miércoles 11 de noviembre de 2009

ANTE EL PROYECTO DE UNA LEY PARA LA CAÑADA REAL

La Cañada Real es una franja de 15 Km, en Madrid, a 20 Km de la Puerta del Sol, contigua, en parte al vertedero de Valdemingómez. Desde hace más de 20 años se ha ido convirtiendo en el mayor poblado chabolista y de viviendas precarias en la Comunidad de Madrid, además de convertirse en los últimos años en el mayor supermercado y foco de droga de la capital.La diversidad de población es mucha y la complejidad de las relaciones es enorme. Es llamativa la cantidad de población infantil que malvive en un territorio de escombros y basura, con una gran parte de niños sin escolarizar y con un gran índice de absentismo escolar. Cinco administraciones municipales tienen responsabilidad en relación a este territorio y a las personas que lo habitan. Pero sólo un acuerdo, en el que participara también la Comunidad de Madrid, podía encontrar cauces de solución. Durante años se ha seguido la política del avestruz, hasta que, por diferentes circunstancias, la situación se ha hecho insostenible; y ha obligado a las Administraciones a ponerse al habla. Si bien se trata de un problema local, hemos visto de interés poner en este blog, el comunicado que emite la comunidad parroquial de la parroquia Santo Domingo de la Calzada, situada en dicho territorio y comprometida desde hace años con la realidad de la zona, porque puede aportar claves del conflicto y de los procesos de solución.
ANTE EL PROYECTO DE UNA LEY PARA LA CAÑADA REAL actualmente en trámite en la Asamblea de la C. A. M., la Comunidad Parroquial de Santo Domingo de la Calzada MANIFIESTA:1.- En La Cañada Real, en su tramo de Valdemingómez, se encuentra una población con una problemática social muy acusada, que vive carente de derechos fundamentales. El estado social y de derecho está en entredicho, los sencillos desprotegidos y acosados, y los delincuentes campando a sus anchas. La realidad social y cultural está caracterizada por una complejidad máxima lo que desaconseja los abordajes simplistas.
2.-La llegada de los clanes vendedores de drogas ha producido un deterioro mayúsculo en la calidad de vida de todos los vecinos caracterizado por la inseguridad, la insalubridad y los riesgos innumerables. Todo ello motiva un ambiente de verdadero peligro. La situación actual, sin que se cumplan los mínimos que la Constitución Española establece para los ciudadanos y los Derechos Humanos para toda persona, hace imposible llevar una vida normal.
3.-El conjunto de problemas que se plantea en La Cañada Real, entre ellos la ocupación ilegal de terrenos públicos, es un asunto de años. Las Administraciones han caído en la dejación institucional al no asumir sus responsabilidades. Durante años han escondido la cabeza como el avestruz, tratando y consiguiendo, por el método de cerrar los ojos, hacernos invisibles. La situación ha llegado a ser tan crítica que ha explotado y, gracias a ello, La Cañada y con ella Valdemingómez han conseguido hacerse visibles en los medios de comunicación y en la opinión pública. Fruto de esta visibilidad es la presentación del Anteproyecto de Ley para La Cañada.
4.- Creemos que es imprescindible condicionar la realización de cualquier “negocio jurídico” o decisión sobre estos terrenos a un “acuerdo social” que haga posible y defina un “Plan de actuación social integral” a largo plazo, antes de una hipotética desafectación y no después. Sólo así, con la corresponsabilización y participación de todas las partes, administraciones, vecinos y otras entidades presentes se podrá dar solución a los problemas de Valdemingómez, donde el nivel actual y potencial de conflictividad es muy alto.
5.- Creemos que el criterio guía de las actuaciones institucionales no debe ser tanto el tiempo de ocupación de un terreno sino las necesidades de las personas sencillas y de los más desfavorecidos, sobre todo de los niños. La calidad constructiva de la vivienda en la que se aloja una familia no determina, ni siquiera condiciona, la dignidad de la misma. Debe primar el respeto a los derechos de las personas sobre la legalidad o ilegalidad de una determinada construcción.
6.-Mientras se procede a actuaciones a largo plazo hay una serie de alarmantes carencias básicas en educación-escolarización y seguridad-drogas, cuyo abordaje decidido y solución no pueden esperar más. Desde nuestro trabajo de cercanía durante años consideramos inaplazable una inmediata intervención de urgencia, dotando a Valdemingómez de los recursos básicos para paliar la situación. Por todo esto, exigimos: 1) La creación de aulas materno-infantiles de 0-3 años “in situ”. 2) Escuelas-taller para preadolescentes y adolescentes (11-17 años). 3) La escolarización plena en colegios ordinarios junto a un programa eficaz de lucha integral contra el absentismo.4) Atención y prestación de servicios sociales para las personas mayores.5) Mayor rigor y refuerzos policiales para la represión del tráfico y venta de drogas hasta la expulsión de nuestro barrio. 6) Delimitación de espacios de consumo y asistencia a personas drogodependientes en una zona lejana a la población y de ancianos y niños. 7) Instalación de una sala de venopunción y los recursos asistenciales anejos correspondientes.

7.- Resumiendo, la situación de Valdemingómez caracterizada por la complejidad social ha sido ignorada por las Administraciones y, tras un largo abandono institucional, ahora es imprescindible un acuerdo social en el que participen las mismas, los vecinos y las entidades presentes en Valdemingómez, acuerdo que permita una intervención coordinada y corresponsable de las administraciones local, autonómica y central, que sea generosa en el tiempo, centrada en los derechos humanos en general y en el derecho a la vivienda en particular, que no sea cicatera y legalista, que solucione los graves problemas planteados y haga brillar la dignidad de las personas.
Madrid, noviembre de 2009.
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martes 10 de noviembre de 2009

La Fundación Proconcil colabora en el Manual de Educación para la sostenibilidad, de UNESCO Etxea (2009)


