adhesión eclesial, que ponen en cuestionamiento su identificación tradicional con el pueblo latinoamericano. Tiempo atrás el pueblo era católico por tradición. Cada vez más, la adhesión a una determinada Iglesia se va volviendo una opción. La Iglesia Católica no está preparada para proporcionar las motivaciones suficientes para garantizar que sus fieles pasen de ser católicos de tradición a ser católicos por opción.

Es preciso pasar de una identidad tranquila entre la Iglesia y el pueblo, a una identificación progresiva, que proporcione las razones que den fundamento a dicha opción. Pero esta identificación no encuentra justificación consistente y verdadera dentro de los lìmites confesionales. Porque la Iglesia no tiene sentido en si misma, ella está al servicio del Evangelio. Por eso, más allá de preguntar como está la Iglesia Latinoamericana, es más decisivo preguntar como está el Evangelio en América latina. Pues bien, de los teólogos pasamos a la teología, de la teología a la Iglesia y de la Iglesia al Evangelio. La motivación verdadera para una adhesión eclesial debe ser la identificación con el Evangelio. En la medida que encontramos una Iglesia que se identifica auténticamente con el Evangelio de Cristo, podemos dar a ella con serenidad nuestra adhesión personal.

La prueba mayor que la Iglesia Católica está enfrentando, no es tanto una disputa confesional con otras opciones eclesiales, sino el desafío de ser coherente con el Evangelio, y de testimoniarlo en su integridad a los pueblos de América Latina. La Iglesia de América Latina vive hoy la misma experiencia de los discípulos al pasar por Samaria. “Vimos alguien que estaba expulsando demonios en tu nombre, y tratamos de impedirlo, porque no viene con nosotros”, afirmó Juan, celoso de garantizar la exclusividad del Evangelio para el grupo de los doce. A lo que Jesús le respondió “no lo prohíban, … quien no está en contra de nosotros, está a nuestro favor!” (Mc 9, 38).

Nadie es dueño del Evangelio. El Evangelio está suelto en el mundo, como afirma San Pablo. La preocupación mayor no es tanto constatar que otros también predican el Evangelio, sino conferir lo que se está haciendo hoy al Evangelio de Cristo. El ha sido instrumentalizado para fines económicos, pervirtiendo su finalidad, y propiciando el surgimiento de un verdadero mercado de fe, donde los llamados de Cristos son pervertidos y se vuelven instrumentos de usurpación financiera. La preocupación de la Iglesia no debe estar en el hecho de que otros prediquen el Evangelio. Pero si ver si el Evangelio está siendo desvirtuado, como San Pablo se preocupaba con los Gálatas, al constatar, como el escribió que “algunas personas os perturban y quieren corromper el Evangelio de Cristo” ( Gl 1, 7).

Pues bien, esto nos lleva a dar un paso más. Existe una referencia más profunda que traspasa el propio Evangelio. Esta referencia decisiva que precisa iluminar hasta el anuncio del Evangelio, es el Reino de Dios. Lo que importa es que acontezca el Reino de Dios, que es un Reino de vida, de amor, de justicia y de paz. Así, de los teólogos pasamos a la teología, de la teología a la Iglesia, de la Iglesia al Evangelio, y del Evangelio al Reino de Dios. Y ahora podemos ir retrocediendo, para alinear bien todas las referencias, para que mutuamente se justifiquen, y cada una sea valorizada en su dimensión propia.

Del Reino volvemos al Evangelio, del Evangelio a la Iglesia, de la Iglesia a la teología y de la teología a los teólogos. El Reino de Dios era el corazón del Evangelio, con toda su insistencia, y con la urgencia que Cristo trajo de parte del Padre, para que el Reino fuese instaurado por todas partes. Es preciso que el Reino de Dios vuelva a ocupar su centralidad. En América Latina es urgente que la prédica del Evangelio sea hecha con autenticidad, para que el Evangelio no sea desvirtuado, y para que él suscite siempre el Reino, y nuestros pueblos tengan vida. En la confrontación con la autenticidad del Evangelio, la Iglesia encuentra el parámetro verdadero para su auto evaluación, para verificar cuanto ella está al servicio del Evangelio.Para cumplir bien esta tarea, la Iglesia precisa de la teología que encuentra ahí su verdadera misión.

Concluyendo, me permito ahora reiterar la importancia de la teología y de los teólogos/as mirando el ejemplo de la Iglesia Primitiva. En ella aparece con mucha nitidez la importancia que ejercieron las inteligencias que consiguieron captar el significado profundo del Evangelio de Cristo, elaborando preciosas síntesis teológicas, que dieron organicidad y eficiencia al mensaje de Cristo, y posibilitaron que asimilase la tradición judaica y fuese llevado a todas las naciones. No se entiende el Nuevo Testamento sin la valiosa contribución de esos intelectuales que tuvieron el cuidado de registrar por escrito los acontecimientos.

Sin ellos no se entiende, sobre todo, la propia consistencia de la fe cristiana. De simples predicaciones orales, hechas por Jesús, al pueblo analfabeto de Galilea, la nueva “doctrina” tomo forma orgánica con fuerza para asimilar la larga tradición del Antiguo Testamento, y con energía suficiente para insertarse en el imperio romano, integrando los valores de la cultura Greco-romana, y solapando sus contradicciones.

Todo esto habría sido imposible sin la colaboración de personas, que pusieron su capacidad intelectual al servicio de la “buena nueva” anunciada por Jesús. El Evangelio de Jesús se habría quedado a pie, si no fuese cargado por esos intelectuales, que pusieron su inteligencia para que el Evangelio de Jesús levantase vuelo hacia el mundo entero. En este trabajo intelectual de sistematizar la fe cristiana para recoger sus fundamentos teológicos y abrirla para el encuentro fecundo con las diferentes culturas humanas, emerge la figura de Pablo, gigante escogido por la providencia, como “instrumento privilegiado” para llevar el Evangelio a las naciones.

Él nos legó, por sus escritos y por su estrategia evangelizadora, un sistema coherente de pensamiento que posibilita acoger con racionalidad la cosmovisión teológica estructurada a partir de la centralidad de la fe en Cristo.
El hecho es este: la Iglesia Primitiva tuvo suceso en su misión evangelizadora porque supo acoger e integrar a los intelectuales, que pusieron su inteligencia al servicio del Evangelio. La conclusión es ésta: para que la “nueva evangelización” tenga efecto es preciso contar con la imprescindible colaboración de los teólogos, que nos ayudan a rehacer el encuentro fecundo del Evangelio con la cultura de hoy. Sin ellos, la fe cristiana no dará raíces profundas, y la Iglesia no producirá frutos de vida nueva.

¡En la persona de Sergio, nuestro homenaje a todos los teólogos y teólogas!

D. Demetrio VALENTINI

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lunes, 26 de octubre de 2009

OBITUARIO: Enrique Miret Magdalena. Un teólogo laico por el compromiso

VIDA NUEVA.23/10/2009 http://www.vidanueva.es (Emilia Robles) La muerte es un descanso con esperanza y la esperanza es el valor fundamental del ser humano”. Expresando también confianza y amor (pues las tres virtudes son inseparables), pudimos ver a Enrique Miret Magdalena, en TVE, hace menos de un mes, en lo que pudo significar una despedida pública multitudinaria. Su imagen, ya postrada, pudo verse como la entrega de su herencia a la Iglesia; y la hizo en un sentido laico, sencillo y amplio. Le habían preguntado –en el informativo– qué opinaba del celibato opcional para los presbíteros en la Iglesia católica apostólica romana; y él, sin esquivar el tema, quiso hacer un enfoque más amplio y remontarse a los albores del cristianismo. Y se refirió a ello con estas palabras: “Hay que volver a los inicios. La fe cristiana, en los inicios, era algo razonable”. Su voz no sonó, en esta ocasión, a protesta amarga, sino a queja confiada en que ciertos cambios en la Iglesia son posibles; y en que lo son, en positivo, al servicio de la fe cristiana, que no es irracional, absurda, ni fanática.

Sonó a una despedida en continuidad. Su vida, crítica y dialogal, desde su juventud hasta el último momento, estuvo comprometida, profesional y políticamente, con la sociedad española y con la Iglesia, interviniendo desde la Acción Católica, el Apostolado Seglar, Pax Romana, la Asociación de Teólogos Juan XXIII, y desde otras instancias eclesiales; comprometido con la educación y con proyectos de desarrollo; escribiendo lúcida y profusamente en diferentes medios de información civiles y religiosos; en unos tiempos en los que decir ‘teólogo laico’ sonaba algo devaluado. Valorado y reclamado por personas de otras confesiones cristianas. Con una vida consagrada, desde su vocación de casado y padre de familia.

Lenguaje comprensible

Hay herencias que no son simplemente para ser recibidas, sino que nos comprometen. No nos atamos a la persona que nos deja la herencia (a Enrique, en este caso, que ya cumplió su misión en esta vida), ni siquiera a su trabajo, sino que podemos redescubrir nuestro proyecto eclesial y vital a la luz de su encomienda. Cada cual le añadiremos algo de nuestra historia personal, de nuestros lenguajes y de nuestra idiosincrasia. Y, sin duda, podemos contribuir a ser y a construir esa Iglesia razonable, escuchadora y atenta, misericordiosa e inserta en el mundo, capaz de comunicarse en lenguajes diversos y hacerse comprensible, capaz de mirar y de verse en el “rostro del hermano”, siempre diferente y otro. Empeñada, sobre todo, en anunciar-construir esa Buena Noticia del Reino.

Recibimos tu herencia, hermano Enrique, y agradecemos tu vida. Que tu esperanza y la nuestra se vean realizadas; y que goces ya del Amor Supremo en tu descanso eterno.

En el nº 2.680 de Vida Nueva.
http://www.vidanueva.es/secciones/iglesia-en-espana/obituario-enrique-miret-magdalena-un-teologo-laico-por-el-compromiso/#more-23825
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viernes, 23 de octubre de 2009

¿Qué presbíteros?¿En qué comunidades?