Bajo el título 'Manual de Educación para la Sostenibilidad', desde Unesco Etxea, se analizan las dimensiones ambiental, social, educativa y económica de la sostenibilidad. Editado como apoyo al Decenio de Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible 2005-2014, que coordina la UNESCO, este manual didáctico está editado en dos versiones: español-euskera y español-inglés. La publicación, dirigida fundamentalmente a profesores de Secundaria, consta de 19 fichas que constituyen un recurso didáctico para abordar la sostenibilidad desde una vertiente educativa.
Desde la Fundación Proconcil hemos colaborado realizando una de las Unidades didácticas de este manual. Dentro del apartado “dimensión social”, la unidad 09, referida a Diversidad Cultural, ha sido realizada por Javier Malagón y Emilia Robles, coordinadores de Proconcil.
El manual es también accesible en una versión on-line
Entrada general al manual http://www.unescoeh.org/ext/manual_EDS/principal.swf
Entrada específica a la unidad desarrollada por Javier y Emilia (PROCONCIL)
http://www.unescoeh.org/ext/manual_EDS/pdf/09_diversidad_castellano.pdf
Incidimos- en este caso, desde una perspectiva educativa- en la necesidad de la mediación, para un diálogo intercultural y transcultural, que favorezca la cohesión social y la colaboración, desde la diversidad, en la búsqueda del bien común.
Con actividades como esta, Proconcil quiere colaborar en un quehacer mundial, en favor de la paz, de la justicia social y de un desarrollo sostenible de la vida en el Planeta.
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lunes 9 de noviembre de 2009

“¿Dónde está la Teología Latinoamericana hoy?”


Desde Chile, en las Jornadas Latinoamericanas de Teología, con motivo de la celebración de los 80 años del teólogo Sergio Torres, nos llega la siguiente intervención de
Dom Demetrio Valentini, obispo de Jales (SP Brasil)

Confieso que no tenía pensado venir a Chile a hablar sobre Teología. Fui invitado para el festejo de los 80 años del Padre Sergio Torres, simplemente quería saber como estaba el Padre Sergio Torres, darle mis felicitaciones y mis votos por muchos años más de vida, acompañados de un buen vino chileno. Después constate que la fiesta del Padre Sergio servía de pretexto para las “Jornadas Teológicas Latinoamericanas”. Ahí comencé a entender la razón de esta iniciativa y a percibir su coherencia.En verdad, la vida del Padre Sergio no se entiende fuera del contexto de una larga caminhada de reflexión teológica hecha a partir de la realidad de América Latina, especialmente a partir del impulso de renovación eclesial suscitado por el Concilio Vaticano II.

La figura del Padre Sergio nos hace pensar en la situación de los teólogos/as latinoamericanos, para reconocer la importancia de su contribución al servicio de la Iglesia y de la causa del Evangelio.Por eso la pregunta ¿Dònde está la teología latinoamericana hoy? debe ser precedida por otra más pertinente: ¿Còmo están los teólogos/as latinoamericanos? ¿Su trabajo es debidamente reconocido y valorado? ¿Son respetados en su libertad y en su derecho de expresión?

La teología es un ministerio eclesial indispensable para garantizar la consistencia de la Iglesia y preservar la autenticidad del Evangelio.Por lo tanto del Padre Sergio pasamos coherentemente para los teólogos latino americanos. Ahí aumenta el interés en saber ¿dònde está la Teología latinoamericana hoy? Sin teólogos no hay teología!Ante esta pregunta amplia es necesario hacer una constatación importante de principio: la teología latinoamericana tiene derecho a existir. Ella goza de ciudadanía eclesial. Una Iglesia sin teología permanece en estado de minoridad. Para ser adulta, una Iglesia precisa de una teología propia, que le de consistencia y motivación sólida a sus opciones pastorales y a la comprensión de su misión.

Al analizar los cuestionamientos hechos a la teología latinoamericana, siempre es conveniente observar si son puntuales, hechos con intención de contribuir para su mejora, o si son cuestionamientos que pretenden deslegitimar la propia existencia de una teología latinoamericana. Sin teología propia, una Iglesia se encuentra sin identidad, y sin la ropa adecuada para presentarse y poder insertarse en la realidad concreta en la que ella es llamada a expresar la vida nueva que el Evangelio plantea. Quien no admite la legitimidad de la teología latinoamericana, no admite una Iglesia latinoamericana con identidad propia y con legítima autonomía para tomar sus decisiones y asumir sus compromisos, por supuesto siempre en comunión con la Iglesia en el mundo entero.

La Teología está al servicio de la Iglesia. Así llegamos a otra precisión importante para situar adecuadamente la cuestión propuesta para nuestra reflexión hoy. Preguntar por la Teología es preguntar por la Iglesia. Por eso la pregunta sobre la teología nos lleva a preguntar como está la Iglesia latinoamericana. Como obispo, esta es la pregunta que más me interpela. ¿Còmo está hoy la Iglesia en América Latina? Por tanto, del Padre Sergio pasamos a los teólogos, de los teólogos a la teología y de la teología a la Iglesia. Para responder a esta cuestión, conviene aquí también iniciar con una posición de principio: la Iglesia Latinoamericana tiene derecho a su identidad propia, tiene condiciones de ser una expresión nueva de la riqueza del Evangelio, y es llamada a tener presencia junto a los pueblos de América Latina, tiene una misión insustituible a cumplir en este continente.

En realidad, la Iglesia de América Latina vive momentos decisivos para la consolidación de su identidad, y para garantizar su futuro. Como nunca, la Iglesia de América latina está siendo puesta a prueba.
Entre los innumerables factores que se constituyen en probación para la Iglesia de América Latina, algunos emergen con más evidencia. Hasta hace poco tiempo atrás, había una identificación tranquila y espontánea entre la Iglesia Católica y los pueblos latinoamericanos. Ahora no, por diversos motivos. Ante todo por los cambios en el contexto social y económico. Con el violento éxodo rural y la desorganizada urbanización, en poco tiempo se deshizo el ambiente social que llevaba a la Iglesia Católica a identificarse con el pueblo latinoamericano y viceversa.