Hay cuestiones que no son inamovibles en la Iglesia. De hecho, ya están cambiando. Nos referimos en este caso a la cuestión del celibato obligatorio para los presbíteros, norma de obligado cumplimiento en estos últimos siglos en la Iglesia Católica Romana de rito latino Occidental.

Quienes conocen la Historia de la Iglesia saben que si esta Institución aún perdura es gracias a sus mecanismos de cambio y conservación. No cabe duda de que los cambios tienen consecuencias, no solo positivas, sino también desestabilizadoras de los sistemas, que hay que intentar prever y controlar en la medida de lo posible. A algunos les puede parecer que los cambios en la Iglesia Católica, en momentos, son demasiados lentos o desenfocados; y a otros, en otros contextos eclesiales, les habrán parecido demasiado rápidos o inadecuados. También se pueden hacer análisis e hipótesis acerca de la orientación, procedimientos y ritmos de esos cambios. Pero lo que nos interesa resaltar hoy es la constatación del cambio en torno a los estilos de presbíteros, ligada a la acogida por parte de la Iglesia Católica a grupos de anglicanos.

Antes de la prevista acogida masiva de los anglicanos ya existían presbíteros católicos casados de otros ritos (orientales, maronitas, ucranianos, etc), pero no era un fenómeno tan numeroso ni tan visible en algunos países como va a poder ser este. Ahora ya, no se sostiene más el argumento (ya muy debilitado) de que ministerio sacerdotal y celibato van necesariamente unidos en nuestra Iglesia.
Si a eso se le suma la necesidad imperiosa y urgente de nuevos presbíteros; los miles de comunidades en el mundo sin acceso a la Eucaristía; las dificultades y costes para formar sacerdotes según el modelo tradicional; y la marcha de muchos ya formados y ordenados por no tener vocación celibataria, podremos concluir que el cambio hacia nuevos estilos de presbíteros, diferenciando vocaciones más específicas respecto al estado de vida (casado o célibe) es cuestión de tiempo; y, ojala que no sea de mucho, para bien de la Iglesia.

No parece demasiado procedente la pregunta que se hace a menudo sobre cuantos sacerdotes católicos casados ejercen hoy en el mundo, porque eso no nos da pistas sobre con cuantos podríamos contar si la norma cambiara. Evidentemente, el camino que se han visto obligados a recorrer hace que sean una proporción insignificante sobre los que han tenido que abandonar definitivamente el sacerdocio; y los que ejerzan su ministerio será en condiciones muy particulares y restrictivas, ya que ha sido una práctica vetada hasta ahora por la Iglesia Católica Romana.

Parece mejor enfocada la pregunta de si, cualitativamente, se recuperarían vocaciones al presbiterado de muchos de los curas casados que ya se vieron obligados a abandonar el ministerio; si habría más personas que optarían por este servicio a la comunidad, de existir una doble vía célibe y no célibe; y si se evitaría la marcha de los vayan descubriendo que su vocación no es celibataria. Además de otro argumento de mucho peso bastante constatado: las comunidades estiman diferentes compromisos vitales en sus presbíteros, simpre que vayan acompañados de una espiritualidad y un compromiso. Aquí la respuesta es más clara e indudablemente afirmativa, aunque no se pueda hablar en términos cuantitativos.

Algunos ven un posible agravio comparativo entre sacerdotes anglicanos casados y católicos casados. ¿Se podría proponer que los católicos casados se adscribieran al nuevo Ordinariato de la tradición anglicana católica?. Esta legítima propuesta está muy centrada en la recuperación de los derechos del clérigo; pero dentro de la necesaria reforma de los ministerios en la Iglesia, hay otros posibles enfoques, que tienen en cuenta que el presbítero lo es dentro de una comunidad corresponsable en la que presta sus servicios, con la que comparte tradición y lenguajes. Desde un enfoque más centrado en las comunidades, posiblemente habrá otras propuestas para abordar la necesaria reforma del presbiterado, en una perspectiva ecuménica, que entienda la diversidad de historias y tradiciones.

¿Por donde irán estos cambios disciplinares y de organización de la Iglesia, que sin duda se están produciendo ya, en relación a: diferentes tipos de presbíteros, en diferentes tipos de comunidades y con encomiendas, tal vez distintas, aunque con un mismo orden presbiteral?. Es importante que contribuyamos con nuestro análisis y reflexiones positivas y propositivas, ligadas a nuestra práctica, en un tema que a todos y todas concierne como Iglesia que somos.
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jueves, 22 de octubre de 2009

Escasa participación en el Sínodo Africano


A LOS AFRICANOS NO SE LES HA DADO LA OPORTUNIDAD DE INTERVENIR EN LA PREPARACIÓN DEL SÍNODO
Chema Caballero:
“Posiblemente, el documento final de la asamblea sea bonito, sugerente y lleno de retos, pero los hombres y mujeres africanos no van a asumirlo porque no se les ha dado la oportunidad de intervenir en el proceso de preparación”. Ésta es la impresión del misionero javeriano Chema Caballero, quien desarrolla su labor en Sierra Leona, con respecto a la II Asamblea para África del Sínodo de los Obispos, que se clausura el próximo domingo en Roma.