De un momento para otro, la Iglesia se encuentra frente a la necesidad de rehacer su identificación, creando estructuras nuevas, sobre todo en las periferias de las grandes ciudades, donde la rapidez de los cambios es mucho más dinámica que el lento proceso de decisiones existentes en la Iglesia Católica. Más allá de estas dificultades de orden social y económico, la Iglesia Católica se encuentra frente a otras propuestas de adhesión eclesial, que ponen en cuestionamiento su identificación tradicional con el pueblo latinoamericano. Tiempo atrás el pueblo era católico por tradición. Cada vez más, la adhesión a una determinada Iglesia se va volviendo una opción. La Iglesia Católica no está preparada para proporcionar las motivaciones suficientes para garantizar que sus fieles pasen de ser católicos de tradición a ser católicos por opción.

Es preciso pasar de una identidad tranquila entre la Iglesia y el pueblo, a una identificación progresiva, que proporcione las razones que den fundamento a dicha opción. Pero esta identificación no encuentra justificación consistente y verdadera dentro de los lìmites confesionales. Porque la Iglesia no tiene sentido en si misma, ella está al servicio del Evangelio. Por eso, más allá de preguntar como está la Iglesia Latinoamericana, es más decisivo preguntar como está el Evangelio en América latina. Pues bien, de los teólogos pasamos a la teología, de la teología a la Iglesia y de la Iglesia al Evangelio. La motivación verdadera para una adhesión eclesial debe ser la identificación con el Evangelio. En la medida que encontramos una Iglesia que se identifica auténticamente con el Evangelio de Cristo, podemos dar a ella con serenidad nuestra adhesión personal.

La prueba mayor que la Iglesia Católica está enfrentando, no es tanto una disputa confesional con otras opciones eclesiales, sino el desafío de ser coherente con el Evangelio, y de testimoniarlo en su integridad a los pueblos de América Latina. La Iglesia de América Latina vive hoy la misma experiencia de los discípulos al pasar por Samaria. “Vimos alguien que estaba expulsando demonios en tu nombre, y tratamos de impedirlo, porque no viene con nosotros”, afirmó Juan, celoso de garantizar la exclusividad del Evangelio para el grupo de los doce. A lo que Jesús le respondió “no lo prohíban, … quien no está en contra de nosotros, está a nuestro favor!” (Mc 9, 38).

Nadie es dueño del Evangelio. El Evangelio está suelto en el mundo, como afirma San Pablo. La preocupación mayor no es tanto constatar que otros también predican el Evangelio, sino conferir lo que se está haciendo hoy al Evangelio de Cristo. El ha sido instrumentalizado para fines económicos, pervirtiendo su finalidad, y propiciando el surgimiento de un verdadero mercado de fe, donde los llamados de Cristos son pervertidos y se vuelven instrumentos de usurpación financiera. La preocupación de la Iglesia no debe estar en el hecho de que otros prediquen el Evangelio. Pero si ver si el Evangelio está siendo desvirtuado, como San Pablo se preocupaba con los Gálatas, al constatar, como el escribió que “algunas personas os perturban y quieren corromper el Evangelio de Cristo” ( Gl 1, 7).

Pues bien, esto nos lleva a dar un paso más. Existe una referencia más profunda que traspasa el propio Evangelio. Esta referencia decisiva que precisa iluminar hasta el anuncio del Evangelio, es el Reino de Dios. Lo que importa es que acontezca el Reino de Dios, que es un Reino de vida, de amor, de justicia y de paz. Así, de los teólogos pasamos a la teología, de la teología a la Iglesia, de la Iglesia al Evangelio, y del Evangelio al Reino de Dios. Y ahora podemos ir retrocediendo, para alinear bien todas las referencias, para que mutuamente se justifiquen, y cada una sea valorizada en su dimensión propia.

Del Reino volvemos al Evangelio, del Evangelio a la Iglesia, de la Iglesia a la teología y de la teología a los teólogos. El Reino de Dios era el corazón del Evangelio, con toda su insistencia, y con la urgencia que Cristo trajo de parte del Padre, para que el Reino fuese instaurado por todas partes. Es preciso que el Reino de Dios vuelva a ocupar su centralidad. En América Latina es urgente que la prédica del Evangelio sea hecha con autenticidad, para que el Evangelio no sea desvirtuado, y para que él suscite siempre el Reino, y nuestros pueblos tengan vida. En la confrontación con la autenticidad del Evangelio, la Iglesia encuentra el parámetro verdadero para su auto evaluación, para verificar cuanto ella está al servicio del Evangelio.Para cumplir bien esta tarea, la Iglesia precisa de la teología que encuentra ahí su verdadera misión.

Concluyendo, me permito ahora reiterar la importancia de la teología y de los teólogos/as mirando el ejemplo de la Iglesia Primitiva. En ella aparece con mucha nitidez la importancia que ejercieron las inteligencias que consiguieron captar el significado profundo del Evangelio de Cristo, elaborando preciosas síntesis teológicas, que dieron organicidad y eficiencia al mensaje de Cristo, y posibilitaron que asimilase la tradición judaica y fuese llevado a todas las naciones. No se entiende el Nuevo Testamento sin la valiosa contribución de esos intelectuales que tuvieron el cuidado de registrar por escrito los acontecimientos.

Sin ellos no se entiende, sobre todo, la propia consistencia de la fe cristiana. De simples predicaciones orales, hechas por Jesús, al pueblo analfabeto de Galilea, la nueva “doctrina” tomo forma orgánica con fuerza para asimilar la larga tradición del Antiguo Testamento, y con energía suficiente para insertarse en el imperio romano, integrando los valores de la cultura Greco-romana, y solapando sus contradicciones.

Todo esto habría sido imposible sin la colaboración de personas, que pusieron su capacidad intelectual al servicio de la “buena nueva” anunciada por Jesús. El Evangelio de Jesús se habría quedado a pie, si no fuese cargado por esos intelectuales, que pusieron su inteligencia para que el Evangelio de Jesús levantase vuelo hacia el mundo entero. En este trabajo intelectual de sistematizar la fe cristiana para recoger sus fundamentos teológicos y abrirla para el encuentro fecundo con las diferentes culturas humanas, emerge la figura de Pablo, gigante escogido por la providencia, como “instrumento privilegiado” para llevar el Evangelio a las naciones.