En la columna que firma en el nº 2.680 de la revista Vida Nueva, Caballero considera que el título de este Sínodo –La Iglesia en África al servicio de la Reconciliación, la Justicia y la Paz– “es muy adecuado porque sugiere un esfuerzo para dar respuesta a los grandes problemas que afectan al continente africano”, y cree que el Instrumentum Laboris “sintetiza muy bien estos puntos, al igual que las declaraciones y documentos presentados por algunas conferencias episcopales”.

Sin embargo, el misionero constata que el Sínodo “está teniendo muy poca repercusión entre los hombres y mujeres del continente”, posiblemente porque “los temas no han sido discutidos a nivel de parroquias, de asambleas, de grupos de catequistas, de grupos de mujeres o de jóvenes, con los ancianos de las comunidades…”.

Aunque la clausura no tendrá lugar hasta el domingo, el viernes 23 de octubre será presentado el Mensaje final del Sínodo por monseñor John Olorunfemi Onaiyekan, arzobispo de Abuja (Nigeria) y presidente de la Comisión encargada de redactar dicho texto.http://www.vidanueva.es/home/chema-caballero-%e2%80%9ca-los-africanos-no-se-les-ha-dado-la-oportunidad-de-intervenir-en-la-preparacion-del-sinodo%e2%80%9d/#more-23845

Más información en el nº 2.680 de Vida Nueva y próximamente en vidanueva.es
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miércoles, 21 de octubre de 2009

Puertas abiertas a grupos anglicanos

Benedicto XVI admitió ayer el retorno en bloque de fieles, sacerdotes y obispos anglicanos que deseen reintegrarse a la Iglesia Católica. Los anglicanos se separaron de Roma en 1534, cuando el rey Enrique VIII no obtuvo del papa Clemente VII la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón y declaró la independencia de la Iglesia de Inglaterra de la autoridad pontificia.

El Papa aprobó ayer una Constitución Apostólica, un decreto pontificio de máximo rango, que crea una nueva estructura canónica, que permite a fieles, sacerdotes y obispos anglicanos, que así lo deseen, convertirse al catolicismo, conservando elementos de su específico patrimonio espiritual y litúrgico anglicano. Se crea, incluso, un nuevo rito: el de los anglicanos católicos, tal como ya existían los ritos particulares de los maronitas libaneses, los ortodoxos ucranios(uniatos), los grecocatólicos o los siriacos. El Prelado Personal de cada una de ellas será un obispo elegido por la misma comunidad y no el obispo diocesano. La creación de los "ordinariatos" será consultada en cada caso a las Conferencias Episcopales nacionales.

Así lo anunció ayer el cardenal William Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en una conferencia de prensa, en la que explicó que esto será posible a través de una prelatura personal, similar a la que tienen dentro de la Iglesia el Opus Dei y los ordinariatos castrenses. Los curas anglicanos casados, que son la mayoría, podrán ser ordenados sacerdotes católicos, -dijo el Cardenal Levada- más allá de la obligación del celibato impuesta por la Iglesia de Roma. Los obispos anglicanos casados que se conviertan al catolicismo, en cambio, tendrán que dejar su episcopado, y quedarse como sacerdotes, dejando paso a otros obispos célibes, elegidos por ellos mismos, según la nueva Constitución.

Los anglicanos siempre pudieron volver, a título individual, a la Iglesia de Roma, tal como ocurrió con John Henry Newman, un célebre anglicano que se convirtió al catolicismo y luego llegó a ser cardenal, ahora en proceso de beatificación; pero, esta decisión papal, que recibiría a todo un colectivo, llega en momentos en que la Iglesia Anglicana está al borde de un cisma, a raíz de la decisión de permitir la ordenación de obispos mujeres y de sacerdotes homosexuales en Estados Unidos y Canadá. Según Levada, entre 20 y 30 obispos y un centenar de parroquias anglicanas ya expresaron su deseo de regresar al catolicismo. Se espera que el primer grupo que se pase a la Iglesia de Roma sea la Comunidad Anglicana Tradicional, que en 1991 rompió con la jerarquía de la Iglesia Anglicana después de su bendición a la ordenación de sacerdotes mujeres. La Comunidad Anglicana Tradicional asegura tener medio millón de fieles en todo el mundo.

Aunque no lo califiquen como algo negativo, ni en contra del proceso ecuménico, no todos entienden este gesto como fruto de un diálogo ecuménico. La decisión de Benedicto XVI de abrir las puertas a las comunidades anglicanas separadas de Roma hace 475 años sorprendió, por ejemplo, al arzobispo Gregorio Venables, superior de la Iglesia Anglicana del Cono Sur, que desde 1978 ejerce su ministerio en territorio sudamericano. Venables recibió la noticia en Salta, mientras visitaba a fieles de su comunidad y expuso su opinión al diario La Nación, al que le hizo las siguientes declaraciones: "Esto no es fruto del diálogo ecuménico. Es una propuesta de Roma, sin ninguna conversación previa con la comunidad anglicana."