Él nos legó, por sus escritos y por su estrategia evangelizadora, un sistema coherente de pensamiento que posibilita acoger con racionalidad la cosmovisión teológica estructurada a partir de la centralidad de la fe en Cristo.
El hecho es este: la Iglesia Primitiva tuvo suceso en su misión evangelizadora porque supo acoger e integrar a los intelectuales, que pusieron su inteligencia al servicio del Evangelio. La conclusión es ésta: para que la “nueva evangelización” tenga efecto es preciso contar con la imprescindible colaboración de los teólogos, que nos ayudan a rehacer el encuentro fecundo del Evangelio con la cultura de hoy. Sin ellos, la fe cristiana no dará raíces profundas, y la Iglesia no producirá frutos de vida nueva.

¡En la persona de Sergio, nuestro homenaje a todos los teólogos y teólogas!

D. Demetrio VALENTINI

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lunes 26 de octubre de 2009

OBITUARIO: Enrique Miret Magdalena. Un teólogo laico por el compromiso

VIDA NUEVA.23/10/2009 http://www.vidanueva.es (Emilia Robles) La muerte es un descanso con esperanza y la esperanza es el valor fundamental del ser humano”. Expresando también confianza y amor (pues las tres virtudes son inseparables), pudimos ver a Enrique Miret Magdalena, en TVE, hace menos de un mes, en lo que pudo significar una despedida pública multitudinaria. Su imagen, ya postrada, pudo verse como la entrega de su herencia a la Iglesia; y la hizo en un sentido laico, sencillo y amplio. Le habían preguntado –en el informativo– qué opinaba del celibato opcional para los presbíteros en la Iglesia católica apostólica romana; y él, sin esquivar el tema, quiso hacer un enfoque más amplio y remontarse a los albores del cristianismo. Y se refirió a ello con estas palabras: “Hay que volver a los inicios. La fe cristiana, en los inicios, era algo razonable”. Su voz no sonó, en esta ocasión, a protesta amarga, sino a queja confiada en que ciertos cambios en la Iglesia son posibles; y en que lo son, en positivo, al servicio de la fe cristiana, que no es irracional, absurda, ni fanática.

Sonó a una despedida en continuidad. Su vida, crítica y dialogal, desde su juventud hasta el último momento, estuvo comprometida, profesional y políticamente, con la sociedad española y con la Iglesia, interviniendo desde la Acción Católica, el Apostolado Seglar, Pax Romana, la Asociación de Teólogos Juan XXIII, y desde otras instancias eclesiales; comprometido con la educación y con proyectos de desarrollo; escribiendo lúcida y profusamente en diferentes medios de información civiles y religiosos; en unos tiempos en los que decir ‘teólogo laico’ sonaba algo devaluado. Valorado y reclamado por personas de otras confesiones cristianas. Con una vida consagrada, desde su vocación de casado y padre de familia.

Lenguaje comprensible

Hay herencias que no son simplemente para ser recibidas, sino que nos comprometen. No nos atamos a la persona que nos deja la herencia (a Enrique, en este caso, que ya cumplió su misión en esta vida), ni siquiera a su trabajo, sino que podemos redescubrir nuestro proyecto eclesial y vital a la luz de su encomienda. Cada cual le añadiremos algo de nuestra historia personal, de nuestros lenguajes y de nuestra idiosincrasia. Y, sin duda, podemos contribuir a ser y a construir esa Iglesia razonable, escuchadora y atenta, misericordiosa e inserta en el mundo, capaz de comunicarse en lenguajes diversos y hacerse comprensible, capaz de mirar y de verse en el “rostro del hermano”, siempre diferente y otro. Empeñada, sobre todo, en anunciar-construir esa Buena Noticia del Reino.

Recibimos tu herencia, hermano Enrique, y agradecemos tu vida. Que tu esperanza y la nuestra se vean realizadas; y que goces ya del Amor Supremo en tu descanso eterno.

En el nº 2.680 de Vida Nueva.
http://www.vidanueva.es/secciones/iglesia-en-espana/obituario-enrique-miret-magdalena-un-teologo-laico-por-el-compromiso/#more-23825
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viernes 23 de octubre de 2009

¿Qué presbíteros?¿En qué comunidades?

Hay cuestiones que no son inamovibles en la Iglesia. De hecho, ya están cambiando. Nos referimos en este caso a la cuestión del celibato obligatorio para los presbíteros, norma de obligado cumplimiento en estos últimos siglos en la Iglesia Católica Romana de rito latino Occidental.

Quienes conocen la Historia de la Iglesia saben que si esta Institución aún perdura es gracias a sus mecanismos de cambio y conservación. No cabe duda de que los cambios tienen consecuencias, no solo positivas, sino también desestabilizadoras de los sistemas, que hay que intentar prever y controlar en la medida de lo posible. A algunos les puede parecer que los cambios en la Iglesia Católica, en momentos, son demasiados lentos o desenfocados; y a otros, en otros contextos eclesiales, les habrán parecido demasiado rápidos o inadecuados. También se pueden hacer análisis e hipótesis acerca de la orientación, procedimientos y ritmos de esos cambios. Pero lo que nos interesa resaltar hoy es la constatación del cambio en torno a los estilos de presbíteros, ligada a la acogida por parte de la Iglesia Católica a grupos de anglicanos.

Antes de la prevista acogida masiva de los anglicanos ya existían presbíteros católicos casados de otros ritos (orientales, maronitas, ucranianos, etc), pero no era un fenómeno tan numeroso ni tan visible en algunos países como va a poder ser este. Ahora ya, no se sostiene más el argumento (ya muy debilitado) de que ministerio sacerdotal y celibato van necesariamente unidos en nuestra Iglesia.
Si a eso se le suma la necesidad imperiosa y urgente de nuevos presbíteros; los miles de comunidades en el mundo sin acceso a la Eucaristía; las dificultades y costes para formar sacerdotes según el modelo tradicional; y la marcha de muchos ya formados y ordenados por no tener vocación celibataria, podremos concluir que el cambio hacia nuevos estilos de presbíteros, diferenciando vocaciones más específicas respecto al estado de vida (casado o célibe) es cuestión de tiempo; y, ojala que no sea de mucho, para bien de la Iglesia.

No parece demasiado procedente la pregunta que se hace a menudo sobre cuantos sacerdotes católicos casados ejercen hoy en el mundo, porque eso no nos da pistas sobre con cuantos podríamos contar si la norma cambiara. Evidentemente, el camino que se han visto obligados a recorrer hace que sean una proporción insignificante sobre los que han tenido que abandonar definitivamente el sacerdocio; y los que ejerzan su ministerio será en condiciones muy particulares y restrictivas, ya que ha sido una práctica vetada hasta ahora por la Iglesia Católica Romana.

Parece mejor enfocada la pregunta de si, cualitativamente, se recuperarían vocaciones al presbiterado de muchos de los curas casados que ya se vieron obligados a abandonar el ministerio; si habría más personas que optarían por este servicio a la comunidad, de existir una doble vía célibe y no célibe; y si se evitaría la marcha de los vayan descubriendo que su vocación no es celibataria. Además de otro argumento de mucho peso bastante constatado: las comunidades estiman diferentes compromisos vitales en sus presbíteros, simpre que vayan acompañados de una espiritualidad y un compromiso. Aquí la respuesta es más clara e indudablemente afirmativa, aunque no se pueda hablar en términos cuantitativos.

Algunos ven un posible agravio comparativo entre sacerdotes anglicanos casados y católicos casados. ¿Se podría proponer que los católicos casados se adscribieran al nuevo Ordinariato de la tradición anglicana católica?. Esta legítima propuesta está muy centrada en la recuperación de los derechos del clérigo; pero dentro de la necesaria reforma de los ministerios en la Iglesia, hay otros posibles enfoques, que tienen en cuenta que el presbítero lo es dentro de una comunidad corresponsable en la que presta sus servicios, con la que comparte tradición y lenguajes. Desde un enfoque más centrado en las comunidades, posiblemente habrá otras propuestas para abordar la necesaria reforma del presbiterado, en una perspectiva ecuménica, que entienda la diversidad de historias y tradiciones.

¿Por donde irán estos cambios disciplinares y de organización de la Iglesia, que sin duda se están produciendo ya, en relación a: diferentes tipos de presbíteros, en diferentes tipos de comunidades y con encomiendas, tal vez distintas, aunque con un mismo orden presbiteral?. Es importante que contribuyamos con nuestro análisis y reflexiones positivas y propositivas, ligadas a nuestra práctica, en un tema que a todos y todas concierne como Iglesia que somos.
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jueves 22 de octubre de 2009

Escasa participación en el Sínodo Africano


A LOS AFRICANOS NO SE LES HA DADO LA OPORTUNIDAD DE INTERVENIR EN LA PREPARACIÓN DEL SÍNODO
Chema Caballero:
“Posiblemente, el documento final de la asamblea sea bonito, sugerente y lleno de retos, pero los hombres y mujeres africanos no van a asumirlo porque no se les ha dado la oportunidad de intervenir en el proceso de preparación”. Ésta es la impresión del misionero javeriano Chema Caballero, quien desarrolla su labor en Sierra Leona, con respecto a la II Asamblea para África del Sínodo de los Obispos, que se clausura el próximo domingo en Roma.

En la columna que firma en el nº 2.680 de la revista Vida Nueva, Caballero considera que el título de este Sínodo –La Iglesia en África al servicio de la Reconciliación, la Justicia y la Paz– “es muy adecuado porque sugiere un esfuerzo para dar respuesta a los grandes problemas que afectan al continente africano”, y cree que el Instrumentum Laboris “sintetiza muy bien estos puntos, al igual que las declaraciones y documentos presentados por algunas conferencias episcopales”.

Sin embargo, el misionero constata que el Sínodo “está teniendo muy poca repercusión entre los hombres y mujeres del continente”, posiblemente porque “los temas no han sido discutidos a nivel de parroquias, de asambleas, de grupos de catequistas, de grupos de mujeres o de jóvenes, con los ancianos de las comunidades…”.

Aunque la clausura no tendrá lugar hasta el domingo, el viernes 23 de octubre será presentado el Mensaje final del Sínodo por monseñor John Olorunfemi Onaiyekan, arzobispo de Abuja (Nigeria) y presidente de la Comisión encargada de redactar dicho texto.http://www.vidanueva.es/home/chema-caballero-%e2%80%9ca-los-africanos-no-se-les-ha-dado-la-oportunidad-de-intervenir-en-la-preparacion-del-sinodo%e2%80%9d/#more-23845

Más información en el nº 2.680 de Vida Nueva y próximamente en vidanueva.es
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miércoles 21 de octubre de 2009

Puertas abiertas a grupos anglicanos

Benedicto XVI admitió ayer el retorno en bloque de fieles, sacerdotes y obispos anglicanos que deseen reintegrarse a la Iglesia Católica. Los anglicanos se separaron de Roma en 1534, cuando el rey Enrique VIII no obtuvo del papa Clemente VII la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón y declaró la independencia de la Iglesia de Inglaterra de la autoridad pontificia.

El Papa aprobó ayer una Constitución Apostólica, un decreto pontificio de máximo rango, que crea una nueva estructura canónica, que permite a fieles, sacerdotes y obispos anglicanos, que así lo deseen, convertirse al catolicismo, conservando elementos de su específico patrimonio espiritual y litúrgico anglicano. Se crea, incluso, un nuevo rito: el de los anglicanos católicos, tal como ya existían los ritos particulares de los maronitas libaneses, los ortodoxos ucranios(uniatos), los grecocatólicos o los siriacos. El Prelado Personal de cada una de ellas será un obispo elegido por la misma comunidad y no el obispo diocesano. La creación de los "ordinariatos" será consultada en cada caso a las Conferencias Episcopales nacionales.