"A partir del Concilio Vaticano II, hubo siempre un diálogo muy fructífero con Roma. Pero esta decisión del Vaticano no es parte de ese diálogo, sino consecuencia de los desacuerdos en nuestra propia Iglesia Anglicana por la ordenación de mujeres y de sacerdotes homosexuales, Designado arzobispo en el año 2000, está al frente de una comunidad de 25.000 fieles en la región.

"Las ordenaciones de mujeres y de sacerdotes homosexuales se registran, principalmente, en Estados Unidos y en Canadá, en sintonía con los cambios culturales que se registran en el mundo occidental", estimó el arzobispo. "Esos cambios -explicó- no son tan claros en América latina. En nuestra región, respetamos las distintas orientaciones sexuales, pero no se extiende la práctica de bendecir, por ejemplo, uniones del mismo sexo."

El líder de la Iglesia Anglicana, arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, aseguró ayer en una conferencia de prensa en Londres, acompañado del al arzobispo de Westminster, Vincent Nichols, también anglicano, que no considera como "un acto de agresión" ni de proselitismo el paso dado por el Vaticano. Sin bien, reconoció que sólo "hace un par de semanas" se enteró de la existencia de la nueva constitución vaticana y que, en ningún momento recibió ninguna consulta sobre el tema. Tampoco el Episcopado británico, que tuvo noticias el lunes de la Constitución Apostólica, fue consultado por el Vaticano.

Aunque se trate de un tema que conviene diferenciar, algunos consultados señalaron, con preocupación, que la nueva Constitución Apostólica crea una estructura canónica que podría servir también para encuadrar en una Prelatura Personal a los integristas cismáticos del obispo francés ya fallecido Marcel Lefebvre. El Papa en enero levantó la excomunión a los cuatro obispos nombrados por Lefebvre a los que Juan Pablo excomulgó hace dos décadas, entre ellos el inglés Richard Williamson que negó el Holocausto nazi de los judíos, desatando una crisis que ha afectado al pontífice. El lunes próximo, se reunirá una comisión de lefebvrianos y autoridades vaticanas para discutir una eventual reconciliación.

El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal norteamericano William Joseph Levada, dijo que era completamente "casual" la coincidencia del encuentro con los lefebvrianos con la nueva Constitución Apostólica, que es una norma de "máximo rango" en el ordenamiento católico universal dictada por el Papa. El contenido de la Constitución será hecho público en los próximos días.

Para otros consultados, esta decisión del Papa, que no hay que precipitarse a enjuiciar, no debe entenderse tampoco como una solución al problema de la escasez de curas, ni al tema de la opcionalidad celibataria. El sector de la Iglesia anglicana que se incorpore, vendrá con sus propias comunidades, ritos y tradiciones. La Iglesia Católica sigue teniendo un reto pendiente en el tema de la renovación del ministerio presbiteral, en atención a las comunidades y al servicio de la Eucaristía. También tendrá que cuidar sus propios equilibrios entre sectores conservadores y progresistas, no sea que resuelva algunos cismas y propicie otros; o lo que es más fácil, que se produzcan desafecciones masivas de quienes cada vez entienden menos ciertos lenguajes y modos de proceder. Y desde luego, tendrá que prevenirse de los integrismos, tan criticados en otras religiones y culturas. En cuanto al diálogo ecuménico, si avanza, será a través de otros procesos, no mecánicamente por estas incorporaciones parciales
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martes, 20 de octubre de 2009

Un paso más respecto al Vaticano II

Con una visión mediadora y tratando de situarnos en el presente, siempre hemos hablado de la necesidad de un nuevo proceso conciliar, en camino hacia un nuevo Concilio (que sea de verdad un Concilio nuevo); con unos tiempos, actores, metodología e instrumentos renovados y actualizados. No se propone rediscutir el Vaticano II. Ni de hacer, necesariamente, un Vaticano III. Si, en cambio, de vivir el “aquí y ahora” eclesial y social, trabajando, de manera continua,la conciliaridad de la Iglesia y conociendo su historia, en continuidad con el último Concilio. (ver UMBRALES, Nº 142) http://www.chasque.net/umbrales/rev142/15_22.htm Tampoco se trata de analizar y discutir cual es el “verdadero” espíritu del Concilio Vaticano II, para oponerlo a otras interpretaciones. Esto, como se verá, tiene sus riesgos.

Un ejemplo son las declaraciones del Obispo R. Walker Nickless de Sioux City. Este obispo, en una carta pastoral sobre la renovación de la Iglesia, denuncia “falsas interpretaciones” del Concilio Vaticano II; y pide a los católicos "recuperar y fortalecer nuestra comprensión del depósito de la fe." El obispo fue antes sacerdote de la Arquidiócesis de Denver, y vicario general de Mons. Charles Chaput.
Quien quiera ver el texto completo en inglés, puede ir al enlace http://www.catholicculture.org/news/headlines/index.cfm?storyid=4335

Su argumentación se basa en la pregunta: “¿Por qué la aplicación del Concilio, en gran parte de la Iglesia, hasta ahora ha sido tan difícil?” y su respuesta es “Bueno, todo depende de la correcta interpretación del Concilio, o - como diríamos hoy - de su correcta hermenéutica, de la correcta clave de su interpretación y aplicación”. “Los problemas en su aplicación surgieron del hecho de que dos hermenéuticas contrarias se encontraron cara a cara y peleaban entre sí”.