Así lo anunció ayer el cardenal William Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en una conferencia de prensa, en la que explicó que esto será posible a través de una prelatura personal, similar a la que tienen dentro de la Iglesia el Opus Dei y los ordinariatos castrenses. Los curas anglicanos casados, que son la mayoría, podrán ser ordenados sacerdotes católicos, -dijo el Cardenal Levada- más allá de la obligación del celibato impuesta por la Iglesia de Roma. Los obispos anglicanos casados que se conviertan al catolicismo, en cambio, tendrán que dejar su episcopado, y quedarse como sacerdotes, dejando paso a otros obispos célibes, elegidos por ellos mismos, según la nueva Constitución.

Los anglicanos siempre pudieron volver, a título individual, a la Iglesia de Roma, tal como ocurrió con John Henry Newman, un célebre anglicano que se convirtió al catolicismo y luego llegó a ser cardenal, ahora en proceso de beatificación; pero, esta decisión papal, que recibiría a todo un colectivo, llega en momentos en que la Iglesia Anglicana está al borde de un cisma, a raíz de la decisión de permitir la ordenación de obispos mujeres y de sacerdotes homosexuales en Estados Unidos y Canadá. Según Levada, entre 20 y 30 obispos y un centenar de parroquias anglicanas ya expresaron su deseo de regresar al catolicismo. Se espera que el primer grupo que se pase a la Iglesia de Roma sea la Comunidad Anglicana Tradicional, que en 1991 rompió con la jerarquía de la Iglesia Anglicana después de su bendición a la ordenación de sacerdotes mujeres. La Comunidad Anglicana Tradicional asegura tener medio millón de fieles en todo el mundo.

Aunque no lo califiquen como algo negativo, ni en contra del proceso ecuménico, no todos entienden este gesto como fruto de un diálogo ecuménico. La decisión de Benedicto XVI de abrir las puertas a las comunidades anglicanas separadas de Roma hace 475 años sorprendió, por ejemplo, al arzobispo Gregorio Venables, superior de la Iglesia Anglicana del Cono Sur, que desde 1978 ejerce su ministerio en territorio sudamericano. Venables recibió la noticia en Salta, mientras visitaba a fieles de su comunidad y expuso su opinión al diario La Nación, al que le hizo las siguientes declaraciones: "Esto no es fruto del diálogo ecuménico. Es una propuesta de Roma, sin ninguna conversación previa con la comunidad anglicana."

"A partir del Concilio Vaticano II, hubo siempre un diálogo muy fructífero con Roma. Pero esta decisión del Vaticano no es parte de ese diálogo, sino consecuencia de los desacuerdos en nuestra propia Iglesia Anglicana por la ordenación de mujeres y de sacerdotes homosexuales, Designado arzobispo en el año 2000, está al frente de una comunidad de 25.000 fieles en la región.

"Las ordenaciones de mujeres y de sacerdotes homosexuales se registran, principalmente, en Estados Unidos y en Canadá, en sintonía con los cambios culturales que se registran en el mundo occidental", estimó el arzobispo. "Esos cambios -explicó- no son tan claros en América latina. En nuestra región, respetamos las distintas orientaciones sexuales, pero no se extiende la práctica de bendecir, por ejemplo, uniones del mismo sexo."

El líder de la Iglesia Anglicana, arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, aseguró ayer en una conferencia de prensa en Londres, acompañado del al arzobispo de Westminster, Vincent Nichols, también anglicano, que no considera como "un acto de agresión" ni de proselitismo el paso dado por el Vaticano. Sin bien, reconoció que sólo "hace un par de semanas" se enteró de la existencia de la nueva constitución vaticana y que, en ningún momento recibió ninguna consulta sobre el tema. Tampoco el Episcopado británico, que tuvo noticias el lunes de la Constitución Apostólica, fue consultado por el Vaticano.

Aunque se trate de un tema que conviene diferenciar, algunos consultados señalaron, con preocupación, que la nueva Constitución Apostólica crea una estructura canónica que podría servir también para encuadrar en una Prelatura Personal a los integristas cismáticos del obispo francés ya fallecido Marcel Lefebvre. El Papa en enero levantó la excomunión a los cuatro obispos nombrados por Lefebvre a los que Juan Pablo excomulgó hace dos décadas, entre ellos el inglés Richard Williamson que negó el Holocausto nazi de los judíos, desatando una crisis que ha afectado al pontífice. El lunes próximo, se reunirá una comisión de lefebvrianos y autoridades vaticanas para discutir una eventual reconciliación.

El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal norteamericano William Joseph Levada, dijo que era completamente "casual" la coincidencia del encuentro con los lefebvrianos con la nueva Constitución Apostólica, que es una norma de "máximo rango" en el ordenamiento católico universal dictada por el Papa. El contenido de la Constitución será hecho público en los próximos días.

Para otros consultados, esta decisión del Papa, que no hay que precipitarse a enjuiciar, no debe entenderse tampoco como una solución al problema de la escasez de curas, ni al tema de la opcionalidad celibataria. El sector de la Iglesia anglicana que se incorpore, vendrá con sus propias comunidades, ritos y tradiciones. La Iglesia Católica sigue teniendo un reto pendiente en el tema de la renovación del ministerio presbiteral, en atención a las comunidades y al servicio de la Eucaristía. También tendrá que cuidar sus propios equilibrios entre sectores conservadores y progresistas, no sea que resuelva algunos cismas y propicie otros; o lo que es más fácil, que se produzcan desafecciones masivas de quienes cada vez entienden menos ciertos lenguajes y modos de proceder. Y desde luego, tendrá que prevenirse de los integrismos, tan criticados en otras religiones y culturas. En cuanto al diálogo ecuménico, si avanza, será a través de otros procesos, no mecánicamente por estas incorporaciones parciales
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martes 20 de octubre de 2009