El obispo mismo, aunque hable de problema en la existencia de dos interpretaciones, se adhiere a una de ellas: “Una ha causado confusión, la otra, en silencio, pero cada vez más visible, ha dado y está dando sus frutos”.

De las dos hermeneúticas que señala, a una la llama de la ruptura y la otra de la reforma “Por un lado, hay una interpretación que podría llamar "hermenéutica de la discontinuidad y la ruptura", a menudo -dice- ha contado con la simpatía de los medios de comunicación, y también una tendencia de la teología moderna. Por otro lado, está la "hermenéutica de la reforma", de la renovación en la continuidad del único sujeto - la Iglesia -, que el Señor nos ha dado. Ella es un sujeto que crece en el tiempo y se desarrolla, pero permaneciendo siempre el mismo, único sujeto del pueblo de Dios en camino”.

Su discurso tiene que ver también con la afirmación de que no puede haber una Iglesia pre-conciliar y una post-conciliar, porque, esto contravendría-según él- a la idea de que hay dvisión entre la Iglesia y su fe antes y después del Concilio.

Dejando ahora a un lado las legítimas posiciones de este obispo concreto y sus creencias acerca de la Iglesia y de la continuidad de la fe, interesa resaltar la necesidad de situarse en un nuevo paradigma, que no tiene por que centrarnos en interpretaciones “verdaderas” indiscutibles, que nos enfrenten; sino en la búsqueda de un interés común, un camino compartido, orientado hacia la gran Misión de la Iglesia, que supone continuidad con los grandes retos que se planteaban en el Vaticano II; y, al mismo tiempo, supone cambio, porque no se detiene en ellos, ni siquiera en el abordaje que en ese momento se pudo hacer. Actualiza otros y, sobre todo, la metodología de trabajo. Pues han pasado casi 50 años de este último gran Concilio; y las sociedades han experimentado cambios vertiginosos, acompañados de nuevos retos y descubrimientos, así como cambios científicos y tecnológicos, que nos exigen nuevos análisis y reformulaciones, y nuevos enfoques de la evangelización.

La fe, para ser expresada, necesita mediaciones. La fe puede ser eterna, pero las mediaciones a través de las que se expresa: lenguajes, mitos y ritos, son temporales y relativos. Los dogmas, al igual que los mitos, pueden ser reformulados, para cumplir su función positiva en contextos y sociedades cambiantes. No digamos, si ni siquiera habláramos de “verdades de fe”, sino de aspectos éticos, disciplinares, liturgicos y de constitución eclesiástica, al servicio de la pastoral y del diálogo Iglesia-Sociedad.
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sábado, 17 de octubre de 2009

Brotes verdes

Koldo Aldai
El otoño araña ya el verde de la inmensa arboleda. De vuelta a casa, tras paseo por la magia de un hayedo en plena mutación, pulso el botón que me acerca al mundo. Los días se encogen, la naturaleza se apaga, las hojas abrazan una tierra húmeda, pero al poner las noticias, el telediario habla de brotes verdes. Cuesta confiar en los brotes de una economía, de una civilización abocadas a repetir los mismos y graves errores. Cuesta seguir la sabia de unos brotes que se alzarán hacia un mismo cielo de beneficios mal repartidos, de dividendos a costa de la naturaleza, de prosperidad interpretada en clave de consumo…

Urbasa explota allí arriba en ocres y amarillos, pero en el valle sí observo brotes verdes. Los brotes que percibo no son noticia, no alcanzan titulares, no coinciden con los del telediario. Producir no importa qué, ni en qué cantidad; consumir no importa cómo, ni a costa de qué…, no invita a abrazar esperanza.

Veo sí, brotes de esperanza en l@s amig@s que alzan la azada y después ponen en la ensaladera los propios y frescos frutos de la tierra. Esperanza en mi pueblo, que acaba de crear un banco de semillas naturales; esperanza en las largas mesas de madera de “la sociedad” llenas de frutas y verduras biológicas a repartir entre todos l@s de la cooperativa.

Observo brotes verdes cuando el olor de un pan recién cocido alcanza mi ventana, cuando llega al pueblo nueva gente con un plano de casa ecológica bajo el brazo e ideales rebosando el corazón; cuando la plaza de esta aldea perdida en la montaña se llena de más y más niños; cuando el viejo cazador libera para siempre a sus perros encerrados y se lanza monte arriba sin lastre de metal, sin ánimo de matar nada.

Brotes verdes cuando el “comercio justo” va conquistando cada vez más estanterías, cuando las granjas se clausuran y los animales vuelven a los campos, cuando la carne sale de nuestros menús y decidimos meter sol, color y clorofila en nuestro cuerpo.