Un paso más respecto al Vaticano II

Con una visión mediadora y tratando de situarnos en el presente, siempre hemos hablado de la necesidad de un nuevo proceso conciliar, en camino hacia un nuevo Concilio (que sea de verdad un Concilio nuevo); con unos tiempos, actores, metodología e instrumentos renovados y actualizados. No se propone rediscutir el Vaticano II. Ni de hacer, necesariamente, un Vaticano III. Si, en cambio, de vivir el “aquí y ahora” eclesial y social, trabajando, de manera continua,la conciliaridad de la Iglesia y conociendo su historia, en continuidad con el último Concilio. (ver UMBRALES, Nº 142) http://www.chasque.net/umbrales/rev142/15_22.htm Tampoco se trata de analizar y discutir cual es el “verdadero” espíritu del Concilio Vaticano II, para oponerlo a otras interpretaciones. Esto, como se verá, tiene sus riesgos.

Un ejemplo son las declaraciones del Obispo R. Walker Nickless de Sioux City. Este obispo, en una carta pastoral sobre la renovación de la Iglesia, denuncia “falsas interpretaciones” del Concilio Vaticano II; y pide a los católicos "recuperar y fortalecer nuestra comprensión del depósito de la fe." El obispo fue antes sacerdote de la Arquidiócesis de Denver, y vicario general de Mons. Charles Chaput.
Quien quiera ver el texto completo en inglés, puede ir al enlace http://www.catholicculture.org/news/headlines/index.cfm?storyid=4335

Su argumentación se basa en la pregunta: “¿Por qué la aplicación del Concilio, en gran parte de la Iglesia, hasta ahora ha sido tan difícil?” y su respuesta es “Bueno, todo depende de la correcta interpretación del Concilio, o - como diríamos hoy - de su correcta hermenéutica, de la correcta clave de su interpretación y aplicación”. “Los problemas en su aplicación surgieron del hecho de que dos hermenéuticas contrarias se encontraron cara a cara y peleaban entre sí”.

El obispo mismo, aunque hable de problema en la existencia de dos interpretaciones, se adhiere a una de ellas: “Una ha causado confusión, la otra, en silencio, pero cada vez más visible, ha dado y está dando sus frutos”.

De las dos hermeneúticas que señala, a una la llama de la ruptura y la otra de la reforma “Por un lado, hay una interpretación que podría llamar "hermenéutica de la discontinuidad y la ruptura", a menudo -dice- ha contado con la simpatía de los medios de comunicación, y también una tendencia de la teología moderna. Por otro lado, está la "hermenéutica de la reforma", de la renovación en la continuidad del único sujeto - la Iglesia -, que el Señor nos ha dado. Ella es un sujeto que crece en el tiempo y se desarrolla, pero permaneciendo siempre el mismo, único sujeto del pueblo de Dios en camino”.

Su discurso tiene que ver también con la afirmación de que no puede haber una Iglesia pre-conciliar y una post-conciliar, porque, esto contravendría-según él- a la idea de que hay dvisión entre la Iglesia y su fe antes y después del Concilio.

Dejando ahora a un lado las legítimas posiciones de este obispo concreto y sus creencias acerca de la Iglesia y de la continuidad de la fe, interesa resaltar la necesidad de situarse en un nuevo paradigma, que no tiene por que centrarnos en interpretaciones “verdaderas” indiscutibles, que nos enfrenten; sino en la búsqueda de un interés común, un camino compartido, orientado hacia la gran Misión de la Iglesia, que supone continuidad con los grandes retos que se planteaban en el Vaticano II; y, al mismo tiempo, supone cambio, porque no se detiene en ellos, ni siquiera en el abordaje que en ese momento se pudo hacer. Actualiza otros y, sobre todo, la metodología de trabajo. Pues han pasado casi 50 años de este último gran Concilio; y las sociedades han experimentado cambios vertiginosos, acompañados de nuevos retos y descubrimientos, así como cambios científicos y tecnológicos, que nos exigen nuevos análisis y reformulaciones, y nuevos enfoques de la evangelización.

La fe, para ser expresada, necesita mediaciones. La fe puede ser eterna, pero las mediaciones a través de las que se expresa: lenguajes, mitos y ritos, son temporales y relativos. Los dogmas, al igual que los mitos, pueden ser reformulados, para cumplir su función positiva en contextos y sociedades cambiantes. No digamos, si ni siquiera habláramos de “verdades de fe”, sino de aspectos éticos, disciplinares, liturgicos y de constitución eclesiástica, al servicio de la pastoral y del diálogo Iglesia-Sociedad.
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sábado 17 de octubre de 2009

Brotes verdes

Koldo Aldai
El otoño araña ya el verde de la inmensa arboleda. De vuelta a casa, tras paseo por la magia de un hayedo en plena mutación, pulso el botón que me acerca al mundo. Los días se encogen, la naturaleza se apaga, las hojas abrazan una tierra húmeda, pero al poner las noticias, el telediario habla de brotes verdes. Cuesta confiar en los brotes de una economía, de una civilización abocadas a repetir los mismos y graves errores. Cuesta seguir la sabia de unos brotes que se alzarán hacia un mismo cielo de beneficios mal repartidos, de dividendos a costa de la naturaleza, de prosperidad interpretada en clave de consumo…

Urbasa explota allí arriba en ocres y amarillos, pero en el valle sí observo brotes verdes. Los brotes que percibo no son noticia, no alcanzan titulares, no coinciden con los del telediario. Producir no importa qué, ni en qué cantidad; consumir no importa cómo, ni a costa de qué…, no invita a abrazar esperanza.

Veo sí, brotes de esperanza en l@s amig@s que alzan la azada y después ponen en la ensaladera los propios y frescos frutos de la tierra. Esperanza en mi pueblo, que acaba de crear un banco de semillas naturales; esperanza en las largas mesas de madera de “la sociedad” llenas de frutas y verduras biológicas a repartir entre todos l@s de la cooperativa.