Sí, brotes verdes cuando me llama una periodista amiga “quebrada” y decide ya no dar eco al odio, a la muerte y a la guerra; cuando siento el latir de su alma al otro lado del teléfono y se manifiesta resuelta a abandonar la nómina fija, a pregonar lo nuevo.

Brotes cuando vuelvo a mi ciudad y contemplo sus paseos junto al mar inundados de bicicletas y veo a tantos amigos felices con sus hijos pedaleando. Brotes verdes cuando las grandes urbes dejan de crecer y comienzan a nutrirse los campos y sus silencios. Cuando las escuelas, los mercados, los hospitales… disminuyen en metros cuadrados, pero aumentan en calidad y trato fraterno.

Brotes verdes cuando el hambre merma y la solidaridad se extiende, cuando el plato es delante de todos los humanos y la pizarra delante de todos los niños. Brotes verdes cuando conjuramos el desánimo, el pesimismo, el “esto no hay quien lo cambie”, cuando nos tomamos de la mano y ofrendamos al mundo nuestras más sentidas oraciones, nuestras más bellas danzas, nuestros más bellos cantos.

Sí, brotes verdes cuando nos reunimos más de mil almas, llenando ya grandes aforos en Madrid y Barcelona, y concentramos nuestros pensamientos a favor de la paz y la fraternidad humana. Brotes verdes emergiendo de corazones húmedos y abonados, brotes verdes cuando prometemos al Cielo vaciar todo el amor de nuestra copa, cuando empezamos a conjugar los verbos en plural y a observar la vida como una apuesta colectiva.

Brotes verdes cuando junt@s nos reunimos y soñamos, cuando cada quien en su propio ámbito se decide a actuar de una forma diferente, con otro modelo más solidario, con otro espíritu más integrador. Cuando prodigamos a nuestro alrededor más amor de lo que conocíamos por amor. Cuando el “juntos podemos”, sustituye al “sálvese quien pueda”. Cuando triunfa la amabilidad, la buena voluntad, la mutua ayuda… Cuando tod@s contamos, creamos, gestamos, empujamos.

La subida del Ibex 35 no nos pone. No terminamos de creer los telediarios y sus brotes de tan pálido verde. Difícilmente albergan esperanza. La esperanza no se mide por el número de coches que escupen las factorías. Poco dice el aumento del gasto entre nosotr@s, sino los estómagos satisfechos en todas las latitudes. Distingamos los brotes. Nadie pinte de verde lo que está basado en el lucro personal, en la competitividad, en la agresión a la Madre Tierra. Lo verde es compartir, es cooperación, es cocreación. Caminemos juntos sobre una tierra liberada. Alimentemos los brotes de la verdadera emancipación.

El telediario no habla de estos brotes verdes, pero es preciso anunciarlos pues están inundando absolutamente todos los rincones. Nosotr@s mism@s somos brotes de la nueva civilización que ya encarna por doquier. El inmenso planeta azul ha verdecido más de lo que imaginábamos y ya no procede callarlo. Cada un@ de nosotr@s somos esperanza. Nuestros días van de su mano.

Hay otro mundo tras estas cortinas de humo, hay brotes verdes en medio de este pertinaz asfalto. Tardarán en madurar y florecer, pero nosotr@s ya sólo vamos con su savia. Ya no caben los brotes en estas breves líneas, pronto no cabrán en nuestros campos.

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jueves, 15 de octubre de 2009

Un nuevo modelo de presbítero

José Ignacio López(Periodista argentino del diario La Nación)
Proclama el Papa el Año Sacerdotal en toda la Iglesia y en nuestra región; bastará recordar que uno de los primeros seminarios organizados para preparar la V Conferencia se lo dedicó al presbiterado. Aquí y allá, no siempre explícitamente y a veces a tientas, se habla y se invita a pensar sobre el sacerdocio. No siempre parece claro que lo que se necesita, lo que habría que buscar, es un nuevo modelo de presbítero, y no la restauración de un tipo de sacerdote que perteneció a una época y a un modo de ser Iglesia que han quedado atrás.

En vastas zonas de América Latina –tanto grandes conglomerados urbanos como pequeños pueblos rurales–, se sufre la escasez de sacerdotes, por falta de nuevas vocaciones como por deserciones, producidas por causas diversas, es cierto, pero estrechamente ligadas a una crisis de la identidad del presbítero, a su soledad. El celibato forma parte de un sordo debate que en no pocas partes se rehúye, se oculta. No parece que así se generen las mejores condiciones para el diálogo de búsqueda, fraternal, sincero, que requiere un propósito como el que se proclama.

La expresión escogida y repetida una y otra vez por Aparecida, “discípulos misioneros”, bien puede promover, transparentar e instalar ese diálogo imprescindible. Es parte del gran desafío de integrar: ser y hacer, fe y vida, Evangelio y cultura.

Apropiado parece entonces el planteo formulado por el cardenal de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, en su última exposición ante la Comisión para América Latina en Roma (CAL). “En el lenguaje del Concilio y de Aparecida, pastoral no se opone a doctrinal, sino que lo incluye. Tampoco es lo pastoral una mera aplicación práctica contingente de la teología…, porque no se trata de ajustar una pastoral a la doctrina, sino de no arruinar de la doctrina el constitutivo sello pastoral de origen”.