Observo brotes verdes cuando el olor de un pan recién cocido alcanza mi ventana, cuando llega al pueblo nueva gente con un plano de casa ecológica bajo el brazo e ideales rebosando el corazón; cuando la plaza de esta aldea perdida en la montaña se llena de más y más niños; cuando el viejo cazador libera para siempre a sus perros encerrados y se lanza monte arriba sin lastre de metal, sin ánimo de matar nada.

Brotes verdes cuando el “comercio justo” va conquistando cada vez más estanterías, cuando las granjas se clausuran y los animales vuelven a los campos, cuando la carne sale de nuestros menús y decidimos meter sol, color y clorofila en nuestro cuerpo.

Sí, brotes verdes cuando me llama una periodista amiga “quebrada” y decide ya no dar eco al odio, a la muerte y a la guerra; cuando siento el latir de su alma al otro lado del teléfono y se manifiesta resuelta a abandonar la nómina fija, a pregonar lo nuevo.

Brotes cuando vuelvo a mi ciudad y contemplo sus paseos junto al mar inundados de bicicletas y veo a tantos amigos felices con sus hijos pedaleando. Brotes verdes cuando las grandes urbes dejan de crecer y comienzan a nutrirse los campos y sus silencios. Cuando las escuelas, los mercados, los hospitales… disminuyen en metros cuadrados, pero aumentan en calidad y trato fraterno.

Brotes verdes cuando el hambre merma y la solidaridad se extiende, cuando el plato es delante de todos los humanos y la pizarra delante de todos los niños. Brotes verdes cuando conjuramos el desánimo, el pesimismo, el “esto no hay quien lo cambie”, cuando nos tomamos de la mano y ofrendamos al mundo nuestras más sentidas oraciones, nuestras más bellas danzas, nuestros más bellos cantos.

Sí, brotes verdes cuando nos reunimos más de mil almas, llenando ya grandes aforos en Madrid y Barcelona, y concentramos nuestros pensamientos a favor de la paz y la fraternidad humana. Brotes verdes emergiendo de corazones húmedos y abonados, brotes verdes cuando prometemos al Cielo vaciar todo el amor de nuestra copa, cuando empezamos a conjugar los verbos en plural y a observar la vida como una apuesta colectiva.

Brotes verdes cuando junt@s nos reunimos y soñamos, cuando cada quien en su propio ámbito se decide a actuar de una forma diferente, con otro modelo más solidario, con otro espíritu más integrador. Cuando prodigamos a nuestro alrededor más amor de lo que conocíamos por amor. Cuando el “juntos podemos”, sustituye al “sálvese quien pueda”. Cuando triunfa la amabilidad, la buena voluntad, la mutua ayuda… Cuando tod@s contamos, creamos, gestamos, empujamos.

La subida del Ibex 35 no nos pone. No terminamos de creer los telediarios y sus brotes de tan pálido verde. Difícilmente albergan esperanza. La esperanza no se mide por el número de coches que escupen las factorías. Poco dice el aumento del gasto entre nosotr@s, sino los estómagos satisfechos en todas las latitudes. Distingamos los brotes. Nadie pinte de verde lo que está basado en el lucro personal, en la competitividad, en la agresión a la Madre Tierra. Lo verde es compartir, es cooperación, es cocreación. Caminemos juntos sobre una tierra liberada. Alimentemos los brotes de la verdadera emancipación.

El telediario no habla de estos brotes verdes, pero es preciso anunciarlos pues están inundando absolutamente todos los rincones. Nosotr@s mism@s somos brotes de la nueva civilización que ya encarna por doquier. El inmenso planeta azul ha verdecido más de lo que imaginábamos y ya no procede callarlo. Cada un@ de nosotr@s somos esperanza. Nuestros días van de su mano.

Hay otro mundo tras estas cortinas de humo, hay brotes verdes en medio de este pertinaz asfalto. Tardarán en madurar y florecer, pero nosotr@s ya sólo vamos con su savia. Ya no caben los brotes en estas breves líneas, pronto no cabrán en nuestros campos.

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jueves 15 de octubre de 2009

Un nuevo modelo de presbítero

José Ignacio López(Periodista argentino del diario La Nación)
Proclama el Papa el Año Sacerdotal en toda la Iglesia y en nuestra región; bastará recordar que uno de los primeros seminarios organizados para preparar la V Conferencia se lo dedicó al presbiterado. Aquí y allá, no siempre explícitamente y a veces a tientas, se habla y se invita a pensar sobre el sacerdocio. No siempre parece claro que lo que se necesita, lo que habría que buscar, es un nuevo modelo de presbítero, y no la restauración de un tipo de sacerdote que perteneció a una época y a un modo de ser Iglesia que han quedado atrás.

En vastas zonas de América Latina –tanto grandes conglomerados urbanos como pequeños pueblos rurales–, se sufre la escasez de sacerdotes, por falta de nuevas vocaciones como por deserciones, producidas por causas diversas, es cierto, pero estrechamente ligadas a una crisis de la identidad del presbítero, a su soledad. El celibato forma parte de un sordo debate que en no pocas partes se rehúye, se oculta. No parece que así se generen las mejores condiciones para el diálogo de búsqueda, fraternal, sincero, que requiere un propósito como el que se proclama.

La expresión escogida y repetida una y otra vez por Aparecida, “discípulos misioneros”, bien puede promover, transparentar e instalar ese diálogo imprescindible. Es parte del gran desafío de integrar: ser y hacer, fe y vida, Evangelio y cultura.

Apropiado parece entonces el planteo formulado por el cardenal de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, en su última exposición ante la Comisión para América Latina en Roma (CAL). “En el lenguaje del Concilio y de Aparecida, pastoral no se opone a doctrinal, sino que lo incluye. Tampoco es lo pastoral una mera aplicación práctica contingente de la teología…, porque no se trata de ajustar una pastoral a la doctrina, sino de no arruinar de la doctrina el constitutivo sello pastoral de origen”.

Publicado en el número2.678 de la Revista Vida Nueva. http://www.vidanueva.es

jilopez@vidanueva.es
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