Publicado en el número2.678 de la Revista Vida Nueva. http://www.vidanueva.es

jilopez@vidanueva.es
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miércoles, 14 de octubre de 2009

Día internacional de las mujeres rurales


La humanidad posee dos alas:
una es la mujer y la otra es el hombre.
Hasta que las dos alas no estén
igualmente desarrolladas
la humanidad no podrá volar.
Si una de las alas permanece débil
el vuelo será imposible”. (Necane Lauzirika)

Desde el Movimiento Rural Cristiano de la Rioja nos envían el siguiente comunicado

15 DE OCTUBRE: DIA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES RURALES

En 1995, en la IV Conferencia sobre la Mujer en Pekín, se instauró el 15 de octubre como Día Internacional de la Mujer Rural, para destacar la labor que desempeñan estas mujeres en el mundo, donde hay más de 600 millones de mujeres rurales, en su mayoría agricultoras, que representan más de la cuarta parte de la población mundial.

LAS MUJERES Y LA AGRICULTURA

Las mujeres en general son el género más pobre de la sociedad mundial; las mujeres campesinas son las más desfavorecidas económica y socialmente.

- El papel de las mujeres trabajadoras rurales es decisivo en el mundo.
- Las mujeres trabajadoras rurales, son responsables de la mitad de la producción mundial de alimentos. En la mayoría de los países del tercer mundo producen entre el 60% y el 80% de los alimentos.
- Las campesinas son los productores principales de los cultivos básicos de todo el mundo - el arroz, el trigo y el maíz -, que proporcionan hasta el 90% de los alimentos que consumen los pobres de las zonas rurales.
- El salario de las mujeres trabajadoras agrícolas es casi siempre inferior al salario de los hombres, aunque existe el Convenio de la OIT, número 100, que establece la igualdad de remuneración entre hombres y mujeres.
- Las mujeres trabajadoras agrícolas siembran, aplican fertilizantes y plaguicidas, recolectan y trillan las cosechas.
- Poseen conocimientos especializados en relación con los recursos genéticos aplicados a la agricultura y la alimentación que favorecen la diversidad biológica.
- En el sector pecuario, las mujeres dan de comer y ordeñan a los animales de mayor tamaño, además de criar aves de corral y animales pequeños como ovejas, cabras, conejos y conejillos de indias.
- Aunque las campesinas están asumiendo un papel crecientemente importante en la agricultura, siguen contándose entre los grupos de población más desfavorecidos. La guerra, la migración de los varones a las ciudades en busca de trabajo remunerado y la creciente mortalidad causada por el VIH/SIDA han producido un aumento del número de familias encabezadas por mujeres en los países en desarrollo.
- En muchas regiones del mundo las mujeres establecen y mantienen los bancos de semillas de los que depende la producción de alimentos. En la actualidad existe una creciente tendencia a lo que se ha dado en llamar la "feminización de la agricultura".
- Varios estudios han mostrado que las mujeres que son cabeza de familia suelen ser más jóvenes y tener un nivel de educación más bajo que los cabeza de familia varones.
- En la mayoría de los países en desarrollo, las campesinas, no tienen acceso a recursos adecuados y están sujetas a limitaciones adicionales como resultado de las tradiciones y de factores culturales y sociológicos.
- Las mujeres rurales han impulsado en los últimos años transformaciones muy positivas para mejorar su situación social y económica. Son protagonistas en su entorno, apuestan por la formación, participan en plataformas y asociaciones, como son los sindicatos y los partidos políticos.

EN ESTE DÍA MUNDIAL DE LA MUJER RURAL PEDIMOS
- Apoyar de forma integral y real a las mujeres del tercer mundo.
- Contratar a las mujeres extranjeras que trabajan en el servicio doméstico en nuestro país.
- Reconocimiento jurídico de la mujer como cotitular de la empresa familiar agraria para todo(seguridad social).
- Favorecer el intercambio y el conocimiento de las mujeres del Norte y del Sur.
- Exigir el Convenio de la OIT donde las mujeres trabajadores rurales obtengan la igualdad de remuneración que los hombres. El futuro de la sociedad rural también se escriba en femenino
- Facilitar la formación humana y profesional de la mujer rural, especialmente en los países en desarrollo.
- Nos unimos a todas las mujeres rurales para exigir y reivindicar todos los derechos al desarrollo, a la salud, y al bienestar, así como al reconocimiento de su labor.

Nuestra fe en Jesucristo nos a anima a confiar que otro mundo es posible. En esta fecha tan significativa queremos renovar nuestro compromiso en la construcción de un mundo rural más justo y solidario, según el plan de Dios.
Movimiento Rural Cristiano de La Rioja
Presidenta: Mª Ángeles Vargas Gómez DNI: 16517785 J Secretaria: Maria Luisa Alfaro Martínez DNI: 16495200 Z
La Rioja, 15 de octubre de 2009
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